El sector avícola cierra 2025 con consumo récord, inversiones aceleradas y expectativas exportadoras en fuerte crecimiento.

Asunción, Paraguay | Todo El Campo | La cadena avícola de Paraguay atraviesa un momento decisivo. Tras años marcados por la volatilidad regional, 2025 se consolidó como el año en que el sector dejó atrás la incertidumbre y entró en una fase de expansión sostenida, impulsada por una demanda interna robusta, inversiones crecientes y un renovado horizonte exportador.

El mercado doméstico se convirtió en el principal motor del despegue. El consumo per cápita de carne aviar alcanzó entre 38 y 40 kilos anuales, una cifra inédita que posiciona al pollo como la proteína más accesible y dinámica del país. Y hay un dato importante: la preferencia del consumidor por alternativas económicas y nutritivas explica buena parte de ese salto positivo.

La producción de huevos también vive un auge: más de 3 millones de unidades por día abastecen un mercado que consume entre 185 y 220 huevos por persona al año, con margen para seguir creciendo sin tensiones de oferta.

En ese contexto país, las empresas avícolas aceleraron sus planes de inversión, enfocándose en cuatro pilares: a) tecnología, b) genética, c) infraestructura y d) bioseguridad.

La incorporación de galpones de ambiente controlado -que optimizan la conversión alimenticia y reducen pérdidas- y la automatización total de comederos y bebederos marcan un salto cualitativo en eficiencia productiva.

A esto se suman prácticas de economía circular, como la transformación del estiércol en fertilizante, que permiten reducir costos y mejorar la sostenibilidad del sistema.

COSTOS Y RIESGOS QUE SIGUEN CONDICIONANDO LA RENTABILIDAD.

Pese al buen momento, el sector no está exento de desafíos. Los alimentos balanceados representan entre el 65% y el 75% del costo total de producción, y su precio depende de mercados internacionales altamente volátiles.

La competencia global por el maíz -incluido su uso para biocombustibles- y las fluctuaciones de la soja siguen siendo factores de riesgo.

A esto se suman los costos energéticos asociados a los galpones modernos, la logística interna y las inversiones obligatorias en bioseguridad para mantener el estatus sanitario del país.

EXPORTACIONES: EL GRAN SALTO QUE SE PREPARA PARA 2026.

Aunque Paraguay exporta solo entre el 2% y el 3% de su producción aviar, el sector está decidido a cambiar esa ecuación. La apertura del mercado de Filipinas en 2025 marcó un hito, con los primeros envíos concretados y un impacto positivo en el posicionamiento regional.

La expectativa mayor está puesta en Taiwán, cuya habilitación sanitaria se encuentra en etapa final. De concretarse en 2026, permitiría colocar cortes de mayor valor y generar un incremento significativo en divisas. Para los referentes del sector, esta apertura representaría un cambio estructural en la industria. Las proyecciones para 2026 son optimistas: se espera un crecimiento del 5% al 8% en la producción, impulsado por la demanda interna y las inversiones en infraestructura. El stock nacional se mantendría entre 31 y 32 millones de aves, suficiente para abastecer holgadamente al mercado y sostener el incipiente proceso exportador.

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