Antognazza evaluó positivamente la experiencia, tanto desde lo personal como en lo que respecta a la imagen que genera la lechería uruguaya en el país incaico.

El criador maragato Julio Eduardo Antognazza ofició de jurado en la “Expo Ilabaya 2022” de Perú, una muestra realizada a 1.425 metros sobre el nivel del mar, en una zona donde conviven el desierto, los valles y las montañas de los Andes.

Antognazza, responsable de la cabaña El Chivo, ofició como jurado de calificación en la raza Holando en la XIV Feria Agropecuaria, Gastronómica, Artesanal y Turística Expo Ilabaya 2022, cumplida del 20 al 25 de junio en este distrito peruano.

Ilabaya se ubica a 1.425 metros sobre el nivel del mar, en una zona donde se entrelaza el desierto, con los valles, cerros y volcanes -apagados cubiertos de hielo permanente- de la la Cordillera Occidental de los Andes.

La jura contó con la participación de unos 70 ejemplares de la raza pertenecientes a 12 productores de la región; una presencia destacada por Antognazza considerando las condiciones en las que se desarrolla la producción lechera en aquella zona.

“Es una zona de desiertos, donde la lechería se da básicamente en los valles y todo es por riego con agua que viene del deshielo de la montaña”, dijo el productor al programa Procampo (Radio 41 de San José).

Destacó el entusiasmo por la genética: “La mayoría son pequeños productores de pocos animales, pero no menos entusiastas que el resto por la genética, así que se dio una linda competencia con animales bien preparados”.

Por otra parte comentó que “el principal desafío” al que se enfrentan los productores de Ilabaya es de “escala, porque su sistema productivo no es fácil, tienen un área bastante ajustada, aparte de que la situación de la lechería en Perú es bastante complicada”.

Como ejemplo de esas complicaciones precisó que el productor de aquella zona del continente “cobra poco más de la mitad de lo se paga en Uruguay. Allá el litro de leche no llega a los US$ 0,30, mientras que acá lo estamos cobrando US$ 0,42 o US$ 0,43. También hay que entender que las distancias para el procesamiento de la leche son largas, con un costo importante de los fletes”.

Antognazza evaluó positivamente la experiencia, tanto desde lo personal como en lo que respecta a la imagen que genera la lechería uruguaya en el país incaico.

“Siempre que a uno que lo convidan a jurar exposiciones o a asesorar cabañas nos llena de satisfacción, además de que te obliga a estar siempre actualizado, en permanente investigación de lo que se busca en la raza. Te impulsa a seguir trabajando y creciendo en esto que nos apasiona”; reflexionó.

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