“La expresión de impotencia del sector agrario catalán, español y europeo se manifiesta contra el acuerdo con el Mercosur cuando en realidad el gran problema lo tenemos en el Pacto Verde europeo”.

Barcelona, España | Todo El Campo | El sector agrario es heterogéneo. Una parte importante la forman pequeños agricultores y ganaderos que en los últimos meses se han hecho notar de diferentes formas. El año pasado lo hicieron para denunciar la precariedad; este enero, contra el acuerdo de libre comercio con el Mercosur. Las empresas agropecuarias sufren algunos de los mismos males que los agricultores que han cortado las carreteras, pero ven ventajas en el acuerdo. Esa es la observación que hace Baldiri Ros (foto), presidente del Institut Agrícola Català de Sant Isidre (Instituto Agrícola Catalán de San Isidro), la asociación del sector más antigua de España (175 años), que agrupa empresas agrarias y agroalimentarias.

En declaraciones al diario barcelonés On Economía (especializado en información económica), Ros valoró el acuerdo Unión Europea (UE)-Mercosur como “un buen acuerdo”, y explicó el porqué de la reacción del sector agropecuario: “Lo que pasa es que la expresión de impotencia del sector agrario catalán, español y europeo se manifiesta contra este acuerdo cuando en realidad, el gran problema lo tenemos en el Pacto Verde de la Unión Europea”.

“No podemos confundir un acuerdo comercial, que tiene ventajas para el sector español, con las incongruencias del Pacto Verde Europeo, en el cual la burocracia es excesiva. Políticamente, es fácil canalizar el desencanto de muchos empresarios agrarios tomando como bandera el Mercosur. Después, cuando hablas con ellos, con los que están en las carreteras, te explican 50 problemas más. Y del Mercosur lo único que te dicen es que nos invadirán de productos”, profundizó.

El Mercosur no va a invadir de productos a la Unión Europea. El entrevistado, que también es vicepresidente de Foment del Treball y patrono de la Fundación La Caixa, aseguró que desde el Mercosur a la UE “solo entrarán 90.000 toneladas de carne de vacuno, que es un 2% de la producción europea, o 180.000 toneladas de pollo, un 1,6% del consumo de pollo en Europa. Y, en cambio, el Mercosur nos da muchas oportunidades, especialmente en sectores importantes para España como el vino, el cava, el aceite, el porcino”.

Pero la afectación a los países de la UE es “homogénea”, por ejemplo a Francia lo perjudica mucho porque produce soja y ese es uno de los productos que puede que nos lleguen. En cambio, en Catalunya, como que la industria de piensos (alimento animal) para el ganado es importante, si la soja llega en mejores condiciones, será beneficiosa. El Mercosur, si se lee con seriedad y con profesionalidad, no es un enemigo, es una oportunidad de mejorar”, subrayó.

Ros añadió que el volumen de productos que llegarán desde el Mercosur es progresivo, no de un día para el otro, “además, hay medidas de protección” y si alguna importación “afecta gravemente al mercado, la Unión Europea puede actuar”.

Una de esas acciones es que para los sectores más afectados, “la Unión Europea hizo una dotación económica de 1.000 millones de euros”. Sin embargo, “si el enemigo tiene que ser Mercosur, estamos confundiendo economía con nostalgia. El proteccionismo nos cierra puertas, no nos abre. Por lo tanto, tenemos que tener la visión abierta, mirar exactamente en qué productos nos afecta negativamente, que no son demasiados, y cuáles nos afectan positivamente”.

De los productos españoles en que la afectación es positiva (vino, aceite porcino) y que “realmente saldrán beneficiados de este acuerdo”, dijo que “se les quitan aranceles del 10% al aceite y del 35% al vino”, lo que les generará una “competitividad brutal”.

Respecto a el Pacto Verde de la Unión Europea, que definió como el verdadero problema de la agropecuaria europea, opinó que “Europa ha legislado sobre este mundo pensando que el territorio es un jardín, y no, el territorio es un elemento que debe formar parte del paisaje pero debe ser competitivo y económicamente viable. Si perdemos la autonomía productiva estamos perdidos”.

Europa debe “exigir” a sus socios que cumplan las “condiciones fitosanitarias, condiciones laborales dignas, y poco más”; en cambio “nosotros (debemos) ser competitivos.

“Es imposible” que Europa pueda aplicar una “cláusula espejo” exigiendo condiciones de producción exactamente iguales, porque “Europa ha adoptado una política de bienestar animal, de medio ambiente, de producción, que ha sido la que políticamente han querido, pero no siempre han acertado, porque con la política de bienestar animal, aunque se deba respetar, a veces nos pasamos en condiciones. Yo diría que hay animales que viven mejor que personas. Entonces debemos ser conscientes y racionales a la hora de tomar decisiones”, apuntó.

Se debe “simplificar” la normativa europea, propuso Baldiri Ros. “Hay tantas normas que necesitas un gestor al lado para rellenar documentación. En la era de la digitalización, todo esto se puede simplificar, y no se simplifica”.

Entrevista completa: Baldiri Ros: “Mercosur es un buen acuerdo, el problema del sector agrario es el Pacto Verde Europeo”

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