Las redes sociales también son propicias para intercambiar sobre un debate moderno que hace a disciplinas tan complejas como la neurociencia y cómo impacta en ella el buen leer.
Montevideo | Todo El Campo | Algunos repiten como una verdad indiscutible que las redes sociales están llenas de porquería. Puede que tengan razón si siguen a las personas equivocadas y se meten en debates inútiles con quienes no aportan nada y sólo les interesa imponer su “verdad”.
Pero lo cierto es que en las redes sociales, como en la vida, hay para todos los gustos. Todo depende de con quién uno se junte y con quién se entablan intercambios. Eligiendo bien a nuestro interlocutor -que no quiere decir estar de acuerdo- se puede aprender de todos los temas y asuntos: política, economía, agropecuaria, música, literatura, cine, arte en general, ciencia, religión, deportes.
Con la llegada del verano y con él las vacaciones para muchos de nosotros, una de las actividades apropiadas es la lectura. Tratando de descubrir las tendencias en materia de libros me encontré en X con una publicación de alguien que dice enseñar a leer y volver a descubrir la pasión por la lectura. Argumenta que en solo 6 meses leyó 186 libros y que su deseo es explicar cómo lo logró para que otros puedan “reavivar” la “pasión por la lectura” y convertirse -como él- “en un lector voraz”.
Agrega que en estos tiempos “leer es contracultural” y que “una devoción fanática por los libros es la forma más segura de ser notado en una época en la que millones parecen dispuestos a prescindir por completo de la carga de pensar”.
LA RIDICULEZ DE LEER PARA SER NOTADO.
La propuesta del usuario de X apunta a leer mucho, vorazmente dice, lo que es opuesto a disfrutar un buen libro. Es que sus verdaderas intenciones no es la lectura por el placer de leer -esencia de los libros de verano-, sino para atender el ego personal de “ser notado”. Como quienes publican estados, fotos y videos desmedidamente sólo para que otros, la mayoría perfectos desconocidos, los reconozcan.

Si el objetivo es “ser notado”, es absurdo ser lector a secas, no ya voraz. La lectura es un acto individual que en la mayoría de los casos se desarrolla en soledad, sin requerimiento de aplausos o reconocimiento. Los aplausos y el reconocimiento distraen a la mente y al corazón.
En ese mismo hilo de pensamiento, el politólogo, escritor y analista de estrategia política Andrés Elías (ecuatoriano que reside en México) comentó que los seres humanos “estamos confundiendo leer con consumir libros”, es lo que se llama “fenómeno del binge reading” que consiste en “leer mucho, rápido y exhibirlo”, lo cual “no es una victoria cultural” sino una especie de “economía de la atención a la literatura”. Si algo no tiene ese tipo de lectura es inmersión y profundidad, como tampoco tienen los videos reels que fácilmente se convierten en virales y sólo hacen perder el tiempo sin transmitir nada al consumidor.
LEER NO ES SOLO ENTRETENIMIENTO.
La neurocientífica Maryanne Wolf ha trabajado el tema de la lectura y nos ha enseñado que leer no es solo entretenimiento, porque cuando la lectura es profunda pasa a ser una herramienta para alcanzar empatía y habilidades de pensamiento crítico, por lo que podemos deducir que leer mucho en poco tiempo va en sentido contrario.
Leer poco, detenerse en una página, volver sobre lo leído es propio de lecturas sanas que hacen crecer a las personas.
Por eso Elías plantea que “tal vez el verdadero gesto contracultural en 2025 no sea leer 50 libros al año. Tal vez sea leer uno solo, y que realmente te cambie algo”.
Quizá a poco de comenzar enero 2026 que amenaza con ser caluroso y pesado, sea oportuno tomar algún libro de la biblioteca, o revolver alguna de esas librerías que hay en Tristán Narvaja, en algún punto de Montevideo como en cualquiera ciudad del país, y comenzar a leer sin los apuros de los que quieren ser voraces, y con la calma de los que solo quieren ser lectores.

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