IICA y Argentina destacaron el potencial de la bioeconomía para América Latina.

IICA y Argentina destacaron el potencial de la bioeconomía para América Latina.

Fue durante el seminario sobre la contribución de la bioeconomía al desarrollo sostenible, realizado en la embajada de Argentina ante la Unión Europea, en Bruselas, Bélgica.

Montevideo | Todo El Campo | La bioeconomía tiene capacidad para generar empleos de calidad, aumentar la productividad y constituirse en parte integrante del desarrollo territorial de Argentina y otros países de la región, todo ello en un entorno de sustentabilidad, afirmó el nuevo secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, Fernando Vilella, al exponer en un seminario acerca de la contribución de la bioeconomía al desarrollo sostenible.

El evento tuvo lugar en la embajada de Argentina ante la Unión Europea (UE), en Bruselas, Bélgica, y de él también participó el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero.

La oportunidad fue propicia para exponer ante funcionarios de la UE los proyectos que se están desarrollando en materia de bioeconomía y agricultura sostenible en Argentina y otros países latinoamericanos.

IICA destacó que las exposiciones de Vilella y Otero pusieron de manifiesto el potencial que tiene la bioeconomía para promover la competitividad, sostenibilidad e inclusión de los sistemas agroalimentarios de las Américas y diversificar su matriz de exportaciones, en armonía con el cuidado del ambiente.

En ese sentido, Vilella definió a la bioeconomía como el aprovechamiento de la biomasa para la generación de productos e insumos, en un contexto de economía circular y de reducción de los impactos ambientales y sociales de la producción.

También hizo pública su decisión de que la cartera que encabeza cambie de nombre y en ese sentido explicó: “Hemos pensado que es oportuno transformar lo que tradicionalmente fue la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca en una Secretaría de Bioeconomía. Esto tiene que ver con un proceso largo que empezó hacia la década de 1990, con la incorporación de tecnologías y procesos que nos fueron llevando a este momento”.

En ese sentido, dijo que la esencia de la bioeconomía es suministrar soluciones al sistema productivo, al mismo tiempo que se cuida a la población que produce y el ambiente en el que esta producción se genera.

“Tenemos -continuó- abundantes recursos naturales y diversos climas que nos permiten producciones de biomasa de múltiples características que puedan ser base de sistemas virtuosos con agregados de valor. Tenemos, además, una comunidad científica y tecnológica capacitada que ha demostrado a lo largo del tiempo su capacidad de inserción en la transformación productiva”.

Vilella consideró que la transformación de biomasas en distintos productos, como bioenergías, combinada con una ganadería pastoril de bajo impacto ambiental es parte de la solución a la crisis climática y ofrece a la Argentina una gran oportunidad para el desarrollo sostenible y la inserción en mercados exigentes desde el punto de vista ambiental.

El funcionario dio datos científicos concretos que revelan la baja huella de carbono que tienen en la Argentina cultivos como el maíz -con el que se produce etanol-, la soja -utilizada para biodiesel- y el trigo, en comparación con la producción en Europa. Esos datos fueron medidos de acuerdo con los estándares del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC).

“Queremos ir a una intensificación sustentable. Pretendemos demostrarla con certificaciones y contar con trazabilidad de todos los productos, de forma tal de ir construyendo una marca país. Requerimos, eso sí, de la eliminación de barreras comerciales. Nosotros estamos siempre proponiendo la libertad de mercado que nos permita acceder con productos amigables ambientalmente a la mayor parte posible del mundo.”

“SOMOS PARTE DE LA SOLUCIÓN Y SOMOS GARANTES DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA COMO DE LA ESTABILIDAD AMBIENTAL”

Por su lado, Manuel Otero aseguró que los países latinoamericanos ya cuentan con un gran número de desarrollos en bioeconomía, especialmente en los campos de la biotecnología, biorrefinerías, biocombustibles y bioinsumos.

“La bioeconomía –afirmó- es un proceso en curso en nuestra región. Y la política pública debe generar las condiciones para que esto se multiplique, escale y acelere. El objetivo es transformar la agricultura, dar una nueva cara a nuestro sector y mostrarlo al resto del mundo. Como decía Fernando Vilella, somos parte de la solución y somos garantes no sólo de la seguridad alimentaria sino también de la estabilidad ambiental”.

