Cuando hay una automatización en el manejo de las aves en galpones, también hay una simplificación y se garantiza que las aves están en una zona de confort mucho más adecuada y más productiva.
Canelones | Todo El Campo | En la localidad rural Las Violetas, zona rural ubicadas entre Cerrillos y Juanicó (Canelones) se encuentra el establecimiento de Fernando Scalabrini que se dedica a la avicultura desde hace 12 años. Es productor façonero e innovador en las nuevas tecnologías del sector.
En este momento posee y trabaja en 6 galpones, con un total de 140.000 a 150.000 aves por crianza. Todos los galpones son del tipo “túneles” con ambiente climatizado controlados por una computadora.
“El primer galpón que hice fue convencional, con techo de nylon y después lo fuimos cambiando hasta poder dejar toda la granja completa creciendo y cambiando a la automatización”, dijo Scalabrini al ser entrevistado por Todo El Campo y el programa Diario Rural (CX4 Rural).
Sobre el costo de las instalaciones automatizadas, dijo que al comenzar “cuesta hacer la inversión”. Agregó que “hay productores que son muy eficientes haciendo manejo de los galpones de forma convencional, subiendo y bajando cortinas, pero la tendencia es ir a un control realizado por una máquina” que fallan menos que los humanos: “Sabemos que las máquinas también fallan, igual que los seres humanos, pero es más fácil que falle el ser humano que la máquina”.
Si el productor está pendiente de su establecimiento y éste tiene un volumen reducido “lo puede manejar muy bien, pero genera una dependencia de las aves respecto a la persona que está atendiendo el lugar”. Sin embargo, cuando hay una automatización también hay una “simplificación y se garantiza que las aves están en una zona de confort mucho más adecuada y más productiva. Si los animales no tienen frío y no sufren exceso de calor, el alimento lo convierte mejor en kilos de carne”, sostuvo.
Automatizar “sí es costoso”, en especial “de primeras”, pero “no es inalcanzable”. De todas formas se puede “comenzar convencionalmente -subiendo y bajando cortinas-, e ir pensando en modificar los galpones para llegar a la automatización”.
APOYOS FINANCIEROS.
Sobre si hay beneficios o créditos blandos para que el productor pueda realizar inversiones en tecnología, el entrevistado contestó: “Hay algunas instituciones financieras que apoyan a productores pequeños o familiares. Lo que yo conozco es que la mayoría de los bancos en plaza permiten financiar obras de este tipo. Yo trabajo puntualmente con el Banco República (BROU) y hasta ahora va bien, funciona y hay plazos para poder hacer la inversión”.
Llegar a esas inversiones “es cuestión de pensar y meterle mucha cabeza, hay que averiguar, preguntar, saber a quién preguntar y cruzar información” para ir avanzando al objetivo planteado.
VARIACIONES CLIMÁTICAS.
En cuanto a las variaciones climáticas y la tecnología de automatización Scalabrini dijo que “el galpón es más eficiente si hace calor y hay poca humedad ambiente, porque es una herramienta con paneles evaporativos, permitiendo, en un día de 38 grados con baja humedad, bajar 10 grados la temperatura” interna del galpón.
La eficiencia al bajar la temperatura es mayor en la parte inicial del galpón, a medida que el aire va corriendo “aumenta un poco”. En el caso de que el día es húmedo, “se pierde algo de eficiencia, de todas formas estamos siempre en mejores condiciones que el galpón convencional”.
Uno de los desafíos sobre los que hay que trabajar y mejorar es el de la aislación de galpones, ya que “cuando hay diferencias de temperatura las condensaciones de agua dentro de las carpas y de los cielos rasos son complicadas”.
COSTO DE ENERGÍA ELÉCTRICA.
Al momento el productor no tiene definido el costo de energía del galpón, pero “el consumo energético es alto” lo que obliga a una mayor inversión. “Tratamos de ahorrar todo lo que se pueda, pero el mayor costo es lo menos malo, no es algo que me lo cuestione ya que es una herramienta necesaria y no hay muchas alternativas en ese sentido”.
Advirtió que es importante “tener un sistema de respaldo, porque si se corta la energía se puede disparar la mortalidad o la pérdida de aves”.
Los procesadores de carne más grandes del mundo, que ya utilizan tecnología en áreas como el empaque, están invirtiendo para que su producción sea más automatizada.
A principios de este mes, un nuevo miembro del personal se unió a la planta de producción de Cargill en Big Lake, Minnesota (Estados Unidos). Pero los compañeros de trabajo que buscaban intercambiar pequeñas charlas sobre el clima, los deportes o el último programa exitoso de televisión se habrían decepcionado porque el nuevo trabajador era un cobot, o sea un robot colaborativo diseñado para trabajar junto a los humanos.
Cargill está usando el cobot para ayudar a recoger una caja de huevos de 40 libras y empacarla en una plataforma para su distribución. La compañía está lo suficientemente satisfecha con el rendimiento del cobot, y recientemente introdujo un segundo en la misma instalación.
El gigante agroalimentario estadounidense, uno de los mayores procesadores de carne del país, ya ha invertido US$ 300 millones en la introducción de la automatización en sus instalaciones, con planes de invertir US$ 400 millones adicionales en automatización, análisis predictivo e inteligencia artificial como parte de su iniciativa Factory of the Future, que se lanzó el año pasado. La compañía expuso por qué quiere hacer esta inversión en automatización: quiere que sus trabajadores estén seguros, que sus plantas sean más eficientes y que sus clientes tengan más éxito.
