Ambos países tienen enfoques opuestos respecto a las reservas de granos y cereales. Mientras que China prioriza la seguridad alimentaria con grandes acopios estratégicos, Estados Unidos apuesta y confía en el mercado y en la competitividad de su agricultura.
Montevideo | Todo El Campo | A fines de 2025 Todo El Campo informó sobre el acaparamiento de granos por parte de China, en una estrategia que busca evitar situaciones de escasez e incluso hambrunas que podrían generarse en un mundo en creciente tensión geopolítica, la cada vez más real amenaza de conflictos que proliferan en diversos puntos del planeta y la no menos cierta posibilidad de catástrofes ambientales que podrían dificultar y hasta cortar las cadenas de suministros globales.
En el referido artículo (cuyo enlace se publica al final*), se mencionó que China y Estados Unidos mantienen diferencias en su política sobre reservas de granos, tema sobre el cual se profundiza en la edición de hoy.
Efectivamente, China y Estados Unidos tienen enfoques opuestos respecto a las reservas de granos y cereales. Mientras que China prioriza la seguridad alimentaria con grandes acopios estratégicos, Estados Unidos apuesta y confía en el mercado y en la competitividad de su agricultura.
Aunque las diferencias de estrategias son claras, ambos países apuntan a lo mismo: asegurar la estabilidad alimentaria interna y la mejora económica de sus pueblos.
China posee altos niveles de reserva de trigo y maíz (más del 50% de las reservas mundiales son chinas), con el fin de lograr mayor independencia de las importaciones y de las fluctuaciones del mercado. Estados Unidos en cambio mantiene reservas estratégicas limitadas, con un fuerte protagonismo de la producción privada y de las exportaciones.
Por otra parte, China hace foco en las metas de producción (unos 700 millones de toneladas en 2025) procurando lo ya dicho en párrafos anteriores, reducir la dependencia externa. Estados Unidos, en cambio, acude a herramientas como el subsidio o los seguros agrícolas, sin metas nacionales de volumen.
Mientras China diversifica sus proveedores para no depender de ningún país en particular, Estados Unidos busca exportar masivamente su soja, maíz y trigo a mercados abiertos.
A pesar de las diferencias -y alguna similitud- en la estrategia, ambas potencias usan las reservas como una herramienta de presión comercial. Analistas señalan que ese accionar impacta directamente en países agroexportadores como Uruguay.
DATOS.
DE OCDE Y FAO.
Según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) sobre oferta y demanda de cereales, China acumula más del 50% de las reservas mundiales de trigo y maíz, como parte de su estrategia de seguridad alimentaria.
El documento Perspectivas Agrícolas 2025-2035 de OCDE-FAO proyecta que China seguirá aumentando sus reservas y producción, mientras que Estados Unidos mantendrá un enfoque más orientado al comercio internacional. (1) (2).
USDA, REPORTE SOBRE CHINA.
El Grain and Feed Annual 2025 del USDA indica que China produce cerca de 300 millones de toneladas de maíz y más de 140 millones de toneladas de trigo, con rotaciones de reservas nacionales cada 3 a 5 años.
Son reservas gestionadas directamente por el Estado, reforzando la política de autosuficiencia. (3) (4).
USDA, REPORTE SOBRE ESTADOS UNIDOS.
El Grain World Markets and Trade 2025 del USDA muestra que las reservas de Estados Unidos son mucho menores, alrededor de 60 millones de toneladas, y depende de su rol como principal exportador mundial de soja, maíz y trigo (5).
La decisión del Parlamento Europeo implica varios mensajes negativos para el Mercosur, uno de ellos, aunque implícito, es claro: incluso un acuerdo cerrado puede ser reabierto o reinterpretado unilateralmente desde Europa.