Otero consideró que las nuevas industrias de productos y servicios biológicos que ofrece la bioeconomía promueven no solo el incremento en la producción y la eficiencia de uso de los recursos biológicos, sino que también fomentan el desarrollo de los territorios rurales, donde se encuentra la biomasa, y contribuyen con los objetivos globales de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Explicó que los desarrollos tecnológicos y negocios de la bioeconomía sucedieron en la región sin que necesariamente los países contaran con estrategias o institucionalidad para su promoción. Solo muy recientemente Argentina y otros países -como Costa Rica, Colombia, y Brasil- arrancan con la formulación e implementación de políticas política.

“Desde el IICA -señaló- estamos convencidos que debemos incrementar los esfuerzos direccionados a construir institucionalidad que acelere las inversiones”.

Se lanzó la Red Latinoamericana de Bioconomía.

Se lanzó la Red Latinoamericana de Bioconomía.

En el taller en el que se acordó la creación de la Red participaron tomadores de decisión de la bioeconomía de Ecuador, Colombia, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, así como representantes de los principales organismos internacionales y regionales que fomentan la bioeconomía en la región.

Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Convencidos de la necesidad de trabajar en conjunto y sumar esfuerzos, representantes de más de 25 instituciones públicas, privadas, académicas y organismos de cooperación regional e internacional en materia de bioeconomía en la región acordaron crear la Red Latinoamericana de Bioeconomía.

La decisión se tomó en Buenos Aires, durante un taller de trabajo realizado en el marco de la 27ª Conferencia Anual del Consorcio Internacional de Investigación en Bioeconomía Aplicada (Icabr, por sus iniciales en inglés), coorganizada por el gobierno argentino, el Icabr y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

IICA ejercerá la Secretaría Ejecutiva y Técnica de la Red Latinoamericana, por pedido unánime de las instituciones y organismos que participaron en el taller realizado en el marco del Icabr. Durante este espacio, los participantes discutieron sobre las acciones requeridas para, a partir de los esfuerzos en marcha, convertir a la bioeconomía en un modelo de desarrollo basado en el aprovechamiento sostenible de los recursos y principios biológicos de la región.

Se espera que la Red Latinoamericana de Bioeconomía se convierta en un espacio de discusión, intercambio y construcción entre los principales referentes de la bioeconomía regional.

A través de la Red, las organizaciones participantes tendrán la posibilidad de gestionar conocimientos, buenas prácticas y lecciones aprendidas. También podrán trabajar conjuntamente en la formulación e implementación de proyectos alrededor de los objetivos comunes, así como crear sinergias entre los miembros para sumar recursos humanos, financieros y políticos a las iniciativas en marcha.

En distintos países de América Latina y el Caribe la bioeconomía ha madurado en los últimos años.  Las naciones de la región han avanzado de manera importante en la sensibilización, la formulación de políticas públicas y los desarrollos productivos de la bioeconomía relacionados sobre todo con aplicaciones biotecnológicas, biocombustibles, bioinsumos, agricultura baja en carbono y servicios ecosistémicos, entre otros.

Además, hoy la región cuenta con mayor presencia de organismos regionales e internacionales que están apoyando los esfuerzos públicos y privados en la materia.

Sin embargo, el consenso de los profesionales, expertos y funcionarios que participaron en el taller de trabajo que organizó el IICA en el marco de la Conferencia Internacional del Icabr fue que la bioeconomía de la región está todavía muy lejos de alcanzar su potencial.

ACELERAR EL PASO.

“Considerando la riqueza biológica y las capacidades productivas que tiene América Latina y el Caribe para el aprovechamiento de la bioeconomía, los esfuerzos realizados hasta el momento no son todavía suficientes. Si queremos convertir a la bioeconomía en el modelo de desarrollo sostenible para los países de la región, y ser protagonistas en la bioeconomía mundial, debemos obligatoriamente acelerar el paso”, advirtió Hugo Chavarría, gerente del programa de Innovación y Bioeconomía del IICA.

“Dado que las tareas pendientes –agregó- exceden las capacidades individuales de cualquier institución nacional, regional o internacional, y que muchos de los retos y oportunidades de los países son compartidos, desde IICA estamos convencidos que la única forma de avanzar es a través de sinergias y trabajo colaborativo”.

