“No se ven grandes innovaciones que nos permitan pensar en una redinamización de la economía. No hay ningún impulso sectorial que nos haga pensar en un crecimiento más importante”.

Montevideo | Todo El Campo | Uruguay ha tenido un año de “crecimiento económico relativamente pobre”, dijo la Ec. Florencia Carriquiry, de la consultora Exante al ser entrevistada en el programa Diario Rural (CX4 Rural).

El lunes 15 de diciembre se conocieron los resultados del PBI correspondientes al tercer trimestre, con cuyos números se “confirma una actividad económica que no ha tenido un buen segundo semestre”, señaló, incluso el tercer trimestre hubo una “ligera caída respecto al trimestre inmediato anterior”, y en relación al tercer trimestre de 2024 “el crecimiento es de poco más de un 1%”.

En lo que va del año 2025, de enero a setiembre “el crecimiento es del eje del 2 y poco por ciento”, en línea con lo Exante proyectó: que este año el crecimiento cerraría en el eje del 2%”, precisó.

Además, 2025 es un año “marcado por el descenso del dólar”, algo que a finales de 2024 “no se esperaba”.

Carriquiry comentó que en Uruguay y en los últimos años, “el dólar ha tenido distintas etapas. En los años 2022, 2023 y primera parte de 2024, evolucionó de forma contraria a lo que sucedía en el mundo”, porque mientras “se fortalecía y de manera bastante intensa en algunos periodos, en Uruguay tendió a caer nominalmente, sobre todo en 2022-2023. Eso tuvo que ver con los altos precios de commodities, que implicaban buenos flujos de exportaciones para nuestro país con ingresos de divisas para nuestra economía”; también estábamos en medio de un gran proyecto de inversión como el de la segunda planta de UPM, con todas las infraestructuras asociadas que también implicaban ingresos y divisas importantes al país.

“A su vez teníamos una política monetaria muy contractiva, con tasas en pesos que llegaron a estar en dos dígitos para intentar bajar la inflación, algo que se logró, pero que en ese momento suponían tasas en moneda nacional que incentivaban las posiciones en pesos, en desarmar portafolios de dólares hacia la moneda nacional y de esa forma también se contribuía al descenso del dólar”, apuntó.

En 2025 hemos tenido “un año de caída del tipo de cambio en todo el mundo. En Brasil tenemos un descenso de similar magnitud, incluso algo más importante que el que hemos visto en Uruguay, pero el dólar ha bajado en Europa, también en buena parte de la Asia más desarrollada, bajó en todos los países de América Latina. Durante el primer semestre del año la tendencia de este 2025 ha sido de debilitamiento del dólar”, enfatizó.

¿QUÉ ESPERAR PARA 2026?

Sobre qué esperar que sucederá en 2026, la economista dijo que ese comportamiento del dólar “no ha sido una política” de Uruguay y “no ha sido intencional. La caída del dólar ha sido un problema para los gobiernos, más allá de que ha sido funcional a la baja de la inflación”.

“Con la inflación más baja, las tasas de pesos que supieron estar en dos dígitos ahora están bajando, y es esperable que en 2026 lo sigan haciendo. Desde ese lado el diferencial de tasas entre moneda nacional y moneda extranjera se está estrechando y eso debería contribuir menos a esa apreciación de nuestra moneda y lograría cierta suba del dólar”, estimó.

“Eso es lo que esperamos que suceda en Exante, pero también vamos a estar muy expectantes sobre lo que suceda con el dólar en el mundo. Desde hace algunos meses y dependiendo de la moneda que se analice, el dólar no sigue bajando a nivel global, ha tenido algunas semanas que sí, otras que no, pero promedialmente estamos con el dólar más estabilizado y ese es un poco el escenario base que tenemos para el 2026”.

Carriquiry agregó que “no era previsible” tener un 2025 con el dólar comportándose como lo hizo.

“La mayoría de los analistas proyectaban sobre finales del 2024 un dólar al alza”, pero sucedieron cosas, una de ellas “algunas de las medidas más polémicas y más duras de parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en torno a la política arancelaria. Esas medidas empezaron a ser vistas como negativas para el propio Estados Unidos y terminaron generando ese debilitamiento de la divisa norteamericana que vimos en la primera parte del año”. También con la Reserva Federal actuó, porque temiendo por los impactos que todo eso podía tener en la inflación, puso pausa en el proceso de baja de tasas”.

