El documento sobre la dieta del USDA para el período 2025-2030 busca fomentar los “alimentos de verdad”.
Montevideo | Todo El Campo | El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), reforzó la idea de “comer alimentos de verdad”, y lo hizo en documento “Guías dietéticas para estadounidenses 2025-2030” (DGAs) publicado este año.
Allí se plantea como necesario limitar azúcares añadidos y productos ultraprocesados porque ningún nivel de azúcar añadido es saludable y se recomiendan evitarlo especialmente en niños hasta los 10 años.
También mantiene el límite del 10% de calorías diarias en grasas saturadas y sugieren aumentar la ingesta de proteínas.
Un artículo publicado en la sección The Nutrition Source de la Universidad de Harvard de Estados Unidos -un portal educativo que ofrece información científica y práctica sobre nutrición, alimentación saludable y prevención de enfermedades relacionadas con la dieta- se destaca que el documento del USDA incluye un gráfico piramidal inveritdo que enfatiza en alimentos como carne, leche entera y manteca.
El profesor Frank Hu, docente de nutrición y epidemiología en Harvard criticó dicha imagen: “Creo que las nuevas Directrices van en la dirección correcta al reforzar la importancia de reducir los azúcares añadidos y reducir el consumo de cereales refinados y otros alimentos altamente procesados, sin embargo, parece haber varias contradicciones dentro de las DGAs y la pirámide”.
LA PIRÁMIDE.
La pirámide muestra en su parte superior a las proteínas, los lácteos y grasas saludables como carne, pescado, pollo, huevos, lácteos enteros, frutos secos, manteca y aceite de oliva.
Más abajo, en el centro, aparecen las verduras y las frutas (centro), una amplia variedad.
En la base los granos integrales: pan, avena y cereales.

El mensaje de la pirámide invertida muestra que una dieta equilibrada debe incluir los tres grupos, con énfasis en proteínas y lácteos, lo que ha generado críticas o cuestionamientos como el del Prof. Hu.
Por otra parte, la Sociedad Chilena de Obesidad comentó que “las DGAs constituyen un cambio paradigmático en la orientación alimentaria federal de Estados Unidos, con un fuerte énfasis en alimentación basada en alimentos reales, priorización de proteínas y reducción de ultraprocesados y azúcares añadidos”.
“Clínicamente -continúa-, estas recomendaciones apuntan a reforzar la prevención de enfermedades crónicas prevalentes, aunque su aplicación individualizada y el balance entre evidencia científica y políticas públicas seguirán siendo objeto de debate y análisis continuos en medicina y nutrición”.
MENSAJE DEL USDA: EL FUTURO DEL PAÍS DEPENDE DE LO QUE CULTIVEMOS Y COMAMOS.
El documento comienza con una presentación de una página firmada por la titular del USDA, Brooke L. Rollins, y el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr.
En ese texto se dirigen a la población y le piden algo “sencillo: come comida de verdad”.
“Los hogares estadounidenses deben priorizar dietas basadas en alimentos enteros y ricos en nutrientes: proteínas, lácteos, verduras, frutas, grasas saludables y cereales integrales. Junto con una reducción drástica de alimentos altamente procesados cargados de carbohidratos refinados, azúcares añadidos, exceso de sodio, grasas poco saludables y aditivos químicos, este enfoque puede cambiar la trayectoria de salud de muchos estadounidenses”, plantean.
El llamado se debe a que el país “está en medio de una emergencia sanitaria. Casi el 90% del gasto sanitario se destina al tratamiento de personas con enfermedades crónicas. Muchas de estas enfermedades no son un destino genético; son el resultado previsible de la dieta americana estándar” donde los “alimentos altamente procesados” son la mayoría, y se suman a “un estilo de vida sedentario”.
Las consecuencias de ese tipo de vida son: “Más del 70% de los adultos estadounidenses tienen sobrepeso u obesidad. Casi uno de cada tres adolescentes estadounidenses entre 12 y 17 años tiene prediabetes. Las enfermedades crónicas derivadas de la dieta descalifican ahora a un gran número de jóvenes estadounidenses para el servicio militar, minando la preparación nacional y cortando un camino histórico hacia las oportunidades y la movilidad ascendente”.
La crisis “es resultado de malas decisiones políticas; investigación nutricional inadecuada; y la falta de coordinación entre socios federales, estatales, locales y privados”.
Pero ahora el país está “reorganizando nuestro sistema alimentario para apoyar a los agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses que cultivan y producen alimentos reales; la administración (del presidente Donald) Trump está trabajando para garantizar que todas las familias puedan permitírselo”, sostienen Brooke L. Rollins y Robert F. Kennedy.
“Estamos poniendo la comida real de nuevo en el centro de la dieta americana. Comida de verdad que nutre el cuerpo, restaura la salud, que alimente la energía y fomente el movimiento y el ejercicio. Comida de verdad que fortalece”, subrayaron; “y estamos recuperando la pirámide alimentaria y devolviéndola a su verdadero propósito: educar y nutrir a todos los estadounidenses”.
Por último, ambos jerarcas se dirigieron a los agricultores, ganaderos, profesionales sanitarios, aseguradoras, educadores, líderes comunitarios, la industria y legisladores de todos los niveles de gobierno “para que se unan a este esfuerzo crítico”, porque “el futuro de Estados Unidos depende de lo que cultivemos, lo que sirvamos y lo que elijamos comer. Esta es la base que hará que América vuelva a estar saludable”.

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