Por primera vez desde 2020, el delito de abigeato crece y se acerca a las mil denuncias.

Por primera vez desde 2020, el delito de abigeato crece y se acerca a las mil denuncias.

En 2025 el abigeato creció 12%, rompiendo una racha a la baja que se mantenía desde 2020.

Montevideo | Todo El Campo | El Ministerio del Interior presentó los datos preliminares sobre delitos durante 2025. La conferencia de prensa estuvo a cargo del gerente de Área de Estadística y Criminología Aplicada (AECA) del Ministerio del Interior (MI).

El jerarca subrayó un “importante” descenso del total de los delitos denunciados, “14.000 menos que en 2024”, lo que constituye una caída del 4,7%. De un total de 15 indicadores, 13 manifestaron una tendencia a la baja.

De esos 13 a la baja, “cuatro o cinco” lo hicieron menos del 5%, por lo que “hay cierta estabilidad”, observó.

Entre los que descendieron se encuentran los homicidios, las lesiones por arma de fuego, los delitos sexuales, hurtos, entre otros.

ABIGEATOS EN ALZA.

Solo dos experimentaron un aumento: violencia doméstica y abigeato.

Los abigeatos experimentaron un aumento del 11,9% respecto a 2024.

Es la primera vez que el abigeato se incrementa desde 2020.

En 2020 se denunciaron 2.207 delitos de abigeato, alcanzando un pico a partir del cual comenzó un proceso descendente. En 2021 fueron 1.350; en 2022 la caída continuó su tendencia hasta los 1.266; en 2023 fueron 1.068 delitos denunciados; y en 2024 se rompió por primera vez el piso de las mil denuncias, cayendo a 867. Son todos datos oficiales y a nivel país.

El año pasado, la tendencia a la baja se revirtió por primera vez desde 2020 y creció a 970.

Por primera vez desde 2020, el delito de abigeato crece y se acerca a las mil denuncias.

En Uruguay hay entre 20 y 25 copamientos rurales por año.

La ARU se reunió con el ministro del Interior, valoró los esfuerzos de la Policía -a la que ofreció apoyo- pero “estamos lejos de la situación ideal”, dijo Rafael Ferber.

Montevideo | Todo El Campo | La Asociación Rural del Uruguay se reunió con Carlos Negro, titular del del Ministerio del Interior, para tratar el aumento del delito en el ámbito rural. Rafael Ferber, presidente de ARU dijo en el programa Diario Rural (CX4 Rural), que “hay más casos de abigeatos”, pero también hay preocupación por otros delitos como el caso del copamiento en San José. El pedido de la reunión “fue más bien eso (los copamientos) porque la seguridad de vivir en el medio rural es lo que más preocupa”.

“En los últimos 5 años hay entre 20 y 25 copamientos por año”, señaló, “pero no es una situación de descontrol” aunque “hay que apuntar a que no haya ninguno”. Sí hay más abigeato y robos en general a galpones, etc., “hay una presión mayor (de la delincuencia) y eso se percibe”.

Ferber destacó bueno tono de la reunión con el ministro, pero consideró que “estamos lejos de la situación ideal”.

Negro dijo que “la situación está relativamente controlada”, continuó Ferber. “Eso es lo que entiende el ministro, más allá de que haya una percepción de mayor inseguridad. Reconoce esa percepción, pero tampoco siente que se le ha ido de las manos”, cosa que para ARU tampoco está sucediendo: “Nosotros no decimos que se le está yendo la situación de las manos, sí fuimos a ponernos a la orden porque es un tema en el que hay que tratar de mejorar y no parece que estemos mejorando”.

Una de las variables que incide en el resultado de la labor policial es el vínculo con el fiscal del lugar, y uno de los problemas mencionado por las autoridades del Ministerio del Interior es la dificultad en conseguir policías para trabajar en destacamentos en el interior rural; cuesta conseguir familia que se instalen en esos destacamentos alejados de todos lados, es cada día más difícil, dijo Ferber. Pero se vio a un ministro y a autoridades policiales “arriba de los temas, siempre están buscando cómo obtener mejores resultados”, valoró.