Cargill no es el único nombre importante en la industria cárnica que busca aumentar significativamente la inversión en automatización. Tyson Foods también se ha comprometido a invertir más de US$ 1.300 millones para agregar más automatización a sus fábricas en los próximos tres años.
Las empresas rivales de procesamiento de carne a gran escala en América del Norte y en todo el mundo han anunciado planes de inversión similares.
A nivel mundial, los procesadores de carne en Australia y Nueva Zelanda han estado a la vanguardia del juego cuando se trata del despliegue de la robótica y la automatización. Algunas compañías de procesamiento de carne en los dos mercados comenzaron a investigar formas en que la tecnología podría introducirse en las fábricas en los años noventa y lanzaron cosas como «robots de corte» a mediados de la década de 2010, con resultados dispares. Técnicos han observado estas máquinas en acción, y comentaron que “dejaron mucha carne en el hueso», pero “seguramente se han refinado”.
Entre jugadores más pequeños, la tecnología se ha utilizado principalmente hasta ahora en áreas como el embalaje, dicen los observadores de la industria.
“El envasado es a menudo un gran cuello de botella, si no el mayor cuello de botella en muchas operaciones”, dijo Nelson Gaydos, especialista en divulgación de la Asociación Americana de Procesadores de Carne (AAMP). «El tiempo y la atención práctica necesarios se pueden mejorar enormemente con la automatización. Invertir en equipos de embalaje mejorados puede marcar todas las casillas al aumentar la producción, disminuir el tiempo en este paso, disminuir la necesidad de mano de obra y permitir que los empleados se muevan a otras áreas vitales de la operación».
Nick Allen, CEO de la Asociación Británica de Procesadores de Carne, está de acuerdo y enfatizó cómo mucha gente se sorprendería al descubrir cuánta automatización ya se ha instalado en las plantas de procesamiento de carne para mejorar los procesos de envasado, incluso en los actores más pequeños de la industria: «Una gran cantidad de automatización se ha centrado en ese tipo de área de procesamiento final, corte y empaque porque es un poco más fácil de hacer».
Las empresas de procesamiento de carne más grandes como Tyson también han estado invirtiendo en áreas como el empaque de cajas y el empaque de carga durante algún tiempo. «Consideraría que estas áreas son tipos tradicionales de robótica y aplicaciones de manejo de materiales», dijo Marty Linn, director de ingeniería y desarrollo tecnológico de Tyson.
Linn opera el Tyson Manufacturing Automation Center, que tiene la tarea de ayudar a la compañía a desarrollar más automatización y robótica para sus plantas de producción de alimentos.
«Estamos persiguiendo agresivamente ese tipo de aplicaciones porque es de bajo riesgo y es una tecnología bien entendida. Ese es el tipo de cosas en las que vemos que el caso de negocio tiene sentido para nosotros y podemos automatizarlo de una manera que ayudará a los miembros de nuestro equipo. Hay otras aplicaciones en las que se avanza a través del proceso (de producción) que (también) estamos mirando muy atenta y activamente tratando de ayudar».
DESDE ANTES DE LA PANDEMIA.
No fue la pandemia, con su impacto devastador en las operaciones diarias de las plantas de procesamiento de carne, lo que hizo que Cargill acelerara el despliegue de la tecnología de automatización y robótica, sus planes ya estaban en marcha desde antes.
El programa Tyson Manufacturing Automation Center, está vigente desde antes de la pandemia, y fue creado como solución para un problema de larga data en el sector: la escasez de mano de obra.
Esa presión sobre la mano de obra se vio exacerbada por el Covid-19, y la pandemia alentó a algunas empresas a acelerar sus propios planes de inversión en tecnología. Cuando Tyson anunció su plan de inversión de más de US$ 1.000 millones en diciembre pasado, el desafío de encontrar mano de obra fue primordial en su toma de decisiones.
Perdue Farms es otro procesador importante en la industria cárnica de los Estados Unidos que ha tratado de invertir en automatización. «La pandemia mundial ha causado desafíos laborales en toda la industria en los últimos años, lo que aceleró el ritmo al que buscamos incorporar la automatización para permitirnos mantenernos al día con la demanda de los clientes sin sacrificar la seguridad de los asociados», dijo un portavoz de la compañía.
«Si bien muchas áreas de nuestras operaciones siempre requerirán habilidades manuales, como los estilistas de productos, algunas de las automatizaciones recientes que hemos implementado incluyen la automatización en el embalaje de cajas y otros procesos de empaquetado», añadió.
DESAFÍOS DE LA AUTOMATIZACIÓN.
Es un área que no está exenta de desafíos. Uno de ellos, lo difícil que resulta que el robot extraiga con eficiencia la carne del hueso en vacunos.
Otro tema son los costos, aunque se han reducido, las inversiones siguen siendo demasiado caras, en especial para las empresas más pequeñas.
También los ambientes fríos y húmedos en los que estas máquinas tienen que operar, además del hecho de que los robots ocupan mucho más espacio en una fábrica que un humano.
Sin embargo, si pueden superar estos obstáculos, los beneficios de implementar la automatización y la robótica en el sector de procesamiento de carne son múltiples.