Ene 28, 2026 | Forestal, Noticias
La construcción con madera puede cumplir un rol estratégico para acelerar la vivienda, reducir el déficit habitacional y dinamizar economías regionales. La velocidad de ejecución aparece como uno de los factores centrales.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Mientras en el mundo la construcción con madera deja de ser una alternativa para transformarse en un sistema competitivo frente al hormigón y el acero, en Argentina desde el sector empiezan a pensar en edificios de altura en madera. La combinación entre industrialización, menor impacto ambiental y velocidad de ejecución empuja a la madera a ocupar un lugar cada vez más visible dentro del mercado de la vivienda.
Mientras países como Estados Unidos, Canadá y Chile lideran la construcción de edificios residenciales y corporativos en madera, Argentina comienza a transitar ese mismo camino, impulsada por la necesidad de reducir el impacto ambiental y optimizar los costos financieros de las obras.
La experiencia internacional encuentra en Argentina un escenario favorable. El país cuenta con 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales y una de las tasas de crecimiento más altas del mundo en especies como pino y eucalipto, ampliamente utilizadas en construcción.
“Un pino en Canadá tarda alrededor de 80 años en crecer. En la Mesopotamia argentina ese mismo ciclo se cumple en unos 18 años, gracias a las condiciones de suelo y clima. Esa diferencia marca una ventaja enorme en términos de disponibilidad de materia prima renovable”, explicó Daniel Vier, presidente de la Cámara Argentina de la Madera (Cadamda) y secretario general de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima).
Desde Faima sostienen que la construcción con madera puede cumplir un rol estratégico para acelerar la vivienda, reducir el déficit habitacional y dinamizar economías regionales. La velocidad de ejecución aparece como uno de los factores centrales.
MENOS TIEMPO – Una vivienda construida con sistemas tradicionales demanda entre ocho meses y un año de obra, mientras que con sistemas industrializados de madera los plazos se reducen a dos o tres meses, con mayor previsibilidad.
MÁS BARATO – En términos de costos, construir con madera en Argentina hoy se ubica en un rango de US$ 1.300 a US$ 2.500 por m2, según el sistema elegido, el nivel de industrialización y las prestaciones energéticas. Si bien los valores pueden equipararse a los de la construcción tradicional, el menor tiempo de obra reduce costos financieros y permite una ocupación o comercialización más temprana.
SISTEMAS CONSTRUCTIVOS EN MADERA.
A nivel técnico, en el país conviven cuatro sistemas constructivos principales. El más difundido es el entramado de madera, conocido como platform o balloon frame (entramado tipo plataforma o entramado tipo globo), que se basa en estructuras livianas con alta capacidad de aislación térmica y acústica. Este sistema permite reducir hasta un 60% los tiempos de ejecución y logra niveles de eficiencia energética muy superiores a los de la mampostería tradicional.
Otro sistema en expansión es el de paneles estructurales industrializados, que integran estructura, aislación y cerramiento en un solo elemento. Su uso reduce la cantidad de obra húmeda, mejora el control de calidad y acelera los plazos de montaje en obra.
También se utiliza el sistema de poste y viga, basado en estructuras de madera laminada encolada, que permite grandes luces, plantas libres y flexibilidad de diseño. Por último, el CLT o madera contralaminada forma parte del grupo conocido como mass timber (madera maciza estructural) y se asocia a proyectos de mayor escala y altura, gracias a su estabilidad estructural, su comportamiento frente al fuego y su alto nivel de prefabricación.
YA NO ES UN RECURSO DE VIVIENDAS RURALES.
El arquitecto y docente Diego García Pezzano, referente en construcción con madera, señaló que la evolución de la ingeniería aplicada al material amplió de forma significativa sus posibilidades. La madera dejó de ser un recurso asociado a viviendas rurales o de baja escala para transformarse en un sistema capaz de resolver edificios complejos, con altos estándares de confort y diseño contemporáneo.
Más allá de la velocidad y los costos, la eficiencia energética aparece como otro argumento clave. Roberto Luis Raimondi, asesor de Faima y especialista en eficiencia y transición energética, explicó que el desempeño térmico de la madera reduce de forma sostenida el consumo de energía durante la vida útil de la vivienda. Esa característica impacta directamente en los costos operativos y mejora la capacidad de los hogares para afrontar créditos o gastos de mantenimiento.
