Jerarca de la OMC: “Parte importante de la ayuda que se da a la agricultura genera una distorsión destacada del comercio”.

Jerarca de la OMC: “Parte importante de la ayuda que se da a la agricultura genera una distorsión destacada del comercio”.

“La reducción de los aranceles guarda relación directa con la mejora del acceso a la tecnología, una difusión más rápida de la innovación y el logro de economías de escala que incentiven las inversiones”.

Montevideo | Todo El Campo | Este mes se llevó a cabo en Washington (EE.UU.) la Cumbre de la Misión de Innovación Agrícola para el Clima (AIM for Climate), evento que contó con la organización del país anfitrión y los Emiratos Árabes Unidos.

En director general adjunto de la Organización Mundial de Comerio (ONC), Jean-Marie Paugam, se refirió a los aranceles, la financiación (y fondos de ayuda agrícola) y la reglamentación. Agregó que ahora el “tema emergente” es el de “la seguridad alimentaria” donde radica “el núcleo del dilema relativo a la producción, el comercio y el cambio climático”.

EL DISCURSO DE JEAN-MARIE PAUGAM.

En la sesión titulada “De las tecnologías a la mesa: perspectiva sistemática de la innovación en pro de sistemas alimentarios climáticamente inteligentes”, organizada por Clim-Eat y el Ministerio de Agricultura, Naturaleza y Calidad Alimentaria de los Países Bajos, Paugam dijo que al “doble reto de lograr una mayor productividad y una agricultura climáticamente sostenible” se responde con “un 75% en la innovación”, para lo cual “se necesitarán inversiones, tecnología y educación”.

Pero “¿cómo pueden contribuir el comercio y la Organización Mundial de Comercio?”, se preguntó, y agregó: “La OMC ofrece un marco muy propicio para fomentar la innovación en el ámbito de la agricultura sostenible. Gestionamos un conjunto de instrumentos de política comercial que se pueden aprovechar para promover la innovación en todo el mundo”.

LOS ARANCELES.

El primer instrumento de la OMC es “crear y acrecentar las oportunidades de acceso al mercado mundial”, y “el instrumento más tradicional de todos son los aranceles”.

La reducción de los aranceles guarda relación directa con la mejora del acceso a la tecnología, una difusión más rápida de la innovación y el logro de economías de escala que incentiven las inversiones”, comentó.

No es solo teoría, sino que “sabemos que tenemos un problema mundial de desconexión entre los aranceles y el clima: varios estudios muestran que los aranceles presentan un sesgo favorable a los productos intensivos en carbono, es decir que son más bajos en el caso de los productos y tecnologías ‘marrones’ que en el de los productos y tecnologías ‘verdes’. Pensemos por ejemplo en los materiales alternativos al plástico: en general están gravados con aranceles más altos. Desde luego, ello se debe a que se derivan de productos agrícolas, que a su vez tienen aranceles más elevados”, apuntó Paugam.

Por tanto: “La reducción de los aranceles es el primer aspecto que debemos considerar cuando hablamos de la posible contribución del comercio”.

LA FINANCIACIÓN.

El segundo instrumento es la financiación. Explicó que “el mandato y el objetivo del Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC radican en transformar las subvenciones ‘malas’ (las que tienen una repercusión en los precios y las cantidades, y distorsionan la competencia) en subvenciones ‘buenas’”.

Agregó que “las medidas que atañen a la infraestructura, la investigación, los servicios de divulgación y asesoramiento, la educación y la ayuda a los ingresos de los agricultores están, todas ellas, comprendidas en el compartimento verde. También está abarcada la ayuda en el marco de los programas ambientales”.

FONDOS DE AYUDA QUE SE CONVIERTEN EN “DISTORSIÓN IMPORTANTE DEL COMERCIO”.

Paugam agregó que “los fondos en concepto de ayuda a la agricultura destinada a los productores ascienden a unos US$ 600.000 millones”, de ese total, más de la mitad tiene un efecto negativo porque “cerca de US$ 400.000 millones implican una distorsión importante del comercio”.

