“Un esfuerzo sostenido y acumulativo que distingue la genética ovina uruguaya a nivel mundial. No es menor recordar que INIA y el SUL, junto a las sociedades de criadores, trabajan por esta meta hace más de 20 años”, destacó Gabriel Ciappesoni.
Montevideo | Todo El Campo | Como ya es tradicional en Expo Prado, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) celebraron una nueva entrega de premios a las cabañas de las razas ovinas uruguayas que obtuvieron los mejores promedios en las evaluaciones genéticas poblacionales. Como novedad, este año se sumaron dos categorías de reconocimiento en la raza Merino al contar con la nueva evaluación genómica de eficiencia de conversión y emisión de metano.
La sala Vivero de la Rural del Prado fue el sitio elegido para recibir a los cabañeros y sus familias, así como a autoridades del sector, entre las que destacaron, por parte de INIA, el presidente, Miguel Sierra; la vicepresidenta, Carolina Viñoles; el director de INIA Las Brujas, Alejandro Pizzolon, y la directora del sistema Ganadero Extensivo, Elly Navajas, y por parte del SUL, el presidente, Alfredo Fros; los directivos, Eduardo Texeira y Amalia Etcheverrigaray, y el coordinador general, Aldo Yiansens. También asistieron el vicepresidente del Instituto Nacional de Carnes, Leonardo Bove, y el coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Mauricio Álvarez.
“Es un momento para celebrar y reconocer el trabajo de las cabañas dentro de las evaluaciones nacionales. Un esfuerzo sostenido y acumulativo que distingue la genética ovina uruguaya a nivel mundial. No es menor recordar que INIA y el SUL, junto a las sociedades de criadores, trabajan por esta meta hace más de 20 años”, destacó Gabriel Ciappesoni, investigador del Sistema Ganadero Extensivo de INIA.
Desde el SUL, la genetista Ana Guillenea resaltó que “las evaluaciones genéticas ovinas son un pilar fundamental en las conquistas de las razas en las últimas décadas y reflejan la cultura del mejoramiento genético que caracteriza al productor ovino nacional”. También destacó el trabajo interinstitucional entre SUL, INIA y las sociedades de criadores, y valoró la entrega de premios como “una ocasión especial para encontrarnos y distinguir a las cabañas cuya labor se destaca”.
Desde el instituto de investigación explicaron que los reconocimientos clásicos premian a las cabañas que tengan el mejor promedio de los índices de selección de la última generación evaluada. En el caso de las razas carniceras, se balancean las diferencias esperadas de progenie (DEP) para crecimiento y área de ojo de bife.
“Es clave que Uruguay cuente con evaluaciones genéticas y tenga datos sobre, por ejemplo, la diferencia esperada de progenie, ya que es una herramienta esencial para que cabañeros y productores comerciales seleccionen la genética más rentable en su predio”, valoró Ciappesoni. El investigador detalló que, para obtener este indicador que determina “la característica genética que se transmitirá de generación en generación”, se combinan “datos de campo, con la genealogía de los animales y, en algunas razas, con información molecular”.
Mario Dighiero, dueño de la cabaña El Coraje que fue premiada, destacó que “contar con información objetiva es esencial y la forma de trabajar de INIA, SUL y los productores, utilizando el Sistema Uniforme de Levantamiento y Almacenamiento de Registros, es clave para seleccionar los mejores animales en función de las metas que tenemos y así poder asesorar mejor y asistir a los productores que nos compran los reproductores”. Consultado por el reconocimiento, valoró que “es el mayor premio que puede recibir una cabaña. No es casualidad, porque trabajamos todos los años, no para ser premiados, sino para mejorar los índices de nuestros animales”.
Por otra parte, para reconocer los avances en materia de sostenibilidad de las cabañas que participan en la plataforma de fenotipado de la Unidad Experimental de La Magnolia (INIA), durante la ceremonia se entregaron dos premios con enfoque ambiental, uno que reconoce al lote con mejor eficiencia de conversión de alimento y otro que reconoce al lote con menor emisión de metano por ganancia de peso, basados en los datos fenotípicos. Como novedad, este año en la raza Merino estos premios se entregan basados en las DEP de la nueva evaluación genómica.
