La directora de Las Moras dijo que “los precios exteriores fueron extraordinarios, pero no se pudieron materializar porque las empresas trabajan por el margen y el margen no existió”; esa fue la realidad aunque “no tenga buena prensa decirlo”.
Montevideo | Todo El Campo | 2025 está a pocos días de finalizar, lo que hace que sea un buen momento para analizar cómo transcurrieron los últimos 12 meses, en este caso respecto a la industria frigorífica.
Suele señalarse que éste fue un buen año ganadero, con precios, demanda y exportaciones destacadas, sin embargo la directora de frigorífico Las Moras, Elizabeth Misa, advirtió que hay matices al respecto.
En declaraciones al programa Diario Rural (CX4 Rural), comentó que antes que comenzara 2025 lo bautizó como “el año Rambo, porque tenía la sensación de que iba a estar con el cuchillo entre los dientes durante todo el año, y si a eso le sumamos el contexto mundial, en la geopolítica, con todos los cambios y las acciones externas, todo eso hizo que fuera un año particularmente desafiante”.
Varios de los desafíos previstos sobre el final de 2024 se confirmaron. La empresaria dijo que los datos aportados por el Instituto Nacional de Carnes (INAC) en volúmenes y precios “fueron muy buenos”, pero aclaró que “las empresas no viven de esos números sino de los márgenes, y la realidad es que el margen de la industria frigorífica ha sido negativo”.
“Si el precio al comprar un novillo es de US$ 5,40 o más en algunos casos, y el precio promedio de exportación es de US$ 5, no hay lugar para pagar el valor agregado industrial. Esa es la realidad, y si bien somos uno de los motores de la economía y hemos hablado hasta con el ministro de Economía (Gabriel Oddone), las cosas siguen igual y no hay ninguna consideración”. Por otro lado “plantas frigoríficas -entre 8 y 10- que han dejado de trabajar”, subrayó.
Destacó el rol del corral que “dio una dinámica” nueva, pero “tampoco podemos encasillarnos en que todo nuestro producto tiene que terminar a corral, porque también tenemos la cuota Hilton (animales jóvenes criados a pasto) con cupos para cumplir, y es de nuestro interés seguir participando en ellos”.
“Tenemos que tener todos los autitos prontos para andar en todas las rutas que sean necesarias”, graficó.
Por tanto no hay que encasillarnos en el corral, y “me interesa mucho más lo que vendemos como país natural, el país de las grandes extensiones de campo con animales que se crían a cielo abierto, en condiciones naturales y con bienestar animal”. Eso es importante para el mundo aunque “nosotros no nos damos cuenta lo que maravilla a los visitantes del exterior, a nuestros clientes, venir y recorrer nuestros campos”.
A pesar de un invierno que puede ser más o menos fuerte, en Uruguay “tenemos muy buenas condiciones en las cuales los animales pueden estar todo el año a cielo abierto, lo cual no sucede en todos los lugares”, reflexionó.
En cuanto a los precios promedio de la tonelada indicada por INAC, Misa aseguró que el frigorífico “nunca” logró hacerse con la punta y que fue un trabajo a pérdida.
“Los precios exteriores fueron extraordinarios, pero no se pudieron materializar porque las empresas trabajan por el margen y el margen no existió”; esa fue la realidad aunque “no tenga buena prensa decirlo”.
“El último buen año de la industria fue 2015; también 2022 fue un año bueno, pero el mejor año fue el 2015, y estamos en el 2025”, y por eso “hoy hay entre 8 y 10 frigoríficos que no están trabajando; no es un detalle menor, deberíamos tenerlo en cuenta”, apuntó.
INAC tiene esos números y los ha informado al Parlamento -aseguró-; “es algo que todo el mundo sabe, no estoy contando nada bueno”.
Consultada sobre cuál sería “un precio sano” para que la industria pueda operar alcanzo los márgenes necesarios Misa dijo que para Las Moras y en el mercado actual con los valores de la cuota Hilton, de Estados Unidos o de China, “el precio sano” sería unos US$ 4,40.
DE LOS RESIDUOS BIOLÓGICOS A LA PROFESIONALIZACIÓN.
En otro orden, señaló que “este año hubo muchos problemas con residuos biológicos”, los cuales “siguen apareciendo en los muestreos que incrementó el Ministerio” de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Por eso, “si queremos jugar en las grandes ligas, tenemos que profesionalizarnos y en cada sector de la cadena hay cosas que tienen que cambiar”.
Asimismo, enfatizó que Uruguay tiene “una industria muy profesional, sanitariamente está aceptada en todos los mercados” y ese es un aspecto que “tenemos que empezar a trabajar, todos en la misma sintonía”.
Tenemos que saber a dónde queremos llegar y llegar todos juntos, porque no llega la industria sola si no tiene un productor prolijo, responsable y coherente. Mientras que la industria debe pagar lo que corresponde al trabajo que realizó el productor”.
INCENTIVAR LA CRÍA.
Misa agregó que “el stock está muy ajustado”, con una industria que “en su máxima expresión estaría faenando unos 3,5 millones de cabezas”, sin embargo “hoy apenas se puede sostener 2,4 millones, y malamente lo vas a sostener teniendo 400.000 cabezas exportadas en pie”.
Por otro lado “somos poco competitivos con nuestros principales competidores, que son nuestros vecinos, Argentina, Brasil, Paraguay”, añadió.
Sobre incentivar la cría dijo que “es bueno hacerlo, que es un proceso muy largo que tiene muchos vaivenes externos y realmente en muchas oportunidades el productor criador la pasa mal. Entonces hay que incentivarlo, pero no solo habilitando la exportación en pie, también con otro tipo de beneficios” atados a los resultados, o sea que quien tuvo una parición mayor al año anterior tenga un premio, y el que invierte en calidad, en genética, también tiene que estar premiado”, planteó.
“No es con la exportación en pie, no es exportando nuestra genética que vamos a salir adelante ni que vamos a premiar al criador”, pero también “tiene que existir la exportación en pie. Mercados como Australia o Nueva Zelanda la permiten, pero la regulan, dependiendo de la capacidad instalada de faena”.
La industria “vive del margen”, insistió, y si hay mayor cantidad de animales a faenar va a ser el volumen lo que hará la diferencia, cuanto más faena mayor margen, y “lo que yo planteo es de faenar 3,5 millones de cabezas, estamos a un millón abajo”.
COMPETENCIA Y COSTO.
En otro orden la empresaria dijo que lo que se produce hoy se vendió hace tres meses, cuando no se sabía hacia dónde iba a evolucionar el precio, lo que es un riesgo permanente, pero hay que hacerlo y conservar al cliente.
Conservar el cliente es otro esfuerzo, porque hay competidores internacionales que tienen “menos costos” y eventualmente “una materia prima más accesible”, pero “pueden hzaacer un margen que nosotros no”.
ENTREVISTA COMPLETA.
Elizabeth Misa fue entrevistada por Horacio Jaume y Estela Apollonio (Diario Rural).

Compartir
Comparte este contenido en tus redes sociales!