Montevideo | Todo El Campo | El eventual envío del acuerdo Mercosur–Unión Europea al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) por parte del Parlamento Europeo tendría consecuencias relevantes para el Mercosur, tanto en el plano político como económico e institucional. Más allá del resultado jurídico final, el solo hecho de judicializar el acuerdo introduce un cambio cualitativo en el escenario de negociación y en los tiempos de concreción.
NUEVAMENTE LA INCERTIDUMBRE.
En primer lugar, la consecuencia más inmediata es la extensión de la incertidumbre. El acuerdo ya arrastra más de dos décadas de negociación y varios años de bloqueo político. La intervención del TJUE implica plazos largos, técnicamente complejos y difíciles de anticipar. Para el Mercosur, esto significa que cualquier expectativa de entrada en vigor en el corto o incluso mediano plazo queda virtualmente descartada. La incertidumbre afecta decisiones de inversión, planes de expansión exportadora y estrategias de inserción internacional, especialmente en sectores que veían al acuerdo como una plataforma de acceso preferencial al mercado europeo.
ASIMETRÍA ENTRE BLOQUES.
En segundo término, se refuerza la asimetría de poder entre los bloques. El Mercosur queda, una vez más, en una posición pasiva frente a dinámicas internas europeas que no controla. El envío al TJUE suele responder a debates europeos sobre competencias, cláusulas ambientales, derechos laborales o mecanismos de resolución de disputas. Aunque estos temas son presentados como técnicos o jurídicos, para el Mercosur operan como condicionantes políticos exógenos. El mensaje implícito es claro: incluso un acuerdo cerrado puede ser reabierto o reinterpretado unilateralmente desde Europa.
PÉRDIDA DE LA ACTITUD REFORMISTA EN EL MERCOSUR.
Una tercera consecuencia es el debilitamiento del incentivo reformista dentro del Mercosur. El acuerdo con la UE fue utilizado durante años como argumento para promover convergencia regulatoria, modernización normativa y apertura gradual. Si el acuerdo entra en una fase judicial prolongada, ese “ancla externa” pierde credibilidad. Esto puede reforzar posiciones más defensivas o escépticas respecto de la apertura comercial, en especial en Argentina, y consolidar una lógica de acuerdos parciales o bilaterales por fuera del bloque.
EL MERCOSUR PIERDE ANTE SUS COMPETIDORES.
Desde el punto de vista económico-comercial, el impacto es también estratégico. La UE sigue siendo un socio clave para exportaciones agroindustriales, pero el retraso del acuerdo reduce la ventaja relativa del Mercosur frente a competidores que ya tienen tratados vigentes con Europa (Canadá, Japón, Vietnam, Chile). Cada año sin acuerdo consolida preferencias ajenas y erosiona el potencial beneficio arancelario para carnes, granos procesados, lácteos y biocombustibles.
RELEVANCIA DE LA AGENDA VERDE QUE PREDOMINA EN EUROPA.
Por último, el envío al TJUE refuerza la percepción de que la relación con la UE está crecientemente condicionada por la agenda verde europea. Para el Mercosur, esto implica que el debate ya no es solo comercial, sino geopolítico y normativo: sostenibilidad, deforestación, trazabilidad y estándares ambientales pasan a ser filtros estructurales. La consecuencia de fondo es que el Mercosur deberá decidir si adapta su estrategia de inserción a esos parámetros europeos o si diversifica de manera más agresiva hacia otros mercados y alianzas. En síntesis, la judicialización del acuerdo no implica su muerte automática, pero sí prolonga la indefinición, debilita los incentivos internos y obliga al Mercosur a replantear su estrategia externa en un contexto global cada vez más fragmentado.
Montevideo | Todo El Campo | El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) lleva adelante algunas estrategias para mejorar el déficit hídrico en el país. El subsecretario de la cartera, Ing. Agr. Marías Carámbula, reconoció que la faltante de agua “no es una excepción”, sino “un problema asociado al cambio climático”.