“Hace años que arrancamos con las evaluaciones genéticas y para nosotros es muy importante, porque es la herramienta que tenemos para mejorar la genética y cuantificar y medir el progreso. Entendemos que la información objetiva que brinda es clave para mejorar las características que buscamos. Como entendemos que es muy relevante, valoramos muchísimo recibir este tipo de reconocimientos, porque por suerte la cabaña está logrando avances destacados y esto es reconocimiento al trabajo de todos los involucrados y un aliciente a seguir mejorando y creciendo a futuro”, concluyó Pablo Platero, dueño de la cabaña premiada La Tucura.
PREMIOS CABAÑAS CON MEJOR EVALUACIÓN GENÉTICA EXPO PRADO 2025.
Raza Corriedale:
Cabaña con mejor promedio ÍNDICE A, generación 2023: EL CORAJE, Mario Dighiero (138.3).
Cabaña con mejor promedio ÍNDICE B3, generación 2023: EL CORAJE, Mario Dighiero (124.33).
Cabaña con mejor promedio ÍNDICE B6, generación 2023: EL CORAJE, Mario Dighiero (126.42).
Raza Hampshire Down:
Cabaña con mejor DEP en CARNE, generación 2024: CAPELA, Flia Bouza.
Raza Merilin:
Cabaña con mejor promedio Índice Merilin, generación 2023: SANTA MARIA DE LOS LLANOS, Marcelo Sanguinetti
Raza Merino Dohne:
Cabaña con mejor promedio Índice MDuy, generación 2023: EL PIRAMIDAL, Gonzalo Gambetta
Raza Merino:
Cabaña con mejor promedio Índice AFINADOR, generación 2023: LOS ARRAYANES, Alfredo Fros
Cabaña con mejor promedio Índice LANERO, generación 2023: LA TUCURA, Pablo y Magdalena Platero
Cabaña con mejor promedio Índice DOBLE PROPÓSITO, generación 2023: PETRA POLL, Fernando Dutra
Nota: En los índices Afinador y Lanero el primer lugar correspondió al Crilu (Glencoe), pero por INIA ser parte no se le entrega el premio.
Raza Poll Dorset:
Cabaña con mejor DEP en CARNE, generación 2024: LAS ROSAS, Las Rosas SC.
Raza Romney Marsh:
Cabaña con mejor DEP en CARNE, generación 2023: LA FRONTERIZA, Juan Gabriel Feo Núñez.
Raza Texel:
Premio «Don José Alcides Lucas» – Cabaña con mejor DEP en CARNE, generación 2024: ILLESCAS, Lucas Lacava.
PREMIOS A LA EFICIENCIA DE CONVERSIÓN Y A LA INTENSIDAD DE EMISIÓN EXPO PRADO 2025.
Raza Merilin:
Premio Eficiencia de Conversión – Generación 2024: EL PROGRESO, Bernardo Nadal.
Premio Intensidad de Emisión – Generación 2024: LA LOMA, Francisco Nascimento.
Raza Texel:
Premio Eficiencia de Conversión – Generación 2024: ILLESCAS, Lucas Lacava.
Premio Intensidad de Emisión – Generación 2024: EL TRÉBOL, Gerardo Oliver Arburuas.
Raza Corriedale:
Premio Eficiencia de Conversión – Generación 2023: DON ALFREDO, de Alejandro Tedesco.
Premio Intensidad de Emisión – Generación 2023: EL PIRAMIDAL, de Gonzalo Gambetta.
Raza Merino Australiano:
Cabaña con mejor promedio DEP Eficiencia conversión (CRA), generación 2023: LOS TORDOS, Diego Otegui.
Cabaña con mejor promedio DEP Metano, generación 2023: LA 33, Ricardo Garagorry.
Por primera vez, la cabaña Granja Útica llegó al Prado y salió victoriosa.
