Un proyecto que ayuda a fortalecer los sistemas nacionales de control de alimentos de siete países beneficiarios, con el apoyo de 3 países mentores: Brasil, Chile y Uruguay,
Río de Janeiro, Brasil | Todo El Campo | La Organización Panamericana de la Salud (OPS), a través de su Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (Panaftosa/SPV), junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Universidad de Minnesota (UofM), cooperan en la implementación del proyecto regional “Mejorar la capacidad de Análisis de Riesgo en inocuidad alimentaria en América Latina mediante un enfoque de cooperación Sur-Sur para facilitar el comercio regional” financiado por el Fondo para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio (STDF).
El objetivo es fortalecer las capacidades de los países latinoamericanos en el análisis de riesgos en inocuidad alimentaria para promover una mayor articulación regional y fomentar el comercio seguro, mediante herramientas técnicas y conocimientos actualizados para prevenir riesgos en los alimentos y proteger la salud de las personas.
El proyecto, que inició sus actividades en 2024 y se extenderá hasta 2026, ayudará a fortalecer los sistemas nacionales de control de alimentos de siete países beneficiarios: Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Paraguay y Perú, con el apoyo de 3 países mentores: Brasil, Chile y Uruguay, que comparten su experiencia y buenas prácticas para acompañar a sus pares en este proceso.
ANÁLISIS DE RIESGOS EN INOCUIDAD ALIMENTARIA
¿Cómo saber si los alimentos que consumimos son seguros? ¿Qué hacen los países para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos y proteger la salud de la población? Una de las respuestas clave está en el análisis de riesgos, un enfoque técnico y científico que permite tomar mejores decisiones para cuidar lo que llega a nuestra mesa.
Los alimentos que consumimos pueden representar riesgos si no se manejan adecuadamente en alguna etapa de la cadena de producción, desde el campo hasta la mesa. El análisis de riesgos es una herramienta clave que permite a las autoridades nacionales identificar y gestionar peligros que pueden comprometer la inocuidad de los alimentos, como contaminantes químicos o microbiológicos, o prácticas inadecuadas durante la producción, procesamiento o distribución.
Gracias a esta herramienta, es posible tomar decisiones basadas en evidencia científica, anticipar posibles amenazas y aplicar medidas efectivas para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos.
Este enfoque no solo protege la salud, sino que también facilita el comercio seguro de alimentos entre países, al garantizar estándares de calidad y seguridad reconocidos internacionalmente.
COOPERACIÓN ENTRE PAÍSES: UNA ESTRATEGIA QUE DA RESULTADOS.
Mediante la estrategia de cooperación sur-sur, los países comparten entre sí sus conocimientos, desafíos y soluciones, creando una red de apoyo mutuo y aprendizaje colectivo. Este intercambio se da a través de talleres, seminarios, espacios de trabajo técnico y el desarrollo de herramientas prácticas.
A través del proyecto, se espera que los países participantes fortalezcan sus normativas y programas de control de alimentos; mejoren la coordinación intersectorial (salud-agricultura-ambiente) a través del enfoque de Una Sola Salud; armonicen prácticas con estándares internacionales, como los del Codex Alimentarius que sirven de guía para todos los países del mundo en temas de inocuidad alimentaria; y tomen decisiones basadas en ciencia.
SEMINARIOS VIRTUALES.
Fueron lanzados una serie de seminarios virtuales, compuesto por 14 sesiones, con el objetivo de capacitar a técnicos y profesionales de la región en los tres pilares del análisis de riesgos: evaluación, gestión y comunicación. Estos espacios permitirán reforzar los conocimientos técnicos, compartir experiencias entre países y promover una cultura de prevención en los sistemas de control de alimentos.
Garantizar alimentos seguros no solo protege la salud pública, también favorece el desarrollo económico, ya que abre las puertas al comercio internacional. Cuando los países cuentan con sistemas sólidos de control de alimentos y aplican criterios basados en evidencia, generan confianza en sus productos, atraen nuevos mercados y fortalecen su integración regional.
El proyecto forma parte de los compromisos globales de la región para mejorar la inocuidad de los alimentos, en línea con la Estrategia Mundial de la OMS para la Inocuidad Alimentaria 2022–2030 y el Marco Estratégico de la FAO 2022–2031.
El Foro sobre Inocuidad Alimentaria impulsa la transformación de los sistemas agroalimentarios mediante la innovación, la colaboración y el intercambio de conocimientos.
Montevideo | Todo El Campo | Se realizó en Viena, Austria, el Foro sobre Inocuidad Alimentaria: El potencial de la Digitalización, en el que participó el gerente de Inocuidad Alimentaria de la Dirección General de Bioseguridad e Inocuidad Alimentaria (Digegra) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Norman Bennett.
El evento, que reunió especialistas, responsables políticos y líder del sector, fue organizado por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), el Fondo para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio (STDF) y el Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura (DAFF) de Australia.
El Foro sobre Inocuidad Alimentaria es un evento global que impulsa la transformación de los sistemas agroalimentarios mediante la innovación, la colaboración y el intercambio de conocimientos.
