En Argentina el plástico tuvo en una semana dos subas del 25% cada una, que se traslada a varias industrias de la actividad económica, entre ellas la alimentación.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | El mundo occidental aún no asume lo grave de la situación en Medio Oriente, pero un par de comunicados de la empresa Rolanplast SA (provincia de Buenos Aires), con apenas cuatro días de diferencia, deja en evidencia que todo el planeta está siendo afectado por un conflicto que no deja de escalar.
El problema es que aún estamos en una especie de somnolencia, incapaces de evaluar realmente qué es lo que está pasando y cuáles son sus efectos. Una cosa es segura: si no hay cambios en la dinámica del conflicto bélico, más pronto que tarde, estaremos sumergidos en una espiral inflacionaria global que alterará las economías de todos los países del mundo perturbando el normal desarrollo de las sociedades, disminuyendo el poder adquisitivo de las personas y las familias, incluso de los lugares más alejados del punto bélico, y en áreas económicas que parecen no tener vínculos.
Este mes la empresa Rolanplas SA informó de dos aumentos del 25% cada uno en los costos, lo que se traslada a otras actividades de diversas características.
Rolanplast SA se dedica principalmente a la fabricación y comercialización de productos plásticos y actividades de venta mayorista vinculadas al sector. Se especializa en plásticos rígidos, bolsas y derivados, y aparece registrada en directorios industriales y comerciales como fabricante y distribuidora de productos plásticos.
Los días lunes 16 y viernes 20 de marzo la empresa emitió dos comunicados oficiales sobre ajustes de precios debido al incremento en los costos de materias primas y la volatilidad del mercado internacional.
Rolanplast SA es un actor relevante en el segmento de plásticos en Argentina, con presencia en Avellaneda, un polo industrial clave del Gran Buenos Aires. Sus comunicados dan cuenta del contexto de inflación y variaciones de costos que dependen de la evolución de los precios internacionales del petróleo y derivados, lo que impacta directamente en la materia prima plástica.
LOS COMUNICADOS.
En el primer comunicado, del lunes 16 de marzo, Rolanplast SA informó que debido a “fuertes incrementos en los valores de las materias primas” decidió desdoblar el aumento, procediendo a “aplicar “una primera actualización del 25%” a partir de ese día, en tanto “el resto del aumento será aplicado la semana siguiente”, el lunes 23.
Agrega que sigue “de cerca las novedades vinculadas al conflicto en Medio Oriente” y afirmó que “el Índice de Precios al Consumidor (IPC), publicado el pasado jueves (12 de marzo), registró una variación del 2,9%, porcentaje que se confirmará en esquema de actualización comunicada oportunamente deberá aplicarse el próximo 1 de abril sobre los ítems que se mencionen”.
Cuatro días después, el viernes 20 de marzo, la empresa informó por un segundo comunicado, sobre “la aplicación de un incremento del 25%”, vigente desde ese momento.
El nuevo comunicado explicó que el incremento “responde a los recientes aumentos registrados en la materia prima en las últimas horas, lo que ha llevado a adelantar el incremento originalmente previsto para el lunes 23 de marzo”.
Asimismo, advirtió que “considerando las actuales condiciones del mercado y el contexto geopolítico, los precios seguramente tengan nuevas actualizaciones”.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
Los incrementos en la fábrica de productos plásticos son solo una muestra de lo que está pasando en el planeta debido a la guerra en Irán.
El plástico es un rubro que podría parecen de menor peso, no obstante, es importante por cómo repercute en la economía de muchos miles de ciudadanos.
El analista económico Damián Di Pace consideró que hay que tener cuidado con lo que está sucediendo. Y se preguntó: “¿En quien pega más fuerte, el aumento del 25%, dos veces en una misma semana?” La respuesta: en muchos sectores que aparentemente no tienen nada que ver con la guerra.
Por ejemplo, en el rubro alimentos, bebidas, deliveries y supermercados por el pakaging y los envases; en la construcción por los caños, perfiles, aislantes y materiales PVC; en la industria automotriz por las piezas livianas, interiores y componentes plásticos; en la industria alimentaria y restaurantes por los productos descartables, films y tarrinas; y en la farmacéutica y cosmética por los frascos, blísteres y envases protectores.
¿De cuántas empresas estamos hablando, de cuántos empleos directos e indirectos, de cuántos consumidores?; en definitiva, ¿cuántos son los ciudadanos que se verán afectados de alguna forma? La lista es demasiado larga y el efecto en cadena recién comienza.

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