Gustavo Clavijo | Montevideo | Todo El Campo | Ana María García es veterinaria, inmigrante de Colombia, país del que llegó hace seis años con su madre. Dijo que vino a Uruguay “con la ilusión de criar ovinos, vivir en el campo y tener una vida tranquila”.
Y lo ha logrado de forma muy profesional: este año sus ejemplares Frisona Milchschaf y Suffolk fueron reconocidos en el Prado y regresarán a la cabaña con una alta distinción.
Granja Útica es la cabaña ganadora; ubicada en Santa Rosa, departamento de Canelones.
García contó que trabaja con ovejas y que forma parte de un grupo de mujeres rurales en el que se apoyan mutuamente, logrando crecer entre todas.
Comentó que ha “aprendido un montón”, y tan es así que este año llegó “a debutar a la Rural del Prado”.
El inicio fue con ovejas Frisona, pero el año pasado implementó la raza Suffolk, y este año participó con un macho de cada raza. El carnero Frisona Milchschaf ganó el Gran Campeón Macho; y el tercer lugar borregos en Suffolk, que es un cordero diente de leche que recién corto.
La pista fue competitiva: “Es un reto grandísimo por los criadores de muchísima experiencia, con muy buena genética”, apuntó.
Los Guayabos, el SUL y las razas participantes ofrecen la oportunidad de que cada consumidor pueda elegir ya no solo el corte, también la raza y la categoría, de acuerdo al paladar y la preferencia.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La idea de certificar la carne ovina nació de forma similar a alguna letra de tango garabateada en una servilleta sin que su autor fuera consciente de la trascendencia que el tiempo y la historia le tienen reservado.
Fernando Burgueño, responsable de cabaña Los Guayabos así lo describió en el lanzamiento de la certificación de la carne ovina que tuvo lugar en la tarde del domingo 7 de setiembre en la Expo Prado 2025: “Fue un sueño loco”, dijo, y contó que el principio de la idea “surgió con una lapicera prestada y la parte de atrás de un folleto”.
Aunque loco y de comienzo medio bohemio, en los hechos concretos, el acuerdo significa que a partir de ahora, cuando el consumidor visite la góndola del supermercado y tenga en sus manos una bandeja o corte ovino premium envasado al vacío de la marca cabaña Los Guayabos, sabrá a través del etiquetado el detalle del corte, a qué raza pertenece y la categoría que está comprando. Los cortes son unos diez, entre ellos rack francés, paleta, cuarto trasero, asado, etc.
Del acto participaron Fernando Burgueño por cabaña Los Guayabos, el presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), Alfredo Fros y los presidentes de las sociedades de criadores de las razas intervinientes: Washington Pereira por Hampshire Down; Lucas La Cava por Texel; Mauricio Nicoletti por Dorper; Rafael Elhordoy de la raza Corriedale; y Laureano Moreira, presidente de Ile de France.
El evento fue acompañado por música en vivo y el strogonoff de cordero elaborado en el momento y ante la vista de todos los asistentes por Pablo Núñez, ganador de Master Chef 2024 y productor rural.
El Ing. Agr. Marcos García Pintos del SUL, ofició de maestro de ceremonia.
UN SUEÑO HECHO REALIDAD.
Fernando Burgueño, de cabaña Los Guayabos dijo que ese día se concretó algo que “había soñado y que hoy es una realidad”, pero, aclaró, que él es solo “la cara visible de mucha gente que trabajó para lograrlo”.
“Fue un sueño loco, y este es el momento de agradecer”, expresó, y fue cuando recordó que la idea “surgió con una lapicera prestada y la pare de atrás de un folleto”. Esa idea, quizá por ser tan “loca”, significó “un apoyo bastante arriesgado por parte de Alfredo”.
También corresponde agradecer a los presidentes de las razas que se sumaron, bastando “básicamente un llamado telefónico. Todos entendieron la idea, el proyecto, el sueño. Y lo apoyaron desde un inicio”.
El cabañero lamentó la ausencia del frigorífico Minas, que por retrasos en un vuelo desde el exterior, su responsable no pudo asistir.
