¿Hasta dónde Uruguay puede soportar un dólar bajo?, el Ec. Ramallo se refiere al valor de dólar y la pesificación que busca el BCU.
Montevideo | Todo El Campo | El valor de dólar en Uruguay es tema de observación permanente con algunos sacudones como la intensión del Banco Central del Uruguay (BCU) de dolarizar la economía lo que implica un mayor fortalecimiento del peso. Sobre esos temas fue entrevistado el Ec. Milton Ramallo de la Federación Rural en el programa Diario Rural (CX4 Rural).
Cuando se miran los números en términos nominales, en valor bruto, con la carne a US$ 5, todos dicen que han sido buenos precios y que el negocio da buena rentabilidad, pero cuando se entra al detalle y con los números ajustados al tipo de cambio y por la inflación, resulta que “los números no son tan así”, advirtió.
“Cuando evaluamos la evolución de los precios de los últimos años en la relación de precio y el producto que necesito para continuar con el negocio, cada vez se precisa más kilos de producto. Ya no estoy en la misma relación de hace 2 o 3 años”, aseguró.
“VAMOS A NECESITAR QUE EL DÓLAR ESTÉ A $ 43”.
Ramallo agregó que “el productor rural debe entender que hay dos situaciones: una cosa es el funcionamiento de la empresa, con la relación precio/costo, donde se debe poner cada vez más para seguir funcionando”; y otra cosa es “el poder adquisitivo”.
Los US$ 100 que se usaba en 2019 antes de la pandemia, hoy se necesitan US$ 130; y si el ingreso es de US$ 1.000, hoy se puede comprar el 70% de lo que compraba en aquel momento -explicó- “Eso es porque el poder adquisitivo del productor rural se ha deteriorado ampliamente”, lo que “se compensa con la suba de precios, pero si los precios bajan, los costos se mantienen”.
En ese sentido, 2026 “va a ser un año bisagra, con precios que se van a corregir a un punto medio (…). Va a ser un año complicado y ningún costo va a corregir a la baja, y el tipo de cambio no sabemos pero todos hablan que se mantendrá igual”.
“Ya estamos con necesidad de dólares muchos más altos y no vamos a poder corregir nunca el desfasaje de los últimos años. Lo que podemos aspirar ahora es al tipo de cambio, que no desequilibre las cuentas, lo que sería de $ 43. Si la carne baja de los US$ 5 en que está ahora, se va a necesitar que el dólar esté a $ 43, sino empezamos a quedar afuera del mercado y necesitamos trabajar más para hacer lo mismo”, apuntó el economista.
Si la carne baja de los US$ 5, con el dólar a $ 39, “se van a generar problemas, se va a necesitar reponer más capital de trabajo para hacer lo mismo”, señaló.
Sobre el poder adquisitivo comentó que “está diezmado y no va a ser posible volver a los valores de antes”.
DESDOLARIZAR LA ECONOMÍA.
Sobre la propuesta de desdolarizar la economía de la cual ha hablado el presidente del Banco Central (BCU), Guillermo Tolosa, el Ec. Ramallo dijo que “el objetivo del Banco era llevar la inflación a 4,5% y todos estábamos alineados con eso, y al llegar a ese punto se terminaba el tema de castigar al dólar para que empiece a funcionar como corresponde. Al parecer ese objetivo cambió y ahora hablamos de una pesificación”.
El país no se puede “pesificar a la fuerza”, o sea “pagar tasas de interés para que a la gente le guste el peso y abandona el dólar. El último dato de depósitos y créditos indica que la sociedad no está incorporando el peso como su moneda corriente. Los ahorros se mantienen en dólares por diferentes razones y los créditos también”.
“El problema es que para pesificar se necesita tener una economía sólida, tener el gasto estatal controlado y un Estado más chico. El tamaño del Estado y de intervención de nuestra economía no va a permitir pesificar porque a la misma sociedad no le es posible incorporar esa moneda en esas condiciones, donde vemos que tenemos problemas varios y que no podemos controlar el gasto, incluso la ley de presupuesto lo expande”.
“Intentar incorporar la moneda del país donde no se puede controlar su propio gasto, ya da la pauta que no es confiable jugarse a poner todos sus ahorros e ingresos en una moneda que no para de gastar. Eso condiciona, y la gente se va al dólar, es lo que estamos viendo”, con un BCU “que empuja, pero su compañero principal que es el Estado no lo apoya en la gestión de fortalecer el peso. El que paga es el sector productivo, es lo que estamos viendo y es la consecuencia clara”.