De acuerdo al subsecretario, los eventos de déficit hídrico son cada vez más frecuentes y afectan de forma directa la estabilidad productiva, “Hay que pensarlo como una política de Estado”, remarcó, y aseguró que la respuesta no puede limitarse a medidas de emergencia, sino que debe traducirse en inversiones sostenidas, coordinación institucional y articulación con las gremiales del sector.
Estrategia Nacional de Riego
Uno de los pilares de esta línea de trabajo es la Estrategia Nacional de Riego, coordinada por el exministro Tabaré Aguerre. Según adelantó Carámbula, en marzo se presentarán los primeros avances, con un enfoque centrado en riego a gran escala, agricultura de secano y arroz, aunque también se evalúan proyectos vinculados a ganadería y lechería.
“Ya hay iniciativas en curso y esta estrategia apunta a pensar el riego como una herramienta estructural”, explicó. El objetivo es ampliar la capacidad de respuesta del sistema productivo frente a escenarios climáticos adversos, generando infraestructura que permita sostener rendimientos y reducir la vulnerabilidad de los productores. En paralelo, el MGAP trabaja para que estas inversiones se complementen con otros instrumentos. Dentro de la propuesta presupuestal del Ministerio se incorporaron beneficios del régimen Comap, orientados a inversiones en riego, buscando incentivar la participación del sector privado y acelerar la adopción de tecnologías vinculadas al manejo del agua.
Producción familiar
El subsecretario destacó especialmente el rol de la Dirección General de Desarrollo Rural, que en diciembre lanzó una primera convocatoria de agua para la producción familiar, dirigida a productores ganaderos y lecheros. El programa contempla un aporte estatal significativo para la generación de fuentes de agua, con el objetivo de fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos más vulnerables.
“Es una convocatoria que incorpora un componente grande de apoyo del Estado en términos económicos”, subrayó Carámbula. En esta primera etapa, el programa está previsto para 500 productores familiares, con la intención de escalarlo en la medida en que se consigan mayores recursos.
Las inversiones incluyen soluciones concretas como tajamares, represas, tanques australianos y sistemas de distribución. “A veces el problema no es solo la fuente, sino cómo se distribuye el agua”, explicó. El apoyo puede alcanzar hasta U$S 10.000 por productor, destinados específicamente a este tipo de obras.
Agenda granjera
La problemática del agua también atraviesa a la producción granjera. En ese sentido, Carámbula señaló que la Dirección General de la Granja culminó en 2025 un diagnóstico sobre las necesidades de riego en horticultura y fruticultura, que servirá como base para una primera convocatoria de agua en 2026 destinada a ese sector.
“La idea es amplificar estos programas y darles más escala”, afirmó, destacando que todas estas herramientas responden a una misma lógica: anticiparse a un contexto climático más exigente. Para el MGAP, el desafío no es eliminar el riesgo, sino amortiguar sus efectos mediante inversión, planificación y coordinación.
“Estas situaciones vinculadas al cambio climático son cada vez más frecuentes”, advirtió Carámbula, y concluyó que la respuesta debe ser colectiva, sostenida y estratégica, con el agua como eje central de la política agropecuaria del país.
Montevideo | Todo El Campo | El salteño Nicolás Albertoni, ex sub-secretario de Relaciones Exteriores de nuestro país, sobre el acuerdo de libre comercio firmado entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) tras 25 años de negociaciones.
Un acuerdo que se alcanzó en forma preliminar tras varias de idas y vueltas políticas, defendiendo los intereses de cada bloque y de cada país que integran los mismos.
Esta aprobación abre un nuevo escenario para el comercio exterior, ya que prevé un acceso preferencial al mercado europeo para toda la oferta exportable del país, con eliminación inmediata de aranceles para muchos productos y reducciones graduales para otros en plazos que llegarán hasta 10 años.