LOS DESAFÍOS.
El crecimiento del sector, sin embargo, todavía enfrenta desafíos. Entre ellos, la necesidad de actualizar normativas municipales, ampliar la capacitación profesional y superar barreras culturales vinculadas a la durabilidad y seguridad del material. “El mercado cambió de manera notable en los últimos años, pero todavía falta consolidar reglas claras y mayor conocimiento técnico”, planteó Vier.
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Extracto de artículo de Argentina Forestal de Patricia Escobar, periodista y editora periodística en Argentina Forestal, publicación especializada en información foresto-industrial y ambiental.
Ene 24, 2026 | Forestal, Información, Noticias
Un proyecto emblemático que expone la relevancia, la actualidad y el futuro de la madera; que combina innovación arquitectónica, sustentabilidad y estrategia económica. A su vez se busca posicionar a Colonia como un nuevo polo de servicios internacionales en Uruguay.
Montevideo | Todo El Campo | Gastón Atchugarry, director Atchugarry Arquitectura & Construcción, publicó en X (cuenta Gastón Atchugarry @gatchugarry) que en Uruguay se está construyendo un edificio de “estructura de madera laminada” de cinco pisos, que será el “más alto y con más volumen -12.000 metros cuadrados- de Uruguay”.
Atchugarry no lo dice, pero la construcción en madera también es la primera en el Río de la Plata, dedicada a oficinas.
El texto está acompañado de fotografías y refiere al proyecto Zona Franca del Plata en el departamento de Colonia (Colonia del Sacramento), la primera zona franca de servicios en el litoral del país, cuya apertura se prevé para octubre de este año.
En octubre de 2024 el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) informó sobre la Zona Franca del Plata y el proyecto pionero que “cuenta con un edificio que marca un hito en sustentabilidad, siendo el primero de oficinas construido en madera en el Río de la Plata. Esta construcción no solo refleja un compromiso con el medio ambiente, sino que también establece nuevos estándares en diseño y eficiencia energética que se adaptan a las exigencias y estándares de las empresas”.
DATOS.
Ubicación: Colonia del Sacramento, frente a Buenos Aires.
Inversión: entre US$ 20 y 22 millones.
Dimensiones: 11.238 metros cuadrados de superficie; 8.863 metros cuadrados de área arrendable; 5 pisos; los materiales son madera laminada estructural, con certificación LEED y estándares internacionales de sustentabilidad.
La ubicación (frente a Buenos Aires) agrega una ventaja estratégica importante (1 hora de distancia) en cuanto facilita la conexión con uno de los principales centros de negocios de la región.
Los sectores que se prevé se instalen en sus oficinas corresponden a contact centers, business process outsourcing, servicios financieros, consultoría y tecnología; todo en un marco de compromiso ambiental (disponible el uso de energías renovables y eficiencia energética, en consonancia con la matriz energética uruguaya).
Ene 24, 2026 | Forestal, Información, Noticias
Promoviendo el crecimiento sostenible, Chile realiza una apuesta audaz por la construcción en madera. Busca impulsar la productividad sin renunciar a la sostenibilidad.
Santiago | Chile | Todo El Campo | En un contexto de crecientes desafíos en materia económica, social y ambiental, el sector de la construcción en Chile -fundamental para la economía, el empleo y la inversión- enfrenta retos estructurales que limitan su pleno desarrollo. Si bien se han registrado avances importantes en las últimas décadas, persisten brechas en productividad, innovación y sostenibilidad ambiental que el país busca superar con una mirada estratégica y colaborativa.
¿Cómo revertir esta situación? Una alternativa estratégica es la construcción en madera: un material renovable, capaz de capturar carbono, compatible con procesos que permiten edificar más rápido, con menor impacto ambiental y mayor calidad.
Sin embargo, la adopción de la madera a gran escala aún enfrenta importantes brechas.
El nuevo Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible -impulsado por la Corporación de Fomento a la Producción (Corfo) y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)- busca incentivar la industria apoyando a las empresas, formando capital humano, adaptando la regulación y promoviendo el uso de la madera como motor de una transformación productiva.
