Comerciantes iraníes cierran sus tiendas en protesta por el deterioro económico. No hay señales de una pronta recuperación del rial y se teme agravamiento de la situación.
Teherán, Irán | Todo El Campo | Este lunes 29, comerciantes iraníes cerraron sus tiendas en Teherán por segundo día consecutivo, en protesta por el deterioro de la situación económica del país.
El rial, moneda local, volvió a tocar el domingo 28 un mínimo histórico frente al dólar, a más de 1,4 millones de riales por dólar (frente a 820.000 hace un año) y 1,7 millones por euro (frente a 855.000).
La depreciación crónica de la moneda provoca hiperinflación y una fuerte volatilidad en Irán, donde algunos precios aumentan considerablemente de un día para otro.
La agencia Ilna (Agencia de Noticias de la República Islámica) informó el lunes de “manifestaciones” de comerciantes de la capital iraní.
Los manifestantes exigen una intervención inmediata del gobierno para frenar las fluctuaciones del tipo de cambio y definir una estrategia económica clara.
La fluctuación de los precios paraliza las ventas de ciertos bienes importados, ya que tanto vendedores como compradores prefieren posponer cualquier transacción a la espera de mayor claridad, constató la agencia AFP.
Manifestantes han dicho a la prensa que “la continuidad de cualquier actividad en estas condiciones se ha vuelto imposible”, y se reportan enfrentamientos físicos, aunque menores, entre algunos manifestantes y las fuerzas del orden”, pero hay temor por el riesgo de instrumentalización de estas concentraciones para desestabilizar al poder.
Mientras los comerciantes cierran, el jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei, ordenó “sancionar lo antes posible a los responsables del origen de las fluctuaciones de las divisas”.
Paralelamente, desde el gobierno se dijo que se reemplazó al responsable del Banco Central del país. El nuevo titular será Abdolnasser Hemmati, quien en marzo había sido destituido por el Parlamento de su cargo de ministro de Economía y Finanzas.
El mundo mira con atención a la espera de un desenlace, pero algunos observadores comentan la posibilidad de un mayor descontento.
Las protestas internas agregan calor e inestabilidad a una zona ya inestable y sensible, por eso se mira con atención por la comunidad internacional.

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