La inseguridad alimentaria es la «nueva normalidad»

Leo Bertozzi* | Italia | Todo El Campo | El aumento de los precios de los alimentos es un problema mundial, aunque de una manera diferente.

Venezuela ostenta el triste récord, con referencia a los datos de agosto de 2023, con una inflación alimentaria del 403%.

En América Latina hay grandes diferencias, con Argentina en 133%, Colombia en 12%, Chile en 9%, mientras que en Brasil los precios de los alimentos crecieron solo 1.09%.

En Estados Unidos está en el 4,3%, el nivel más bajo de los últimos dos años, mientras que en Canadá está en el 7,8%.

Más cerca de casa, el Líbano tiene una inflación del 278%, la segunda más alta del mundo; Turquía está en el 73%, Egipto en el 68%, Túnez en el 15,3%, Argelia en el 13%, Marruecos en el 12%.

También en África, destaca Nigeria, el país más poblado del continente, con una inflación de alimentos que sube al 29%, mientras que Zimbabue está en el 71%. En contraste, Somalia y Sudán del Sur, países afectados por una fuerte inestabilidad, tienen una inflación negativa de los alimentos de -2.08% y -18.4% respectivamente.

En Asia, Pakistán destaca con un 38%, mientras que India está en el 9,9%, Japón en el 8,8% y China está en deflación en el -1,7%.

En Australia y Nueva Zelanda, la inflación de los alimentos es del 7,5% y 8,9%, respectivamente.

En Europa oscila entre un máximo del 17,9% en Hungría, el 16,9% en Serbia y el 14,8% en el Reino Unido. La media de la Unión Europea es del 12,46%, con Italia en el 9,9%.

Esta dinámica ahora se está desacelerando, después de haber alcanzado su punto máximo en julio del año pasado tras el conflicto en Ucrania que causó una crisis global. Sin embargo, el cambio climático aumenta las posibilidades de fuertes oscilaciones de los precios de los alimentos en el futuro y el problema podría verse exacerbado por el modelo climático de El Niño, que tiende a aumentar las temperaturas y provocar un clima más extremo.

Por lo tanto, la inseguridad alimentaria parece ser la «nueva normalidad», con el cambio climático dando lugar a crisis recurrentes y precios estructuralmente más altos de los productos agrícolas. Sin embargo, existe un grado diferente de vulnerabilidad de las poblaciones y sus estratos sociales a estos eventos, siendo los más débiles los más expuestos.

Hay que cooperar para reducir la volatilidad del mercado mejorando las existencias de cereales y adoptando medidas reglamentarias para frenar la especulación excesiva con los productos agrícolas. El diálogo es necesario para sanar los conflictos. Hay que tomar medidas para combatir el cambio climático.

(*) El autor – Leo Bertozzi es agrónomo, experto en la gestión de la producción agroalimentaria de calidad y la cultura lechera. – Inflación de los alimentos | Noticias CLAL

Foto A 24.

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