No se puede perder de vista que quienes han presidido el SUL durante mucho tiempo han sido, a su vez, cuando no presidentes de alguna sociedad de criadores, sendos cabañeros de razas que en la mayoría de los casos ya no son competitivas ni en lana, ni en carne.

Gianni Bianchi Olascoaga | Montevideo | Todo El Campo.

PROPUESTAS Y LÍNEAS DE ACCIÓN POSIBLES PARA LEVANTAR LAS RESTRICCIONES PARA UNA PRODUCCIÓN DE CARNE EFICIENTE.

4.         Respecto al tema de los mensajes de la institucionalidad relacionada al ovino hacia el sector productivo, está claro que si se quiere ser competitivo hay que abandonar el discurso de que el doble propósito sigue siendo válido para el país y marcar claramente que se impone la especialización productiva. Si el objetivo es lana, la única opción es Merino fino, mientras que para producir carne lo mejor es recurrir a cruzamientos terminales o absorber por las dos razas maternales carniceras que hay disponibles en el país: Highlander o Border Leicester. La única excepción a la especialización productiva que ha demostrado básicamente en trabajos de INIA su potencial como raza doble propósito competitiva en lana y en carne es el Dohne. No decir nada sobre este tema, también es un mensaje. No hay “inocuidad” con la excusa de que son los productores los que deciden, claro que lo son, pero los técnicos con más información están obligados a trasmitir las mejores opciones. En un escenario donde se considere al rubro como otra alternativa productiva a desarrollar, no parece razonable que vuelvan a ser protagonistas los que determinaron la situación actual predominante. No se puede perder de vista que quienes han presidido el SUL durante mucho tiempo han sido, a su vez, cuando no presidentes de alguna sociedad de criadores, sendos cabañeros de razas que en la mayoría de los casos ya no son competitivas ni en lana, ni en carne. No es buena cosa estar de los dos lados del mostrador. Pero, además, tampoco se puede perder de vista que fue el propio SUL, apoyado por las industrias lanera y frigorífica, que contrató una consultora en el año 2008 para desarrollar un Plan Estratégico Nacional del Rubro Ovino (PENRO) que preveía 3 grandes objetivos y que no cumplió ninguno. A saber: 1. Reducir el volumen de lanas por encima de 28 micras a 40%. No se planteó antes la absorción con Merino o directamente el cambio de raza, pero tampoco ahora, a punto tal que se sigue señalando, en forma suicida, que lo importante es afinar independientemente de la raza, sin considerar la variable tiempo. 2. Producir 48 millones de kg de lana, cifra que está lejos de la actual, aun considerando los 10 millones que entran en admisión temporaria anualmente., 3. Sacrificar 1,5 millones de corderos; en la actualidad no se llega a la mitad del objetivo planteado.

Nada de todo lo mencionado hasta acá determina que esta Institución no deba participar, de seguir existiendo, por supuesto que le cabe un rol fundamental en lo que a transferencia se refiere, tema que se analiza en el siguiente punto. Pero en lo que me es personal, claramente habría que pensar seriamente en reformular la Institución, entre otras cosas no parece razonable que tenga autonomía del Poder Ejecutivo en la toma de decisiones del rubro, si es que el país y en este caso el MGAP considera relevante desarrollar en serio la especie.

5.         Las instancias tradicionales de capacitación no han demostrado eficacia a la hora de generar cambios en los resultados de los productores que tienen ovinos en Uruguay. El trabajo debe ser necesariamente en el campo y con los productores y eventualmente su personal a cargo. El compromiso y participación de éstos se considera relevante en tanto y en cuanto se espera que ellos extiendan sus experiencias y conocimientos al resto de los productores, sirviendo de ejemplo a otros departamentos o regiones donde se lleve adelante el trabajo. Vale decir que si bien no se descarta fortalecer la transferencia con los elementos de difusión tradicional (publicaciones, jornadas, etc.), se debería apostar fuertemente al efecto demostrativo con las acciones que se lleven adelante y en los momentos definidos como estratégicos en el ciclo productivo. El sentido de oportunidad y el trabajo práctico con un adecuado sustento teórico entre los productores es la estrategia central de transferencia propuesta. El productor asistido tiene un rol preponderante en transferir las experiencias adquiridas a otros productores de la o las zonas definidas a trabajar. En síntesis, el efecto debe ser multiplicativo y no circunscribirse a los productores directamente involucrados. El apoyo profesional personalizado apela a la capacidad de liderazgo de los productores elegidos, pretendiendo generar un efecto multiplicador hacia los restantes productores que desarrollan sus explotaciones en las zonas previamente delimitadas. Por aquello de que la palabra convence, pero el ejemplo arrastra. Existen prácticas asociadas a la alimentación, manejo, sanidad y mejoramiento genético a las que se puede recurrir en momentos estratégicos del ciclo productivo: pre servicio – gestación media – gestación avanzada – parto y lactancia para mejorar significativamente la producción. Lamentablemente hasta el presente y salvo algunas prácticas aisladas, son pocos los productores que aplican tecnología. La buena noticia es que muchas de ellas se podrían implementar a un costo relativamente bajo, si y solo sí se midiera en el animal y en la pastura lo que se sabe que determina la respuesta a la tecnología implementada, pero casi nunca se mide. La diferencia entre medir o no determina gastar poco y bien versus mucho y mal (1).  En los Cuadros 2 y 3 se resumen el conjunto de medidas e intervenciones que se pueden realizar a lo largo del ciclo productivo, básicamente en los momentos estratégicos ya definidos, para maximizar la respuesta animal y/o el retorno en el capital invertido, cuando se trate de tecnologías de insumos.

Más allá de que esta propuesta se basa en proyectos personales presentados en diferentes instancias y en información sintetizada por el autor en su último libro, de considerarse su implementación, se requerirá del compromiso y coordinación de todas las instituciones que trabajan en el territorio en mayor o menor medida con el ovino:  SUL, INIA, UdelaR, IPA, INC, Movimiento de Juventud Agraria, El Ovino y la Granja, etc., pero con un claro liderazgo del MGAP.

  EL AUTOR.

Gianni Bianchi Olascoaga:

Ing. Agr. Facultad de Agronomía. Udelar.

Maestría y Doctorado Calidad de Carme. Facultad de Veterinaria. Universidad de Zaragoza. España.

Profesor Agregado de Ovinos y Lanas (último cargo). EEMAC. Facultad de Agronomía. Udelar. 1987-2015.

Cursos internacionales de su disciplina en: IICA, Universidad de la Empresa y Consultora Plus Agro.

Integró: Colegio de Posgrado de la Facultad de Veterinaria y Agronomía de la Udelar y de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sistema Nacional de Investigadores (ANII).

Publicaciones: más de 300, incluyendo libros y capítulos de libros, artículos científicos, notas técnicas y periodísticas.

Consultorías, conferencias y capacitaciones en: Argentina, Brasil, Chile, México y Paraguay.


(1) Bianchi, G. 2021. Manual de Buenas Prácticas de Producción Ovina. 189p.

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