Donde se detectó la enfermedad el sacrificio animal es total; y donde no se debe encerrar y no se puede liberar ni para alimentarlo por lo que hay que invertir en ración.

En España, la viruela ovina detectada en setiembre continúa haciendo estragos en la producción al norte de Granada, una de las provincias que integra la comunidad autónoma de Andalucía. Se han sacrificado 3.000 ovinos con la finalidad de frenar la expansión de la enfermedad; los focos se concentran en Baza y Benamaruel, dos localidades vecinas.

España perdió este año el estatus de país libre de la enfermedad. Son los primeros casos registrados desde 1968 (54 años).

Es una enfermedad vírica que no se transmite al ser humano, en España es de declaración obligatoria.

Luego de confirmar la presencia de la enfermedad, las autoridades sanitarias andaluzas pusieron en marcha, de forma inmediatamente, el protocolo de prevención y control sanitario, que incluye el sacrificio de los animales afectados.

Pedro Ruíz Martínez, uno de los productores en cuyo predio se detectó, contó su experiencia a Radio y Televisión Española (RTVE): “El domingo (16 de octubre) detecté que podía ser positivo de la viruela del mono. Llamé a la veterinaria y el lunes (17) vinieron. Se confirmó cuando le sacaron sangre. Antes del miércoles (19) me sacrificaron todo el ganado ovino, 950 cabezas adultas y pequeñas”.

A pesar de que la información circulante es que esta cepa no afecta a las cabras, hay que sacrificar por prevención todo lo que hay dentro de una explotación.

Luego de sacrificar a los animales, el protocolo incluye la desinfección de las explotaciones. “Todo tiene que pasar por doble desinfección con ocho días de diferencia”.

“TENGO LAS OVEJAS CONFINADAS DESDE HACE UN MES”.

Antonio Galea, otro productor, ha recibido inspecciones de veterinarios que buscan el sarpullido en las ubres. A pesar de no tener síntomas, el ganadero decidió confinar las 150 ovejas y 20 cabras que posee: “Tengo las ovejas confinadas desde hace ya un mes. Me encerré porque había casos cerca y quería salvarlas. De momento, parece que no están enfermas”.

La incubación del virus dura entre dos y doce días, por lo que se impone como medida principal un confinamiento extremo del ganado para evitar que se pueda extender la enfermedad. Actualmente hay más de 14.200 ovejas permanecen confinadas en la zona.

Liberar los rebaños a pastar es una acción que está bajo multa de hasta 30.000 euros, lo que implica que el productor debe darle alimento dos veces al día, lo que representa costos elevadísimos.

Galea dijo que no puede vender sus corderos porque están en aislamiento preventivo, pero tampoco puedes dejar de alimentarlo, a pesar de que la ración “subió por las nubes”. La pérdida económica es feroz.

RTVE reportó que la Junta de Andalucía ha anunciado una ayuda de 500.000 euros para la alimentación del ganado encerrado, pero hay cierta desconfianza de los productores por posibles trabas burocráticas: A ver cuándo viene y si la dan porque luego empiezan a pedir papeles”, lanzó Galea.

PREOCUPACIÓN POR LAS VENTAS DE FIN DE AÑO.

La enfermedad es mala de por sí, y aunque no hay ningún momento bueno para su llegada, menos lo es en el período de zafra de fin de año. Los ganaderos temen el posible hundimiento de las ventas de cara a la Navidad, lo que podría llevarlos a la ruina.

“Si no podemos venderlos es un problema porque los corderos ya están gordos y se tendrían que haber vendido, pero no se pueden vender”, por las medidas sanitarias vigentes, explicó Antonio Galea. Los productores que perdieron todo su ganado, como el caso de Ruíz Martínez, serán indemnizados, pero “es difícil empezar de cero”, de todas maneras, por razones sanitarias “no me aconsejarán que vuelva a empezar hasta dentro de seis meses”, explicó desanimado, pero sin abandonar: “Prepararemos la tierra para volver a sembrar para poder tener pasto, por si podemos empezar de nuevo y así tener de donde seguir buscándonos la vida”.

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