Gobierno e institucionalidad rural deberían trabajar juntos en el cuidado ambiental.

Gobierno e institucionalidad rural deberían trabajar juntos en el cuidado ambiental.

No se puede atender temas tan delicados y trascendentes como el ambiental sin la presencia activa y protagónica de quienes producen y son responsables de buena parte de la economía del país.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | ¿Qué tan lejos está la institucionalidad rural del Ministerio de Ambiente? La pregunta surge porque aparentemente hay una desconexión importante entre el medio amiente y la producción agropecuaria, sin embargo, ¿hasta qué punto eso es real y cuánto tiene de espejismo surgido por la falta de ámbitos de diálogo permanentes, formales y transparentes entre las partes?

Uruguay es un país agropecuario. Por economía, cultura e identidad, estamos unidos a la producción agropecuaria y esa es una realidad innegable. A nadie en su sano juicio se le puede ocurrir cambiar esa matriz, que sería dejar de ser lo que somos, lo que nos ha dado un lugar en el mundo y prescindir aquello por el cual el mundo nos conoce y valora.

Partiendo de esa premisa incambiable de “Uruguay, país agropecuario”, el desafío es cómo coordinar esa característica con uno de los mayores retos globales: el cuidado del medio ambiente.

Sabemos que el mundo se ha impuesto trabajar en la reducción de emisiones y corregir los altos índices de contaminación humana que se dan en todos los sitios del mundo a los que el ser humano ha tenido acceso. En ese contexto y con una visión equivocada muchos entienden la producción agropecuaria como un serio problema, pero las investigaciones científicas y alejadas de toda acción publicitaria han demostrado que el campo no solo es clave por producir alimentos, sino porque es de las actividades que menor contamina, y además controla sus propias emisiones. En Uruguay hay destacados científicos capaz de exponer claramente sobre esos temas y con absoluta claridad tirar por tierra los prejuicios que se repiten sin sustento.

A tal punto eso es así que ninguna actividad económica del país tiene la importancia de la agropecuaria y además ayuda al cumplimiento de las metas ambientales, y con el avance de las investigaciones esos objetivos se van alcanzando y cumpliendo de forma cada vez más contundente.

Llegados a este punto vamos a lo del título: ¿por qué la institucionalidad rural, el Ministerio de Ambiente y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca no han conformado una mesa de trabajo o un convenio marco de cooperación con el objetivo de promover acciones que beneficien al sector productivo y el cuidado del ambiente, a la vez?

En Uruguay no hay sector que cuide el medio ambiente más que el rural, y eso ocurre por la básica razón de que el productor necesita de un ambiente sano para lograr los mejores resultados. Cuidar un bien prestado y finito como es el de la naturaleza es clave y el hombre de campo lo sabe, y lo asume cada vez más.

Es verdad que el MA y el MGAP han firmado convenios específicos para coordinar políticas de desarrollo productivo sostenible. Por ejemplo, en 2021, ambos ministerios firmaron acuerdos para promover un desarrollo productivo sostenible en el sector agropecuario; y en 2024 se lanzó el proyecto Ganadería Sostenible Uruguay, financiado por la Unión Europea (a través de Euroclima), y liderado por el MA y MGAP.

Seguramente hay otras iniciativas, pero ¿cuál es el rol que cumple la institucionalidad rural no gubernamental? No se puede atender temas tan delicados y trascendentes como el ambiental sin la presencia activa y protagónica de quienes producen y son responsable de buena parte de la economía del país.

No está clara la integración de instituciones como la Federación Rural (FR), la Asociación Rural del Uruguay (ARU) o Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), entre otras, a pesar de que todas ellas han abordado en distintas instancias la importancia de los temas ambientales.

Lo que planteo no es un invento sin sustento. Hace un año (setiembre de 2024) y aquí cerca, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) de Paraguay y la Asociación Rural de Paraguay (ARP) firmaron un convenio de cooperación con el objetivo de fortalecer el trabajo conjunto, promoviendo acciones que beneficien al sector productivo y al cuidado del ambiente a la vez.

Los puntos fundamentales del acuerdo Mades-ARP pasan por la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, la protección de los recursos naturales y la implementación de programas educativos para las comunidades locales. Todos objetivos aplicables a Uruguay, aunque podrían adaptarse o agregarse otros según nuestra idiosincrasia. Se busca así no solo el bienestar ambiental, sino también el desarrollo económico y social de las regiones rurales del país, dice la información oficial paraguaya al respecto.

El cuidado ambiental no es solo responsabilidad del Estado, del MA ni del MGAP, fundamentalmente es responsabilidad de los ciudadanos, de la sociedad, y por eso el clave que se integre a la institucionalidad rural.