ENTREVISTA COMPLETA.
Entrevista realizada por Estela Apollonio (CX 4 Rural).
Los tres escenarios que tenemos por delante son, el primero, corrección rápida; el escenario 2, corrección lenta y gradual; y el escenario 3, no hacer nada.
Montevideo | Todo El Campo | Los tres escenarios posibles sobre cómo podría evolucionar la economía uruguaya dependiendo de cómo el gobierno decida corregir el atraso cambiarios, son los siguientes:
Escenario 1, corrección rápida; escenario 2, corrección lenta y gradual, y escenario 3, no hacer nada.
ESCENARIO 1 – CORRECCIÓN RÁPIDA DEL ATRASO CAMBIARIO.
En un escenario de corrección rápido, el dólar sube fuerte (devaluación) en un período corto, por decisión del mercado o por shock externo.
En ese caso, las exportaciones suben rápidamente en competitividad, en el agro mejora la rentabilidad, también en la industria exportadora y en la forestación.
La inflación da un salto positivo y con porcentajes crecientes, empujada por los precios importados que se elevan, y aumentan las presiones al Banco Central del Uruguay (BCU) a subir tasas.
El consumo interno en caída por aumento del costo de vida en dólares y pesos.
Se frena el empleo urbano, pero mejoraría el del interior, especialmente el rural-exportador.
En materia de inversiones, los sectores exportadores retoman la inversión más rápido, pero los sectores comercio y servicios sufren las consecuencias.
En términos generales y a forma de balance, hay una mejora fuerte en competitividad, shock inflacionario y caída del salario real, redistribución del ingreso hacia sectores exportadores.
ESCENARIO 2 – CORRECCIÓN LENTA Y GRADUAL.
Si se toma ese camino, el tipo de cambio real se ajusta de a poco, gracias a una combinación de depreciación moderada y cambios de precios relativos.
En esta opción la economía tendría el siguiente comportamiento, por un lado, las exportaciones mejoran de manera lenta. Evita quiebras, pero no dispara el sector.
La inflación sube poco; el BCU puede manejarla sin grandes sobresaltos.
El consumo interno se mantiene relativamente estable.
No hay cambios bruscos en el empleo, y el crecimiento es moderado.
Como balance general se propone ajuste ordenado con menor riesgo inflacionario y exportadores no totalmente conformes, pero el resto de la economía respira.s
ESCENARIO 3 – EL ATRASO NO SE CORRIGE.
En caso de que no se haga nada, no habrá corrección y el problema irá empeorando: el dólar continuará bajando, Uruguay sigue fortaleciéndose frente a socios comerciales.
Analizado por sector, las exportaciones enfrentarán una caía importante con contracción de algunos sectores.
La industria se “desindustrializa”: pierde mercado frente a bienes importados.
El turismo receptivo se encarece lo que desalienta la visita de argentinos y brasileños.
El turismo emisivo crece con más viajes al exterior por dólar barato.
La cuenta corriente del país aumenta su déficit externo (importamos más de lo que exportamos).
Hay caída del empleo en los sectores transables (como el agro, el turismo y la industria), turismo).
El balance general de la tercera opción es que habría un crecimiento más lento y menos empleo, especialmente industrial y agroexportador.
Ayer la moneda estadounidense tuvo una suba insignificante.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo| A fin de año el dólar llegaría a los $ 41,00 según las respuestas más optimistas de la última encuesta de expectativas económicas del Banco Central del Uruguay (BCU). Los menos optimistas creen que estará $0,40 más bajo, a $ 39,60. El promedio es de $ 40,18.
La pregunta es si en lo que queda del año habrá una recuperación del valor capaz de llevarlo por encima de los $ 40 (o acercarse), pero a la luz de la evolución, no parece posible.
La misma encuesta estima que 2026 finalizará con el dólar a $ 43,10 según las expectativas más optimas, y a $ 40,02 las de menor expectativas. El promedio $ 41,49.
En ningún caso se espera un salto, en ningún sentido, del billete estadounidense, por lo que la estabilidad es el concepto que prima entre los encuestados. El término “estabilidad” conlleva un sentido positivo y lo es en sí mismo, pero en este caso indica que todo continuará igual que hasta ahora (un dólar chato), lo cual sería totalmente positivo si no fuera por el atraso cambiar que está presente sobre el sector productor y exportador como una silenciosa espada de Damocles.
