Aunque la tecnología acerca diarios, conferencias y saberes globales, científicos advierte que la confianza en la atención sanitaria se debilita: la ciencia gana rigor, pero las redes premian inmediatez y emoción, otorgando credibilidad a voces sin formación.
Montevideo | Todo El Campo | Lo que no falta en el mundo son medios de información para la gente. Poseer un teléfono (¿quién no posee uno?) y una conexión a internet (que casa vez es más masiva y de fácil acceso) es más que suficiente para tener el mundo en las manos.
Esa tecnología nos permite leer diarios y revistas de todo el mundo, artículos escritos por destacados intelectuales en diversas áreas que van desde la literatura más encantadora a los asuntos científicos o técnicos más duros; podemos acceder a conferencias dictadas por expositores de reconocimiento global que antes nos eran imposibles; materiales de todo tipo para el enriquecimiento personal y profesional de las personas según los gustos e intereses de cada uno. Sin embargo, la realidad no ha resultado así.
De eso se trata el artículo “La paradoja de la confianza en la atención sanitaria en la era de las redes sociales”, que se enfoca en la confianza/desconfianza que generan los sistemas de salud en todo el mundo.
El material, original de The Lancet (una de las revistas médicas más influyentes del mundo) fue publicado en la plataforma científica Science Direct cuyos autores* conforman un equipo multidisciplinario de especialistas en salud pública, ética médica y comunicación, respaldados por universidades y centros de investigación en salud.
El texto analiza la paradoja de la confianza en la atención sanitaria en la era de las redes sociales, y explica cómo, pese a los avances científicos y la respuesta eficaz frente a crisis como la pandemia del Covid‑19, la confianza pública en instituciones sanitarias y expertos se ha erosionado al mismo tiempo que voces sin credenciales como influencers, actores políticos o incluso bots (programa informático diseñado para realizar tareas automatizadas, repetitivas y predefinidas a través de internet, imitando el comportamiento humano) ganan credibilidad porque transmiten mensajes inmediatos, emocionales y cercanos.
“Los sistemas de salud de todo el mundo se enfrentan a dos desafíos fundamentales y relacionados: la desinformación y la desinformación generalizadas y la erosión de la confianza pública”, expresa.
La erosión mencionada “revela una paradoja en el corazón de las relaciones contemporáneas entre ciencia y sociedad: cuanto más logra la ciencia resolver problemas complejos mediante el rigor y la coordinación institucional, más aliena a un público que valora la inmediatez, la autenticidad, la resonancia emocional y la conexión personal”.
El resultado es que “los más comprometidos con el rigor científico -científicos, instituciones sanitarias, sociedades profesionales y agencias de salud pública- son cada vez más desconfiados, mientras que los menos responsables –influencers sin formación, individuos no cualificados con motivos financieros o agendas políticas, y bots de inteligencia artificial- son considerados creíbles”, indica el artículo.
Esa paradoja es amplificada en redes sociales con criterios que “premian la desinformación, la inmediatez, la identidad grupal y la autenticidad por encima de la verdad factual”.
Un combo funesto para la ciencia, podríamos decir.
¿CÓMO RECUPERAR LA CONFIANZA EN LA CIENCIA?
Comenzar a cambiar eso requiere “precisión técnica”, afirman, pero no solo eso, “también coproducción desde el principio, comunicación horizontal global, infraestructuras para la transparencia y la resonancia emocional, y reformas regulatorias para algoritmos y entornos digitales”.
En la conclusión del artículo cuyo enlace de acceso se publica al pie se señala que la recuperar la confianza en la ciencia y la atención sanitaria es un proceso no automático, y tampoco se logra únicamente a través de una comunicación mejorada. También hay que “transformar la forma en que los expertos y las instituciones hablan y escuchan: compartiendo autoridad epistémica con voces fundamentadas científicamente pero emocionalmente sintonizadas, resolviendo la tensión entre la autenticidad emocional que la gente busca y la objetividad que requiere la ciencia”.
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(*) LOS AUTORES. i) Marcello Ienca, PhD – Afiliado a la Technical University of Munich (TUM), Alemania. Investigador en ética digital y salud, financiado por el programa Hightech Agenda Bayern y la TUM International Graduate School of Science and Engineering.
ii) Céline Gounder, MD – Médica e investigadora en New York University (NYU), Estados Unidos. Reconocida especialista en enfermedades infecciosas y salud pública.
iii) Prof. Ezekiel J. Emanuel, MD, PhD – Profesor en la University of Pennsylvania, Estados Unidos. Referente en bioética y políticas de salud, con amplia trayectoria en asesoramiento gubernamental.
ARTÍCULO COMPLETO. Acceda al artículo La paradoja de la confianza en la atención sanitaria en la era de las redes sociales – ScienceDirect

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