Las poblaciones de ganado han disminuido aproximadamente un 12% desde 1999 en regiones que albergaban casi la mitad de los animales domésticos de pastoreo del mundo.

Montevideo | Todo El Campo | Un reciente artículo (enero 2026) de la Universidad Estatal de Arizona (AU), Estados Unidos, al que accedió Todo El Campo, aborda un hallazgo inesperado: lejos de la narrativa dominante sobre el sobrepastoreo, la mitad de las zonas de pastoreo del mundo han experimentado una reducción significativa de ganado en los últimos 25 años. Ese declive fue documentado por un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), una de las revistas científicas multidisciplinarias más importantes y citadas del mundo, publicación oficial de la Academia Nacional de Ciencias (NAS) de Estados Unidos.

La investigación revela que la despoblación ganadera es un fenómeno global y con consecuencias profundas.

La disminución del ganado extensivo afecta tanto a la economía rural como a los ecosistemas. Por un lado, comunidades que dependen del pastoreo enfrentan pérdida de ingresos y migración, mientras que, por otro, la reducción de animales altera el ciclo de nutrientes, la fertilidad de los suelos y la biodiversidad. El estudio advierte que esos cambios pueden generar riesgos ecológicos, como la expansión de especies invasoras o la degradación de pastizales, pero también abre oportunidades para restaurar ecosistemas y repensar modelos de producción más sostenibles.

Los investigadores subrayan que la despoblación ganadera ha sido pasada por alto en las políticas ambientales y agrícolas, centradas casi exclusivamente en el exceso de pastoreo. Reconocer esta tendencia es clave para diseñar estrategias que equilibren la seguridad alimentaria, la conservación de la tierra y el bienestar de las comunidades rurales.

El siguiente es el artículo de la Universidad de Arizona titulado “El declive pasado por alto en el ganado de pastoreo conlleva riesgos y oportunidades”.

ARTÍCULO DE LA UNIVERSIDAD DE ARIZONA: EL DECLIVE PASADO POR ALTO EN EL GANADO DE PASTOREO CONLLEVA RIESGOS Y OPORTUNIDADES.

Durante décadas, los investigadores se han centrado en el problema del sobrepastoreo, en el que las manadas en expansión de ganado y otros animales degradan pastizales, estepas y llanuras desérticas. Pero un nuevo estudio global revela que en grandes regiones del mundo, el número de ganado está disminuyendo sustancialmente, no creciendo. Es un proceso que los autores llaman despoblación.

“A menudo asumimos que los pastizales se degradan porque los sobrepastoreamos, pero los datos muestran que no es toda la historia: casi la mitad de la producción ganadera ocurre en zonas que han sufrido despoblamiento en los últimos 25 años”, dijo Osvaldo Sala, coautor del estudio, ecólogo y profesor en la Universidad Estatal de Arizona.

Los hallazgos son importantes porque la despoblación no es solo lo contrario del sobrepastoreo; plantea nuevos desafíos ecológicos y de gestión de la tierra.

“Tenemos que gestionar ambos procesos”, dijo Sala. “No es que desabastecer sea automáticamente positivo y que debamos dejarlo así”.

Cuando el número de ganado disminuye, por ejemplo, el crecimiento descontrolado de las plantas puede aumentar el riesgo de incendios forestales. La biodiversidad puede recuperarse en algunas zonas pero disminuir en otras, dependiendo de cómo respondan los ecosistemas.

Como parte del estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (*), los investigadores analizan los cambios globales en el número de ganado desde 1999 hasta 2023 utilizando datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Entre sus hallazgos se destacan:

  • Las poblaciones ganaderas se han reducido aproximadamente un 12% en los últimos 25 años en regiones que albergaban el 42 % del ganado, búfalo, oveja y cabras del mundo en 1999.
  • La despoblación es especialmente común en Europa, Norteamérica, Australia y partes de África y Asia. Los descensos más pronunciados se dan en Europa del Este, donde la población ganadera cayó un 37 %.
  • En cambio, el número de ganado está creciendo rápidamente en África Central, Asia Central y Sudamérica. En estas regiones, el número total de cifras aumentó un 40 % desde 1999.