Se convocó a profesionales, responsables políticos, líderes del sector y expertos para debatir soluciones basadas en datos que faciliten el comercio y mejoren la salud pública para un futuro con mayor seguridad alimentaria, informó el MGAP.
El Foro tuvo como objetivo principal explorar los avances más recientes en los marcos regulatorios, con especial atención a la innovación basada en datos, lo cual es clave para nuestro país, considerando que la inocuidad es uno de los principales valores que tenemos productores de alimentos.
Los temas clave incluyeron: la trazabilidad digital, el uso de inteligencia artificial, la certificación electrónica y la auditoría remota.
SOLUCIONES DIGITALES.
A su vez, a lo largo del evento se compartió información actualizada sobre las soluciones digitales que están mejorando los resultados en inocuidad alimentaria a través de una mejor colaboración entre los reguladores y la industria.
Entre los temas desarrollados durante el evento, el MGAP destacó:
¿Cómo puede la digitalización acelerar el desarrollo de sistemas de inocuidad alimentaria?
Reformas regulatorias en inocuidad alimentaria.
Aprovechamiento de la digitalización y la inteligencia artificial.
Prácticas de auditoría e inspección remotas para mejorar la colaboración y la supervisión regulatoria.
Reducción de la brecha de datos.
Intercambio de información para mejorar los resultados en inocuidad alimentaria y el comercio.
Este 7 de junio, el mundo celebra el Día de la Inocuidad de los Alimentos y el lema elegido este año es Inocuidad de los alimentos: la ciencia en acción.
Montevideo | Todo El Campo | En el Día Mundial de la Inocuidad Alimentaria, la Dirección General de Bioseguridad e Inocuidad Alimentaria del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) propone, a través de una trivia y contenidos educativos, acercarse a los conceptos más importantes y a las conductas alimentarias que nos protegen de ciertas enfermedades que transmiten los alimentos.
LA INOCUIDAD ALIMENTARIA ES ASUNTO DE TODOS
Este 7 de junio, el mundo celebra el Día de la Inocuidad de los Alimentos y el lema elegido este año es Inocuidad de los alimentos: la ciencia en acción.
En este día, recordamos que la inocuidad es una responsabilidad y un derecho colectivo donde todas las personas tienen un papel que desempeñar.
Para alimentarnos correctamente, necesitamos consumir alimentos inocuos.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA INOCUIDAD ALIMENTARIA?
Los alimentos se pueden contaminar con una variedad de peligros (bacterias, productos químicos, hongos o parásitos) que son capaces de causar al menos 200 enfermedades diferentes. Estas enfermedades afectan la salud, los medios de vida, la educación y la economía de las personas y de los países.
En nuestro país, la exportación de alimentos juega un rol fundamental en la economía y la vida de las personas. Detrás de la exportación de los principales alimentos (carne, leche, pesca, productos de origen vegetal), en Uruguay se realiza un esfuerzo, muchas veces desconocido, de cientos de personas trabajando para dar cumplimiento con los requisitos de inocuidad que permiten el acceso de nuestros productos a los más exigentes mercados del mundo. En el centro de esos esfuerzos, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca cumple el rol fundamental de generar las políticas y normas que permitan y faciliten el proceso, además de ejercer el control y ofrecer las garantías que exigen los diversos mercados compradores.
LA CIENCIA PROPORCIONA LA BASE FUNDAMENTAL DE LA INOCUIDAD DE LOS ALIMENTOS.
Todas las personas que participan en la cadena de suministro alimentos (desde la producción primaria hasta el consumo), aplican procesos y normas para lograr la inocuidad de los alimentos.
Esas normas y procesos que sostienen la inocuidad alimentaria, se basan en la aplicación de la mejor y más actualizada evidencia científica disponible sobre cómo y porqué los alimentos se pueden contaminar y generarnos enfermedad.
Los científicos evalúan y analizan los riesgos para la salud humana planteados por los peligros conocidos para la inocuidad de los alimentos, los nuevos peligros y los previsibles, y brindan asesoramiento para que los responsables políticos, las empresas alimentarias y los consumidores tomen decisiones seguras.
Sin la ciencia no sería posible mantener la inocuidad a lo largo de las cadenas de suministro, que muchas veces cruzan el mundo y atraviesan múltiples fronteras.
Conscientes de la importancia de la ciencia aplicada a la inocuidad de los alimentos, desde el Área de Inocuidad de la Dirección General de Bioseguridad e Inocuidad Alimentaria (Digebia) se han generado e impulsado iniciativas para su desarrollo a nivel nacional. Ejemplo de esto son los llamados del Fondo Sectorial Innovagro que a partir del año 2017 incorporaron temas de inocuidad de los alimentos relevantes para el MGAP y las cadenas productivas.
ASESORAMIENTO CIENTÍFICO SOBRE INOCUIDAD DE LOS ALIMENTOS DEL PROGRAMA CONJUNTO FAO/OMS.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) reúnen a científicos independientes destacados en el mundo para evaluar los posibles peligros para la inocuidad de los alimentos. Estos científicos brindan asesoramiento imparcial y basado en evidencia científica al Codex Alimentarius y, a través de éste, a los responsables políticos, los productores, las empresas alimentarias y los consumidores.
