El dato del lunes: La producción mundial agrícola, incluyendo la pesca, se proyecta que aumentará un 14% hacia 2034.

El dato del lunes: La producción mundial agrícola, incluyendo la pesca, se proyecta que aumentará un 14% hacia 2034.

Se proyecta que en 2034 el consumo total de productos agrícolas y pesqueros crecerá 13% con respecto a los niveles actuales.

Montevideo | Todo El Campo | La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estimaron, en las Perspectivas Agrícolas OCDE-FAO 2025-2034

El documento (más de 160 páginas), elaborado conjuntamente por OCDE y FAO, ofrece una evaluación exhaustiva de las perspectivas a diez años para los mercados de productos agrícolas y pesqueros a nivel nacional, regional y mundial.

Ésta es la 21ª edición del documento y examina el panorama cambiante de la agricultura mundial ante los desafíos económicos, políticos y ambientales.

Se proyecta que en 2034 el consumo total de productos agrícolas y pesqueros crecerá 13% con respecto a los niveles actuales, y se espera que casi la totalidad de este aumento se produzca en los países de ingresos bajos y medianos, lo que refleja la expansión y el aumento de la riqueza de las poblaciones en estas regiones. El crecimiento anual medio del 1,1%.

Sin embargo, mientras que la mitad del crecimiento del consumo en los países de ingresos medios se atribuye al aumento per cápita, tres cuartas partes del crecimiento en los países de ingresos bajos se basa en el crecimiento demográfico; y se espera que el aumento de los ingresos disponibles y la urbanización, especialmente en los países de ingresos medios, provoquen cambios en los hábitos alimentarios hacia alimentos más diversos y nutritivos, incluidos los productos ganaderos y pesqueros.

Según las perspectivas, se proyecta que la proporción de calorías totales en las dietas aportadas por productos ganaderos y pesqueros aumente un 6% a nivel mundial para 2034. En los países de ingresos medios-bajos, un crecimiento más pronunciado del 25% elevará la ingesta diaria promedio per cápita de alimentos ricos en nutrientes en estas regiones a 364 kcal, superando las 300 kcal incluidas en la Canasta de Dieta Saludable utilizada por la FAO para calcular el costo y la asequibilidad de una dieta saludable. Sin embargo, los indicadores promedio no reflejan las persistentes desigualdades distributivas dentro y entre los países.

A pesar de los avances significativos, muchas personas en los países de ingresos medios-bajos seguirán enfrentando dificultades para acceder a una nutrición adecuada, lo que pone en riesgo el logro de la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS, también conocido como Agenda 2030)) de mejorar la nutrición mundial para 2030. En los países de bajos ingresos, la situación es más grave, ya que se prevé que la ingesta diaria promedio per cápita de alimentos animales ricos en nutrientes se mantenga en 143 kcal, justo por debajo de la mitad de las calorías identificadas en la Canasta de la Dieta Saludable. Esta persistente brecha nutricional pone de relieve importantes barreras estructurales, como el acceso limitado a alimentos asequibles ricos en proteínas.

Para satisfacer la creciente demanda, se proyecta que la producción agrícola y pesquera mundial se expandirá un 14% a precios constantes durante la próxima década, y se espera que los países de ingresos medios sigan siendo las principales fuentes de expansión agrícola mundial.

CÓMO SE DARÁ LA MAYOR PRODUCCIÓN.

Estos cambios estructurales en la producción estarán impulsados ​​por una combinación de adopción gradual de tecnologías innovadoras y mejoradas, inversiones de capital y un uso más intensivo de fertilizantes, alimento animal y otros insumos en los países de ingresos medios.

El crecimiento de la producción agrícola se basará principalmente en el aumento de la productividad, pero también se prevé una expansión de la superficie cultivada y del ganado, especialmente en África y el sur de Asia, donde persisten las limitaciones de acceso a las tecnologías agrícolas modernas.

RELACIÓN PRODUCCIÓN-GEI.

Dado que el crecimiento proyectado de la producción en los sectores ganadero y agrícola no se ve totalmente compensado por las supuestas mejoras de productividad, se prevé que las emisiones directas de gases de efecto invernadero (GEI) agrícolas aumenten un 6% para 2034.

