No hay ningún tipo de bloqueo al acuerdo, sí mayor lentitud en las aprobaciones requeridas.

Montevideo | Todo El Campo | Argentina, Brasil y Uruguay ya aprobaron en sus parlamentos -ambas cámaras- el acuerdo Mercosur-Unión Europa (UE), mientras que Paraguay está más rezagado, pero no porque haya algún tipo de bloqueo sino por razones de tiempos institucionales internos del país.

El martes 3 de marzo el Senado paraguayo aprobó en su primera sesión ordinaria el acuerdo con la UE, con respaldo unánime de las comisiones de Exteriores y Asuntos Constitucionales.

A nivel de gobierno nacional, el presiente Santiago Peña, el Ministerio de Industria y Comercio y la Cancillería han defendido el texto, destacando los beneficios que significará para el país, como las cuotas especiales de exportación y la exención de salvaguardas en sectores sensibles.

Sin embargo, aún está pendiente la ratificación definitiva en el Congreso, lo que explica por qué aún no figura como “aprobado” en comparación con el resto de sus socios.

Mientras los legisladores paraguayos estudian los términos del acuerdo, el país asiste a un debate interno: algunos sectores productivos piden garantías frente a la competencia europea, lo que ralentiza el consenso político.

De todas formas y para que quede claro: hay debate y pedidos, pero no hay señales de un rechazo mayoritario que tranque o niegue los votos para su aprobación, pues no hay dudas de que los impactos del acuerdo serán positivos, incrementando las inversiones extranjeras y favoreciendo la agropecuaria y logística, entre otras áreas.

Por ejemplo, sobre inversiones extranjeras, Paraguay se posicionaría como un hub regional con acceso preferencial a un mercado de más de 300 millones de personas.

También se prevé un fuerte impulso por la reducción de barreras arancelarias, acceso a cuotas especiales para carne y productos agrícolas.

Los temores -por denominarlos de alguna manera- pasan por los riesgos que significan abrir el país a la competencia europea. En ese sentido, hay sectores industriales locales que temen que la apertura afecte a productores nacionales. Otro punto de atención son las exigencias ambientales y laborales que impone la UE, las que podrían requerir ajustes regulatorios internos.

Finalizado el estudio del acuerdo, su debate y votación, quedará la promulgación presidencial que se espera será rápida. El Senado ya dio su visto bueno, ahora corresponde a los diputados. Cuando eso se logre, se estima que el gobierno no dilatará su promulgación.

CON BRASIL COMENZARÁ A REGIR EN JUNIO.

El gobierno de Brasil confía en que el acuerdo esté operativo desde mayo próximo, algo que es seguro en el caso de Argentina y Uruguay, que aprobaron el acuerdo en febrero. En el caso de Brasil, como su votación favorable y promulgación fue posterior, en marzo, el acuerdo con ese país podría comenzar a regir en junio.

De ahí la importancia de actuar rápido y no estirar el debate más de lo necesario: cuanto antes se vote, antes comienza a regir.

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Foto de portada: Senado de Paraguay.

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