A partir del año 2023, Uruguay cuenta con una experta de la Dirección General de Servicios Ganaderos del MGAP, la Ingeniera en Alimentos Natalia Baccino, quien ha sido nominada para trabajar en uno de los grupos científicos mencionados, el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA).
APORTE DE LA DIGEBIA AL DÍA MUNDIAL DE LA INOCUIDAD DE LOS ALIMENTOS.
Como aporte del Área de Inocuidad de la Digebia al Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, este año se propuso compartir una serie de tres presentaciones básicas sobre inocuidad y las enfermedades que se pueden transmitir a través de los alimentos, los principales peligros que podemos encontrar en los alimentos y las bases del análisis de riesgo en inocuidad, herramienta fundamental para comprender y gestionar la inocuidad de los alimentos.
El Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos se celebra cada 7 de junio y en 2024 conmemora su sexta edición.
Río de Janeiro, Brasil | Todo El Campo | Más de 9.000 personas mueren cada año y 77 millones padecen enfermedades transmitidas por los alimentos en las Américas. Lactantes, niños menores de 5 años, mujeres embarazadas, adultos mayores y enfermos crónicos son los más afectados.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos no solo representan un desafío para la salud individual, sino que también obstaculizan el desarrollo socioeconómico de la región, ejercen presión sobre los sistemas de salud, y perjudican al comercio y al turismo. En las Américas, las pérdidas anuales por productividad asociadas a las enfermedades transmitidas por alimentos se estiman en 7,4 mil millones de dólares.
La ingesta de alimentos contaminados por bacterias nocivas, parásitos, contaminantes químicos y biotoxinas puede desencadenar un amplio grupo de enfermedades que van desde la diarrea hasta el cáncer.
El objetivo del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos es sensibilizar a la población sobre la importancia de la prevención, la detección y la gestión de riesgos en los alimentos promoviendo debates, soluciones y formas de mejorar la salud humana, el comercio, la agricultura y el desarrollo sostenible. Esta fecha sirve además para reconocer los esfuerzos de aquellos que garantizan la inocuidad de los alimentos, incorporar la inocuidad alimentaria a la agenda pública y para reducir la carga que representan las enfermedades transmitidas por los alimentos a nivel mundial.
El fortalecimiento de la capacidad reguladora de los sistemas alimentarios es fundamental para minimizar los riesgos y preservar la confianza en el suministro de alimentos, a través del desarrollo de sistemas alimentarios resilientes y sostenibles que incluyan la colaboración multisectorial y la preparación de planes de contingencia claros. Es necesario además desarrollar sistemas de detección y alerta temprana que aseguren la vigilancia y el control de posibles brotes, así como promover una comunicación efectiva de los riesgos asociados a la inocuidad alimentaria.
“Preparémonos para lo imprevisto” es el tema escogido este año por el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos. En ese sentido, todos los actores deben cumplir un rol esencial en la prevención de peligros alimentarios desde el campo a la mesa, tanto a nivel individual, organizacional como a nivel de gobiernos en el manejo de riesgos alimentarios, en acciones de prevención y en la aplicación de buenas prácticas que fortalezcan nuestras capacidades para enfrentar lo imprevisto.
En América Latina y el Caribe, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a través de sus acciones de cooperación técnica en inocuidad de los alimentos, coordinadas por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (Panaftosa/SPV-OPS/OMS), trabaja de forma continua con los países de la región para fortalecer sus sistemas de control de alimentos a través de sus cinco pilares: normas y regulaciones; educación, comunicación, vigilancia y control.
Si no se respeta el tiempo de espera crece la posibilidad de detección de residuos químicos en carne, leche y subproductos de origen animal durante los controles que se realizan en Uruguay o en los mercados destinos.
Montevideo | Todo El Campo | La Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) exhorta a respetar los tiempos de espera al aplicar medicamentos veterinarios.
El proceso de control y monitoreo es un trabajo conjunto de la División de Laboratorios Veterinarios (Dilave), la Dirección de Industria Animal y la División de Sanidad Animal.
El tiempo de espera de los medicamentos veterinarios está directamente relacionado con la concentración de residuos de estos químicos que permanecen en los diferentes tejidos y fluidos de los animales.
El no respetar esta indicación implica la posibilidad de detección de residuos químicos en carne, leche y subproductos de origen animal durante los controles realizados tanto por la DGSG como por las autoridades oficiales de los mercados de destino de nuestros alimentos.
Por lo tanto, es de suma importancia que los productores respeten la correcta administración de medicamentos veterinarios y el tiempo de espera establecido, asegurando la inocuidad de nuestros productos y fortaleciendo la imagen que tiene Uruguay como proveedor mundial de alimentos de calidad.
La DGSG insta a “verificar siempre los tiempos de espera indicados en la etiqueta porque estos no solo dependen del principio activo sino de la concentración y/o los excipientes de la formulación”.