BRECHAS QUE FRENAN EL CRECIMIENTO.
La construcción es una piedra angular de la economía chilena: aporta el 5,5% del PIB, genera el 9% del empleo y el 63% de la inversión nacional. Sin embargo, enfrenta desafíos en materia de sostenibilidad y productividad. Es uno de los sectores más intensivos en energía: consume un tercio de la demanda total del país y genera el 30% de las emisiones de dióxido de carbono equivalente (CO2eq). En los edificios residenciales, cerca de un tercio se origina en los materiales, especialmente el hormigón, que es responsable de más de la mitad del total. Todo esto en un contexto de alto déficit habitacional que afecta el 7,9% de los hogares.
A este impacto ambiental, se suma un rezago significativo en productividad evidenciado por una mayor brecha de productividad laboral del sector de la construcción con el promedio de la OCDE y las economías líderes; y que la Productividad Total de los Factores cayó un 2,6% anual en promedio entre 1999 y 2021.
Las causas son estructurales: predominio de empresas pequeñas poco tecnificadas y a menudo informales, baja industrialización, escasa adopción de tecnologías digitales como el Building Information Modeling (BIM) y automatización, escasez de capital humano especializado, regulaciones obsoletas y limitada inversión en innovación.
LA SOLUCIÓN: MODERNIZAR CON MADERA.
La construcción industrializada representa una oportunidad clave para renovar el sector de la construcción y enfrentar sus desafíos de productividad y sostenibilidad. Este enfoque permite reducir más del 50% los costos de materiales y hasta un 30% los costos laborales.
En este camino, la madera destaca por sus beneficios ambientales y técnicos. Es un material renovable capaz de secuestrar carbono: cada tonelada almacena unas 1,6 toneladas de CO2eq, un marcado contraste con las emisiones que genera el hormigón (0,9 toneladas de CO2eq) y el acero virgen (2,5 toneladas de CO2eq). Además, proporciona un excelente aislamiento térmico, bajo consumo de energía, resistencia estructural, y facilidad de montaje en seco, lo que la convierte en una aliada natural para la construcción industrializada sostenible.
UN ENORME POTENCIAL.
A pesar de que la madera es el segundo material de construcción más utilizado en Chile -y el principal en viviendas de uno y dos pisos- solo representa el 12,5% de los permisos de construcción. En construcciones de mayor altura, su participación cae por debajo del 5%. Esto contrasta fuertemente con países con similar potencial forestal como Noruega, Finlandia, Suecia, Canadá y Estados Unidos, donde su uso supera el 80%.
En Chile, la construcción en madera de baja altura se realiza, en su mayoría, mediante métodos tradicionales. Si bien son rentables para edificaciones de hasta dos pisos, presentan limitaciones técnicas y económicas para escalar a construcciones de mayor altura. Para alcanzar ese estándar se requiere industrialización: soluciones estructurales más complejas, tecnologías más avanzadas y procesos más eficientes que permitan responder a la demanda de vivienda social en entornos urbanos densos.
Chile posee amplios recursos forestales, particularmente en la zona centro-sur, pero su industrialización sigue siendo limitada. Persisten brechas estructurales que dificultan un suministro sostenible de materia prima certificada, producto de fallas de mercado y de la ausencia de bienes públicos complementarios que facilitarían la formación del mercado.
La cadena de valor (CdV) de la construcción industrial de madera en Chile comprende aserraderos; plantas de componentes industrializados; constructoras; plantas metalúrgicas; inmobiliarias; entidades financieras; y centros de capacitación e investigación. Aunque están presentes en todo el país, se concentran en ocho regiones: Maule, Ñuble, Biobío, Araucanía, Los Ríos, Valparaíso, O’Higgins y Los Lagos. La mitad de las 5.519 empresas formales en la CdV se vinculan con aserraderos y fabricación de piezas y componentes de madera, convirtiéndose en cuellos de botella críticos: solo el 10% producen madera estructural y menos del 1% cumple con la certificación MAE (Madera Aserrada Estructural Clasificada).
