El dirigente sindical subrayó que “la planta no da pérdidas, es rentable y en los últimos dos ejercicios tiene US$ 1 millones de ganancia”.
Montevideo | Todo El Campo | Conocida la decisión de cerrar de forma inmediata la planta 14 de Conaprole en Rivera, los trabajadores de la cooperativa decidieron realizar una asamblea en la mañana del jueves 21. Luis Goichea, de la Asociación de Obreros y Empleados de Conaprole (AOEC), dijo al programa Diario Rural (CX4 Rural) que la decisión de la cooperativa lo “sorprendió” a pesar de que el cierre ya estaba anunciado para el 31 de octubre, y aseguró que nunca se tiró leche por la actividad sindical.
El dirigente sindical subrayó que “la planta no da pérdidas, es rentable y en los últimos dos ejercicios tiene US$ 1 millones de ganancia” y esos “son números son públicos”.
El problema está en que, según “dice Conaprole, la tendencia de los últimos años va a la baja en el consumo y venta de leche fresca, y la planta que vende 20.000 litros tendrá una reducción a futuro y daría pérdidas. El monto de US$ 1,5 millones de pérdida surge” porque la cooperativa “dice que la ganancia estimada de la producción saliendo de Montevideo sería de ese total porque se ahorra costos” que se generan en Rivera. “La planta en sí es rentable”, enfatizó.
Por esas razones se están “planteando una serie de medidas” para que crezca el consumo de leche en el país y el norte, como recuperar la compra de leche fresca por parte de ANEP para las escuelas que desde la pandemia consumen leche en polvo.
Goichea también contradijo a la cooperativa al decir que “se pierden fuentes de trabajo porque son 28 puestos menos en Conaprole, desplazando trabajadores contratados en otras plantas”, además que el traslado (reubicación) es en una distancia de “400 o 500 km a las plantas más cercanas”, lo que genera cambios en las situaciones familiares y sociales, sumado hay que hay trabajadores del lado de Brasil.
Todo eso se da mientras Conaprole pide y recibe el beneficio de determinadas políticas que le da el Estado, entre ellas “un planteo que el gobierno realizó para las empresas exportadoras a efectos de alentar la exportación, que consiste en reducir costos que en el caso de Conaprole es de US$ 1 millón al año. Esos aportes eran del Estado”.
“NINGÚN PRODUCTOR TIRÓ LECHE POR UNA MEDIDA DE AOEC”.
En otro orden, Goichea dijo que “ningún productor tiró leche por una medida de AOEC, en ningún lado y en ningún momento. Eso lo desmentimos, porque hay un protocolo que no se puede tirar leche” con excepciones puntuales como el caso de que una inundación no permita llegar al tambo”.
Enfatizó que “no hay ninguna prueba de que se tire leche por un conflicto” y que las imágenes que circulan en redes sociales no se sabe quién las publicó, si son reales o de otro momento.
Para evitar la pérdida de leche el sindicato cumple con “guardias en todos los lugares de trabajo, tomamos precaución y no hay ni una sola denuncia” de que se tire la materia prima
POR EL MOMENTO SE PREVÉN MEDIDAS.
El entrevistado dijo que el ministro de Trabajo, Juan Castillo, pidió al sindicato no profundizar ningún tipo de medidas y se mantuviera el trabajo a reglamento mientras él intentaba recomponer el ámbito de negociación que se estaba llevando a cabo entre ambas partes.
“Por lo tanto no tenemos medidas previstas”; el 25 de agosto concurrirán a trabajar, pero la semana que viene el Consejo Directivo evaluará.
De las explicaciones de Luis Goichea del sindicato de Conaprole se desprende que hay “una forma de trabajo que no quieren alterar”, como si dijeran “hacemos esto y cualquier cosa nueva la hacemos de la misma manera, sin modificar ni alterar nada”.
Montevideo | Todo El Campo | Cada tanto y de forma frecuente la sociedad se entera de que el gremio de Conaprole está en conflicto, lo que es seguido por un agravamiento de la situación sin que las partes logren algún entendimiento, para luego avanzar en las medidas como trabajar a reglamento y detención de tareas. El resultado es que los productores ven en riesgo su producción, los distribuidores pierden de vender, la sociedad se ve desabastecida en algunos productos puntuales, los comerciantes no pueden vender la mercadería que no recibieron de sus proveedores y nuevas marcas reafirman su presencia en el mercado ocupando el lugar que el sindicato les facilitó. Lo único claro de todo ese proceso es que nadie gana nada, todos pierden. Conaprole en primer lugar.
CONAPROLE INTENTA QUE “LOS TRABAJADORES DE DISTINTOS PUESTOS ROTEN ENTRE ELLOS Y APRENDAN DISTINTAS MODALIDADES DE TRABAJO. ESO GENERÓ LA SITUACIÓN CONFLICTIVA ACTUAL”.
Luis Goichea, del sindicato de trabajadores de Conaprole, fue entrevistado por el periodista Horacio Jaume en el programa Diario Rural (radio Rural) donde explicó las razones de las medidas sindicales.
Dijo que el conflicto “está instalado en Conaprole en función de la situación en la planta de Rodríguez donde la empresa, no aceptó en ningún caso las distintas propuestas presentadas por nosotros o el Ministerio (de Trabajo) para encontrar un camino de solución” a las discrepancias generadas a partir de la introducción de nueva tecnología.
“Conaprole pretende que además del impacto de la nueva tecnología, modificar las formas de trabajo e imponer una nueva forma que establece la polivalencia o polifuncionalidad, cosa que históricamente hemos rechazado” porque significa que “un trabajador en su jornada laboral realice diversas tereas de distintas exigencias”.
