Los datos de Urupov ofrecen tranquilidad para las brásicas, no así en el caso de la soja.

Montevideo | Todo El Campo | Ing. Agr. Diego Risso, director ejecutivo de Urupov (la Asociación Civil Uruguaya para la Protección de los Obtentores Vegetales), comentó el rol de la institución fundada en 1944.

Dedicada a representar y velar por los intereses de los obtentores vegetales, productores y comerciantes de semillas, la institución está formada por las principales empresas semilleras del Uruguay, desde pequeñas a grandes, nacionales y multinacionales, incluso sociedades fomento, cooperativas, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuario (INIA), todas unidas por un “hilo conductor que son las variedades vegetales protegidas, que detrás tienen investigación, innovación y desarrollo”, dijo en el programa Diario Rural (CX 4 Rural).

“Urupov trata que la genética y el valor agregado que tiene la semilla sea respetado y reconocido en el mercado”, agregó.

CULTIVOS DE BRÁSICAS EN URUGUAY.

Risso comento que en la zafra 2025, la superficie de siembra de colza, carinata y camelina fue de 297.000 hectáreas, un crecimiento importante frente a las 125.000 hectáreas de la zafra anterior.

El dato difundido por Urupov se generó a través de un proyecto que Urupov desarrolla con la Fundación Latitud del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), que consiste en determinar el área de los cultivos.

Las 297.000 hectáreas tienen una fuerte concentración productiva en Soriano, Río Negro y Paysandú, correspondiente a la colza el 85% del área, a la carinata el 12% y a la camelina el 3%.

El trabajo con la Fundación Latitud aporta información, permite conocer el área sembrada y dónde está sembrada, pudiendo ubicar las chacras de manera individualizada. Esto tiene un valor muy importante, y es una información que se usa en la toma de decisiones de muchísimas instituciones y empresas como a nivel de gobierno, agregó.

Por otra parte, “parte de nuestra responsabilidad es entender el mercado para saber cuánto del área sembrada en todo el país se hace con qué semilla” que puede ser comprada legalmente, semilla de uso propio (que los productores cosechan y reservan para resembrar sus campos), o semilla desconocida (bolsa blanca).

“En colza los niveles de legalidad en semilla son extremadamente altos (por arriba del 90%), pero en soja los datos son más preocupantes”, subrayó.

Respecto al origen de las semillas de soja, Urupov informó a fines de diciembre que el total de semillas legales es en más de un millón de hectáreas, lo que representa el 88% del total sembrado.

La semilla ilegal más la semilla sin valor tecnológico (SVT) ocupa un área de 156.000 hectáreas (12%).

ENTREVISTA COMPLETA.

Producción periodística: Horacio Jaume (programa Diario Rural, CX 4 Rural).

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