La relación entre el crecimiento agrícola y las emisiones seguirá evolucionando en función de la adopción de métodos de producción más eficientes y de los cambios en los patrones de uso de la tierra y de utilización de insumos. Con las mejoras previstas en la productividad, se prevé que la intensidad de carbono de la producción agrícola disminuya en todas las regiones durante la próxima década.

Un análisis de escenarios realizado en el documento Perspectivas Agrícolas sugiere que, para 2034, la subalimentación podría eliminarse y las emisiones directas de GEI agrícolas podrían reducirse un 7% con respecto a los niveles actuales. El logro simultáneo de estos resultados dependería de un aumento del 10% en la producción de alimentos y una mejora del 15% en la productividad agrícola, respaldada por la adopción generalizada de las tecnologías actualmente disponibles para la reducción de emisiones.

Innovaciones como la agricultura de precisión, la gestión mejorada de nutrientes y agua, la mejora de los alimentos para el ganado en los sistemas ganaderos y prácticas escalables de bajo costo como la rotación de cultivos, el cultivo intercalado y la gestión de nutrientes basada en compost representan algunas de las vías que podrían impulsar dichas reducciones de emisiones. El ritmo y el alcance de la implementación de tecnologías, el desarrollo de infraestructuras y la transferencia de conocimientos influirán en la forma en que estos resultados se materialicen en la práctica.

FLUJO COMERCIAL.

Asimismo, se prevé que los flujos comerciales entre las regiones exportadoras e importadoras netas aumenten a medida que la producción y el consumo agrícolas se distancien geográficamente en función de las diferentes ventajas comparativas y capacidades de producción, así como de la evolución de la demanda de alimentos y alimento animal.

En consecuencia, el comercio internacional seguirá siendo indispensable para el sector agroalimentario mundial. Para 2034, se prevé que el 22% de las calorías consumidas a nivel mundial se comercialicen transfronterizamente. Hace veinte años, esta proporción era del 17%, pero se ha mantenido estable en torno al 22% durante los últimos diez años. La cooperación multilateral y un comercio agrícola basado en normas son esenciales para facilitar estos flujos comerciales, equilibrar los déficits y excedentes alimentarios entre los países, estabilizar los precios y mejorar la seguridad alimentaria, la nutrición y la sostenibilidad ambiental.

La proyección a medio plazo anticipa una modesta disminución de los precios reales anuales promedio de los productos agrícolas, lo que refleja las continuas mejoras de la productividad promedio que reducen los costos de producción. En consecuencia, los agricultores, especialmente los pequeños productores, que suelen ser los más vulnerables a las perturbaciones del mercado y tienen una capacidad limitada para adoptar tecnologías innovadoras, se enfrentan a una creciente presión para mejorar su productividad individual.

Las mejoras sostenidas en la eficiencia agrícola, la adopción de tecnologías innovadoras y un mejor acceso a insumos, conocimientos y mercados, así como prácticas de gestión de riesgos empresariales adaptadas y eficaces a las necesidades locales, son fundamentales para mantener los ingresos y los medios de vida agrícolas. La evolución de los precios reales también reflejará la volatilidad asociada a los impactos de las perturbaciones climáticas, las interrupciones de la cadena de suministro y las tensiones geopolíticas.

MENSAJES CLAVES.

