Montevideo/TodoElCampo– Hay más de un millón de toneladas de fertilizantes atrapadas en el Estrecho de Ormuz. Se trata ante todo de urea, fosfatos y azufres, todos ellos químicamente elaborados. El resultado es que en este momento las cadenas globales de producción y distribución de fertilizantes están virtualmente paralizadas.
Hasta ahora lo único que hay es un aumento significativo de sus precios de más de 30%. Esto adelanta el advenimiento de una crisis alimentaria en el sistema global, igual a la que se experimentó cuando Rusia invadió a Ucrania en 2022, sostiene un informe de Clarín.

Los países petroleros del Golfo –Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Qatar, Bahréin, y Kuwait–, son grandes proveedores de fertilizantes basados en el gas natural; y por eso producen 30 millones de toneladas de azufre, y 35 millones de toneladas de urea anualmente; y más de la mitad de estos productos, absolutamente esenciales, pasan necesariamente por el Estrecho de Ormuz, hoy prácticamente bloqueado por las amenazas de Irán.

Nikkei Asia señala que 40% de la urea, 54% del azufre, y 71% del amoníaco son importados por los países asiáticos desde Medio Oriente.

Brasil es altamente dependiente de la importación de fertilizantes, y debe comprar forzosamente en el exterior más de 90% de la urea granulada que utiliza. Esto es lo que coloca al agro brasileño en una situación de extrema vulnerabilidad, y lo transforma en un objeto sufriente en esta situación de crisis mundial. La Confederacao da Agricultura e Pecuaria do Brasil (CNA) señala que todavía no se ha desatado una crisis de desabastecimiento, y que hay un ingreso regular del producto por los puertos brasileños.

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