Este 7 de junio, el mundo celebra el Día de la Inocuidad de los Alimentos y el lema elegido este año es Inocuidad de los alimentos: la ciencia en acción.
Montevideo | Todo El Campo | En el Día Mundial de la Inocuidad Alimentaria, la Dirección General de Bioseguridad e Inocuidad Alimentaria del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) propone, a través de una trivia y contenidos educativos, acercarse a los conceptos más importantes y a las conductas alimentarias que nos protegen de ciertas enfermedades que transmiten los alimentos.
LA INOCUIDAD ALIMENTARIA ES ASUNTO DE TODOS
Este 7 de junio, el mundo celebra el Día de la Inocuidad de los Alimentos y el lema elegido este año es Inocuidad de los alimentos: la ciencia en acción.
En este día, recordamos que la inocuidad es una responsabilidad y un derecho colectivo donde todas las personas tienen un papel que desempeñar.
Para alimentarnos correctamente, necesitamos consumir alimentos inocuos.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA INOCUIDAD ALIMENTARIA?
Los alimentos se pueden contaminar con una variedad de peligros (bacterias, productos químicos, hongos o parásitos) que son capaces de causar al menos 200 enfermedades diferentes. Estas enfermedades afectan la salud, los medios de vida, la educación y la economía de las personas y de los países.
En nuestro país, la exportación de alimentos juega un rol fundamental en la economía y la vida de las personas. Detrás de la exportación de los principales alimentos (carne, leche, pesca, productos de origen vegetal), en Uruguay se realiza un esfuerzo, muchas veces desconocido, de cientos de personas trabajando para dar cumplimiento con los requisitos de inocuidad que permiten el acceso de nuestros productos a los más exigentes mercados del mundo. En el centro de esos esfuerzos, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca cumple el rol fundamental de generar las políticas y normas que permitan y faciliten el proceso, además de ejercer el control y ofrecer las garantías que exigen los diversos mercados compradores.
LA CIENCIA PROPORCIONA LA BASE FUNDAMENTAL DE LA INOCUIDAD DE LOS ALIMENTOS.
Todas las personas que participan en la cadena de suministro alimentos (desde la producción primaria hasta el consumo), aplican procesos y normas para lograr la inocuidad de los alimentos.
Esas normas y procesos que sostienen la inocuidad alimentaria, se basan en la aplicación de la mejor y más actualizada evidencia científica disponible sobre cómo y porqué los alimentos se pueden contaminar y generarnos enfermedad.
Los científicos evalúan y analizan los riesgos para la salud humana planteados por los peligros conocidos para la inocuidad de los alimentos, los nuevos peligros y los previsibles, y brindan asesoramiento para que los responsables políticos, las empresas alimentarias y los consumidores tomen decisiones seguras.
Sin la ciencia no sería posible mantener la inocuidad a lo largo de las cadenas de suministro, que muchas veces cruzan el mundo y atraviesan múltiples fronteras.
Conscientes de la importancia de la ciencia aplicada a la inocuidad de los alimentos, desde el Área de Inocuidad de la Dirección General de Bioseguridad e Inocuidad Alimentaria (Digebia) se han generado e impulsado iniciativas para su desarrollo a nivel nacional. Ejemplo de esto son los llamados del Fondo Sectorial Innovagro que a partir del año 2017 incorporaron temas de inocuidad de los alimentos relevantes para el MGAP y las cadenas productivas.
ASESORAMIENTO CIENTÍFICO SOBRE INOCUIDAD DE LOS ALIMENTOS DEL PROGRAMA CONJUNTO FAO/OMS.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) reúnen a científicos independientes destacados en el mundo para evaluar los posibles peligros para la inocuidad de los alimentos. Estos científicos brindan asesoramiento imparcial y basado en evidencia científica al Codex Alimentarius y, a través de éste, a los responsables políticos, los productores, las empresas alimentarias y los consumidores.
A partir del año 2023, Uruguay cuenta con una experta de la Dirección General de Servicios Ganaderos del MGAP, la Ingeniera en Alimentos Natalia Baccino, quien ha sido nominada para trabajar en uno de los grupos científicos mencionados, el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA).
APORTE DE LA DIGEBIA AL DÍA MUNDIAL DE LA INOCUIDAD DE LOS ALIMENTOS.
Como aporte del Área de Inocuidad de la Digebia al Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, este año se propuso compartir una serie de tres presentaciones básicas sobre inocuidad y las enfermedades que se pueden transmitir a través de los alimentos, los principales peligros que podemos encontrar en los alimentos y las bases del análisis de riesgo en inocuidad, herramienta fundamental para comprender y gestionar la inocuidad de los alimentos.
Los incidentes relacionados con la inocuidad pueden tener múltiples escalas e impactos.
Montevideo | Todo El Campo | Cada 7 de junio se celebra el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos (DMIA), y en 2025 se conmemora su séptima edición.