“EL ÉXITO ESTÁ EN NUESTRAS MANOS”.
Washington Pereira de Hampshire Down agradeció “por la oportunidad de poder ser parte del proyecto. Creo que es un sueño del que se habló durante muchos años, hasta que alguien -Fernando Burgueño- con mucho trabajo, con mucho sacrificio, moviendo cielo y tierra, tuvo la grandeza de ponerse el proyecto a los hombros y lograr sacar adelante algo que hasta hace poco tiempo no era imaginable”.
“Está nosotros, continuar apoyándolo, y descontamos que el éxito de esta empresa está en nuestras manos”, reflexionó.
“ES UN INCENTIVO MUY GRANDE PARA LOS PRODUCTORES”
Lucas La Cava (Texel), comentó que minutos antes la raza terminó de realizar una asamblea en la cual también se trató y habló sobre la certificación de carne ovina, “haciéndose una gran proyección sobre la producción de la carne ovina, apostando a la zafra”.
“Por supuesto que celebramos el lanzamiento de Fernando (Burgueño), ya que es muy importante para los productores, es un incentivo muy grande”, subrayó.
“UN ANTES Y UN DESPUÉS”.
Mauricio Nicoletti (Dorper) dijo que desde el comienzo “la idea de Fernando (Burgueño) parecía volada, pero a medida que fue tomando forma se marcó un antes y un después”, pero aclaró que no se trata de una frase hecha sino que realmente “es un antes y un después en el rubro carne ovina”.
Ahora el productor, “sabiendo que tiene el producto colocado a un precio diferenciado, tiene que ponerle parte de él para generar el mejor producto, pero a su vez sabe que va a tener fiabilidad y confiabilidad”.
“UNA PUERTA DE ENTRADA PARA EL NEGOCIO DEL RUBRO OVINO”.
Rafael Elhordoy (Corriedale) dijo que este año la raza está cumpliendo 90 años, habiendo transitado un largo camino, y no hay dudas de que se seguirá con ese rumbo.
Consideró que el lanzamiento de la certificación de la carne ovina es un momento para “disfrutar”, el cual comenzó con una llamada que le hizo Burgueño a quien no conocía. “Nos conocimos hoy, pero fue suficiente para regalar toda esa energía, toda esa actitud positiva para tomar este emprendimiento al que desde el comienzo le dijimos que sí, que nos parecía que era algo muy bueno”, algo que “él venía trabajando y pensando mucho, atando todos los cabos para que esto llegue a buen puerto. Sin duda que va a ser así, con el apoyo de todos los productores, los criadores de ovino, independientemente de la raza”.
“Esto es una puerta de entrada para el negocio del rubro que viene caído, pero siempre con la esperanza y la ilusión de que la oveja tiene que estar en los campos de Uruguay, por ser un rubro muy complementario, que ayuda muchísimo a la producción, a mantener limpios nuestros campos, y a fincar a la gente en la tierra”.
“TENEMOS UNA CONFIANZA IMPONENTE A LA CARNE Y EN NUESTROS PRODUCTOS”.
Laureano Moreira (Ile de France) valoró la certificación como “un plus” en la producción.
“El principal objetivo es dar un valor agregado a los cortes de carne ovina, un valor agregado al animal, un valor agregado a la producción ovina, que con tanto sacrificio, con tanta constancia, Burgueño y nosotros en nuestras casas lo impulsamos”.
Resaltó que Burgueño “lo soñó, lo habló en su casa, estaba siempre sobre la mesa, y hoy es una realidad, con una proyección muy positiva”.
“En la Sociedad de Criadores de Ile de France tenemos una confianza imponente a la carne y en nuestros productos, y con esto podremos dar ese valor agregado a los cortes” de todas las razas que intervienen en el lanzamiento.
“INICIATIVA ABIERTA A TODAS LAS SOCIEDADES DE CRIADORES”.
Alfredo Fros, presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana, recalcó el trabajo de Fernando Burgueño y de su familia que planteó un proyecto que nos da la oportunidad de “trabajar y construir algo que el tiempo va a decir, pero hoy no estamos capacitados para entender la dimensión que tiene”.