Solo hay que tener voluntad política, animarse a dar el primer paso, una llamada telefónica, un mensaje de WhatsApp desde alguno de los ministerios y poner fecha de encuentro, para comenzar a dialogar. Casualmente y por fortuna para Uruguay, el mejor aliado del cuidado ambiental es el principal motor económico del país: el agro. Ojalá nuestros gobernantes puedan verlo con claridad.

El mundo ante una nueva carrera de poder bélico, con China y EE.UU. a la cabeza.

El mundo ante una nueva carrera de poder bélico, con China y EE.UU. a la cabeza.

La Navidad y el fin de 2025 llegan con demostraciones de poder como no se veían desde los peores momentos de la Guerra Fría.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Hace 36 años, el 9 de noviembre de 1989 ocurrió un hecho que cambió el mundo en muchos aspectos: la caída del Muro de Berlín. Pocos meses después la banda británica Ponk Floyd realizó un concierto inolvidable (The Wall Live in Berlin) para celebrar la reunificación de Alemania y el fin de la Guerra Fría. En otro estilo, los alemanes de Scorpions lanzaron el mundialmente conocido Wind of change (Viento de cambio) en referencia directa a los cambios políticos del momento y el fin de la división del país. “Llévame a la magia de la gloria, donde los niños del mañana soñarán los cambios que vendrán (…); ya no hay tiempo que perder, hay que girar hacia la paz”, dice una de sus estrofas dirigidas a su país y a los alemanes, pero también a un mundo que veía reverdecer la esperanza. Fueron tiempos en que la política, la economía y la cultura se unieron en lo que todos creíamos que sería el comienzo de algo nuevo.

Y en parte lo fue, pero con los años nos dimos cuenta que la Guerra Fría y las demostraciones de fuerza bélica de los distintos países continuarían bajo otros argumentos y disfraces. El cambio había sido monumental pero no con la profundidad suficiente como para darle a la humanidad un tiempo mejor que también fuera duradero.

Rápidamente volvieron las amenazas y llegamos a este fin de 2025 con un mundo en permanente conflicto y demostraciones de fuerza entre potencias que tienen todo para que sus pueblos puedan vivir y desarrollarse en paz sin necesidad de pavonear sus capacidades bélicas.

En setiembre pasado, celebrando el 80º aniversario de la victoria de China sobre Japón durante la Segunda Guerra Mundial, el mandatario chino, Xi Jinping, realizó una muestra de poderío militar (foto de portada) junto al presidente ruso, Vladimir Putin, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, un encuentro que la prensa internacional y analistas geopolíticos definieron como “inédito”, que además de celebrar el acontecimiento histórico mencionado constituyó una muestra de poderío militar y asociación política típica de la Guerra Fría que tantas preocupaciones causó a la humanidad.

También asistieron mandatarios o sus representantes de Cuba, Vietnam, Malasia, Pakistán, Bielorrusia, Irán, Serbia y Zimbabue.

En un acto de sinceridad, Han Yongguang, dirigente del Partido Comunista Chino desde hace más de 50 años, dijo que el festejo también fue oportuno para mostrar el poder militar chino, además de que “el mundo se une por la justicia”. Es claro a quienes estuvo dirigido el mensaje si consideramos que en esa “unión por la justicia” faltaron los líderes occidentales, empezando por el estadounidense Donald Trump y los europeos.

Como era de esperar, Washington recogió el guante.

En las primeras horas del martes 23 de diciembre la Armada estadounidense anunció que procederá a construir una nueva clase de buques de guerra enmarcada en la iniciativa conocida como “Flota Dorada” que lanzó Trump.

Según lo anunciado por el presidente de EE.UU. la Armada desarrollará una nueva clase de grandes buques de combate de superficie, o acorazados, de entre 30.000 y 40.000 toneladas, equipados y prontos para atender las necesidades modernas.

“La construcción creará miles de empleos estadounidenses. Vamos a crear empleos”, subrayó el mandatario, y describió los nuevos acorazados a los que se les dotará de armas hipersónicas, cañones de riel electrónicos y armamento láser de alta potencia, toda tecnología de avanzada ajena y lejana para el común de los ciudadanos.

La prensa ha destacado que reactivar la construcción naval estadounidense ha sido una de las principales prioridades de la administración Trump en materia de defensa. El objetivo es competir con China.

“En un mundo en el que la pugna entre las dos grandes potencias ha ido a más, el agujero cada vez más hondo en el que se encuentra la industria naval americana tras décadas de desinversión empieza a causar cierta preocupación. Ya no es solo una cuestión económica, sino de seguridad nacional y mundial”, publicó El Economista de España.

