El Ing. Agr. Andrés Berger, investigador de INIA participó de la Jornada de Cultivos de Invierno.
Montevideo | Todo El Campo | La zafra de cultivos de invierno que comienza anticipa un escenario desafiante en materia de precios. En este contexto, el Ing. Agr. Andrés Berger, investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), participó de la Jornada de Cultivos de Invierno, donde analizó diferentes alternativas de manejo y herramientas disponibles para lograr buenos resultados productivos y de calidad en un escenario más exigente.
Berger comenzó destacando el récord productivo alcanzado por el sector triguero en 2025, que consolidó el promedio nacional en el entorno de los 5.000 kilos por hectárea en un año climáticamente promedio. “Este hito refleja las mejoras en la disponibilidad de genética y en las prácticas de manejo que han permitido reducir la brecha de rendimiento”, valoró.
No obstante, advirtió que, si bien estos aumentos se han consolidado sin comprometer la calidad, se registraron niveles bajos de proteína, “lo que enciende una luz amarilla y nos obliga a hacer un mayor énfasis en las prácticas que permitan mejorar este parámetro”.
De cara a la zafra 2026, el investigador explicó que para afrontar el escenario desafiante de precios hay dos estrategias productivas posibles: “Por un lado, se puede apuntar a optimizar la productividad marginal de los insumos, reduciendo el costo por kilo producido mediante el uso de todos los factores en niveles óptimos. Por otro, y considerando un escenario complejo, se pueden manejar los cultivos con un déficit controlado, admitiendo una pérdida de rendimiento, en favor de mantener la calidad”.
En ambos casos, subrayó el aporte de la herramienta Optifert-N, desarrollada por INIA, que “permite abordar las dos estrategias de manejo ajustándose a cada situación”.
Berger también remarcó la importancia de distribuir las aplicaciones de nitrógeno a partir del inicio de la encañazón. “Si bien se sacrifica potencial de rendimiento, esto permite usar de forma más eficiente el nitrógeno, manteniendo el contenido de proteína”, explicó. Asimismo, destacó que en un año donde es posible que exista nitrógeno residual en el suelo de los cultivos de verano, “es clave realizar análisis de suelo previos a la siembra y evaluar la posibilidad de mantener un déficit controlado hasta inicios de encañazón”.
Dada la coyuntura, el investigador dijo que “es fundamental” asegurar la implementación de prácticas de manejo de bajo costo o alto retorno en estos años. Enfatizó que la fecha de siembra debe ajustarse para que la espigazón ocurra cercana al 1° de octubre, “ya que atrasos pueden penalizar el rendimiento entre 50 y 90 kilos por hectárea por día”. En función del ciclo del cultivar, recomendó concentrar las siembras entre el 1° de mayo y no más allá del 15 de junio.
A su vez, subrayó la importancia de la sanidad del cultivo. “Seleccionar cultivares con buen desempeño y, si es necesario, aplicar fungicidas para controlar enfermedades, son decisiones con un retorno muy alto”, detalló.
NOVEDADES.
En el cierre, Berger adelantó novedades en materia de herramientas para la toma de decisiones. “En la zafra 2026 estará disponible una nueva versión de Optifert-N, que incorpora mejoras en el diseño, el manejo de chacras e historiales de recomendación. También suma nuevos cultivos, como colza primaveral y maíz, y habilita el uso de imágenes satelitales para guiar el muestreo y estimar biomasa acumulada”, explicó.
La Jornada de Cultivos de Invierno fue organizada por INIA, las mesas nacionales de Entidades de Cebada Cervecera (Mnecc) y de Trigo, las mesas tecnológicas de Oleaginosos y Agrícola, la Federación Uruguaya de Grupos CREA (Fucrea), y la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República. El evento contó con la participación de autoridades nacionales, entre ellas, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti; el presidente de Fucrea, Horacio Negrín; y la representante de Mnecc, Fernanda Pardo.

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