Destacó que “estamos cumpliendo con algo que es un pedido de los productores de mucho tiempo, de tener un producto bien presentado, certificado; pero también estamos cumpliendo con una demanda del público, porque el público está muy interesado en saber qué es lo que está llevando a su casa” y ese conocimiento se lo da la certificación. “Estamos cumpliendo con un pedido de la demanda y un pedido de la producción, no es menor lograr eso y tener la oportunidad de hacerlo”, enfatizó.
El lanzamiento lo hacen algunas razas, pero “se está abierto a todas las sociedades de criadores”, anunció; “y estaría buenísimo que lo pudieran hacer todos. De eso se trata este producto que se presenta, corte a corte y para todas las razas y para todas las categorías”.
“SABER EXACTAMENTE QUÉ ES LO QUE SE ESTÁ CONSUMIENDO”.
Sobre el cierre, Marcos García Pintos (SUL) dijo que “la idea de la certificación del SUL puede ser ampliada a otras marcas, pero quien apostó fue Los Guayabos con la idea de que el consumidor final pueda saber exactamente qué corte está comiendo, qué categoría de animal está comiendo, si es oveja, si es borrego, si es cordero”.
“Los animales que van a ser certificados tienen que tener buena terminación y buen peso, o sea que la certificación se hace en planta de frigorífico, cuando llegamos a la planta los animales que no quedan habilitados no salen con sello. Eso ya está conversado con la marca y con el frigorífico”.
El seminario también fue ocasión para reconocer el rol clave de los productores consorciados y sus familias.
Montevideo | Todo El Campo | El pasado viernes 29 de agosto, el anfiteatro del INIA Tacuarembó fue escenario de una jornada histórica para el Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas (Crilu). Con un lleno total y la participación de destacados técnicos y productores de diversas organizaciones nacionales e internacionales, el encuentro permitió compartir conocimientos, experiencias y perspectivas sobre el presente y el futuro de la producción ovina de alto valor en Uruguay.
La apertura incluyó la bienvenida de las autoridades de INIA y Crilu, seguida de la proyección de un video con testimonios de consorciados fundadores. A continuación, se desarrolló un bloque de presentaciones técnicas que sintetizó más de 12 años de trabajo conjunto, con aportes en genética, nutrición, resistencia a parásitos, eficiencia productiva y sostenibilidad ambiental y social. Las deliberaciones pusieron énfasis en la necesidad de proyectar la producción de lanas superfinas y ultrafinas hacia mercados diferenciados de alto valor, junto al creciente potencial de las carnes Merino.
El seminario también fue ocasión para reconocer el rol clave de los productores consorciados y sus familias, protagonistas de resultados que se estiman en más de 50 millones de dólares de impactos económicos, sociales y productivos directos, a los que se suman importantes beneficios indirectos. Iniciativas como el proyecto Crilumerino$ demostraron cómo la cooperación y la transferencia tecnológica de productor a productor pueden transformar sistemas familiares y regionales, generando mejoras productivas y económicas.
El espacio de almuerzo permitió socializar en un ambiente distendido, acompañado por una degustación de carne ovina Merino en distintas preparaciones, resaltando la calidad de este producto como parte del valor agregado que distingue a Uruguay en el mundo.
La jornada contó además con la conferencia internacional de Andrew Woods (Australia), referente en mercados de lana, quien aportó respuestas sobre calidad, certificaciones, tendencias de precios y oportunidades para Uruguay en nichos de lanas de alto valor trazadas y certificadas.
El cierre estuvo marcado por un hecho trascendente: la firma del Acta de Intención de Colaboración Interinstitucional entre Crilu, INIA, SUL e INAC, que establece un plazo de 60 días para definir los lineamientos y la operatividad de un convenio estratégico orientado a fortalecer la investigación, la innovación, la transferencia tecnológica y la cooperación institucional en las cadenas de lana y carne ovina de alto valor.