Para evaluar qué podría estar impulsando las tendencias divergentes, el equipo de investigación trabajó con José Anadón, otro coautor de la investigación, perteneciente al Instituto Pirenaico de Ecología. Concluyeron que los cambios en el comercio internacional no explicaron los cambios en las tasas de repoblación ni tampoco el clima más cálido de la Tierra, concluyeron los autores.

“El cambio climático existe, pero no explica estos patrones espaciales particulares de despoblación y aumento de las tasas de repoblación”, dijo Sala.

La riqueza de una región determina cómo se produce la carne. En países ricos, el ganado disminuye porque la producción se ha industrializado: se usa alimento animal, tecnología y sistemas intensivos. Eso permite que cada animal produzca más carne (72 % más) que en regiones pobres.

En las regiones de riqueza menor el sistema sigue siendo tradicional y de pastoreo, con baja productividad. Los animales se crían para subsistencia y no para maximizar rendimiento.

Los países pobres, además de tener sistemas menos productivos, la población crece más rápido. Eso significa que la demanda de carne aumenta, lo que impulsa la expansión de la ganadería de pastizales. Según los investigadores: las regiones más pobres son también las zonas con mayor crecimiento poblacional, lo que está impulsando la demanda de carne.

POR QUÉ ES IMPORTANTE.

El pastoreo de ganado se realiza en aproximadamente una cuarta parte de la superficie terrestre del planeta, lo que lo convierte en el uso del suelo más extenso de la humanidad. Las disminuciones a gran escala de la presencia de ganado en pastoreo tienen amplias consecuencias para la salud planetaria que han sido pasadas por alto por los científicos de la conservación y los gestores de tierras, según Sala y Anadón, quienes afirman que los problemas siguen sin estudiarse y se comprenden incompletamente. No está claro, por ejemplo, hasta qué punto la despoblación podría revertir la degradación causada por el sobrepastoreo.

La despoblación y la consiguiente disminución del pastoreo no solo pueden aumentar el riesgo de incendios forestales en algunos contextos, dijo Sala, sino que también pueden llevar a la eliminación de especies vegetales vulnerables al permitir que unas pocas especies dominen.

Al mismo tiempo, la reducción del ganado de pastoreo que favorece el crecimiento de las plantas podría permitir que los ecosistemas capturen más dióxido de carbono atmosférico, beneficiando al clima global.

“Esto no es solo pesimismo, es un panorama más realista y complejo que sugiere tanto riesgos como oportunidades”, dijo Sala.

El pastoreo también afecta a los caudales de los ríos; la pérdida de cobertura vegetal disminuye la transpiración de las plantas y aumenta la escorrentía.

“Dejar de pastorear no siempre significa más agua para los usuarios aguas abajo; los efectos son específicos de la ubicación y deben estudiarse”, dijo Sala. “El rewilding o la introducción de diferentes pastores (bisontes, cabras u otras especies) puede cumplir funciones funcionales que deja el ganado, pero necesitamos mejor ciencia para decidir qué funciona y dónde funciona”.

Al centrarse tan intensamente en el problema del sobrepastoreo, Sala afirmó que investigadores y responsables políticos han pasado por alto oportunidades para gestionar la despoblación y alcanzar los objetivos sociales de conservación, almacenamiento de carbono y mantenimiento de los medios de vida rurales.

“Estos son asuntos importantes para los gestores de tierras, los responsables políticos y el público”, afirmó. “Necesitamos mejores datos, más experimentos y políticas reflexivas que reconozcan las diferencias regionales”.

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(*) Estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences: Despoblación global de ganado extenso: una tendencia pasada por alto con consecuencias para el sistema terrestre | PNAS

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