“Si miramos lo hay en vaso lleno es que (el Ministerio) entiende por dónde van los problemas”, y que lo puedan solucionar o no ya es un tema de otra naturaleza, precisó.

UN ARTÍCULO QUE SIGUE SIENDO MALO.

Consultado sobre el presupuesto nacional que recientemente se aprobó, Ferber dijo que se logró “mejor un artículo horrible” quedando “un artículo menos horrible” que es el que le pone Imesi a los fitosanitarios.

La mejora está en que “se pone un tope al valor del producto, el cual es mucho”, del 50%, pero antes era mayor; además se logró involucrar al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) en la “definición de qué productos llevan” ese impuesto, y la determinación es por decreto.

“El artículo se mejoró, pero es un artículo malo y es un impuesto más” con “un fin puramente recaudatorio”, recalcó.

Ferber también expresó su visión sobre el 1% municipal: No es cosa de ser optimista, dijo, sino que “creo que se va a encontrar algún camino del medio” a pesar de que mostró reparos sobre cómo funcionará la comisión, así y todo, ve con buenos ojos que su funcionamiento sea a término (180 días).

LLUVIAS.

A pesar de ser un país pequeño, las diferentes zonas de Uruguay marcan realidades desiguales, con una zona sur y sureste que está precisando mucha agua, con maíces de primera sufriendo y perdiendo kilos; pero también tenemos una zona que es la mayoría del país que está pasando por muy buenos registros de lluvias y eso hace la diferencia, comentó el presidente de ARU.

ENTREVISTA.

Extracto de entrevista de Horacio Jaume y Estela Apollonio en el programa Diario Rural (CX4 Rural).

La FR pide a las autoridades que garantice el derecho a una vida tranquila y en paz.

La FR pide a las autoridades que garantice el derecho a una vida tranquila y en paz.

Hay “preocupación por el continuo y persistente deterioro de las condiciones de seguridad en nuestra campaña”.

Montevideo | Todo El Campo | La Federación Rural emitió una alerta sobre la seguridad rural, una situación en proceso de agravamiento.

En un comunicado fechado el jueves 4, la Federación Rural abordó uno de los temas más sensibles para los ciudadanos uruguayos en general: el de la inseguridad, que no se da únicamente en las grandes ciudades, sino que se ha generalizado a todo el país, alcanzando ciudades pequeñas y también establecimientos agropecuarios.

La Federación Rural centró su atención en los hechos delictivos que involucran a productores rurales: “Ante los últimos hechos delictivos, que involucran a productores rurales bajo la modalidad de copamiento en los departamentos de Canelones, San José y Lavalleja” es que la institución expresó “preocupación por el continuo y persistente deterioro de las condiciones de seguridad en nuestra campaña”.

Es una situación que “se sigue agravando”, con “episodios de gran violencia, generando angustia e incertidumbre en el diario vivir”, de los productore como sus familias.

Luego de esas consideraciones, el Consejo Directivo hizo un “llamado a las autoridades competentes” para que “tomen las medidas que garanticen el derecho de las personas a una vida tranquila y en paz, reforzando la seguridad de la población rural”.

Por último, se instó a la “conformación y consolidación de todas las Comisiones de Seguridad Rural en todos los departamentos de nuestro país”.

Foto de portada: Ministerio del Interior.

Productor de quesos deja actividad luego de sufrir violento copamiento.

Productor de quesos deja actividad luego de sufrir violento copamiento.

Productores exigen al Ministerio del Interior “reforzar la seguridad rural”, en tanto esa Secretaría de Estado lanzó campaña sobre la violencia basada en género en zonas rurales.

San José | Todo El Campo | Productor quesero deja su actividad tras violento copamiento en San José; la Asociación Rural insta a los productores en general a estar atentos y denunciar cualquier movimiento sospechoso en la zona.

