El sector avícola brasileño mostró fortaleza en 2025, expandió el mercado y superó la crisis sanitaria con rapidez y coordinación.
Río Grande S, Brasil | Todo El Campo | En 2025, el sector brasileño de proteínas animales vivió un año marcado por desafíos y avances. Ante un escenario internacional más exigente, Brasil mantuvo su posición destacada en el mercado de carne de pollo, mientras enfrentaba, por primera vez, un caso de Gripe Aviar Altamente Patógena (HPAI) en granjas comerciales. La respuesta rápida y coordinada aseguró la reanudación del estado de salud y la continuidad del negocio, reforzando la confianza global en la producción nacional.
Según Ricardo Santín, presidente de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), el periodo requirió más que capacidad productiva. “Se pidió al sector que ejerciera su responsabilidad institucional ante la seguridad alimentaria y la confianza construida con la sociedad y los mercados”, afirmó. Esta medida fue esencial para mantener la credibilidad de Brasil en un entorno global inestable.
A lo largo del año, el país también amplió su presencia internacional, abriendo y ampliando mercados de aves, cerdos y subproductos. Este avance no solo se debió al volumen, sino a la coherencia de un modelo de producción basado en la organización, el control y la previsibilidad.
MERCADO INTERNACIONAL MÁS EXIGENTE Y ESTRATÉGICO
El comercio mundial de alimentos en 2025 estuvo marcado por incertidumbres, tensiones y decisiones unilaterales. En este escenario, Brasil apostó por acciones claras y alineación con los estándares internacionales. Según Santin, esta postura fue decisiva para mantener y recuperar los flujos comerciales en diferentes cadenas.
La expansión de los mercados incluyó destinos importantes como China, Vietnam, la Unión Europea y Chile, además de abrir en países más pequeños pero estratégicos. Productos como carne de ave, vísceras, cerdo e incluso subproductos ganaron espacio, mostrando la diversidad de la producción brasileña.
Este crecimiento también refuerza la importancia de la previsibilidad en las relaciones comerciales. En un mercado sensible, cualquier ruido puede tener un impacto. Por ello, el sector invirtió en un diálogo constante con socios internacionales, asegurando la estabilidad en las exportaciones.
RESPUESTA RÁPIDA A LA GRIPE AVIAR.
Uno de los momentos más críticos del año ocurrió el 15 de mayo de 2025, cuando Brasil registró el primer caso de HPAI en una unidad comercial. A pesar de la gravedad, la respuesta se consideró un ejemplo global. En solo 34 días, el país recuperó el estatus de libre de enfermedad gracias a la Organización Mundial de Sanidad Animal.
Para Santin, el episodio mostró la madurez del sector. “Los desafíos de salud no se enfrentan de forma aislada ni con respuestas simplificadas. Requieren coordinación, una sólida base técnica y respeto por las realidades productivas”, destacó.
PRODUCCIÓN FUERTE Y ORGANIZADA.
A pesar de los desafíos, el sector productivo mantuvo el ritmo. La producción multiproteica garantizaba el suministro del mercado interno y satisfacía la demanda externa, consolidando a Brasil como uno de los principales proveedores globales.
Esta actuación es el resultado de un trabajo conjunto que involucra productores, industrias, técnicos e investigadores. Según Santin, la fortaleza del sector radica precisamente en esta integración: “Los resultados son el resultado de un esfuerzo colectivo, con disciplina y planificación”, afirmó.
Más allá de producir a gran escala, la diferencia está en la consistencia. El control estricto de los procesos y la organización de la cadena de producción son factores que sostienen la competitividad a largo plazo.
BIOSEGURIDAD Y PREVENCIÓN EN EL CAMPO.
Tras el episodio de gripe aviar, el sector reforzó aún más los protocolos de bioseguridad. Se ampliaron las medidas preventivas, incluyendo la monitorización constante y la vigilancia epidemiológica.
Estas acciones son esenciales para evitar nuevos casos y proteger la producción. El trabajo se llevó a cabo en colaboración con el Ministerio de Agricultura, los servicios veterinarios y empresas del sector.
Para el productor rural, el mensaje es claro: la prevención comienza dentro de la propiedad. La atención con acceso a personas, el control sanitario y la atención a la gestión son esenciales para mantener la salud del rebaño.
CALIDAD RECONOCIDA EN EL MUNDO.
Otro punto destacado es el control de calidad de la producción brasileña. El país se adhiere a estrictos estándares, supervisados por el Servicio Federal de Inspección (SIF), garantizando alimentos seguros para el consumo.
Además, el sector es sometido a evaluaciones constantes por parte de más de 150 países importadores. Este reconocimiento internacional refuerza la confianza en los productos brasileños y abre puertas a nuevos mercados.
Para Santin, este es uno de los pilares del éxito. La combinación de calidad, transparencia y capacidad de respuesta fortalece la imagen de Brasil en el escenario global.
SECTOR PREPARADO PARA NUEVOS DESAFÍOS.
El resto de 2025 muestra un sector más preparado y resiliente. A pesar de los desafíos, el camino adoptado —basado en la ciencia, la cooperación y la previsibilidad— resultó ser eficiente.
La experiencia con la gripe aviar dejó lecciones importantes, especialmente sobre la importancia de una acción rápida y coordinada. Este conocimiento fortalece el sector para afrontar futuras amenazas.
Tanto en el campo como en el mercado, el productor sigue siendo una parte clave de este sistema. Con información, planificación y atención al detalle, es posible mantener la productividad y aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado.
Noticias Agrícolas | Con información del Informe Anual ABPA 2026.


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