El mismo medio agrega: “La guerra por el Ártico ya es una realidad. Y por eso, en línea con lo anunciado esta noche a nivel de la Armada, EE.UU. prepara una gran flota de rompehielos para hacer frente a Rusia y China. El gigante asiático está aprovechando su amistad con Rusia para conseguir influencia en la zona mientras la Administración entrante de EE.UU. ha entendido que tiene que poner coto a esta dinámica. Este telón de fondo explica las repetidas declaraciones de Donald Trump insistiendo en comprar Groenlandia y en ‘anexionar’ Canadá, así como su anuncio hace unos meses de que, paradójicamente, en pleno avance del deshielo por el cambio climático, EE.UU. construirá una gran flota de 40 buques rompehielos para ‘patrullar’ mejor y en todo momento el área”.

Lo del título, el mundo ya está enfrascado en una carrera armamentista y aquellas estrofas que cantaba Scorpions hace casi 40 años no son más que una expresión de deseo, o tal vez solo fueron una ilusión pasajera.

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Foto de portada, desfile militar en China, setiembre 2025 | Foto de AP en France 24.

El presidente Orsi defendió un Mercosur en tónica aperturista.

El presidente Orsi defendió un Mercosur en tónica aperturista.

En línea con su antecesor, pero en forma menos directa, el presidente de Uruguay planteó un Mercosur moderno y flexible. Ahora, el discurso debe llevarse a hechos y acciones concretas.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La cumbre del Mercosur realizada el fin de semana pasado en Foz do Iguaçu (Brasil), consolida a un Uruguay aperturista, lo que tira por tierra cualquier reparo que pudiera existir sobre qué posición tiene el gobierno de Yamandú Orsi sobre el tema.

Si leemos el fragmento en el que Orsi se refiere, frente a los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Javier Milei (Argentina) y Santiago Peña (Paraguay), sobre el comercio exterior sin saber quién lo pronunció, bien podríamos creer que son palabras del expresidente Luis Lacalle. Esto que algunos pueden considerarlo una crítica, en realidad no lo es.

Estamos ante una muestra de la fortaleza institucional de nuestra política exterior comercial, no ajena de matices y diferentes énfasis, pero que en realidad sigue una línea guía que no se pierde ni diluye con los cambios de gobierno.

Lo que ahora cabe esperar, es que lo plasmado en el discurso se adopte en acciones concretas de forma tal de seguir avanzando en los esfuerzos para que el Mercosur se convierta definitivamente en un trampolín que impulse y potencie lo que cada país tiene para ofrecer. Eso se logra solo si en lugar de restringir dejamos que cada uno sea según su potencial.

Aquí también vale la frase popular: “Quédate con quien te sume y te haga crecer”. Quizá sea el momento que nuestros socios mayores dejen de mirarse el ombligo y contemplen lo que Uruguay tiene para decir.

Hace años que Uruguay espera de países con capacidad de ser potencia como Argentina y Brasil (si no lo son es por errores propios), un acto de justicia permitiéndole que pueda establecer acuerdos con otros países, pero se han negado a pesar de lo imperioso que es para nosotros, porque a diferencia de ellos carecemos totalmente de comercio local ni tenemos producciones masivas.

Y lo peor, nos atan a limitaciones y restricciones que no funcionaron con ellos ni con nadie. En el caso de Brasil es peor: cuestiona la restrictiva política comercial y arancelaria que Estados Unidos impuso sobre él, pero nos ata a sus criterios sin darnos posibilidad de expandirnos. Es el peso y la fuerza del grande del barrio contra el vecino pequeño.

¿Qué fue lo que exactamente dijo el presidente Yamandú Orsi, ante sus pares del Mercosur, sobre la apertura comercial?

Destacó al bloque como una “plataforma estratégica que siempre hemos aspirado a tener para nuestra inserción internacional”, y llamó a los socios de Uruguay a construir un bloque que “sea los suficientemente flexible y moderno”.

Esa modernización -continuó- debe estar “orientada a su fortalecimiento, a mejorar su eficiencia y alinearlo con los desafíos que plante nuestra agenda externa”, lo cual es “claramente necesario”.

Es el momento de llevar las palabras a los hechos, y de conquistar resultados; Uruguay los necesita, y recomenzar el diálogo y negociaciones con China puede ser la señal correcta.

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Foto de portada de Presidencia de la República.

Incertidumbre.

Incertidumbre.

El presidente Orsi y el Gobierno caminan en un piso agrietado, causando dudas, vacilaciones e indecisiones.

Horacio Jaume | Montevideo | Todo El Campo | Va terminando el año y hay un término que empezó a generalizarse: la incertidumbre. La pregunta es por qué.

Si lo analizamos desde el punto de vista climático, el año ha sido bueno, con un invierno moderado y una primavera espectacular.