La Asociación Rural de San José (ARSJ) expresó su solidaridad con Enrique Chávez, víctima de un copamiento que lo llevó a abandonar la producción. La gremial reclamó mayor seguridad rural.

El jueves de la semana pasada, tres delincuentes llegaron al establecimiento ubicado en camino Guaycurú. Según reportó la Policía, los autores del crimen arribaron en motos y armados, abordando al hombre al que dispararon en una pierna, golpearon y ataron para robarle dinero y un teléfono celular, huyendo una vez logrado el objetivo.

LA ARSJ LAMENTÓ LA VIOLENCIA Y SE SOLIDARIZÓ CON LA VÍCTIMA.

Este lunes 24, en un comunicado, la Rural de San José expresó “su profunda solidaridad” con la víctima, Enrique Chávez, un “productor quesero familiar de la zona camino Guaycurú, que fue víctima de un copamiento extremadamente violento en su establecimiento”.

El hecho delictivo significa, además de delito en sí y de la violencia utilizada para cometerlo, que desde hoy San José tenga un productor menos. Chávez “decidió abandonar su producción y vender sus vacas de forma inmediata”, dice el texto de la Rural.

La institución que nuclea a productores de todo el departamento hizo un llamado a “todos los productores” para que “extremen medidas de seguridad, denunciando cualquier persona o vehículo extraño que circule en su zona”.

También se “exige al Ministerio del Interior a reforzar la seguridad rural, implementando más controles y mayor presencia policial en las zonas productivas”, para “prevenir eficazmente cualquier delito que atente contra la integridad, la tranquilidad y la labor de nuestros productores”.

Por otra parte y en mismo tenor que la ARSJ, el grupo denominado “productores unidos por abigeatos y seguridad rural” expresó “profunda preocupación y rechazo ante los hechos de violencia ocurridos”.

“Rechazamos enérgicamente cualquier acto de violencia que atente contra la integridad de quienes trabajamos la tierra y producimos alimentos para nuestro país”, agregan y aseguran que no pueden ni quieren encerarse “mientras la delincuencia actúa libremente”.

Por eso, hacen un “llamado urgente a las autoridades, por la Seguridad Rural”, y piden que se “tomen medidas eficientes que garanticen la protección de nuestra gente y las actividades productivas. Para eso son los representantes y para eso pagamos nuestros tributos”, expresaron en un texto que circula en redes sociales.

MINISTERIO LANZA CAMPAÑA CONTRA LA VIOLENCIA BASADA EN GÉNERO EN ZONAS RURALES.

Ayer el Ministerio del Interior (MI) publicó que el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25N), la Dirección Nacional de Políticas de Género del MI lanzó una campaña destinada a fortalecer el acceso a la justicia de mujeres, niños y adolescentes del medio rural en todo el país.

El objetivo principal de la campaña es promover la denuncia, la autonomía, la participación comunitaria y el acceso a la justicia, como herramientas fundamentales para la prevención y atención de la violencia basada en género en zonas rurales, donde los mecanismos de protección y asistencia pueden ser menos accesibles, dice el texto.

También se difundieron los medios de contactos disponibles las 24 horas en servicio para orientación, atención y protección:

Desde teléfonos fijos: llamar al 0800.4141.

Dese celulares: *4141.

Mujeres sordas, videollamadas al 092.62.69.28 (lunes a viernes, de 9 a 14 h, con intérprete de Lenguas de Señas Uruguay – LSU.

Un monstruo imparable.

Un monstruo imparable.

La realidad es que todos somos más vulnerables frente a una delincuencia que se convierte en un monstruo que lo devora todo y que parece imparable.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La noche del 30 de mayo de 2024 el barrio Maracaná, en la zona de Cno. Cibils y ruta 1, más precisamente la peatonal El Ombú, fue testigo y escenario de un crimen que conmovió a toda la sociedad.

En el lugar operaba una boca de drogas y hasta allí llegó un grupo de delincuentes que sin mediar palabras disparó un mínimo de 140 tiros, según los casquillos ubicados por la Policía, y según se informó en el momento los agresores usaron unas 10 armas. Claramente el objetivo era aniquilar a la familia, y prácticamente que lo lograron.