“Nosotros hemos defendido siempre y hemos acordado con la empresa que cada uno desarrolla su tarea en su puesto de trabajo, en su actividad y si no hay trabajo pasa a hacer tareas de menos valor”, pero se intenta que “los trabajadores de distintos puestos del sector UHT roten entre ellos y aprendan distintas modalidades de trabajo. Eso generó la situación conflictiva actual”, explicó.
Los representantes del sindicato y el Ministerio hicieron diferentes planteos “para abrir los espacios”, pero se agotaron todas las instancias y “llegamos al martes 9 de mayo con la situación incambiada”.
Se quiso “imponer” una nueva forma de trabajo por lo que “comenzamos con el trabajo a reglamento” y una conflictividad que implica asambleas con “dos horas de paro” por turno, y la “asamblea general” del sindicato que será el miércoles 17 de mayo, si es que no hay cambios.
LA NUEVA MAQUINA PRODUCE MUCHO MÁS.
Goichea continuó explicado que el sector UHP funcionaba con “dos máquinas envasadoras donde trabajaban 32 trabajadores en dos turnos, un turno y medio de producción y medio de lavado. Cada máquina producía 6.000 litros hora, 12.000 litros la hora. Pero la maquina nueva sola, produce 15.000 litros por hora, envasa como 6 maquinas a la vez, o sea que hay muchos más puntos de control, lo que es mucha más exigencia”.
“Conaprole plantea trabajar con menos gente, pero el problema no es el número que podemos acordar, sino la forma de trabajo” porque buscan que empleados de lugares distintos “hagan tareas alternadas”.
“La máquina nueva tiene unos 15 metros, las anteriores tenían 2 metros. La nueva tiene toda una serie de controles: envasa 6 bocas a la vez, hay que controlar 24 sellados para que la caja salga bien porque tiene 4 sellados, antes se controlaba una boca sola; a su vez hay que controlar el papel porque a 15.000 litros hora hay que cambiar a cada rato los royos de 50 k. Todas esas tareas son del maquinista, no dan dos personas para hacerlas en forma normal, es una sobreexigencia importante”, describió.
El sindicato hizo planteamientos para atender esas características, “pero el fondo del asunto es que Conaprole pretende que haya polivalencia y polifuncionalidad, pretende que hagamos distintas tareas simultaneas el mismo día y a la misma vez, y esa polivalencia y polifuncionalidad que se busca instalar es independiente a la incorporación de tecnología”.
“La polifuncionalidad es una sobreexigencia para el trabajador porque implica multiformación y la atención es mucho mayor, con un esfuerzo físico y mental mucho mayor. Entendemos que no están dadas las capacidades de una persona para atender 2 o 3 tareas simultáneas de distintas exigencias”, opinó.
HORACIO JAUME: LA IMPORTANCIA DE ADAPTARSE AL MOMENTO.
Al comentar las explicaciones de Luis Goichea, Horacio Jaume las resumió al decir que en el sindicato de Conaprole “tiene una forma de trabajo que no quieren alterar”, como si dijeran “hacemos esto y cualquier cosa nueva la hacemos de la misma manera, sin modificar ni alterar nada”.
Sin embargo, antes tenían dos máquinas que producían 6.000 litros cada una y ahora hay una sola máquina que produce 15.000, y al diseñar el modelo de la máquina “el fabricante estableció los puntos neurálgicos donde hay que atender esa máquina, y la polifuncionalidad nace poque el funcionario que está delante de mí se debe retirar yo voy a tener que cubrirlo esos minutos en la tarea que mi compañero estaba haciendo. Goichea dice que eso no puede ser, que es polifuncionalidad”.
Para entender bien el nudo del problema, “pongámoslo en el fútbol. ¿Se puede jugar al futbol como en el año 30 cuando el 5 marcaba a los 3 centrales? Yo me acuerdo que había jugadores que no bajaban al área propia, quedaba adelante y que le tiraran la pelota”.
El futbol de hoy “es el mismo juego” que el de 1930, “pero el sistema cambió y hay que adaptarse a los momentos”, reflexionó.
“Las exigencias hacen que profesionalmente se abarquen otras áreas. Lo que sí queda claro es que deben tener la capacidad” para poder hacer trabajos en esas otras áreas, “porque si son 20 trabajadores y uno se tiene que ir a comer, el otro tiene que saber qué es lo que hace y atender esa sección de su compañero durante esa media hora que no está. Para eso Conaprole ofrece entrenar a ese personal para que pueda atender esa máquina que está diseñada para operar de determinada manera”, subrayó.
“No es el trabajo, no es problema de plata ni de horario, es un problema del sistema. En el fútbol si el half se lesiona lo cubre el puntero bajando para que todo funcione. En esa polifuncionalidad está centrado el meollo del problema que no es antojadizo”.
Quien diseño el equipo lo hizo “para que trabajen tantas personas con determinada capacidad para poder tener un buen rendimiento y sacarle en máximo potencial. Con un agravante: nadie en su sano juicio va a hacer una inversión de mucho dinero para poner una maquina nueva solo por antojadizo, sino que es porque los mercados exigen llegar con mayor rapidez y en mejor forma, y para eso se necesita una mejor maquina y mayor especialización de las personas. Lo que aceptamos en el deporte más popular, el fútbol, aceptémoslo en nuestro trabajo”, razonó.
“Entendamos que las exigencias de determinada herramienta requieren que quienes trabajan con ella tengan cierto tipo de capacitación, para que en el caso de que el compañero tenga que ausentarse momentáneamente se lo pueda cubrir. Ese es el centro del problema y eso está parando la industria”, puntualizó.
Al final, “si somos medianamente coherentes, la nueva tecnología va a tener que operar como dijo el que diseñó la maquina y no habrá un operario esperando que el otro tenga que ir al baño para entrar a trabajar”, concluyó.