En el taller en el que se acordó la creación de la Red participaron tomadores de decisión de la bioeconomía de Ecuador, Colombia, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, así como representantes de los principales organismos internacionales y regionales que fomentan la bioeconomía en la región, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Global Green Growth Institute (GGGI), la Unesca, el Instituto Humboldt, la Agencia de Cooperación de Alemania, la Fundación Getulio Vargas, el Stockholm Environment Institute, Allbiotech, iGEM, Biointropic, Corporación Biotec de Cali, Grid Exponential, SF500, RedBio, CREA y Aapresid, entre otros.

LAS SEIS PRIORIDADES.

A través de un proceso de discusión y construcción participativa entre todos los participantes, se definieron seis prioridades de trabajo para la Red Latinoamérica de Bioeconomía:

1) definición de métricas para medición y evaluación de la bioeconomía;

2) gobernanza de las bioeconomías regionales, nacionales y locales;

3) posicionamiento de la bioeconomía de la región en los espacios internacionales de negociación;

4) sensibilización y comunicación sobre potencial y riesgos de la bioeconomía;

5) aceleración y escalamiento de soluciones de la bioeconomía;

6) construcción de abordajes propios de la bioeconomía en países, territorios y cadenas.

Se decidió, además, que la Secretaría Ejecutiva de la Red identificará a los actores relevantes de la bioeconomía regional que no participaron del taller y los invitará a formar parte de la iniciativa.

Además, cada una de las instituciones participantes de la Red pondrá a disposición de los demás miembros las iniciativas y proyectos que estén ejecutando en los temas definidos como prioridad, con el objetivo de estimular el trabajo conjunto y el establecimiento de relaciones de mayor confianza entre los miembros.  También se avanzará en la construcción de una comunidad de práctica.

A más largo plazo, los miembros de la Red Latinoamericana de Bioeconomía acordaron la conveniencia de construir juntos un Plan Estratégico y de crear un Comité Internacional Asesor.

IMPORTANTES CONVENIOS DE COOPERACIÓN

En el marco de la Conferencia Anual de la Icabr que reúne en la capital argentina a académicos premiados y a los principales referentes técnicos y políticos de la bioeconomía, el IICA firmó un convenio de cooperación técnica con el Grupo de Países de Productores del Sur (GPS). Se trata de una influyente red de instituciones privadas y expertos del sector de agropecuario de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (ABPU) que busca contribuir al desarrollo y la integración de la agroindustria de los países de la región y a su proyección internacional.

Algunas áreas de cooperación definidas en el acuerdo firmado por el coordinador técnico de GPS, Marcelo Regunaga, y el director general de IICA, Manuel Otero, son:

a) Comercio internacional e integración regional;

b) Innovación y Bioeconomía;

c) Sanidad agropecuaria, inocuidad y calidad de los alimentos;

d) Digitalización Agroalimentaria y

e) temas ambientales.

IICA también firmó en Buenos Aires un convenio de cooperación con la Administración General de Puertos de Argentina (AGP), organismo que administra el puerto porteño, que es el canal por el que sale del país un gran volumen de exportaciones agroalimentarias del país.

En base a comunicado de IICA.

Del 4 al 7 de julio, en Buenos Aires, se realizará la conferencia que reúne especialistas de bioeconomía de todo el mundo.

Del 4 al 7 de julio, en Buenos Aires, se realizará la conferencia que reúne especialistas de bioeconomía de todo el mundo.

Participarán tomadores de decisión de la bioeconomía de México, Costa Rica, Ecuador, Colombia, Argentina, Guatemala, Brasil, Uruguay y Paraguay; y representantes de organismos internacionales, regionales y nacionales.

Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Desde el martes 4 hasta el viernes 7 de julio, algunos de los más prestigiosos investigadores y científicos de la bioeconomía en el mundo se reunirán en la ciudad de Buenos Aires para participar de la 27ª Conferencia Anual del Consorcio Internacional de Investigación en Bioeconomía Aplicada (ICABR).

Durante los 4 días que se desarrollará la conferencia, la capital argentina se convertirá en el epicentro mundial de la bioeconomía. Atraerá académicos premiados y a los principales referentes técnicos y políticos de jesa rama de actividad.

Para América Latina y el Caribe, la bioeconomía se presenta como una nueva oportunidad de desarrollo a partir del aprovechamiento e industrialización eficiente, sostenible e inclusiva de sus recursos naturales y biodiversidad.