El resultado fue un saldo de cuatro muertos de 40, 18, 16 y 11 años. La conmoción social del momento no fue el mayor ni los adolescentes -parece que socialmente ya entonces estábamos acostumbrados a que los maten, en especial si ellos o sus familias están vinculados a algún tipo de comportamiento delictivo- sino por el niño.

Los lectores quizá recuerden la indignación que se generó en el momento, alzándose voces de condena y llamados de autoridades y actores sociales para que no vuelva a suceder algo así. Todo sentimos que aquella noche se rompió un límite y el desafío era no acostumbrarnos, reaccionar, para tratar de volver a ser aquella sociedad pacífica de hace no muchos años.

Lamentablemente, la indignación pasó rápidamente y hoy no es raro leer en los diarios o escuchar en los informativos que menores de edad, inclusive niños muy pequeños, son heridos en hechos criminales en lo que, obviamente, no tienen nada que ver.

Recordemos algunos casos. En enero pasado una niña de 2 años fue baleada cuando estaba con su padre, un hombre de 21 años que murió como resultado del ataque en tanto la niña recibió varios disparos logrando sobrevivir.

Más acá en el tiempo, uno de los últimos hechos ocurrió el 17 de octubre e involucra a una niña de 10 meses que recibió un disparo en el barrio El Tobogán (zona del estadio Luis Tróccoli).

El lunes 20 de octubre, apenas 3 días después, tres personas fueron heridas en Nuevo Ellauri, las víctimas tienen 21, 19 y 12 años. Este último fue el que resultó con las heridas de mayor gravedad, permaneciendo en el CTI de un centro de salud en estado crítico.

Es evidente, que desde aquel niño asesinado el 30 de mayo de 2024 hasta hoy, no hemos mejorado en nada. Por el contrario, nuestra sociedad ha empeorado significativamente, no solo porque la delincuencia sigue baleando niños, incluso de meses, sino porque la sociedad recibe esa información y ya no se indigna.

Lamentablemente parece que nos hemos acostumbrado, lo aceptamos y si genera algún tipo de molestia, es tan fútil que se nos pasa rápidamente y nos dura el tiempo que lleva dar vuelta la página del diario, cambiar de canal con el control remoto o hacer un clic en la computadora y pasar a otra cosa. Quizás algo más trivial e insignificante que no nos moleste tanto y que no genere ese enojo incómodo que no sabemos cómo manejar porque nos sabemos indefensos, y que se acaba convirtiendo en frustración.

Mientras tanto el Ministerio del Interior nos dice que los delitos bajan, lo cual es muy curioso, porque según los datos oficiales el delito ha retrocedido desde el gobierno anterior, y continúa su descenso en este. Con tantas bajas ya deberíamos estar en la mitad que hace algunos años o cerca de cero, sin embargo, sabemos que eso no es lo que está pasando y que la realidad es que todos somos más vulnerables frente a una delincuencia que se convierte en un monstruo que lo devora todo y que parece imparable.

Las autoridades deberían dejar de anunciar caídas del delito porque ya nadie cree tal afirmación. No digo que mientan -eso sería gravísimo e imperdonable-, pero la realidad es que el miedo social es tan creciente que nadie nota ni percibe una baja en los índices delictivos. Más bien todo lo contrario, y la disociación entre lo que el gobierno dice y lo que la gente siente, lleva a un alejamiento del discurso oficial y la sensación de que quienes están para protegernos no entienden lo que en verdad está sucediendo.

Y ya no es solo Montevideo. Por mucho tiempo, si uno quería vivir en un lugar tranquilo alcanzaba con cruzar la frontera de la capital y adentrarse en el interior. Eso bastaba para encontrar una vida de andar tranquilo, de conversaciones largas, puertas sin llave y el saber que los niños, los adolescentes y los mayores -los más vulnerables- estaban seguros. Pero la delincuencia ha crecido tanto que ya no queda lugar donde refugiarse.

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