Con ese dato en la mano “resulta imperioso reducir esta cuantía y encauzarla hacia las subvenciones ‘buenas’”. Incluso algunos integrantes de la OMC “hablan de la necesidad de ‘reorientar’ las subvenciones a la agricultura hacia la lucha contra el cambio climático”, tema sobe el cual “actualmente no hay consenso”, pero es necesario plantearse “¿qué podríamos hacer con este dinero para contribuir a mejorar la productividad y a una agricultura climáticamente inteligente?”

REGLAMENTACIÓN.

Otro instrumento, el tercero, “se refiere a la reglamentación”, dijo Paugam que agregó: “se podrían estudiar opciones para aprovechar mejor este marco reglamentario a fin de incrementar el apoyo a la agricultura climáticamente inteligente. Hay otros elementos de este marco que también podrían ser útiles”.

Todos estos instrumentos “son muy flexibles. No hay una camisa de fuerza ni un único enfoque aplicable a todos los casos. En el marco de la OMC tienen cabida transacciones diversas entre las preocupaciones industriales, ambientales y sociales”.

EL “TEMA EMERGENTE” AHORA ES “LA SEGURIDAD ALIMENTARIA”.

Pero “¿utilizamos este marco de manera eficiente para promover la cooperación internacional en pro de la agricultura climáticamente inteligente y la innovación?”

La respuesta que dio que: “Por desgracia, la respuesta es que no exactamente.  En lo que respecta a la reforma de las subvenciones y el acceso a los mercados, las negociaciones están estancadas desde hace casi tres decenios. En el ámbito de la reglamentación sanitaria y fitosanitaria hemos hecho progresos mucho mayores, puesto que hoy mantenemos debates provechosos, incluso acerca del cambio climático y la seguridad alimentaria”.

En la OMC “no hay consenso sobre estas tres cuestiones” y “una de las principales razones” para que eso ocurra es que hay “muchos asuntos pendientes, incluso en relación con las subvenciones internas causantes de distorsión del comercio, lo que ha impedido a los miembros de la institución abordar las cuestiones fundamentales que inciden en la agricultura hoy y de cara al futuro, como el cambio climático y la agricultura climáticamente inteligente”.

El “tema emergente” ahora es “la seguridad alimentaria” donde radica “el núcleo del dilema relativo a la producción, el comercio y el cambio climático”. Finalmente, “mi mensaje a los ministros de agricultura es que, por favor, trabajen en estrecha colaboración con sus homólogos de la cartera de comercio para que la OMC consiga los resultados que debe conseguir en apoyo de sus políticas agrícolas con un enfoque climático inteligente”, finalizó.

Luego de un año de la guerra en Ucrania, la OMC constató la resiliencia del comercio mundial.

Luego de un año de la guerra en Ucrania, la OMC constató la resiliencia del comercio mundial.

“La mejor forma de velar por la resiliencia será en última instancia establecer mercados internacionales más profundos y diversos, cimentados en normas abiertas y previsibles”, afirmó Ralph Ossa, economista jefe de la OMC.

Montevideo | Todo El Campo | La Organización Mundial del Comercio (OMC), en una nueva nota informativa publicada en su página web, señala que en 2022 el comercio mundial siguió mostrando resiliencia y sus resultados superaron las previsiones pesimistas que se daban para ese año, dado que las economías muy afectadas por la guerra en Ucrania encontraron otras fuentes de suministro.

En cuanto a las perspectivas a más largo plazo, las nuevas simulaciones de la OMC muestran la importancia de reforzar el sistema multilateral de comercio y que los países menos adelantados serán probablemente los más afectados si falla la cooperación internacional.

En la nota titulada “Un año de guerra en Ucrania: evaluación de los efectos en el comercio y el desarrollo mundiales” se estima que el crecimiento del comercio en 2022 fue superior a la previsión comercial de la OMC del 3% publicada en abril/2022, y sustancialmente superior a sus estimaciones para escenarios más pesimistas para el mismo año.

La estabilidad del comercio mundial también ha quedado patente en las cadenas de suministro mundiales, confirmada por el crecimiento interanual del comercio de bienes intermedios del 4% en el segundo trimestre de 2022.

Ralph Ossa, economista jefe de la OMC dijo: “El comercio mundial ha resistido bien ante la guerra en Ucrania. A pesar de la devastación de la que somos testigos un año después, las corrientes comerciales permanecieron abiertas. No se han cumplido las peores predicciones del inicio de la guerra. La fuerte subida de los precios de los alimentos y el desabastecimiento de los suministros no han llegado a materializarse gracias a la apertura del sistema multilateral de comercio y a la cooperación demostrada por los gobiernos conforme al compromiso que han adquirido en la OMC”.