PROCESO
Hace unos días la UE dio el visto bueno al acuerdo mediante una mayoría calificada, pese a la oposición manifestada por Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría. Con este aval político, el proceso entra en su etapa final: se prevé que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, viajen a Asunción el próximo viernes 16 de enero para concretar la firma el día sábado 17 de enero junto a los cancilleres de Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay. Para la Unión Europea, implicará mayores facilidades para exportar automóviles, maquinaria, vinos y licores al Mercosur. Por su parte el bloque sudamericano obtendrá un acceso más amplio para productos agroindustriales como carne, azúcar, arroz, miel y soja, punto que genera preocupación en sectores productivos europeos.
ACUERDO MÁS GRANDE DEL MUNDO
“En un mundo en dónde el proteccionismo pasaría en muchos países a ser la regla, estamos hablando de un acuerdo que coincidentemente pasaría a ser el más grande del mundo con 700 millones de personas sumados los consumidores de ambos bloques, tanto de la Unión Europea como del Mercosur”, explicó. “Es una muy buenas noticia desde varios puntos de vista, es un paso más dado en la histórica negociación que se ha venido dando, de hecho me tocó ser parte en el acuerdo de diciembre del 2024. Ahora se va a firmar el acuerdo, se pasa a oficializar el mismo y luego pasará a los parlamentos de ambos bloques que no es un debate menor”, dijo. “Por parte del Mercosur todo parece alineado a que se aprobará el mismo por parte de los cuatro países, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Pero yo creo que Europa todavía se está debiendo un debate parlamentario que habrá que seguir de cerca. Yo diría que en este semestre tras el acuerdo realizado deberíamos ver los resultados concretos y en términos legales empezar a gozar del acuerdo”.
PARLAMENTO EUROPEO “Hay que tener en cuenta que el parlamento europeo se mueve no por países sino por bloques políticos. Puede ser que algunos países como Francia por no estar de acuerdo en algún punto no quieren decir que sea contrario a todo el acuerdo comercial. La gran mayoría están a favor del acuerdo, con miradas diferentes, con intereses de por medio según el país, pero tenemos grados de esperanza que el debate parlamentario será positivo para que todo salga bien para ambos bloques. Todo indica que el parlamento europeo sesionará por este tema en febrero o marzo, y ahí sabremos el veredicto final”, señaló. “Debemos resaltar una característica interesante del acuerdo, que una vez sea aprobado por Europa, el primer país del Mercosur que lo tenga, ejemplo Uruguay que lo apruebe antes, ya podría hacer uso del mismo y gozar e los beneficios del mismo, eso si no será de la noche a la mañana demorará unos años en verse los frutos».
Montevideo | Todo El Campo | La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha compartido su análisis sobre el nuevo ejercicio 2026, advirtiendo que se presenta como un ejercicio especialmente exigente para la industria por la persistente inestabilidad e incertidumbre geopolítica global.
De esta manera, el comunicado de la FIAB señala que las tensiones en el tablero internacional suponen un punto de desequilibrio para el sector, afectado por las continuas oscilaciones en el plano comercial y el endurecimiento en las políticas arancelarias sobre alimentos y bebidas, además del encarecimiento de los costes energéticos, las materias primas y otros bienes. Una situación que se agrava debido a los efectos del cambio climático y las dificultades sobre las cadenas de suministro.
En este sentido, añaden, «la próxima firma del acuerdo entre la Unión Europea y los países que integran Mercosur supone una oportunidad para la industria alimentaria española, destacando la importancia de cláusulas espejo que garanticen los mismos estándares de calidad, seguridad y normativas sanitarias y medioambientales europeas para los productos de los países del Mercosur que lleguen a Europa».
Para esta federación, «la internacionalización es un pilar fundamental para el sector de alimentación y bebidas, uno de los que más aporta a la balanza comercial de España. Por ello, es vital robustecer la presencia española en el exterior, ahondando en el diálogo con aquellos mercados importantes para el sector, buscando nuevos destinos para los productos españoles e impulsando además el trinomio Alimentación-Gastronomía-Turismo».