El encuentro es coorganizado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCyT) de Argentina, el ICABR y el Instituto Interamericano de la Cooperación para la Agricultura (IICA).

Manuel Otero, director general de IICA, participará de la inauguración del encuentro, que tendrá también como uno de los principales oradores a Eduardo Trigo, asesor del Programa de Innovación y Bioeconomía del organismo internacional especializado en desarrollo agropecuario y rural.

Durante los últimos seis años este programa del IICA ha apoyado a los países en temas de sensibilización, formación de capacidades, fortalecimiento de políticas y promoción de negocios de la bioeconomía en las cadenas de valor del agro del continente. Como resultado de estos trabajos, que se han hecho en conjunto con importantes socios y aliados, hoy la región ha avanzado considerablemente en la promoción y aprovechamiento de la bioeconomía en la agricultura y los territorios rurales.

IICA ha generado espacios de colaboración con el ICABR, que es uno de los consorcios académicos más importante de la bioeconomía mundial.

Esa organización se estableció en 1998 y tiene como socios a muchas de las más prestigiosas universidades del mundo: Tor Vergata (ubicada en Roma); California (de Berkeley, California); de Harvard (Cambridge, estado de Massachusetts, EE.UU.); Wageningen (Países Bajos); Campinas (San Pablo, Brasil); del Estado de Iowa (EE.UU.) y Washington (EE.UU).

PAPEL PROTAGÓNICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE.

IICA destacó el papel protagónico que ocupará América Latina y el Caribe en el desarrollo de los intercambios.

En la conferencia se analizarán temas tan diversos como la bioeconomía en el mundo, las cadenas de valor de los nuevos bioproductos y bioservicios, el comercio internacional de productos genéticamente editados, el rol de los biocombustibles en la descarbonización y las metodologías para la medición para la bioeconomía.

En tres de las sesiones plenarias principales América Latina y el Caribe tendrá un papel protagónico, ya que se discutirán las políticas, los biocombustibles y los bioemprendimientos en nuestra región.

El evento cerrará el sábado 8 de julio con una gira demostrativa donde los visitantes podrán ver en terrenos las prácticas de la bioeconomía argentina.

“Considerando el potencial biológico, productivo y comercial de América Latina y el Caribe, nuestra región debe ser protagonista en los principales espacios mundiales de la bioeconomía. Es acá donde se construyen redes para compartir conocimientos, tecnologías e innovaciones de la bioeconomía y también donde se acuerdan proyectos e inversiones para su promoción y financiamiento. Por eso desde el IICA hemos apostado a mejorar la participación e incrementar el protagonismo de los países de la región”, explicó Hugo Chavarría, gerente del Programa de Innovación y Bioeconomía del IICA.

Además de trabajar junto al Comité Ejecutivo del ICABR en el contenido de la conferencia, el IICA organizará un taller cerrado sobre Bioeconomía en América Latina y el Caribe.

Participarán tomadores de decisión de la bioeconomía de México, Costa Rica, Ecuador, Colombia, Argentina, Guatemala, Brasil, Uruguay y Paraguay; y representantes de organismos internacionales, regionales y nacionales.

Será un espacio para discutir los retos y oportunidades de los países de la región en materia de políticas, estrategias y servicios de apoyo para la bioeconomía y para identificar sinergias y oportunidades de trabajo conjunto.

Foto: Conferencia ICABR de 2019 | Web de ICABR.

Página web oficial de ICABR: Consorcio Internacional de Investigación en Bioeconomía Aplicada

En Brasil la bioeconomía puede generar ingresos millonarios y reducir las emisiones de carbono.

En Brasil la bioeconomía puede generar ingresos millonarios y reducir las emisiones de carbono.

La implementación de bioeconomía en Brasil generaría un ingreso industrial de US$ 284 millones anuales en 2050.

Sao Paulo, Brasil | Todo El Campo | Un estudio, que incluyó la asociación de Embrapa con otras instituciones de investigación, considera diferentes trayectorias para Brasil hasta 2050. Uno de los principales hallazgos es que la implementación total de la bioeconomía en el país puede generar ingresos industriales adicionales de US$ 284.000 millones por año.