“La mejor forma de velar por la resiliencia será en última instancia establecer mercados internacionales más profundos y diversos, cimentados en normas abiertas y previsibles”, afirmó.

Además, el comercio de productos afectados de manera significativa por la guerra y el comercio de los países más expuestos han demostrado una resiliencia extraordinaria. Los interlocutores comerciales encontraron fuentes alternativas para colmar las lagunas de la mayoría de los productos afectados por el conflicto, como el trigo, el maíz, los productos a base de girasol, los abonos, los combustibles y el paladio, un mineral de tierras raras empleado en los convertidores catalíticos para automóviles.

AUMENTO DE PRECIOS EN UN MARGEN INFERIOR AL PREVISTO.

Los precios de las mercancías seriamente afectadas por la guerra aumentaron menos de lo previsto al comienzo de la guerra. Entre los productos más afectados por la guerra, los precios aumentaron entre el 4,4% (paladio) y el 24,2% (maíz). Si bien estas subidas de precios son sustanciales, son considerablemente inferiores a las predicciones más pesimistas. En las simulaciones del personal de la Secretaría de la OMC se puso de relieve que, en el caso de haber restricciones en cascada a la exportación de alimentos, los precios del trigo podrían haber aumentado hasta un 85% en algunas regiones de bajos ingresos en comparación con el aumento real del 17%.

En la nota también se constata que las exportaciones de Ucrania se desplomaron un 30% en 2022 en términos de valor.

Las exportaciones de cereales, que son fundamentales para la seguridad alimentaria de muchas economías africanas, disminuyeron un 14,9%, obligando a estas economías a ajustar sus modelos de abastecimiento. Por ejemplo, Etiopía, que solía depender de Ucrania y Rusia para el 45% de sus importaciones de trigo, reaccionó aumentando las compras de otros productores, incluidos los Estados Unidos (con envíos de un 20% en términos de volumen) y Argentina, que suministraron el 21% del trigo importado de Etiopía en comparación con el dato del año anterior, que fue nulo.

Las exportaciones de Rusia aumentaron un 15,6% en términos de valor debido al aumento de los precios, en particular en el caso de los combustibles, los abonos y los cereales. No obstante, las estimaciones indican que el volumen de las exportaciones de Rusia puede haber disminuido ligeramente. Las corrientes comerciales se reducen considerablemente en el caso de los productos industriales, como los vehículos automóviles, los productos farmacéuticos o las aeronaves, sobre los que las sanciones son más restrictivas.

En la última nota, en la que se actualiza el escenario a largo plazo descrito en el informe anterior (*) de una disociación de la economía mundial en dos bloques rivales, se ofrecen nuevas simulaciones del costo de oportunidad de renunciar a una mayor liberalización multilateral y, en su lugar, pasar a la rivalidad geopolítica. El costo de oportunidad sería de alrededor del 8,7% de los ingresos efectivos a nivel mundial, y oscilaría entre el 6,4% para los países desarrollados, el 10,1% para los países en desarrollo y más del 11,3% para los países menos adelantados.

La moderación relativa en la imposición de restricciones a la exportación por los Miembros de la OMC puede haber desempeñado un papel fundamental en el mantenimiento del aumento de los precios bajo control. Durante el período comprendido entre mediados de octubre de 2021 y mediados de octubre de 2022 contemplado en el último informe de vigilancia de la OMC, el valor del comercio abarcado por medidas ordinarias (no relacionadas con el Covid-19) de facilitación de las importaciones adoptadas por Miembros de la OMC (US$ 1.038.400 millones) superó con creces el valor del comercio abarcado por medidas de restricción de las importaciones (USD 163.500 millones).

Esto, en combinación con las limitadas subidas de precios, indica que la Duodécima Conferencia Ministerial de la OMC, que dio lugar a una Declaración Ministerial sobre la Respuesta a la Emergencia a la Inseguridad Alimentaria, tuvo un efecto significativo en la reducción de la inseguridad alimentaria.

(*) Informe 2022: OMC | The Crisis in Ukraine: Implications of the war for global trade and development (wto.org)

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