Tecnologías esenciales para alcanzar ese estándar -como el secado en planta y la impregnación- aún tienen baja adopción: 53% y 3,4% de los aserraderos, respectivamente. Esto impide que los industrializadores de componentes prefabricados de madera obtengan materias primas de calidad constante.
Superar estos cuellos de botella requiere inversión focalizada y apoyo en las regiones clave, tanto para dinamizar el desarrollo y la consolidación de la industria como para distribuir sus beneficios económicos y ambientales de manera equitativa. También será crucial para avanzar hacia los compromisos climáticos de Chile, reflejados en la Contribución Nacionalmente Determinada (CND) 2025, que incluye el desarrollo de una Estrategia Nacional de Construcción en Madera. Esta estrategia, en estrecha colaboración con el sector privado, buscará promover el uso sostenible, seguro y eficiente de la madera y otros recursos renovables de base biológica.
HACIA UNA INSTITUCIONALIDAD FISCAL MODERNA.
En este contexto, la Corfo, con apoyo técnico y financiero del BID, está desarrollando el Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible, un programa que aborda directamente los problemas sistémicos que impiden el crecimiento de la construcción en madera.
Las claves del Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible son las siguientes:
1. FINANCIAMIENTO CON GARANTÍAS.
La principal barrera es el acceso limitado al crédito: los bancos perciben alto riesgo por falta de experiencia, volatilidad de demanda y exposición a desastres naturales.
Corfo ofrece garantías públicas para mitigar el riesgo percibido y facilitar el financiamiento, especialmente a empresas lideradas por mujeres y con fuerza laboral diversa.
2. FORMACIÓN TÉCNICA CON ENFOQUE INCLUSIVO.
La industria sufre escasez de profesionales capacitados en inspección, clasificación, control de incendios y aislamiento.
El programa promueve formación sectorial con enfoque de género, apuntando a roles técnicos y de liderazgo para mujeres.
3. NORMATIVA PARA INNOVACIÓN Y SOSTENIBILIDAD.
Se busca actualizar regulaciones para reducir tiempos y costos de evaluación, sin comprometer calidad ni estándares sociales.
El objetivo es validar soluciones técnicas para edificios en altura, viviendas sociales urbanas y reconocer los beneficios ambientales de la madera.
4. INTEGRACIÓN PRODUCTIVA Y PLATAFORMAS DIGITALES.
La cadena de valor muestra baja colaboración entre eslabones, especialmente entre mipymes.
Se impulsan plataformas digitales tipo Marketplace, estándares compartidos y asociatividad para mejorar calidad, conectar oferta y demanda, y fomentar innovación.
UN FUTURO SOSTENIBLE, INCLUSIVO Y REGIONAL PARA CHILE.
El Programa de Apoyo a la Construcción Sostenible impulsa una industria chilena más productiva, equitativa y verde. Supera barreras de financiamiento, regulación y capital humano, con enfoque en género y regiones forestales. Promueve construcción en madera, carbono neutralidad y alianzas internacionales, consolidando un futuro inclusivo, resiliente y sostenible para Chile.
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En base a artículo del BID con adaptaciones para Todo El Campo.
May 14, 2025 | Forestal, Noticias
En Estados Unidos, la madera es un suministro clave para la seguridad nacional y para la construcción de viviendas. Su encarecimiento por trabas arancelarias golpearía a toda la economía del país.
Montevideo | Todo El Campo | Al comenzar el siglo y en los primeros años a partir de 2002, el uso de la madera en Estados Unidos, con fines constructivos para uso familiar, tuvo un repunte importante. En 2006 llegó a un pico que fue seguido de una caída precipitosa rebotando con moderación en 2008.
Desde ese año la recuperación fue constante, y se destacó durante la pandemia por Covid cuando volvió a repuntar pero a niveles inferiores a los alcanzados en 2005/2006.
Ahora, nuevamente, en Estados Unidos, la madera para vivienda enfrenta un nuevo problema que algunos analistas internacionales explican como una consecuencia negativa más de la guerra comercial y arancelaria de Donald Trump.
En Estados Unidos, la madera es un suministro clave para la seguridad nacional y para la construcción de viviendas.