Para llegar a este concepto, los expertos analizaron tres escenarios potenciales de la bioeconomía en el contexto de la transición energética. Se consideraron las políticas nacionales de mitigación de los gases de efecto invernadero, la consolidación de la biomasa como matriz energética principal y la adopción intensificada de tecnologías biorenovables.

Se mostró que las emisiones de carbono podrían reducirse en unos 550 millones de toneladas en los próximos 27 años.

EL DOCUMENTO.

El estudio de varias instituciones científicas brasileras titulado Impacto potencial de la bioeconomía para la descarbonización de Brasil (*), evaluó diferentes escenarios potenciales para la bioeconomía en el contexto de la transición energética en Brasil.

El primer escenario, titulado Políticas actuales, analiza el mantenimiento de las políticas brasileñas actuales y el respeto a la contribución nacionalmente determinada (NDC), propuesta en el Acuerdo Climático de París.

El segundo escenario, denominado Por debajo de 2 ºC, considera que la biomasa se convierte en la principal fuente de energía para la implementación de tecnologías bajas en carbono en los principales sectores de la economía brasileña, también en cumplimiento del Acuerdo de París, con el objetivo específico de limitar el aumento de la temperatura del suelo “muy por debajo de 2ºC” para finales de siglo.

El tercer y último escenario propuesto, Potencial de bioeconomía, es en el que la bioeconomía y la transición energética se complementan e insertan tecnologías biorenovables prometedoras del escenario Por debajo de 2ºC.

Las instituciones involucradas en la investigación son la Asociación Brasilera de Bioinnovación (ABBI), la Empresa Brasilera de Investigación Agropecuarias (Embrapa), el Laboratorio Nacional de Biorenovables (LNBR), el Centro Tecnológico de la Industria Química y Textil (Senai/CETIQT) y el Laboratorio Cenergia de la Universidad Federal de Río de Janeiro (Cenergia/UFRJ).

Alexandre Alonso, jefe general de Embrapa Agroenergía, dijo que “el estudio cuantifica la bioeconomía en escenarios de transición energética y evalúa cómo las tecnologías generadas por la llamada economía circular y baja en carbono pueden complementar la transición energética dentro de las cadenas productivas”.

“Buscamos desarrollar procesos de producción más eficientes y menos intensivos en energía e insumos, que estén fuertemente respaldados por la biotecnología”, agregó.

Junto con Alonso, también trabaja en la investigación Mauricio Lopes, también de Embrapa, quien dojo que Brasil tiene plenas condiciones para modelar una agricultura dedicada a la biomasa capaz de posibilitar un sector bioindustrial innovador y competitivo.

“La bioeconomía aprovecha la compleja ecuación de la sostenibilidad, porque es capaz de combinar sinérgicamente los recursos naturales, como la biomasa, y las tecnologías avanzadas, en un modelo de producción de base biológica, limpia y renovable, promoviendo sinergias entre las industrias energética, alimentaria, química, de materiales, entre otras”, expresó.

AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD AGRÍCOLA.

Según informó Embrapa en su página web, entre las principales contribuciones del estudio se encuentra la búsqueda de soluciones que impactan el aumento de la productividad agrícola, permiten la liberación de áreas que pueden ser reutilizadas por cultivos energéticos y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) durante el proceso de producción.

En el ítem “soluciones para la intensificación sostenible de la agricultura”, se evaluaron tecnologías relacionadas con proteínas alternativas, soluciones para el confinamiento del ganado, fijación de carbono en el suelo, nuevas variedades de hortalizas de alto rendimiento por hectárea, fijación biológica de nitrógeno (BNF), control biológico, todas insertadas en el contexto de la optimización del uso del suelo y la producción de biomasa con bajas emisiones de carbono o incluso emisiones negativas.

En el punto sobre “soluciones para la conversión de biomasa en productos basados en energía” se consideraron tecnologías que utilizan biomasa para la producción de energía baja en carbono o incluso emisiones negativas de GEI y que tienen una escala de mercado mayor, como la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (Beccs), la captura y uso de carbono (CCU), biogás y etanol de segunda generación (E2G).

También se analizaron soluciones para la conversión de biomasa en bioproductos de alto valor agregado, importantes para reemplazar los productos fósiles y permitir económicamente el desarrollo de biorrefinerías. En este sentido, se consideraron tecnologías relacionadas con la producción de bioquímicos, enzimas, biofertilizantes, biomateriales, bionafta y biocombustibles avanzados.

