Es una práctica engañosa que Europa comienza a controlar con el liderazgo de Francia y Alemania.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Se lee, escucha y ve en los medios de comunicación que en Uruguay no somos ajenos a la práctica de la reduflación (reducción + inflación) que alude a la práctica comercial de ofrecer envases con menor cantidad de un producto, pero al mismo precio, como si tuviera la cantidad original.

Así, por ejemplo, un paquete de 500 gramos de fideos por el que se paga una suma equis, cierto día comienza a aparecen en las góndolas y almacenes un paquete de ese mismo producto a igual precio, pero con menor contenido. Lo mismo puede ocurrir con cualquier otro producto: el papel higiénico o la inflada bolsa de papas fritas, por ejemplo.

Si se analiza el imaginario paquete de fideos al que me refiero, el comprador verá que en lugar de indicar un peso de 500 gramos, dice 450, pero nada informa ni advierte que hubo una variación en el contenido, y solo es detectable si el consumidor mira el detalle del peso en el paquete, que mantiene las mismas características que antes, incluso el precio. De esa manear se termina pagando lo mismo por menor cantidad, o sea que se está aplicando un aumento de precio engañoso.

Los medios de comunicación de Uruguay han advertido de esa práctica, que el mundo practica hace mucho tiempo con el fin de sobreponerse a los costos sin que el consumidor tenga que pagar más (aunque en realidad lo hace).

Evitar ese tipo de comportamiento comercial forma parte de las instituciones (públicas o privadas) que tienen como cometido proteger al consumidor (léase ciudadano) de prácticas que le son perjudiciales. No destacar cambios en el contenido y mantener el precio de venta como si todo continuara igual, por lo menos es un proceder deshonesto.

EJEMPLOS EUROPEOS.

En Europa hay Gobiernos que ha decidido actuar contra esa conducta desleal con el ciudadano, incluso hay un caso de un supermercado que para cuidar a sus clientes (a los que se debe) decidió escrachar a las empresas que realizan esa práctica.

El 14 de setiembre la BBC informó que la cadena de supermercados Carrefur, en Francia, comenzó a colocar avisos en las góndolas, advirtiendo a los clientes sobre productos que había reducido la cantidad manteniendo igual precio (reduflación). Fue el caso del te helado Lipton, chocolates Lindt y helados Viennetta entre otros.

“Este producto ha reducido su contenido y ha aumentado su precio”, reza la advertencia. Con ese accionar, el supermercado “está diciendo a las marcas que tienen que repensar sus políticas de precio”, explicó el director de comunicaciones con los clientes de Carrefur, Stefan Bompais.

Los gobiernos de Francia, Alemania y España, también están diseñando medidas para frenar ese comportamiento, al parecer cada vez más frecuente.

FRANCIA DESDE NOVIEMBRE. Elisabeth Borne, primera ministra de Francia, dijo que a partir de noviembre, todos los productos que cambien la cantidad en sus envases deberán señalarlo de forma clara.

“Es impactante. Vamos a prohibirlo. A partir de noviembre, todos los productos afectados por cambios en la cantidad tendrán que informar esto en las etiquetas para dejar de engañar al consumidor”, expresó.

El ministro de Economía, Bruno Le Maire, aseguró: “Obligaremos a los fabricantes a marcar de forma muy visible cuando haya cambios en el contenido de los paquetes”.

ALEMANIA Y ESPAÑA DETRÁS DE FRANCIA. En la misma línea, Steffi Lemke, ministra de Medio Ambiente y Protección al Consumidor de Alemania, anunciado que el Gobierno va a prohibir los envases del mismo tamaño con contenido reducido de producto y la ampliación del embalaje para la misma cantidad de producto.

España decidió no quedarse atrás y actuar en consecuencia, con un fuerte empujón de denuncias de organizaciones y grupos que se sienten engañados.

En abril de este año, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denunció ante las autoridades de ese país que hay marcas que practican la reduflación en varios productos en los que ofrecían menos cantidad por el mismo precio. OCU no es el único denunciante, otras instituciones similares han ido por el mismo camino.

Desde el Gobierno español se responde que se está estudiando el tema para luego tomar medidas, siendo posible que se sigan el ejemplo de Francia o Francia.

Mientras tanto cabe plantearse ¿qué es lo que sucede en Uruguay con esa práctica comercial en perjuicio del ciudadano al momento de hacer las compras?

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