Informe Rosgan: la reposición de vaquillonas preñadas se encarece, mientras la faena de hembras muestra señales de desaceleración en el mercado.
Rosario, Santa Fe, Argentina | Todo El Campo | El mercado ganadero de Argentina atraviesa un escenario favorable para la cría, con precios elevados y buenas condiciones productivas. Sin embargo, la reposición de vientres continúa encareciéndose respecto de los promedios históricos.
En marzo, el valor de una vaca de descarte de 400 kg alcanzó los $ 840.000 (pesos argentinos), mientras que una vaquillona preñada se ubicó entre $ 2,3 y $ 2,4 millones. Esto implica una relación de 2,8 vacas por vientre, superior al promedio histórico de 2,35 y al 2,64 registrado un año atrás, observa el último informe de Rosgan elaborado esta semana.
Ambas categorías muestran fuertes incrementos interanuales: +91% en vacas de descarte y +102,5% en vaquillonas preñadas, muy por encima de la inflación mayorista. Estacionalmente, se espera una baja en el precio de la vaca, lo que podría encarecer aún más la reposición.
En cuanto a la faena, los traslados de hembras a plantas cayeron un 10% respecto al año pasado, con una reducción del 5% en vacas y del 10% en vaquillonas. Este dato preliminar sugiere una menor presión de faena y una incipiente retención de terneras.
Aunque la reposición sigue cara, los indicadores muestran señales positivas para la cría, con un mercado que podría favorecer la retención y consolidar la producción en los próximos meses.
El siguiente es el informe de Rosgan.
REPOSICIÓN EN HEMBRAS. DISMINUYE LA FAENA Y SE ENCARECE LA REPOSICIÓN DE VIENTRES.
En un escenario sumamente atractivo para la cría, con elevados valores de la hacienda, muy buenas relaciones de compra de los principales insumos y un contexto climático que, hasta el momento, se presenta en términos generales favorable para los sistemas productivos, las relaciones de precios para la reposición de vientres continúan afirmándose.
Uno de los indicadores que habitualmente se analiza para comprender cuán demandado se encuentra el mercado de reposición es la relación entre el valor de una vaca de descarte de aproximadamente 400 kg y el de una vaquillona preñada.
Tomando como referencia los valores promedio del mes de marzo, los precios que paga el mercado por una vaca conserva rondan en torno a los $ 2.000 por kilo, lo que se traduce en unos $ 840.000 por cabeza de 400 kg. Por su parte, el valor de una vaquillona con garantía de preñez -aun con una amplia disparidad de valores- puede situarse en un rango medio de entre $ 2,3 y $ 2,4 millones por animal. De esta manera, el valor de compra de una vaquillona preñada equivale actualmente al valor de 2,8 vacas de conserva frente a una relación de 2,64 resultante un año atrás.
Ampliando el horizonte de comparación, el promedio de los últimos 15 años para este mismo mes se sitúa en torno a 2,35, lo que indica que, en la actualidad, la reposición de un vientre preñado resulta aproximadamente un 20% más cara que dicho promedio.

Sin embargo, más allá del valor de esta relación, resulta relevante analizar su composición. A diferencia de otros períodos en los que la reposición se encarecía debido al bajo precio de la vaca de descarte, en este caso el encarecimiento se produce en un contexto de elevados precios para ambas categorías de hacienda.
En pesos corrientes, el valor actual de la vaca conserva prácticamente duplica (+91%) al registrado en marzo de un año atrás. En tanto, el valor promedio de mercado de la vaquillona preñada muestra un incremento interanual del 102,5%, frente a una inflación mayorista inferior al 30%.
Hacia adelante, por una cuestión estacional, debería esperarse una baja en el precio de la vaca. En efecto en 10 de los últimos 15 años, los valores de mercado reflejan esta baja en las cotizaciones de marzo a abril, encareciendo aún más el costo relativo de reposición de un vientre nuevo.
Sucede que, históricamente, a partir de abril a mayo comienza a ingresar al mercado un mayor número de hembras -tanto vacas como vaquillonas- que no lograron preñarse durante la temporada de cría y se destinan directamente a faena. Asimismo, aumenta la oferta de hacienda que, sin ir directamente a faena, ingresa como invernada para su terminación y posterior venta como hacienda gorda.
Según los datos disponibles al cierre de marzo, la cantidad de hembras trasladadas directamente a plantas de faena -de acuerdo con los documentos de tránsito electrónicos (DT’e) informados por Senasa (Servicio de Sanidad y Calidad de Argentina)- asciende a 1.378 millones de cabezas, 38,5% vacas y el resto hembras jóvenes.
Comparado el acumulado con igual período del año pasado (1.530 millones), esto representa, preliminarmente, una caída del 10% en la faena total de hembras.
En el desglose, mientras que los traslados de vacas se redujeron en un 5%, las vaquillonas muestran una caída del 10%, siendo estas últimas las que explican en mayor medida la disminución del total. Si bien estos datos deberán confirmarse con las cifras oficiales de faena que publique la Secretaría para el primer trimestre del año, el indicador de traslados constituye una primera señal positiva en cuanto a la desaceleración de la faena de vaquillonas.
Otro dato interesante a seguir es cuánto influyen los actuales valores de reposición en la retención efectiva de terneras.
Si bien se trata de un dato difícil de cuantificar -dado que no es una categoría que ingrese directamente a faena-, una aproximación puede obtenerse a partir de la proporción de terneras que ingresan a feedlots en relación con los terneros machos. En este sentido, los datos reportados hasta febrero muestran una ligera disminución en la participación de hembras (41,9% frente al 43,6% promedio de los últimos tres años), indicador que deberá ser revisado nuevamente con la publicación de los datos de marzo, mes clave en el inicio de la zafra.
En síntesis, tal como Rosgan referenció en el informe de la semana pasada, la cría se desenvuelve en un contexto favorable en términos de precios y condiciones productivas, aunque con una reposición de vientres que continúa relativamente cara respecto de los promedios históricos y muy probablemente continúe encareciéndose.
Sin embargo, los indicadores disponibles comienzan a mostrar señales de una menor presión de faena y una incipiente retención de terneras, dato que deberá confirmarse a medida que avance la zafra.

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