Reclamó que el gobierno controle más porque el contrabando está volviendo a hacer estragos, y demandó intervención de las autoridades cuando distribuidores  y vendedores finales no asumen bajas en el precio, encareciendo el producto artificialmente.

Canelones | Todo El Campo | El presidente de la Asociación de Façoneros de Pollos, Juan José Prando, se refirió al impacto que ha tenido el calor en la producción de aves, también reflexionó sobre la retención de animales en las granjas, opino respecto al contrabando y el debate sobre el precio del pollo en el mostrador (en algunos casos 100% encima del precio en la puerta de la industria). Pidió al gobierno, así como interviene en la producción, actúe en la distribución y venta final para determinar dónde se genera ese desfasaje que paga el consumidor final pero perjudica a todo el sector.

Sobre las altas temperaturas Prando dijo en general, en la zona avícola del país, la ola de calor no llegó a ser tal, aunque sí hubo “alguna mortandad, pero no fue nada exagerado. Por ahora, la situación es bastante llevadera”. El deseo es que “el verano siga así” sin grandes alertas por altas temperaturas”.

En otro orden dijo que le preocupa que haya animales grandes con muchos días en las granjas. “El mercado está un poco pesado” y a pesar de eso “no se quiere congelar, porque después de congelado el pollo ni la venta es la misma”, debiéndose agregar “los costos del congelamiento”.

Eso lleva a que el pollo permanezca “unos cuantos días más” en las granjas, y “los façoneros sabemos lo duro que tener una semana o diez días más un pollo ya finalizado. Gastamos energía y mano de obra, sin que resulte redituable”.

IMPORTACIONES Y PRODUCCIÓN.

En la segunda mitad de 2025, la avicultura pasó de la importación de más de 80 contenedores de pollo desde Brasil a una especie de superproducción nacional. Consultado Prando al respecto, dijo que la producción “crece a año a año”, con cierres de semana de faena que habitualmente son récord. Esa mayor producción estabiliza el trabajo de los façoneros, preció.

Lo que pasa en todos los rubros, incluida la avicultura, es que puede haber buenos y malos momentos con falta de producto. Cuando eso sucede “aumenta un poco el precio” llevando al gobierno a actuar “habilitando importaciones exageradas, como ya nos pasó. Y cuando la producción vuelve a la normalidad tenemos sobre stock de pollos, que lleva a los industriales a especular un poco y dejarlo unos días más” en los establecimientos.

Algunas de las consecuencias de eso son “el riesgo económico, el estrés calórico y más gastos para el façonero. Falta algo de criterio en el gobierno para manejar ciertas cosas”, apunto.

BAJÓ LA GUARDIA CONTRA EL CONTRABANDO.

Hasta abril no puede ingresar al país pollo importado, pero la llegada de pollos desde el exterior continúa a través del contrabando.

Prando señaló que es un tema que se ha planteado a las autoridades, reconoció que hubo un refuerzo de controles pero que éstos han disminuido: “No sé que está pasando, capaz que esos controles de refuerzo fueron sacados al cambiar el gobierno”, reflexionó, pero “hoy se ve un ingreso exagerado de contrabando”.

“Son cosas que el gobierno debería controlar más porque el contrabando está volviendo a hacer estragos, principalmente en la zona este del país”, agregó.

EL DEBATE SOBRE LOS PRECIOS Y LA INTERVENCIÓN DEL GOBIERNO.

El representante de los façoneros se refirió también al debate sobre cómo se forma el precio al consumidor final. Dijo que cuando el precio sube por alguna razón “enseguida es noticia, habilitándose exportaciones” que a veces son exageradas en su volumen.

No obstante, cuando el precio cae “no se ve” en la venta del público. Ha habido bajas, por ejemplo entre $ 25 y $ 30, pero no llegan al consumidor y el gobierno actúa para corregirlo: “Yo creo que el gobierno toca pura y exclusivamente lo que es producción, y no solo en la avicultura, sino en los otros rubros”, señaló.

A su entender, uno de los problemas muy grave” que tiene Uruguay, es que “nos faltan legisladores que sean productores de algo para darse cuenta que cada vez que suben los precio no solo hay que atacar al productor sino también al revendedor, al distribuidor”.

“No puede ser que el pollo salga en plancha (en la puerta de la industria) a $ 90 o $ 100 y esté a $ 250 o $ 300 al último consumidor”, remarcó.

Desde el gobierno se dice que no puede meterse en la distribución ni en la venta al público, pero cuando son ésos eslabones los que salen a decir que hay una suba de $ 20, “si se meten en producción y dejan ingresar pollo de Brasil”.

“De la misma manera que el gobierno se mete en cualquier tipo de producción, también tendría que hacerlo en la distribución y venta al público para ver quiénes son los que se llevan esas ganancias exageradas”, con una diferencia de más de 100%.

ENTREVISTA COMPLETA.

Producción periodística: Gustavo Clavijo.   

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