  • Se prevé que el aumento de los ingresos, especialmente en las economías de ingresos medios, incremente la ingesta calórica diaria per cápita de carne, lácteos, pescado y otros productos animales en un 6% durante la próxima década.
  • Sin embargo, en los países de bajos ingresos, la ingesta diaria de estos alimentos ricos en nutrientes se mantendrá baja, en tan solo 143 kcal, para 2034, muy por debajo de las 300 kcal incluidas en la Canasta Alimentaria Saludable utilizada por la FAO. Se prevé que la producción agrícola y pesquera mundial aumente un 14% durante la próxima década, impulsado principalmente por mejoras de productividad, en particular en los países de ingresos medios. Sin embargo, este aumento de la producción, junto con los cambios estructurales en curso en el sector, se asocia con la expansión del ganado y las superficies de cultivo. A pesar de la reducción de la intensidad de las emisiones derivada del crecimiento de la productividad, esto se traduce en un aumento del 6% en las emisiones directas de gases de efecto invernadero (GEI) agrícolas.
  • Sin embargo, el análisis de escenarios sugiere opciones para eliminar la desnutrición y reducir las emisiones directas de GEI agrícolas en un 7% por debajo de los niveles actuales para 2034. Lograr este doble resultado requeriría un aumento del 15% en la productividad agrícola, complementado con la adopción generalizada de tecnologías de reducción de emisiones, a la vez que se alcanza un nivel de producción suficiente para erradicar la desnutrición a nivel mundial.
  • A medida que aumenta la demanda de alimentos y alimento animal, con una producción que a menudo se ubica lejos de las zonas de consumo, las Perspectivas proyectan que el 22% de todas las calorías cruzarán fronteras internacionales en los próximos diez años. Para garantizar la circulación eficiente de productos agrícolas y pesqueros, la cooperación multilateral y un sistema de comercio agrícola basado en normas son cruciales. Estos marcos no solo mejorarán la seguridad alimentaria, sino que también mejorarán la sostenibilidad y la resiliencia ante posibles interrupciones del suministro.

Se prevé que los precios reales de los productos básicos agrícolas disminuyan a mediano plazo a medida que aumenta la productividad general del sector agrícola, lo que presionará a los agricultores individuales, y especialmente a los pequeños productores, en el extremo inferior de la escala de productividad, para que sigan aumentando su propia productividad. Las mejoras sostenidas en la eficiencia, la adopción de tecnologías innovadoras, un mejor acceso a insumos, conocimientos y mercados, y prácticas eficaces de gestión de riesgos empresariales son fundamentales para mantener los ingresos y los medios de vida agrícolas.

¿Cuáles son las claves para un crecimiento sostenido y a largo plazo?

¿Cuáles son las claves para un crecimiento sostenido y a largo plazo?

En un evento de ACDE participaron Ana Balsa, Javier de Haedo, Ignacio Munyo, Gabriel Oddone y Ricardo Pascale.

Montevideo | Todo El Campo | Buscando fomentar la reflexión y el intercambio de ideas acerca de los desafíos de Uruguay para crecer, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) llevó adelante un conversatorio con la consigna “Claves para un mayor crecimiento sostenido en Uruguay”, que reunió a diversas autoridades del ámbito público y privado.

Con la moderación del periodista Emiliano Cotelo, los oradores fueron la profesora e investigadora de la Universidad de Montevideo (UM), Ana Inés Balsa; el director del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay, Javier de Haedo; el director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ignacio Munyo; el socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone; y el profesor de la Universidad de la República e investigador Ricardo Pascale.

Cada uno compartió su postura sobre qué debería hacerse para lograr un mayor crecimiento, en el entendido de que esto permitirá dedicar mayores y mejores recursos para abatir la pobreza, la marginalidad, generar más y mejores trabajos y un mayor bienestar de la sociedad en general.

BALSA: LOS CAMBIOS DISRUPTIVOS EN LOS PROCESOS PRODUCTIVOS.

En su intervención, Balsa hizo referencia a la era actual y a los cambios disruptivos que se han producido en los procesos productivos, que registran una alta automatización y digitalización, además de innovaciones permanentes.

Si bien destacó que el ritmo acelerado de la innovación “tiene la potencialidad de aumentar la productividad y de darnos mayores ingresos y niveles de bienestar”, advirtió que “también marca desafíos asociados a los procesos de automatización”, relacionados con la incertidumbre, los altos niveles de estrés, la desigualdad y la desprotección financiera provocada en quienes son sustituidos por dispositivos tecnológicos.

DE HAEDO: LAS REFORMAS ESTRUCTURALES SON EL CAMINO PARA EL CRECIMIENTO.

A su turno, De Haedo mencionó que según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) la tasa de crecimiento de la economía a largo plazo está en 2,1% y las proyecciones para fin de este siglo la hacen bajar a 1,7%.

