Bordaberry dijo que Uruguay tiene que jugar bien sus cartas, y sacar ventajas. Ignacio Bartesaghi explicó que no es un cambio en la política de Trump, sino que es un camino jurídico para seguir aplicando los aranceles.
Montevideo | Todo El Campo | El mundo controla de forma cada vez más contundente qué producen los países, pero también cómo lo hacen. La última señal la acaba hace unas pocas horas Estados Unidos a través de un comunicado de United States Trade Representative – USTR (en español: Representante Comercial de los Estados Unidos) por el cual se informa que el gobierno de Donald Trump inició 60 investigaciones a sus socios comerciales para identificar la falta de acción efectiva para impedir la importación de bienes producidos con trabajo forzado. Uruguay integra la lista.
El senador Pedro Bordaberry (Partido Colorado) y el Dr. Ignacio Bartesaghi realizaron comentarios desde el punto de vista político y académico.
UNA ACCIÓN DE PRESIÓN POLÍTICA Y COMERCIAL.
El comunicado de USTR indica que se decidió la investigación de 60 economías, entre las que, además de Uruguay, se encuentran China, la Unión Europea, México, Brasil, Argentina, entre otros (lista completa al final del artículo).
El USTR considera que hay gobiernos que no han impuesto ni hecho cumplir prohibiciones contra bienes fabricados con trabajo forzado, lo que genera una competencia desleal para trabajadores y empresas estadounidenses.
El fundamento legal de la medida, es la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite a Estados Unidos responder a prácticas comerciales extranjeras consideradas irrazonables, discriminatorias o restrictivas.
La investigación implica realizar consultas con los gobiernos implicados, y tiene como objetivo determinar si los países investigados han tomado medidas suficientes para prohibir la entrada de bienes producidos con trabajo forzado y evaluar el impacto en el comercio estadounidense.
Se considera que se trata de una acción de presión política y comercial, para que sus socios comerciales adopten medidas más estrictas contra el trabajo forzado, y si concluye que no lo hacen podrá imponer sanciones o restricciones comerciales.
Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos comentó: “A pesar del consenso internacional en contra del trabajo forzado, los gobiernos no han logrado imponer ni hacer cumplir efectivamente medidas que prohíban la entrada de bienes producidos con trabajo forzado en sus mercados. Durante demasiado tiempo, los trabajadores y empresas estadounidenses se han visto obligados a competir contra productores extranjeros que pueden tener una ventaja de costes artificial obtenida por la plaga del trabajo forzado”.
“Estas investigaciones determinarán si los gobiernos extranjeros han tomado medidas suficientes para prohibir la importación de bienes producidos con trabajo forzado y cómo el fracaso en erradicar estas prácticas abominables afecta a los trabajadores y empresas estadounidenses”, agregó.
LAS 60 ECONOMÍAS.
Economías sujetas a estas investigaciones:
Además de Uruguay, Estados Unidos investigará a los siguientes países: Argelia, Angola, Argentina, Australia, Las Bahamas, Baréin, Bangladés, Brasil, Camboya, Canadá, Chile, China, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Egipto, El Salvador, toda la Unión Europea, Guatemala, Guyana, Honduras, Hong Kong, India, Indonesia, Irak, Israel, Japón, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Libia, Malasia, México, Marruecos, Nueva Zelanda, Nicaragua, Nigeria, Noruega, Omán, Pakistán, Perú, Filipinas, Qatar, Rusia, Arabia Saudí, Singapur, Sudáfrica, Corea del Sur 50, Sri Lanka, Suiza, Taiwán, Tailandia, Trinidad y Tobago, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Venezuela y Vietnam.
PEDRO BORDABERRY: URUGUAY TIENE QUE JUGAR SUS CARTAS.
El senador Bordaberry comento la decisión de Estados Unidos de iniciar 60 investigaciones comerciales sobre trabajo forzoso en sus redes sociales.
En su cuenta de X @PedroBordaberry el legislador escribió: “Esta es una señal de que el enfrentamiento (de Estados Unidos) con China se pone en serio”.
“Son dos señales: 1) para China mostrando que van a pelear hasta el mercado uruguayo; y 2) para las empresas americanas aun en China para que aceleren el nearshoring” (relocalización).
“Para Uruguay la señal es clara -continuó el legislador-: “El comercio internacional empieza a exigir no solo qué se produce, sino cómo se produce”.
Si Uruguay “juega bien sus cartas -trazabilidad, instituciones y estándares laborales- puede transformarse en proveedor confiable frente a competidores cuestionados. Pero tiene que jugarlas”, apuntó.
IGNACIO BARTESAGHI: “NO ES UN CAMBIO DE POLÍTICAS DE TRUMP, ES UN CAMINO ALTERNATIVO PARA APLICAR ARANCELES”.
Con una mirada académica, Ignacio Bartesaghi, doctor en relaciones internacionales, explicó en X (@i_bartesaghi) que “el inicio de investigaciones” por parte de Estados Unidos “no es un cambio en la política de Trump, es un camino jurídico para seguir aplicando los aranceles dado el revés jurídico sufrido por la Corte Suprema”.
Agregó que no es un tema necesariamente técnico, sino que “todo es político”.
En consecuencia: “No exageremos el impacto de estar en esa lista” porque, entre otas razones “también están países como Argentina e Israel, entre otros”.
La medida responde a un tema arancelario: “Trump quiere tener otros mecanismos para cuando se venzan los 150 días que ya corren en el arancel actual. En definitiva, subyace siempre la guerra comercial con China, objetivo principal de la medida, pero las investigaciones anunciadas tienen que ver con seguir adelante con la guerra comercial y no tanto con un cambio de política” estadounidense.

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