Respecto a Uruguay, en un escenario de cambio de gobierno, de debate sobre el presupuesto, la negociación salarial, conflictividad, incertidumbre, “nuestras proyecciones desde inicio de año eran de un crecimiento bastante magro”.

Aunque proyectar el tipo de cambio es muy difícil, Exacte estima que en 2026 el dólar va a subir “pero muy lentamente”, llegando a $ 41 al cierre del año próximo. De los $ 39 que estamos actualmente, a los $ 41 es una suba menor del 5%, e irá acompañando la inflación”.

Sobre el crecimiento económico, “no estamos viendo un escenario muy diferente y nuestras proyecciones de PBI son de un crecimiento en el eje del 1,5% o un poco más”, lo que se explica porque “no se ven grandes innovaciones que nos permitan pensar en una redinamización de la economía. No hay ningún impulso sectorial que nos haga pensar en un crecimiento más importante”.

Los impulsos que la economía tuvo en 2025 no estarán en 2026, lo que nos lleva a una proyección 2026 “ligeramente menor en el ritmo de crecimiento del año que viene respecto a este año”.

PROBLEMAS DE COMPETITIVIDAD.

Los problemas que se han visto en 2025 y que las empresas han sufrido, tienen su explicación en varios factores, dependiendo del rubro de actividad en que cada una esté. Asimismo, Carriquiry dijo que se le debe asignar “un rol relativamente importante a los problemas de competitividad que Uruguay arrastra desde hace ya un tiempo más o menos largo”.

“Los problemas de competitividad se van acumulando, van generando dificultades cada vez más grandes porque una cosa es tener un problema un año y al siguiente la empresa tiene aire, pero cuando son años que se van acumulando con malos niveles de rentabilidad, resulta más difícil sortear la falta de competitividad”.

Otra dificultad es “la competencia de la región” porque son “más baratos” y las empresas prefieren ir donde les ofrecen mejores condiciones.

“Hoy Uruguay está realmente muy caro, y ese es un elemento que para muchas empresas empieza a ser un problema creciente”, aseguró Carriquiry.

NO HAY UN CAMINO CLARO.

Ante la pregunta de si como economista percibe una política definida y clara por parte del gobierno, Carriquiry contestó que “en lo discursivo, en el equipo económico hay algo de claridad en relación a que quiere un país en el que haya más inversión, porque Uruguay precisa crecer más”.

Sin embargo, “como economista y en Exante advertimos que no hay una agenda muy clara que lleve a una mayor inversión como pretende el gobierno. Por ahora no está muy claro por dónde” se debe ir, lo que se suma a “las señales conflictivas que vienen del interior del gobierno y el interior del partido de gobierno”.

DESDOLARIZAR DEPÓSITOS.

El objetivo de desdolarizar que ha planteado el Banco Central viene desde hace tiempo, y ahora lo ponen sobre la mesa. “Es un objetivo compartible pero muy difícil de lograr y sobre todo en tiempos cortos, porque incluye varios temas” que deben ir resolviéndose.

El ingrediente cero para cualquier estrategia de desdolarización es bajar la inflación, porque sin confianza en la moneda o con una moneda que se desvaloriza en términos reales permanentemente con niveles de inflación relativamente altos, obviamente que es difícil que se pueda avanzar en ese proceso. Ese paso cero lo estamos logrando, ya llevamos dos años con una inflación en el eje del 4% o 5% y ahora incluso en torno del 4%, y nuestros pronósticos con alguna probabilidad de que estemos por algunos meses incluso abajo del 4%.

“Ahora hay una serie de medidas que habrá que esperar a ver cómo se despliegan, pero para que haya realmente una desdolarización de ahorros y depósitos vamos a tener que ver alternativas justamente remuneradas de ese ahorro en moneda nacional, porque de lo contrario se va a preferir el dólar que da la posibilidad del upside” (potencial alcista).

Las medidas concretas que se tomen en la búsqueda de la desdolarización “las conoceremos en los próximos meses, pero en cualquier caso es un proceso que va a llevar su tiempo”, no se puede ignorar que “también hay una cultura del ahorro en dólares que hay que desarmar”.

ENTREVISTA COMPLETA.

Producción periodística: Horacio Jaume y Estela Apollonio (Diario Rural).

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