Salir de esa “estabilidad” cambiaria no significa ingresar en un período inestable o de disparada del dólar, sino comenzar a corregir el desorden que significa un dólar a un valor desfasado con la realidad. Para los gobernantes la tarea es desagradable y poco popular, por eso la evitan o postergan, además de que cualquier cosa que se haga en ese sentido puede afectar la inflación -entre otras cosas-, que se muestra positivamente estable y eso es bueno para la economía del país, de los emprendimientos, las familias y las personas.
Las principales instituciones agropecuarias -Federación Rural, ARU, CAF, entre otras-, han manifestado reiteradamente que un dólar barato es un problema y algunos analistas lo definen como una “trampa” o “engaño” porque abarata los productos al consumidor pero enlentece o frena el crecimiento del país con repercusiones negativas directas en las inversiones y la creación de puestos de trabajo, a partir de lo cual se da un efecto dominó adverso.
AYER EL DÓLAR SUBIÓ 0,02%.
El jueves cerró con el dólar a $ 39,77, informó la Bolsa Electrónica de Valores del Uruguay, loque significó una imperceptible suba de 0,02%.
En lo que va del mes, el dólar tuvo una caída de 0,05%, y en el año del 9,73% (-$ 4,29)
A partir de 2022 hay un quiebre, con un “deterioro sistemático y sostenido, sin señales de corrección. La relación dólar/unidad indexada muestra una caída persistente, señalando un atraso acumulado del dólar que afecta especialmente al sector agropecuario de la economía”.
Montevideo | Todo El Campo | El mercado cambiario sigue endeudando al sector agropecuario, afirma la Federación Rural en un comunicado sobre el atraso cambiario.
“Entre 2014 y 2021, el endeudamiento promedio del sector ganadero fue de US$ 670 millones, y en los últimos tres años se elevó a US$ 1.104 millones”, dice la institución que nuclea y representa a gremiales y productores de todo el país, y reclama “una gestión más cuidadosa, predecible y transparente del mercado de cambios de Uruguay”.
“Se requiere políticas compensatorias y regulatorias que contribuyan a preservar la competitividad y la sostenibilidad del sector ganadero”, expresa.
EL COMUNICADO.
La Federación Rural comienza refiriendo a la fábula de la rana hervida del escritor y filósofo suizo Oliver Clerc (nacido en 1961). “Esa es la situación del campo uruguayo frente a un dólar atrasado en el que está sumido el país desde hace ya tres años”.
Es “un problema estructural de nuestra economía, cuya gravedad se disimula momentáneamente gracias a mejoras transitorias en los precios internacionales o a grandes flujos de inversión impulsados por exoneraciones tributarias -beneficios a lso que el productor nacional no accede”.
En los diez años que van de 2011 a 2021, “la relación dólar / unidad indexada mostró una estabilidad relativa, con períodos de subas y bajas”. En el largo plazo “tendían a compensarse, aunque los períodos con dólar atrasado tienden a ser más largos con respecto al período de compensación”.
Desde 2004 a 2011, el peso se fortaleció gradualmente contra el dólar, como reflejo de la recuperación de la economía” después de la crisis de 2002; “es a partir de 2011 que el dólar se estabiliza”, dice la Federación Rural. Es a partir de 2022 que hay un quiebre, con un “deterioro sistemático y sostenido, sin señales de corrección. La relación dólar/UI muestra una caída persistente, señalando un atraso acumulado del dólar que afecta especialmente al sector agropecuario de la economía”.
COSTO FINANCIERO.
Esa situación lleva a que “en los últimos 3 años, los productores ganaderos asumirán un sobrecosto de US$ 1.000 millones por el manejo discrecional del tipo de cambio nominal”, lo que es una “cifra conservadora”, aclara la Federación, porque “no incluye” otros desajustes.
Los productores agrícolas, también pagan por la situación. El precio de la soja tuvo una caída del 28% en el precio de enero 2022 al precio de junio de 2025. “En igual período, el índice dólar/UI se redujo 22%, lo que significa que se necesitan más dólares para mantener el mismo poder adquisitivo en términos reales”. Es una “doble pérdida” que “combinada” representa una “pérdida para los productores del 42%”.
El costo de ese “desvío” es de US$ 1.063.320.450.
Más claro que el agua!!!! El que no quiera entender que no entienda!!! En campaña varios se rajan las vestiduras desde hace años, se ve que tienen varios vestidos porque la situación del productor que vende sus productos en dólar aportando ingresos de exportación lo sufre y mucho pic.twitter.com/51zAYZu4Th
— Jorge Andrés Rodríguez (@Chanmalevo) June 27, 2025
Todos reconocemos la importancia gravedad del bichea, “no está en discusión y todos las sufrimos, pero no tiene ni por asomo la importancia que tiene la garrapata”, expresó el presidente de ARU. También se refirió al atraso cambiario.
