Última entrega.
Existen en el país sistemas invernadores, que realizan el engorde de corderos previamente adquiridos de sistemas de cría que venden su producto en torno al destete o durante la recría.
José Francisco Ramos | Todo El Campo | En Uruguay, a grandes rasgos, se pueden identificar cuatro sistemas de producción ovina, en general localizados en determinadas zonas y en particular con diferentes posibilidades, desde el punto de vista agroecológico, de mejoras en el ambiente.
En un extremo, están los esquemas de ciclo completo, que son los sistemas más extensivos donde el producto principal es la lana fina, la mayoría de ellos con venta de borregos tras la esquila de los dos primeros vellones y una composición del stock donde existen categorías solteras y donde las ovejas de cría representan una proporción del total tal que aseguren la reposición. Estos sistemas predominan en las zonas de mayor concentración ovina del país.
En el otro extremo, se ubican sistemas de cría con venta de corderos al destete, a industria, o bien previo al inicio de un nuevo ciclo productivo, que tienen un énfasis claramente carnicero, con razas especializadas en producción de carne, biotipos maternos y también las razas tradicionales laneras, pero manejadas de forma intensiva. En estos sistemas la mejora ambiental es un ingrediente importante del sistema, y las principales características que determinan el ingreso son prolificidad, velocidad de crecimiento y peso de venta de los corderos.
Además, existen sistemas de cría con venta de corderos pesados en torno al año de edad, con utilización de diversas razas (productoras de lanas finas, medias o gruesas) e incluso con utilización de cruzamientos con razas carniceras y con una composición del stock más criadora. En estos sistemas, desde una perspectiva cultural y económica la contribución de la lana es aún importante y es de interés para los productores valorizar esa fuente de ingreso, aunque en la actualidad la mayor proporción del ingreso proviene de la carne ovina.
Finalmente, existen en el país sistemas invernadores, que realizan el engorde de corderos previamente adquiridos de sistemas de cría que venden su producto en torno al destete o durante la recría. Estos esquemas funcionan en zonas no tradicionales y en muchos casos asociados a semilleros, puentes verdes de la agricultura o verdeos invernales sobre laboreos de verano de arroz.

ESQUEMA GENERAL SOBRE SISTEMAS DE PRODUCCIÓN OVINA EN URUGUAY
En estos artículos se pretende examinar la realidad de estos distintos enfoques productivos y resumir en un único concepto los múltiples desafíos a los que se ven enfrentados. Si bien esto constituye una simplificación de la realidad, puede contribuir a identificar más claramente, jerarquizar y priorizar áreas de mejora para los diferentes sistemas de producción.
Sistemas de invernada, con venta de corderos pesados.
Desafío: Disponibilidad de corderos para invernar.
Pocos negocios en el agro ofrecen tanto retorno por capital invertido y en tan corto período de tiempo como el engorde de corderos. El Excel así lo prueba. La pregunta es, ¿por qué no se aprovechan más, las grandes áreas de verdeos de invierno, pasturas sembradas, laboreos de verano en campos de arroz o puentes verdes de la agricultura con el negocio de invernada de corderos? La primera respuesta que surge es, porque no hay suficientes corderos de invernada para abastecer esa eventual demanda. Y aquí está uno de los elementos que hace al componente riesgo de estos planteos productivos. ¿Cómo asegurarse contar con corderos de buen nivel y sanos para realizar el proceso de invernada? Para el criador no hay peor negocio que vender corderos livianos. La terminación de los corderos propios mejora el negocio de manera integral. Los productores comprenden claramente esto. De este modo, la mayor oferta de corderos para invernar, en términos generales y simplificando, está representada por animales chicos, livianos o con problemas sanitarios tal que sus propios propietarios deciden venderlos y no invernarlos. Esta característica de nuestro sector ovino donde no parece haber espacio por escala, volumen y percepción del riesgo para estratificar o especializar la producción representa una diferencia clara con el más claro competidor de la ganadería ovina, que es la ganadería vacuna y su dinamismo. En los vacunos hay criadores, recriadores, invernadores y combinaciones varias de todas estas alternativas. Cualquier vacuno en cualquier momento de su vida tiene demanda de parte de otro sistema de producción y/o la industria.
Por otra parte, la realidad de los precios en la venta de ovinos para el campo, que habitualmente no se corresponde con lo que uno podría pensar que deberían valer, de acuerdo al mercado y precio final esperado, representa ocasionalmente y dependiendo de la coyuntura una oportunidad para compradores astutos y sagaces. Sin embargo, estos casos son una referencia aislada y no constituyen la norma. El negocio de invernada de corderos tiene múltiples ventajas, por citar algunas de ellas: es predecible, hay estrategias de engorde diversas y validadas y tiene alto retorno por capital invertido; pero para asegurarse contar con corderos de buen peso y desarrollo, sanos y prontos para ganar muchos kilos el mejor respaldo es criarlos uno mismo.
Consideraciones finales.
El objetivo de estos artículos es animar el intercambio y suscitar la reflexión de los productores respecto a los principales desafíos que enfrentan de acuerdo al sistema de producción en el que se inscriban. Si bien es cierto que el rubro ovino tiene enorme versatilidad y multiplicidad de enfoques, la mayoría de la producción ovina nacional podría ubicarse en alguno de los sistemas descriptos en este texto. Es buena cosa poner el foco en aquellas cosas que están más al alcance de los productores para hacer que sus sistemas de producción ovina sean más rentables. Siempre, en última instancia, hay que jerarquizar y priorizar. Los productores deciden qué espacio y entidad le dan al rubro ovino en sus empresas agropecuarias. Hay espacio para que crezcan en número y cantidad de ovinos todos los sistemas de producción aquí reseñados. Una correcta definición de los sistemas de producción y comercialización y sus objetivos parece ser un buen puntapié inicial para que ocurra ese crecimiento.

Compartir
Comparte este contenido en tus redes sociales!