Consideró que “es muy bajo ese crecimiento económico a largo plazo para un país en nuestro estadio de desarrollo y más todavía para la demanda de políticas públicas que tiene nuestra sociedad”.

Por lo tanto, opinó que “las reformas estructurales son el camino para el crecimiento a largo plazo, tal como nos enseña la historia”.

MUNYO: EL EJE DE LA AGENDA DEBE SER EL TRABAJO.  

Por su parte, Munyo señaló que la agenda del futuro del Uruguay debe tener como eje el futuro del trabajo, porque implica una transformación central en las personas y alinea una serie amplia de políticas públicas.

A su vez, resaltó la necesidad de “sostener la inversión pública con crecimiento”, pero “repartiendo diferente”.

“Hay que pensar en nuevos instrumentos para la reconversión y reinserción de las personas, que son muchas y van a necesitar una intensa ayuda del Estado, pero siempre pensando en que la decisión final en las políticas sociales de recapacitación, de reinserción, la tiene el individuo y no un Estado que toma las decisiones”, agregó.

ODDONE: REFORMAR PARA ACHICAR LA BRECHA CON AQUELLOS QUE QUEREMOS PARECERNOS.

Para Oddone, Uruguay debe “acelerar el crecimiento para acortar la brecha con los países con los que queremos parecernos, porque nuestro modelo de convivencia depende exclusivamente de generar más riqueza”.

Afirmó que es necesario “hacer un esfuerzo decidido en mejorar la productividad de los factores en Uruguay y eso requiere reformas que tienen que ver con la inserción externa, que está obsoleta”.

“El problema que tenemos es que el 80% de la población uruguaya trabaja en el sector no transable. ¿Dónde va a trabajar la gente de este sector, que tiene que ser reducido en su tamaño? ¿Es el sector transable que lo va a ocupar? ¿Dónde están las habilidades educativas del sector no transable, al que tenemos que mover hacia el transable? El punto central es que hemos hecho las cosas mejor en los últimos 30 años frente a lo que veníamos haciendo antes, pero nuestro crecimiento no es sostenible en el tiempo y hemos vuelto a nuestro crecimiento mediocre. Si no introducimos reformas en la nueva generación, tenemos un problema”, apuntó.

PASCALE: LA ESTABILIDAD Y LA CULTURA ECONÓMICA.

En la misma línea, Pascale indicó que Uruguay ha tenido un lento crecimiento con sinuosidades y “lo que más preocupa es la divergencia que estamos teniendo con otros países que eran nuestros referentes”. En este contexto, su proyección es que “la divergencia será mayor aún”.

De todas formas, destacó la estabilidad y la cultura económica del país, así como su democracia plena y “una distribución del ingreso que es de las mejores de América Latina”.

ROSARIO GONZÁLEZ: FACILITAR EL DIÁLOGO EN UN MOMENTO DE INCERTIDUMBRE REGIONAL Y MUNDIAL.

La presidenta de ACDE, Rosario González Stewart, resaltó que “la misión” de esa institución es la de dar apoyo “a los dirigentes de empresas para transformar sus negocios e incidir en el entorno a través de una gestión basada en la dignidad de las personas y el bien común”. Esos son “valores presentes a la hora de dirigir nuestras organizaciones, con las personas en el centro de nuestra actividad”.

En el cierre, González Stewart expresó que los dirigentes de empresas tienen el deber de redoblar esfuerzos para profesionalizar la gestión centrada en las personas y con un desarrollo empresarial inclusivo.

“También somos conscientes que todo lo que hoy hemos conversado exigirá una capacidad de diálogo abierto y honesto, que se base en la confianza de las partes. Queremos contribuir facilitando ese dialogo en un momento de la historia donde hay mucha incertidumbre regional y mundial”, agregó.

“Para promover ese diálogo, seguiremos desarrollando actividades para intercambiar sobre cómo llevar a cabo estas claves del crecimiento y así poder comprometer a quienes son actores relevantes para lograr los cambios, organizaciones empresariales, políticas, gremiales, educativas y sociales, para combatir la pobreza y la marginalidad”, concluyó.

Foto y texto en base a Quatromanos.

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