La inocuidad es una característica de altísimo valor para un país como Uruguay, pero con una visión más global, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) celebra cada 7 de junio con el objetivo de “sensibilizar e impulsar acciones concretas para prevenir, detectar y controlar los riesgos transmitidos por los alimentos, promoviendo así la salud humana, el comercio seguro, la agricultura responsable y el desarrollo sostenible”.
La celebración del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos es una oportunidad para:
Concienciar a la población sobre los problemas relacionados con la inocuidad alimentaria
Demostrar cómo se pueden prevenir enfermedades a través de la inocuidad de los alimentos
Estudiar enfoques colaborativos para mejorar la inocuidad alimentaria en todos los sectores
Promover soluciones y formas de mejorar la inocuidad de los alimentos
En las cadenas de suministro de alimentos intervienen diversos actores: productores, procesadores, transportistas, distribuidores, minoristas y cocineros, además de los consumidores. En cada punto de la cadena existen peligros que pueden provocar contaminación. Todas las personas que intervienen en cada etapa tienen la responsabilidad de preservar la inocuidad de los alimentos.
El lema de este año, “Inocuidad de los alimentos: la ciencia en acción”, destaca el papel esencial de la ciencia para garantizar que los alimentos que consumimos sean seguros.
Desde una simple interrupción del suministro eléctrico en el hogar hasta una intoxicación en un restaurante, un retiro voluntario de productos contaminados o un brote vinculado a alimentos importados, los incidentes relacionados con la inocuidad pueden tener múltiples escalas e impactos.
A lo largo de toda la cadena alimentaria -del campo a la mesa-, millones de personas dependen del cumplimiento riguroso de buenas prácticas, normas y procesos basados en evidencia científica. Esta ciencia permite comprender cómo y por qué los alimentos pueden contaminarse y causar enfermedades, y ofrece las herramientas para evitarlas.
Los científicos evalúan riesgos conocidos y emergentes, asesoran a autoridades, empresas y consumidores, y permiten que se tomen decisiones informadas y responsables. Sin su trabajo, sería imposible mantener la inocuidad de los alimentos en cadenas de suministro que hoy en día cruzan continentes y fronteras.
En este Día Mundial, celebramos el rol central de la ciencia como base de la inocuidad alimentaria y como aliada clave para proteger la salud de las personas y el bienestar de nuestras sociedades.
El Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos se celebra cada 7 de junio y en 2024 conmemora su sexta edición.
Río de Janeiro, Brasil | Todo El Campo | Más de 9.000 personas mueren cada año y 77 millones padecen enfermedades transmitidas por los alimentos en las Américas. Lactantes, niños menores de 5 años, mujeres embarazadas, adultos mayores y enfermos crónicos son los más afectados.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos no solo representan un desafío para la salud individual, sino que también obstaculizan el desarrollo socioeconómico de la región, ejercen presión sobre los sistemas de salud, y perjudican al comercio y al turismo. En las Américas, las pérdidas anuales por productividad asociadas a las enfermedades transmitidas por alimentos se estiman en 7,4 mil millones de dólares.
La ingesta de alimentos contaminados por bacterias nocivas, parásitos, contaminantes químicos y biotoxinas puede desencadenar un amplio grupo de enfermedades que van desde la diarrea hasta el cáncer.
El objetivo del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos es sensibilizar a la población sobre la importancia de la prevención, la detección y la gestión de riesgos en los alimentos promoviendo debates, soluciones y formas de mejorar la salud humana, el comercio, la agricultura y el desarrollo sostenible. Esta fecha sirve además para reconocer los esfuerzos de aquellos que garantizan la inocuidad de los alimentos, incorporar la inocuidad alimentaria a la agenda pública y para reducir la carga que representan las enfermedades transmitidas por los alimentos a nivel mundial.
El fortalecimiento de la capacidad reguladora de los sistemas alimentarios es fundamental para minimizar los riesgos y preservar la confianza en el suministro de alimentos, a través del desarrollo de sistemas alimentarios resilientes y sostenibles que incluyan la colaboración multisectorial y la preparación de planes de contingencia claros. Es necesario además desarrollar sistemas de detección y alerta temprana que aseguren la vigilancia y el control de posibles brotes, así como promover una comunicación efectiva de los riesgos asociados a la inocuidad alimentaria.
“Preparémonos para lo imprevisto” es el tema escogido este año por el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos. En ese sentido, todos los actores deben cumplir un rol esencial en la prevención de peligros alimentarios desde el campo a la mesa, tanto a nivel individual, organizacional como a nivel de gobiernos en el manejo de riesgos alimentarios, en acciones de prevención y en la aplicación de buenas prácticas que fortalezcan nuestras capacidades para enfrentar lo imprevisto.
En América Latina y el Caribe, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a través de sus acciones de cooperación técnica en inocuidad de los alimentos, coordinadas por el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (Panaftosa/SPV-OPS/OMS), trabaja de forma continua con los países de la región para fortalecer sus sistemas de control de alimentos a través de sus cinco pilares: normas y regulaciones; educación, comunicación, vigilancia y control.