Los responsables de la conducción económica esperan completar un quinquenio estable, con desafíos fiscales y externos, pero sosteniendo la inversión, empleo y poder de compra.
Montevideo | Todo El Campo | El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) publicó sus proyecciones para Uruguay en el período de gobierno actual, hasta 2029. En el texto presenta un escenario de crecimiento moderado en los próximos años, condicionado por un contexto internacional complejo marcado por tensiones geopolíticas, restricciones comerciales y cambios en las cadenas logísticas globales.
Las estimaciones para el cierre del actual 2025 indican que el producto interno bruto (PIB) real será del 2,6%, impulsado por el consumo privado, la inversión y las exportaciones, aunque acompañado de un incremento mayor en las importaciones.
En 2026 el crecimiento esperado se ubica en torno al 2,2%, sostenido principalmente por la recuperación del salario real y la ejecución de proyectos ya planificados.
El promedio de expansión para el período 2025–2029 se sitúa en 2,4% anual, con énfasis en fortalecer la inversión y consolidar a Uruguay como destino confiable para capitales.
Las políticas salariales del quinquenio buscan preservar el poder adquisitivo, con especial atención a los sectores más sumergidos, favoreciendo la creación de empleo.
En materia de precios, la inflación se mantendría alineada a la meta de 4,5%, con posibilidad de reducirla si las condiciones externas lo permiten.
El tipo de cambio seguirá una dinámica coherente con la paridad de precios relativa, ajustándose a la inflación de Estados Unidos.
En síntesis, Uruguay enfrentará un quinquenio de estabilidad, con desafíos fiscales y externos, pero con políticas orientadas a sostener inversión, empleo y poder de compra.
CONTEXTO INTERNACIONAL.
El MEF no ignora el contexto internacional pautado por la incertidumbre, debido a las tensiones geopolíticas, el retorno de restricciones arancelarias y los cambios en las cadenas logísticas globales. Todo generan un entorno complejo que siempre afectan las perspectivas de crecimiento global y los flujos de comercio e inversión internacional.

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