Aclaraciones sobre falsa afirmación de Greenpeace.

Aclaraciones sobre falsa afirmación de Greenpeace.

Muchas personas dan por cierto lo que una institución como Greenpeace dice, pero ¿será verdad?

“¿Sabías que el tomate que estás comiendo no tiene nada de saludable?”, pregunta Greenpeace en sus redes sociales, y agrega: “¿Alguna vez te preguntaste porqué algunos vegetales son perfectos y podemos comerlos todo el año?”, porque “están expuestos a herbicidas y otros procesos que degradan sus propiedades y su sabor”, responde.

Muchas personas dan por cierto lo que una institución como Greenpeace dice, pero ¿será verdad?

Agustín Colombier es técnico biotecnólogo, creador del sitio BiotecnoBlog, y responde a la afirmación realizada por la organización ecologista ya citada.

“Greenpeace no se cansan de decir cosas sin fundamento científico”, comienza señalando Colombier en la cuenta de BiotecnoBlog, ahora tocó explicar “por qué lo tomates de ahora no tienen tanto sabor como los de antes”, y aclara: “No tiene nada que ver con los herbicidas”.

Lo “primero” es considerar que “cuando hablamos de tomates, tenemos que tener en cuenta que existen decenas de variedades distintas de tomates, no se puede hablar como si fuera todos lo mismo. Cada variedad se utiliza con fines distintos”, expresa BiotecnoBlog.

“Si hablamos de los tomates de antes’, nos referimos a los que existían hasta a mediados del siglo XX, dudo que muchos de nosotros los hayan probado. Los tomates que comemos hoy no tienen el mismo sabor que los de antes, es cierto, pero no se debe a que usen herbicidas”, precisa.

Seguidamente hace referencia a los orígenes del tomate señalando que en México como en Perú, “las primeras variedades cultivadas producían frutos amarillentos y pequeños. Con el tiempo comenzaron a cultivarse variedades más parecidas a las actuales, de color rojo y mucho más grandes”.

Cabe señalar que los tomates tienen su origen en los bajos Andes, fueron cultivados por los aztecas en México y llegaron a España gracias a los viajes de Cristóbal Colón.

Hasta 1950, aproximadamente, “se dio una mutación natural en el tomate la cual ofrecía ventajas productivas a los agricultores, pero sin saberse, también producía menor contenido de azúcares y carotenoides, responsables del rico sabor y olor del tomate”, contó Colombier.

Esa mutación en el gen SIGLK2 que “hacía que los tomates maduraran de forma uniforme, por lo cual no tendría los llamados ‘hombros verdes’. Permitiendo que puedan ser cosechados todos en el mismo momento. Por eso los agricultores preferían esta nueva variedad mutada”.

“El gen SIGLK2 está involucrado en el desarrollo de los cloroplastos. Los cloroplastos son las estructuras celulares que les permiten a las plantas usar la energía del sol para fabricar sus propios carbohidratos (azúcares) gracias a la fotosíntesis. Los cloroplastos, además, están repletos de un pigmento verde llamado clorofila, que es responsable del color de las plantas. Las variedades de tomates cultivadas actualmente tienen una mutación en el gen, que ahora produce una proteína que no es funcional”, explicó.

Así mismo y porque “el gen SIGLK2 controla la biogénesis de los cloroplastos, las plantas mutantes en este gen tienen menos cloroplastos y son menos verdes, además de tener un color más parejo”.

En concreto, al poseer menor cloroplastos, “los tomates que maduran de manera uniforme hacen menos fotosíntesis y por lo tanto sintetizan menos azúcares y carotenoides, lo que repercute de manera negativa en las características de aroma y sabor de estos”.

Pero, ¿es posible que los tomates de hoy puedan tener el color y sabor de antes? La respuesta es que sí: “Por supuesto, pero para eso son necesarias algunas prácticas que aterroriza a los queridos amigos de Greenpeace”, como “manipular genéticamente” la palta de tomate, cosa que se ha logrado por un grupo de investigadores.

Por tanto, si lo que se busca que los tomates rindan lo que hoy pero con el sabor de los de antes, “los tomates transgénicos son el camino”.

ARTÍCULO DE SCIENCE.

El autor agrega el siguiente artículo de Science sobre el tema:  https://www.science.org/doi/abs/10.1126/science.1222218

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