Montevideo | Todo El Campo | Uno de los objetivos del Gobierno anterior era avanzar en el combate de la bichera, algo que no se logró a pesar de los esfuerzos realizados, debido a complicaciones ajenas a Uruguay y que siguen siendo noticias en la región, principalmente en Centroamérica.
Entrevistado por el programa Diario Rural (CX 4 Rural), Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), dijo que la situación está “enredada a nivel internacional” y en lo local “no la tenemos fácil, porque tenemos un Ministerio (de Ganadería, Agricultura y Pesca -MGAP) con muchas limitaciones humanas y económicas”.
A nivel internacional “la erradicación de la bichera en América del Norte se perdió” y va a empeorar, advirtió, porque “el problema sigue expandiéndose, llegando al límite con Estados Unidos”.
“Mientras tanto nosotros estamos en la formación del proyecto que se retrasó también por la realización de las elecciones” en el país. No obstante, todo eso terminó siendo positivo porque nos generó “ahorros de muchísima plata” y nos hizo ver que continuar era “poco conveniente”, dado que vemos “una situación que no está dominada en el mundo”.
Por otro lado “hay una planta argentina que nos dice que puede producir la mosca cuando la encuentre y pide US$ 350.000 para hacer pruebas de campo” que le permita determinar “si la mosca que poseen da resultados”. O sea que “tenemos que poner la plata nosotros porque hay serias dudas de parte de ellos”, explicó, y “cuando la tengan y si la tuvieran se la van a vender a Uruguay y no América del Norte”.
Si sumamos todo eso “es muy complejo seguir con pasitos cortos, cundo encima vemos a las autoridades que dicen que en caso de continuar con el programa hay que buscar otras fuentes de financiamiento”.
Además, en caso de que el laboratorio argentino dé con la mosca y que sea viable para combatir la bichera, “empezaremos de nuevo con los centros de distribución, la financiación, los aviones, el relacionamiento con la Fuerza Aérea que no era fluida”.
Por todo eso, “lo lógico es parar ahora, que el Ministerio se enfoque en los serios problemas que tiene en limitaciones de recursos humanos y económicos respecto a la garrapata”, un desafío que “tiene que encararlo ya con todos los recursos disponibles, y si los tiene que pedir del fondo de enfermedades prevalentes nosotros (ARU) estamos dispuesto a apoyar”.
Ferber dijo que todos reconocemos la importancia que tiene la bichera, su gravedad “no está en discusión y todos las sufrimos, no es un tema menor, pero no tiene ni por asomo la importancia que tiene la garrapata”.
“Me podrán decir que el Ministerio puede hacer las dos cosas y está bien”, sin embargo “no podemos pensar que la bichera es medianamente parecida a la garrapata y al riesgo que corremos con la garrapata”.
Donde hay garrapata, cada animal implica “mucho dinero, para mantener la enfermedad a raya que ni siquiera se está logrando, y con todos nuestros mercados en riesgo por los residuos, porque se hacen las cosas bien pero siempre está la posibilidad de escapes”.
El presidente de ARU adelantó que la próxima semana se reunirá con Marcelo Rodríguez, director general de Servicios Ganaderos, para abordar el tema.
NO ES EL PEOR ATRASO CAMBIARIO DE LA HISTORIA.
En otro orden, dijo que ARU “mide el atraso cambiario respecto a la distancia de la inflación y las letras de regulación monetaria. El dólar está bajando a nivel mundial. Baja en Uruguay y nos pone incómodos, pero tenemos una distancia entre la inflación y las letras” que modera el atraso cambiario.
Las mediciones indican que si la distancia entre la inflación y las letras es de 2,4 puntos, el atraso cambiario es “neutro”. Por tanto, ahora las letras deberían bajar “unos dos puntos para que no haya una política contractiva, que no saque pesos de la calle”.
El cambiario actual “no es el peor de la historia, pero el Banco Central debería bajar las tasas”, planteó.
El Banco no está bajando la tasa y nos dicen que tampoco las van a subir, “pero la realidad es que si baja la inflación la tasa tiene que hacerlo también. Todo indica que la inflación bajaría rápidamente a 4,5%, pero si no baja la tasa entramos en un atraso cambiario fuerte”. Equivale a que “el sector exportador paga con sangre la baja de la inflación”.
El objetivo del Gobierno es bajar la inflación a 4,5% y luego llevarla a 3%.