Los agricultores lo han advertido, pero el Parlamento Europeo no los escucha, generando con sus votaciones políticas un grave problema económico, productivo y de seguridad alimentaria.

España | Todo El Campo | Hace años que la Unión Europea como bloque y los países europeos en general no dan señales clares sobre el futuro de la agropecuaria, con una caída en el número de productores y el interés por el campo en las generaciones más jóvenes. El resultado es pérdida de la independencia y la seguridad alimentaria.

Ayer Todo El Campo publicó un artículo titulado “ONU y UE reclaman más inversión en sistemas agroalimentarios”, donde se hacía referencia a ese descuido.

Hoy el tema vuelve a marcar presencia por la preocupación de los agricultores europeos afectados por la competencia extranjera, con el arroz en una posición especialmente grave. Pero no es solo el arroz, se han dado y se dan situaciones de igual tenor respecto a los tomates importados, la política de paneles solares en tierras cultivables, las disposiciones sobre los transgénicos, las normativas ambientales, entre otras de una larga lista.

Ahora mismo, mientras que las lluvias han mejorado la capacidad de siembra, el mercado no responde debido a las importaciones de los países de Asia que envían el producto a precios que dejan a Europa fuera de competencia aun dentro del mercado europeo.

Camboya y Myanmar exportar arroz a un precio ridículo, presionando las cotizaciones cuando el sector necesita recuperar rentabilidad.

Los agricultores lo han advertido, pero el Parlamento Europeo no los escucha, generando con sus votaciones políticas un grave problema económico, productivo y de seguridad alimentaria.

El arroz es la base de la alimentación mundial y en el sector de la investigación y la producción siempre surgen tecnologías y avances que lo hacen más productivo, no obstante, esta vez el problema es político: la Eurocámara ha aprobado un mecanismo que se activará cuando las importaciones aumenten un 45% tomando como referencia un promedio de diez años. Con esa votación los políticos desconocen al sector arrocero que pretendía reducir ese umbral a 20% para que la respuesta de Europa fuera temprana.

En los hechos lo anterior significa: que un límite situado en torno a las 560.000 o 570.000 toneladas no sirve como freno real si el mercado ya está saturado antes.

Los arroceros agregan que no tiene sentido activar una medida de protección después que los precios han caído. Cuando eso pase ya habrá suficiente arroz almacenado y pronto para salir al mercado y el agricultor habrá perdido margen para decidir si siembra o no para la siguiente campaña.

Lo que denuncian los productores es una sensación de desventaja estructural, y es que dentro de la UE deben cumplir exigencias ambientales, laborales y fitosanitarias muy estrictas.

CADA UNO MIRA SUS INTERESES.

Otro problema es que dentro de la propia UE los países miembros miran sus intereses en función de sí mismo y no como bloque. Con esa votación, el país más afectado es España.

En Europa el arroz no se reparte de forma homogénea. Italia y España son los grandes productores, seguidos por países como Grecia, Portugal, Francia, Bulgaria, Rumanía y Hungría, sin embargo, muchos estados que votan las reglas comerciales no dependen del cultivo con la misma intensidad.

Dentro de España, Andalucía aporta cerca del 50% de la producción nacional, con Sevilla como uno de los puntos más estratégicos. En las marismas del Guadalquivir, el arroz sostiene más de 700 millones de euros de facturación y más de 5.000 empleos directos indefinidos.

Otro dato que se vincula al tema: los productores griegos de papa enfrentan una situación similar con la llegada de papas importadas desde Egipto. No encuentran forma de comercializar su producto que se les pudre en las granjas.

El artículo de Todo El Campo publicado ayer daba cuenta de que las Naciones Unidas (ONU) y la UE hicieron un llamado a las naciones a “fortalecer las inversiones en sistemas agroalimentarios resilientes, la adaptación al cambio climático y las oportunidades económicas rurales” como respuesta a la crisis alimentaria que golpea al mundo, llegando a niveles de inseguridad alimentaria y malnutrición récord. Hoy el mundo asiste, una vez más, a la contradicción evidente entre el discurso, en este caso de la UE, y el accionar político del bloque.

Los discursos no siempre están acompañados con acciones, y eso siempre tiene consecuencias.

Con datos de OkDiario e información propia.

(*) ONU y UE reclaman más inversión en sistemas agroalimentarios. | Todo El Campo

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