El país europeo fue la cuna de la oveja merina, eso cambió, mientras que Australia y Nueva Zelanda se levantaron teniendo como apoyo la lana de Merino.
Madrid, España | EFE | Todo El Campo | La lana merina, conocida actualmente como el oro blanco español, es un tejido cien por cien natural, biodegradable, duradero y resistente, suave, transpirable y termorregulable, cualidades que ahora la moda valora y trabaja para la recuperación de su legado histórico.
Los diseñadores Caterina Pañeda y Paul García de Oteyza, fundadores de la firma Oteyza, han sido pioneros en la recuperación de la lana merina, según publicó EFE.
Paul García resaltó que es una lana que ha sido menospreciada durante años, ahora el objetivo es “preservar y revalorizar la lana merina española como patrimonio cultural material e inmaterial único en el mundo”. Esta fibra fue el eje en el que giró buena parte de la economía nacional desde la Edad Media hasta el siglo XIX, agregó.
España fue la cuna de la oveja merina, lo que permitió desde mediados del siglo XV a mediados del siglo XVII, “dominar el mercado internacional de la lana”, añadió.
La venta de lana se explotó exclusivamente en España hasta que, a finales del siglo XVIII, el gobierno permitió la exportación de animales de esta raza. “Este animal ha construido naciones: Australia y Nueva Zelanda se han levantado alrededor de la lana merina”, enfatizó. Por eso, Australia posee “la mejor lana merina”.
Sin embargo, en el siglo XX, el abandono de la agricultura y la ganadería por falta de rentabilidad junto con el estallido de las fibras sintéticas causó la caída de la lana.
“Hace cien años se despreciaba la lana, y la oveja merina se cruzaba con otras razas para aumentar su producción de carne y leche”, explicó el diseñador.
En otro orden, es importante combinar tradición e innovación. Hay que trabajar la excelencia de la materia y presentarla al mundo como la auténtica, la originaria, la genuina, dijo García de Oteyza; que la palabra merino y merina es española.
En esta estrategia integral, que involucra investigación, producción, comercialización y difusión con un enfoque ético y sostenible, uno de los pilares es la conservación de la especie merina. El uso tradicional de la lana genera un impacto positivo no solo en el medio rural, sino también en el ámbito socioeconómico y cultural. “No toda la lana es igual, y el sector debe apostar por la transparencia y la flexibilidad para propiciar ese cambio”, destacó Ramón Cobo, fundador de Wooldreamers, en la XIII jornada de Slow Fashion Next.
“No todo vale, no toda la lana tiene la misma calidad”, aclaró García de Oteyza que está convencido de que solo desde la excelencia se puede dignificar y defender el valor económico y ecológico de la lana, además de su cultura, tradición y oficios que la acompañan.
—
Fuente artículo de Carmen Martín de agencia EFE; artículo completo: Volver a los orígenes: tirar de la hebra para recuperar el legado de la lana

Compartir
Comparte este contenido en tus redes sociales!