La tasa aumentó hasta 8,5%, y el BCU anticipa nuevos incrementos “en la próxima sesión de mayo y se espera que en las siguientes reuniones este proceso continúe, buscando el objetivo central de alinear las expectativas de inflación al rango meta”.

Hébert Dell’Onte | La inflación es el nuevo desafío del equipo económico del Gobierno. Ese fantasma se extiende por el mundo entero por varias razones que, al ser globales, son difíciles de controlar. Por eso mismo, los ministerios de Economía y los bancos centrales no tienen muchas herramientas, pero deben hacer todo lo posible para controlarla.

Alfredo Lago, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), escribió ayer en sus redes sociales personales algunos comentarios al respecto y destacó que con una inflación que crece por “factores exógenos” no se debería aplicar “acciones endógenas de corte tradicional, como aumentar tanto la tasa de interés”.

El productor comentó en su cuenta de Twitter que los bancos centrales deben tomar “acciones” para “incidir en la política monetaria” de sus países.

Una de las medidas “recurrentes aplicadas por estos en el mundo” es la de “aplicar subas en la tasa de interés para bajar inflación”, pero eso “pocas veces tiene el efecto buscado, lo que también es frecuente” que suceda, comentó.

La inflación en Uruguay es un problema que se arrastra desde “hace tiempo”, a un nivel “algo mayor a lo deseado”, agregó.

Cabe recordar que al momento actual la inflación de los últimos 12 meses a marzo es del 9,38%.

Ese crecimiento -escribió Lago- se da “por factores exógenos” que son “difícil” de achicar si se toman “acciones endógenas de corte tradicional, como aumentar tanto la tasa de interés”.

También advierte que “el mayor costo financiero va impactar negativamente, mayormente, en las pequeñas y medianas empresas, porque generará aumento de precios, al tener que repasar este mayor costo a lo que vende y/o produce”.

“A su vez impacta negativamente en la tasa de cambio. Lo que es igual a pérdida de competitividad de los sectores exportadores”.

LAS CAUSAS EXÓGENAS, LA SITUACIÓN LOCAL Y ANUNCIO DE NUEVO AUMENTO.

La medida endógena a la que refiere Lago es que el jueves 7 de abril el Banco Central del Uruguay decidió incrementar la tasa de interés en 125 puntos básicos hasta 8,5%.

Como la propia entidad bancaria lo explica, esa decisión se tomó por causas exógenas como “el conflicto Rusia-Ucrania que ha profundizado las presiones inflacionarias con una significativa suba en el precio de los commodities, que constituyen un impacto adicional a la inflación mundial más alta de los últimos 40 años”. También señala que “la FED inició un ciclo al alza de su tasa referencial ante el persistente aumento de expectativas de inflación en 2022”.

En lo local “la economía se expandió 4,4% en comparación al año previo”, con un empleo que “se mantiene relativamente estable en el nivel previo a la pandemia y la tasa de desempleo en niveles reducidos”.

Con ese panorama, todo indica “las expectativas de los agentes (sobre la inflación) continúan fuera del rango meta. La incertidumbre respecto a la duración del shock externo es importante. Las expectativas de los analistas y de los mercados financieros a 24 meses se ubican en torno a 7%, mientras que las expectativas de empresarios continúan en 8%”.

Ante ese paquete de situaciones, el BCU optó por lo que Lago define como “acciones de corte tradicional” como aumentar la tasa de política monetaria en 125 puntos básicos hasta 8,5%.

A su vez “se anticipa un nuevo aumento de la tasa de interés en la próxima sesión de mayo y se espera que en las siguientes reuniones este proceso continúe, buscando el objetivo central de alinear las expectativas de inflación al rango meta”.

Como lo expresan los rostros en la fotografía oficial difundida por el BCU, el panorama no es fácil. Nunca es sencillo controlar la inflación, menos cuando las tensiones se generan en todo el mundo y nosotros estamos metido en él.

En la fotografía del BCU (de izquierda a derecha): Washington Ribeiro (vicepresidente), Diego Labat (presidente), Ignacio Berti (director), Gerardo Licandro (gerente de la Asesoría Económica), Débora Sztarcsevszky (gerenta del Área Secretaría General), Leonardo Vicente (gerente de Política Monetaria), Adolfo Sarmiento (gerente de Política Económica y Mercados) y Juan Pedro Cantera (superintendente de Servicios Financieros).​

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