La Federación, por lo tanto, ve como una necesidad imperiosa la vuelta a la estabilidad internacional, y hace un llamamiento a las autoridades europeas y españolas para propiciar un marco que impulse la competitividad de las empresas, con políticas que apuesten por suministros energéticos a precios competitivos, la innovación, que reduzca la burocracia y fortalezca las cadenas de valor y evite la sobrerregulación, la inseguridad jurídica y la elevada fiscalidad.
“Solo desde la estabilidad y la colaboración público-privada es posible que las empresas recuperen la confianza necesaria para planificar, innovar y contribuir al crecimiento sostenible. Es vital avanzar en el desarrollo de normativas clave para el sector industrial y para la economía española en su conjunto como la Ley de Industria y Autonomía Estratégica o el acceso a fondos y ayudas públicas, especialmente para las pymes”, destaca Mauricio García de Quevedo, director general de FIAB.
Sostenibilidad En esta línea, la sostenibilidad es uno de los grandes desafíos que encaran las empresas del sector, detallan desde la FIAB. «La industria de alimentación y bebidas es uno de los sectores más regulados y afronta el próximo ejercicio con nuevas exigencias medioambientales y otras en constante actualización. A menudo estas normativas varían de un país a otro, lo que genera incertidumbre, disrupciones en el mercado único y costes adicionales en la adaptación de la legislación vigente».
Entre otras cuestiones, el sector deberá afrontar regulaciones sobre envases, como el sistema de depósito y retorno, que exigirá que las empresas adapten su producción y expliquen estos cambios a consumidores, o los trabajos de simplificación de la ley de deforestación.
En el plano laboral, la industria de alimentación y bebidas, con una fuerte implantación en la España Vaciada y mayoritariamente constituida por pymes, continúa generando empleo. A pesar de la resiliencia del sector, preocupa el absentismo laboral. Al mismo tiempo, el sector reclama reforzar los programas de formación ante el gran volumen de vacantes, sobre todo en perfiles de mayor cualificación, para cubrir la brecha entre el mundo académico y las necesidades reales de las industrias, especialmente en un contexto de déficit en el relevo generacional.
Entre las grandes apuestas de futuro para el sector de alimentación y bebidas está la integración de la Inteligencia Artificial y otras tecnologías como la sensórica y la robótica en todos los procesos de la industria, y otros retos como la nutrición personalizada.
Otro de los desafíos para la industria de alimentación y bebidas se encuentra en la creciente desinformación sobre el sector que supone un problema de reputación para la industria, pero también para los consumidores, dado el perjuicio que los bulos y la información inexacta puede ocasionar sobre sus dietas y hábitos de consumo. El sector ve fundamental la colaboración pública-privada y exige que las actuaciones y estrategias legislativas en el campo de la nutrición y la salud se basen en consensos y criterios científicos.
Montevideo | Todo El Campo |El Programa de Erradicación de la Mosca de la Bichera inició actividades de campo y laboratorio con la participación de estudiantes de Veterinaria, quienes trabajan en distintas etapas del proyecto.
Un grupo de 14 estudiantes integra equipos de laboratorio y de campo para el monitoreo de mosca silvestre, la instalación y control de trampas y la recolección de material biológico, bajo supervisión del Equipo Técnico del Programa y la Cátedra de Parasitología.
El trabajo se desarrolla en el Campo Experimental de Migues, en un radio definido por criterios técnicos y productivos, articulando con productores ganaderos y ovinos.
Las tareas se organizan por turnos semanales, lo que sostiene el monitoreo continuo y el intercambio con productores y referentes departamentales.
La etapa se enmarca en las acciones preparatorias para las pruebas de campo, buscando fortalecer capacidades nacionales, generar información científica y formar recursos humanos especializados .
Con la incorporación activa de estudiantes y el despliegue territorial de los equipos, el Programa de Erradicación de la Bichera consolida una fase clave de trabajo técnico, que integra investigación, formación y articulación con el medio rural.