El informe señala que “las tecnologías retratan claramente la necesidad de adaptar el procesamiento a diferentes fuentes de biomasa, lo que refuerza el carácter modular de las biorrefinerías y la posibilidad de diferentes formas organizativas dentro del mismo patio productivo”.

LA BIOECONOMÍA REDUCIRÍA EMISIONES DE CARBONO EN 550 MILLONES DE TONELADAS.

Según la publicación, los escenarios Por debajo de 2ºC y Potencial de Bioeconomía indican que las emisiones de carbono pueden reducirse en cerca de 550 millones de toneladas, especialmente debido al crecimiento de biocombustibles, bioquímicos y otros productos de origen biológico en Brasil.

Sin embargo, el desarrollo del escenario Potencial de la Bioeconomía depende de la promoción coordinada de políticas públicas que consideren las particularidades y ventajas competitivas de Brasil en el contexto de la transición a una economía baja en carbono, advierte el informe.

“El estudio es el resultado de un amplio esfuerzo conjunto de organizaciones que son referencias en investigación y bioinnovación en Brasil. En él, destacamos las oportunidades ambientales, económicas y sociales derivadas del desarrollo de la bioeconomía avanzada en Brasil. Esperamos que el resultado sirva de base para que los agentes públicos y privados guíen las políticas de economía verde en nuestro país”, dijo Thiago Falda, presidente ejecutivo de ABBI.

Acceda al documento completo: Bioeconomia-Descarbonizacao.pdf (embrapa.br) (52 páginas).

Presidente de Estados Unidos ordenó promover el avance en biotecnología en su país.

Presidente de Estados Unidos ordenó promover el avance en biotecnología en su país.

Se procura avanzar en seguridad alimentaria y agricultura entre muchas otras áreas. “Es necesario invertir en capacidades científicas fundamentales. Necesitamos desarrollar tecnologías y técnicas de ingeniería genética”, dice el documento firmado por Biden.

En una Orden Ejecutiva de más de 20 folios “sobre el avance de la biotecnología y la innovación en biofabricación para una bioeconomía americana sostenible, segura y protegida”, firmada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se dispuso avanzar en esos campos de acción.

El documento publicado por la Casa Blanca indica que la Administración Biden tiene como “política coordinar un enfoque de todo el Gobierno para avanzar en la biotecnología y la biofabricación hacia soluciones innovadoras en salud, cambio climático, energía, seguridad alimentaria, agricultura, resiliencia de la cadena de suministro y seguridad nacional y económica”, teniendo como “aspecto central” permitir “el acceso a tecnologías, procesos y productos de una manera que beneficie a todos los estadounidenses y a la comunidad global”.

Explica que “la biotecnología aprovecha el poder de la biología para crear nuevos servicios y productos, que brindan oportunidades para hacer crecer la economía y la fuerza laboral” de su país, además de “mejorar la calidad de nuestras vidas y el medio ambiente”.

“La actividad económica derivada de la biotecnología y la biofabricación se conoce como bioeconomía”.

La pandemia sirvió para “demostrar el papel vital de la biotecnología y la biofabricación en el desarrollo y la producción de diagnósticos, terapias y vacunas que salvan vidas y que protegen a los estadounidenses y al mundo. Aunque el poder de estas tecnologías es más vívido en este momento en el contexto de la salud humana, la biotecnología y la biofabricación también se pueden utilizar para lograr nuestros objetivos climáticos y energéticos, mejorar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad, asegurar nuestras cadenas de suministro y hacer crecer la economía” en todo el país.

Pero si pretendemos “que la biotecnología y la biofabricación nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos sociales”, es “necesario invertir en capacidades científicas fundamentales. Necesitamos desarrollar tecnologías y técnicas de ingeniería genética para poder escribir circuitos para células y programar predeciblemente la biología de la misma manera en que escribimos software y programamos computadoras; desbloquear el poder de los datos biológicos, incluso a través de herramientas informáticas e inteligencia artificial; y avanzar en la ciencia de la producción a gran escala, reduciendo al mismo tiempo los obstáculos para la comercialización, de modo que las tecnologías y los productos innovadores puedan llegar a los mercados más rápidamente”, escribió Biden.

