Para 2026 estima un crecimiento del 4,2%, con una inflación que convergería gradualmente a la meta del 3,5%.

Asunción, Paraguay | Todo El Campo | El Banco Central de Paraguay (BCP) proyecta un crecimiento del PIB del 6% en 2025 y del 4,2% en 2026, con una inflación que convergería gradualmente a la meta del 3,5% en 2026.

En el marco de la Conferencia Magistral “Paraguay: Evaluación 2025 y Perspectivas 2026. Resguardando la estabilidad, impulsando reformas, proyectando el futuro”, realizada en la Sala de Convenciones del BCP, se dieron a conocer las principales proyecciones macroeconómicas del país y la región.

El encuentro contó con la participación del presidente del BCP, Carlos Carvallo Spalding; el ministro de Economía y Finanzas (MEF), Carlos Fernández Valdovinos; y el vicepresidente ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Jordan Schwartz.

El presidente del BCP, Carlos Carvallo, presentó este viernes la evaluación del desempeño económico al cierre de 2025 y las proyecciones macroeconómicas para 2026. De acuerdo con las estimaciones actualizadas, la economía paraguaya culminaría el 2025 con un crecimiento del 6%, superando las previsiones iniciales, mientras que para 2026 se anticipa una expansión del 4,2%, acompañado por una trayectoria inflacionaria consistente con el régimen de metas, convergiendo al centro de la meta del 3,5%.

El crecimiento esperado para Uruguay es de 2,4%, Chile 2% y Brasil 1,9%.

Durante su exposición, Carvallo señaló que la revisión al alza del PIB para 2025 confirma la solidez y resiliencia de la economía paraguaya frente a la incertidumbre global, destacando el aporte de todos los sectores de la economía.

Para el 2026 Paraguay volvería a posicionarse entre las economías de mayor crecimiento de la región, impulsado por el firme desempeño de los servicios, la manufactura y la construcción, así como por una demanda interna más dinámica y diversificada.

Con relación a la inflación, Carvallo explicó que la estimación para 2025 fue ajustada a 3,6%, en un contexto de expectativas firmemente ancladas y presiones inflacionarias acotadas. Para 2026, se proyecta una convergencia gradual al 3,5%, reflejando el compromiso del BCP con la estabilidad de precios.

Además, el presidente del Banco Central destacó los principales hitos que han marcado la evolución reciente de la economía y de la política monetaria del país, poniendo énfasis en avances estructurales de alto impacto. Entre ellos, mencionó la obtención del grado de inversión, la reducción de la meta de inflación del 4% al 3,5%, la promulgación de la Ley de Sipap (Sistema de Pagos de Paraguay) y la nueva Ley del Mercado de Valores, entre otras reformas que el BCP ha definido como claves.

Esos logros -subrayó- refuerzan la institucionalidad económica, fortalecen el marco de estabilidad macrofinanciera y consolidan a Paraguay como una economía sólida, creíble y resiliente.

DIVERSIFICACIÓN DE LA ECONOMÍA Y RESPONSABILIDAD FISCAL.

Por su parte, el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, destacó la creciente diversificación de la economía paraguaya y subrayó el impacto positivo de la solidez macroeconómica en la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía.

En materia fiscal, señaló que el Gobierno continúa realizando esfuerzos sostenidos para reasignar y fortalecer los recursos destinados a sectores estratégicos, y confirmó que, en 2026, el Presupuesto General de la Nación (PGN) volverá a ajustarse al límite de déficit del 1,5% del PIB, en estricto cumplimiento de lo dispuesto por la Ley de Responsabilidad Fiscal.

El vicepresidente ejecutivo del BID, Jordan Schwartz, invitado internacional del evento, presentó un análisis comparado sobre la evolución reciente de las economías de América Latina.

Destacó que las trayectorias de inflación en la región han comenzado a divergir, mientras algunos países han logrado alinearse con sus metas, otros continúan enfrentando presiones inflacionarias persistentes.

Asimismo, señaló una serie de desafíos estructurales y coyunturales que deben ser considerados, entre ellos las condiciones monetarias globales, los niveles de endeudamiento y las perspectivas de crecimiento económico.

En ese contexto, subrayó la necesidad de que la región acelere reformas orientadas a elevar la productividad, de modo a aprovechar oportunidades en comercio, inversión y transición energética, reduciendo la dependencia de los ciclos externos y fortaleciendo un crecimiento más sostenible.

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