“Uruguay tiene un clima muy particular y, si a eso le sumamos las condiciones de los suelos, el mejoramiento local pasa a ser clave para lograr materiales realmente adaptados. Adaptarse no es solo producir más, sino también asegurar persistencia y buen comportamiento sanitario en el largo plazo”.
Montevideo | Todo El Campo | En el marco de Agro en Punta se realizó el lanzamiento de la Zafra Forrajera 2026 de PGG Wrightson Seeds, una instancia que puso en valor casi dos décadas de trabajo conjunto en mejoramiento genético forrajero entre el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la empresa, con foco en el desarrollo de cultivares adaptados a las condiciones productivas de Uruguay y la región.
La actividad comenzó con la presentación de Federico Nolla y David Rochón, gerentes de Desarrollo de Producto y de Producción de Semillas de PGG Wrightson Seeds, respectivamente, quienes destacaron la alianza estratégica iniciada con INIA en 2007 para trabajar en raigrás y festuca. Nolla valoró que “hace casi dos décadas PGG trabaja con INIA en un programa de mejoramiento que busca generar variedades verdaderamente adaptadas a las condiciones locales, pensando en las necesidades de los productores y sus sistemas de producción”.
Desde sus inicios, el programa de mejoramiento conjunto ha permitido desarrollar distintos cultivares, priorizando características como adaptación, productividad, ciclo, calidad, persistencia, sanidad y complementariedad forrajera. Rochón destacó que “la fortaleza del programa está en la alta precisión de selección, la evaluación en múltiples ambientes y la validación temprana de los conceptos, con una interacción permanente entre los equipos técnicos”.
Fruto de este trabajo colaborativo, se han lanzado al mercado cultivares como los raigrases Winter Star 3 (2016), Cambará (2017) y el raigrás perenne Virazón (2021), que fue el primero de este tipo lanzado en Uruguay con adaptación específica a los ambientes locales. También destacaron las festucas INIA Fortuna e INIA Aurora (2010), Rizar (2018) y Carapé (2019), y más recientemente la festuca Cuaró (2025). Sobre este último material, Rochón afirmó que “vino para quedarse y representa un cambio relevante para Uruguay en este tipo de cultivares”. Además, adelantó que el programa prevé el lanzamiento de una festuca mediterránea en el próximo año.
Invitado a dialogar sobre el impacto del mejoramiento genético local en la sostenibilidad de los sistemas agrícola-ganaderos, Sebastián Mazzilli, director del Sistema Agrícola Ganadero de INIA tomó la palabra. En su presentación remarcó que “Uruguay tiene un clima muy particular y, si a eso le sumamos las condiciones de los suelos, el mejoramiento local pasa a ser clave para lograr materiales realmente adaptados”. Asimismo, subrayó que “adaptarse no es solo producir más, sino también asegurar persistencia y buen comportamiento sanitario en el largo plazo”.
Mazzilli destacó además que la permanencia del trabajo en el tiempo, la evaluación multilocal y la complementariedad entre equipos técnicos “nos aseguran que lo que se está liberando cumple con las condiciones necesarias para aportar a sistemas productivos más sostenibles”.
Por su parte, el investigador en pasturas de INIA, Félix Gutiérrez, fue invitado a presentar la nueva festuca Cuaró, un cultivar seleccionado en Uruguay con un enfoque regional y pensado para el sistema productivo y los productores. “Cuaró es el resultado de una forma de trabajar que consolida la complementariedad entre equipos y el foco en lo que precisan los productores y los sistemas”, afirmó.
Gutiérrez explicó que se trata de una festuca continental sometida a siete años de selección y mejoramiento, con evaluaciones realizadas en paralelo, lo que permitió definir el material en 2016. Los principales objetivos de selección fueron la alta producción de forraje en otoño-invierno, la elevada producción total de materia seca y la buena sanidad. En ese sentido, señaló que “hoy Cuaró es la festuca de mayor productividad total y mayor producción otoño-invernal, un aspecto clave por ser la época de mayor necesidad de forraje en los sistemas ganaderos”.
Finalmente, destacó su comportamiento sanitario, indicando que “en años con condiciones favorables para Roya, la sanidad de Cuaró es superadora respecto a materiales como Estanzuela Tacuabé e incluso INIA Aurora”.
La actividad reafirmó el valor del mejoramiento genético adaptado a las condiciones locales y del trabajo articulado entre INIA y el sector privado como herramientas clave para fortalecer la competitividad y sostenibilidad de los sistemas productivos del país. (INIA).

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