Para la seguridad nacional porque el Ejército estadounidense consume cantidades significativas de madera en sus actividades de construcción; y por un fenómeno cultural y de costos, es importante el número de viviendas construidas a base de madera.
En encarecimiento de la madera afectaría la economía estadounidense en general.
Paralelamente, Trump instó a facilitar un aumento de la producción nacional que supla las importaciones. Para aumentar el suministro interno de madera, se ha propuesto agilizar el proceso de permisos para la tala en tierras públicas y mejorar el rescate de árboles caídos de bosques y vías fluviales. Pero nada de eso sería suficiente para cubrir la falta de madera importada.
El sector forestal ha enfrentado dificultades de mano de obra en los últimos años. Varias empresas cerraron numerosos aserraderos en todo el sur de Estados Unidos debido a una combinación de problemas en la cadena de suministro y una demanda débil causada por los elevados tipos de interés.
Por otro lado, la mayor producción de madera solo sería un empuje pequeño al PIB estadounidense. El sector de la silvicultura junto con el sector de fabricación de productos de madera, representa tan solo el 0,4% del PIB. Por lo tanto, si la producción nacional aumentara un 34% (la cantidad necesaria para absorber completamente las importaciones canadienses), el PIB total solo aumentaría un 0,1 %, según un análisis de una consultora privada.
ACCESO A LA VIVIENDA.
Asimismo, como en muchos países, el acceso a la vivienda es un problema en Estados Unidos, con un déficit de viviendas de entre cinco y siete millones. Es una preocupación que está entre las principales de la ciudadanía.
Por tanto, todo lo que implique aumentar costos en el sector construcción, donde la madera es importante materia prima, solo agravará la situación. Y no será solo un problema para las familias, según la Cámara de Comercio de Estados Unidos: “La escasez de viviendas no es solo un problema para compradores e inquilinos, sino una carga significativa para la economía en general. Este déficit ha costado a los estados miles de millones de dólares en producción económica, ingresos personales y empleos”.
Más del 90% de las viviendas tienen, como principal material, la madera; o sea que si el sector construcción tiene que pagar más por los aranceles a esa materia prima, no es la forma de ayudar a resolver y atender esa preocupación de la gente sobre el acceso a la vivienda.
Con datos de El Economista e información propia.
Foto de Revista AD.
May 1, 2024 | Forestal, Noticias
Los incentivos son para la edificación de viviendas en madera. El ministro Raúl Lozano destacó las acciones dirigidas al desarrollo del sector que ofrecen más oportunidades a los uruguayos.
Montevideo | Todo El Campo | Fueron presentados los resultados de una consultoría, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT), orientada a estudiar el sector de la construcción de viviendas en madera y proponer los posibles incentivos para aplicar en el país.
El evento se realizó el martes 30 de abril y contó con la presencia de la vicepresidenta de la República en ejercicio, Graciela Bianchi; el ministro de Vivienda, Raúl Lozano; el subsecretario, Tabaré Hackenbruch; y el representante del BID, Felipe Vera, entre otras autoridades nacionales y del ámbito privado.
El ministro Lozano destacó la implementación de actividades para fortalecer la edificación no tradicional en dicho material y sostuvo que esta ofrece mayores oportunidades para los uruguayos, así como la posibilidad de cuidar el ambiente.
TRES PILARES.
El estudio se desarrolló sobre tres pilares: identificación de los beneficios de construir viviendas de interés social en madera, relevamiento de los incentivos que se otorgan en otros países y propuesta de alicientes para el desarrollo del sector en el territorio nacional.
Los estímulos sugeridos abarcan al sector primario o industrializador del citado material, Mevir, cooperativas de vivienda y empresas privadas, entre otros actores.
Las medidas incluyen la creación de fondos específicos para generar soluciones habitacionales en madera, el acceso a créditos fiscales para tareas de investigación, a través de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), y el otorgamiento de subsidios y otras facilidades de financiamiento a participantes de programas públicos y cooperativas de vivienda.
En el documento, se asevera que la aplicación de incentivos en el sector público permitirá que el Estado lidere el desarrollo de hogares de este tipo y fortalezca, entre otros ítems, la edificación y el acceso a los insumos necesarios para ello.
Foto de Mevir | Construcción de viviendas en madera.