Subsecretaria Csukasi sobre el sector lácteo: “Cuando los proveedores tradicionales no den abasto, Uruguay debe estar posicionado para responder a esa demanda”.
Colonia | Todo El Campo | En el hotel Nirvana de Nueva Helvecia se desarrolló un encuentro organizado por el Instituto Nacional de la Leche (Inale), la Alianza de Cooperativas Innovadoras de Colonia (Alcico) y la Agencia de Desarrollo Económico del Este de Colonia, destinado a analizar las implicancias del acuerdo comercial Mercosur–Unión Europea para el sector lácteo. La actividad reunió autoridades, técnicos, empresarios y productores, con la participación de la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, y referentes de Inale como Ricardo de Izaguirre y Ernesto Triñanes, además de legisladores y representantes institucionales.
Csukasi explicó que el acuerdo trasciende la reducción de aranceles, incorporando aspectos de inversión, cooperación técnica y gobernanza regional. La eliminación de aranceles será gradual, con plazos de entre 4 y 15 años según el sector, aunque la Unión Europea aplicará la mayoría de las rebajas en un máximo de cuatro años, lo que genera una ventaja para los países del Mercosur.
En lo específico del sector lácteo, se establecieron cuotas de acceso para productos como leche en polvo (10.000 toneladas), quesos (30.000 toneladas) y fórmulas infantiles (5.000 toneladas), a implementarse en diez años. Csukasi advirtió que la competencia europea podría impactar en mercados regionales, especialmente Brasil, pero destacó que Uruguay tiene condiciones para aprovechar oportunidades en Europa si logra modernizar y transformar sus procesos productivos.
Otro punto central fue la propiedad intelectual y las indicaciones geográficas. Mercedes Baraibar, economista de Inale, subrayó que Uruguay consiguió preservar el uso de ciertas denominaciones bajo condiciones específicas, gracias a un trabajo conjunto entre Cancillería y ministerios sectoriales. En paralelo, se abrió una consulta pública sobre la denominación “Sbrinz”, protegida en el acuerdo con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, que integran Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), alentando a productores a presentar evidencia histórica de uso.
Durante el intercambio, se discutieron los desafíos de las pequeñas y medianas empresas lácteas para cumplir con los registros exigidos en materia de denominaciones. Csukasi recordó que el proceso de consulta pública permitió registrar empresas con uso previo de ciertos nombres, asegurando continuidad en su comercialización.
Finalmente, se planteó la necesidad de mirar más allá del mercado europeo y considerar el crecimiento del consumo de lácteos en Asia, especialmente en China. El aumento de la demanda global abre oportunidades para Uruguay como exportador, siempre que logre posicionarse estratégicamente.
En síntesis, el encuentro destacó tanto los desafíos como las oportunidades que el acuerdo Mercosur–UE representa para el sector lácteo uruguayo: modernización productiva, defensa de denominaciones, adaptación normativa y exploración de nuevos mercados internacionales.

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