En síntesis, este Seminario no solo celebró los logros alcanzados, sino que conectó a toda la comunidad ovina y proyectó un futuro común, reafirmando que juntos estamos construyendo un modelo innovador, inclusivo y competitivo para la producción ovina del Uruguay.
La ultrasonografía ofrece un gran potencial para la clasificación del ganado ovino.
Flores | Todo El Campo | La Escuela Agraria Superior La Carolina, ubicada en el departamento de Flores, implementó una innovadora herramienta para las prácticas de los estudiantes, basada en la mejora genética y el desarrollo de la industria cárnica.
La ultrasonografía ofrece un gran potencial para la clasificación del ganado ovino en grupos de composición similar, posibilitando el seguimiento del desarrollo de estos rasgos durante la fase de alimentación, informó UTU.
Asimismo, se convierte en una herramienta valiosa para estimar objetivamente el valor de las canales, lo que contribuye directamente a mejorar la eficiencia y la calidad en la industria cárnica ovina.
Esta herramienta se considera fundamental en los programas de selección genética, al permitir la obtención de información precisa y objetiva sobre características clave como el área del ojo de bife, la grasa subcutánea y el grado de marmoleo.
Los datos obtenidos resultan esenciales para la construcción de los DEP (diferencias esperadas en la progenie), indicadores que orientan la toma de decisiones en los procesos de mejora genética.
En este contexto, la escuela ha incorporado activamente esta tecnología a sus prácticas educativas, en articulación con INIA Tacuarembó y sus técnicos referentes. En conjunto con los estudiantes, se llevan a cabo prácticas de ultrasonografía en la categoría recría del plantel ovino de la institución.
Los datos recabados son procesados y almacenados en el programa Sular (Sistema uniforme de levantamiento y almacenamiento de registros), utilizado por la escuela para la evaluación genética de sus ovinos, fortaleciendo así una formación técnica de calidad y contribuyendo al desarrollo de un sistema productivo cada vez más eficiente, sustentable y basado en información objetiva.
Técnicos de INIA y otros institutos presentaron resultados de investigación en genética, sanidad, calidad de lana y desempeño productivo del Núcleo Merino Ultrafino.
Montevideo | Todo El Campo | Los principales avances técnicos y los desafíos hacia una nueva etapa del Consorcio Regional de Lanas Ultrafinas (Crilu) marcaron el tono de la agenda de la actividad “Celebrar, conectar y proyectar: Crilu Uruguay”, que convocó a autoridades, técnicos, productores y referentes del sector ovino en la sede de Tacuarembó del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
Durante el evento, que contó con la participación de los presidentes del INIA, del Crilu, del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y del Instituto Nacional de Colonización (INC), Miguel Sierra, Juan Carlos Tafernaberry, Alfredo Fros y Alejandro Henry, respectivamente; del vicepresidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Leonardo Bove, y del director de INIA Tacuarembó, Juan Pedro Posse, se presentaron resultados de investigación en genética, sanidad, calidad de lana y desempeño productivo del Núcleo Merino Ultrafino, así como experiencias de transferencia tecnológica, a través de charlas y espacios de intercambio con referentes.
La primera charla estuvo a cargo del investigador de INIA y vicepresidente de Crilu, Fabio Montossi, quien presentó los principales logros de los consorciados en los últimos 10 años. Entre los hitos, destacó que “cuentan con más asesoramiento profesional, formación, especialización en venta de genética ovina y orientación a la producción de lanas finas, superfinas y ultrafinas, y de carne ovina con categorías jóvenes”. También resaltó que hubo un “aumento en el uso de información tecnológica de las fuentes tradicionales de INIA y SUL, y de Crilu”.
Sobre esa base y mirando al futuro, Montossi mencionó algunos ejes de la agenda de investigación, desarrollo e innovación del consorcio como “acelerar el proceso de afinamiento, seguir avanzando en las huellas ambientales y la adaptación de los animales al cambio climático manteniendo la calidad de carne y cortes para llegar a mercados de valor”.