Asimismo, advierte que se deben “tomar medidas concretas para reducir los riesgos biológicos asociados con los avances en biotecnología. Necesitamos invertir y promover la bioseguridad y la bioseguridad para garantizar que la biotecnología se desarrolle”.

“También debemos garantizar que los usos de la biotecnología y la biofabricación sean éticos y responsables”.

CÓMO CUMPLIR CON TODOS LOS OBJETIVOS TRAZADOS.

Para lograr todos los objetivos mencionados, Biden señala como necesario cumplir con varios puntos:

a) reforzar y coordinar la inversión en áreas clave de investigación y desarrollo (I+D) de biotecnología y biofabricación con el fin de promover los objetivos sociales;

b) fomentar un ecosistema de datos biológicos que promueva la biotecnología y la innovación en biofabricación, al tiempo que se adhiere a los principios de seguridad, privacidad y realización responsable de la investigación;

c) mejorar y ampliar la capacidad y los procesos nacionales de producción de biofabricación, al tiempo que se incrementan los esfuerzos de experimentación y creación de prototipos en biotecnología y biofabricación para acelerar la traducción de los resultados de la investigación básica en la práctica;

d) impulsar la producción sostenible de biomasa y crear incentivos climáticamente inteligentes para los productores agrícolas estadounidenses y los propietarios de tierras forestales;

e) ampliar las oportunidades de mercado para la bioenergía y los productos y servicios de base biológica;

f) capacitar y apoyar a una fuerza de trabajo diversa y calificada y a una próxima generación de líderes de diversos grupos para avanzar en la biotecnología y la biofabricación;

g) aclarar y racionalizar las reglamentaciones al servicio de un sistema basado en la ciencia y el riesgo, previsible, eficiente y transparente para apoyar el uso seguro de los productos de la biotecnología;

h) elevar la gestión del riesgo biológico como piedra angular del ciclo de vida de la I+D en biotecnología y biofabricación, en particular previendo la investigación y la inversión en bioseguridad aplicada y la innovación en bioseguridad;

(i) promover estándares, establecer métricas y desarrollar sistemas para crecer y evaluar el estado de la bioeconomía; informar mejor las políticas, la toma de decisiones y las inversiones en bioeconomía; y garantizar el desarrollo equitativo y ético de la bioeconomía;

(j) asegurar y proteger la bioeconomía de los Estados Unidos mediante la adopción de un enfoque proactivo y con visión de futuro para evaluar y anticipar amenazas, riesgos y vulnerabilidades potenciales (incluidos los esfuerzos de intrusión digital, manipulación y exfiltración por parte de adversarios extranjeros), y asociándose con el sector privado y otras partes interesadas relevantes para mitigar conjuntamente los riesgos para proteger el liderazgo tecnológico y la competitividad económica; y

k) involucrar a la comunidad internacional para mejorar la cooperación en I+D en biotecnología de una manera que sea coherente con los principios y valores de los Estados Unidos y que promueva las mejores prácticas para la investigación, la innovación y el desarrollo y uso de productos de biotecnología y biofabricación seguros y protegidos.

EJECUTIVIDAD.

En el plano ejecutivo, o sea poner en marcha lo dispuesto, el mandatario estadounidense dispuso que en 180 días a la fecha de la orden (12 de setiembre), las oficinas que corresponden “presenten informes sobre biotecnología y biofabricación para promover los objetivos sociales relacionados con la salud, el cambio climático y la energía, la innovación alimentaria y agrícola, las cadenas de suministro resilientes y los avances científicos intersectoriales”.

Se incluyen disposiciones para el secretario de Salud y Servicios Humanos, el de Energía, Comercio, además de otros entre los que se menciona el de Agricultura. Cada cual deberá informar sobre el área específica de su Secretaría.

El secretario de Agricultura “presentará un informe en el que se evalúe la forma de utilizar la biotecnología y la biofabricación para la innovación alimentaria y agrícola, incluso mejorando la sostenibilidad y la conservación de la tierra; aumentar la calidad de los alimentos y la nutrición; aumentar y proteger los rendimientos agrícolas; la protección contra plagas y enfermedades de plantas y animales; y el cultivo de fuentes alternativas de alimentos”.

Dentro de los 100 días siguientes a la recepción de los informes se elaborará un plan de implementación para ejecutar las recomendaciones en incluidas en ellos.

Foto de @POTUS

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