Gabriel Ciappesoni, investigador de INIA, explicó en qué consisten las evaluaciones genómicas de INIA, centrándose en la experiencia con la raza Merino Australiano y el apoyo del SUL. Destacó que ya cuentan con “25 años de mejora genética, 4000 animales genotipados y miles de datos recogidos en los núcleos informativos, cabañas y la Plataforma de Fenotipado de La Magnolia”.
Las expertas Zully Ramos y Elize van Lier, ambas vinculadas al Crilu, repasaron los aportes del Núcleo Merino Ultrafino de Glencoe y la evolución del núcleo de resistencia a parásitos gastrointestinales de la Facultad de Agronomía (Udelar) y los aportes del consorcio, respectivamente.
El evento continuó con los resultados del trabajo sobre el desempeño productivo del Núcleo Merino Ultrafino. El investigador de INIA, Ignacio de Barbieri, destacó que, tras 12 años de selección, aumentó el peso vellón, el peso vivo de las ovejas y la supervivencia de corderos; y se redujo el diámetro de la fibra y mejoró el rendimiento al lavado, brillo y largo de mecha.
“Con estos datos podemos concluir que es posible mejorar la cantidad y calidad de lana y peso sin afectar la reproducción, que es fundamental tener estrategias integradas de mejoramiento genético, acompañado con buena nutrición y manejo, y que se debe continuar los monitoreos a largo plazo”, destacó De Barbieri.
Para pensar en un futuro más rentable para las lanas Merino de alta calidad en Uruguay, el investigador de INIA, Juan Manuel Soares de Lima, planteó que se deben seguir afinando las micras, “poniendo atención a parámetros que definen precios, como resistencia, largo de mecha y material vegetal”.
Soares de Lima también llamó a pensar en términos de marketing, a buscar nichos de mercado y dar a conocer la lana nacional, “para poder acceder a resultados soñados con valores, en muchos casos, por debajo de las 13 micras, que llegan a 150 dólares por kilo de lana en base limpia”. Asimismo, subrayó que “altas tasas reproductivas determinan un acelerado progreso genético y en lanas medias redundan directamente en un mejor ingreso por carne”.
Para conocer de primera mano las experiencias y aprendizajes de los consorciados que formaron parte del proyecto financiado por el Fondo de Promoción de Tecnologías Agropecuarias (FPTA) de INIA, «Crilumerino$», se invitó a dialogar a los productores Álvaro Méndez (Salto) y Fernando Notejane (Tacuarembó), junto a la técnica extensionista del SUL, Gracialda Ferreira, y al técnico del Instituto Plan Agropecuario, Emilio Duarte. En conjunto, destacaron la mirada holística del sistema y la necesidad de seguir formándose.
“NO HAY RAZÓN PARA QUE LA LANA URUGUAYA NO PUEDA RESULTAR ATRACTIVA”.
Sobre el cierre de la actividad, Crilu convocó a Andrew Woods, experto del Independent Commodity Services (ICS), una empresa australiana especializada en análisis del mercado lanero. Consultado por los factores de calidad que más influyen en lograr precios premium en el mercado australiano, Woods apuntó que, en lanas de menos de 13 micras, “el estilo y la resistencia de la mecha juegan un papel más importante en la determinación del precio”. Sin embargo, “en las categorías de 14 a 16 micras, cuanto más gruesa es la fibra dentro de ese rango, menor es la variación de precio asociada a las distintas cualidades de la lana”.
Sobre si ve oportunidades para las lanas superfinas y ultrafinas de Uruguay en los mercados libres de mulesing, RWS y de lana regenerativa, Woods señaló que “no hay razón para que la lana uruguaya no pueda resultar atractiva para la cadena de suministro, siempre que se mantenga la calidad de la lana, así como la calidad y consistencia en la preparación/presentación”.
Como broche de la actividad, se entregaron reconocimientos a los productores consorciados por su participación y aportes al Crilu; y se firmó una carta de intención entre INIA, Crilu, SUL e INAC para favorecer la investigación, la transferencia y el desarrollo de la producción de lanas y carne ovina de alto valor en los sistemas ganaderos de Uruguay.