Los mercados de la carne y la leche han sido buenos, siempre demandados; los cultivos de inverno con buenos rendimientos y el arroz cerró con una buena producción.

Se ha estado presente en las principales ferias de la alimentación de la carne, y se están cerrando buenos negocios que se reflejan en los precios.

Se ha mantenido activa la exportación de ganado en pie y se corona con la apertura del mercado Transpacífico.

Si faltaba algo, las posibilidades de un TLC con la Comunidad Económica Europea, después de tanto tiempo es posible, a pesar de que en las últimas horas se postergó y sabemos que hoy no se firmará.

Frente a esta realidad, la administración Orsi da la sensación de no estar en sintonía.

En primer lugar, según los entendidos, lo que no se logra en los primeros 100 días es muy difícil lograrlo después, eso lo dejó pasar. Y como logro positivo se señala la aprobación del presupuesto nacional.

¿Dónde estuvieron sus puntos más débiles?

Todo empezó con la pesca con huelga que duró 80 días, violando contratos y convenios firmados entre el sindicato y los patrones, un conflicto que se fue extendiendo frente a la vista y paciencia de todos. Tanto que los barcos de pesca de altura tuvieron amotinamientos y retornaron a puerto. Se perdió la zafra, y ya al final, al no encontrar ningún acuerdo, los pesqueros hicieron un llamado a interesados a trabajar y en 24 horas se anotaron 20.000 personas.

Todos perdieron, barcos, sindicatos y el gobierno por no marcar la cancha. Fue el primer dato o señal de la fuerza sindical.

En plena elaboración del presupuesto hubo liceos, facultades y hasta bibliotecas que fueron ocupadas. Hay herramientas para evitarlo, pero no se usaron.

La industria de la leche, salvo Conaprole, tiene serios problemas, sin embargo, cuando la Cooperativa decide cerrar la planta de Rivera porque ya no funciona, asegurando el trabajo a todos los funcionarios, el sindicato se opone y decide parar afectando a toda la industria y hasta perdiendo leche.

La administración no tiene una posición clara frente a la gravedad de la situación. La Cooperativa no está violando la ley, tampoco ignorando un contrato: es una empresa decide no seguir perdiendo plata y toma una decisión.

Mientras tanto, hay emprendimientos y empresas que cierran y se retiran del país. Las razones, cada uno las sabrá, pero el ambiente no es de los mejores.

Un grupo de personas, enarbolando banderas palestinas trancan el puerto en la zona de la balanza. Hay un embarque de ganado en pie y la fila de camiones llega hasta el Cerro.

El PIT-CNT propone un nuevo impuesto, y tanto el presidente Yamandú Orsi como el ministro de Economía, Gabriel Oddone, aclaran suposición, pero la presión sigue.

Orsi no logra tener una hoja de ruta y la posición de sus ministros muchas veces se cruzan. No logra que su orquesta toque afinada. ¿Tendrá partitura o algunos no la aprendieron y tocan en forma desentonada?

El tiempo lo dirá, pero el tiempo que pasó no se recupera y el malestar crece

Según los últimos datos, el presidente ha perdido popularidad, y la incertidumbre aumenta.

Es el momento de pensar en un TLC Mercosur-China.

Es el momento de pensar en un TLC Mercosur-China.

La importancia de China como comprador y vendedor de productos del y al Mercosur no es novedad. Ya existe una relación consolidada, y un TLC profundizaría esa realidad y generaría mayores beneficios.

Montevideo | Todo El Campo | La postergación de la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea se suma a la larga lista de frustraciones acumuladas en 25 años de fracasos, avances lentos, contramarcha y varios volver a empezar.

Al parecer esta vez el atraso será solo por un mes, hasta enero de 2026, pero, ¿quién sabe si realmente eso se cumplirá o es una postergación indefinida más?

Es verdad que el mundo ha cambiado y Europa necesita un acuerdo con un bloque como el Mercosur, pero hasta que la rubrica se estampe en los documentos, todo puede pasar, porque mientras los líderes europeos nos dicen una cosa, en las calles europeas crece el malestar de productores por temor a ser perjudicados.

Sin embargo, la postergación de la firma entre el Mercosur y la Unión Europea debe servir para que nos demos cuenta (los países del Mercosur) lo bien que nos vendría comenzar a buscar acuerdos con países o bloques más pragmáticos, por ejemplo China.

Un tratado de libre comercio (TLC) entre el Mercosur y China tendría alto potencial comercial y estratégico, ampliando mercados para commodities y manufacturas de valor agregado del Mercosur. También es verdad -hay que decirlo claramente para que se tomen las medidas para evitarlo- que significaría arriesgar mayor dependencia exportadora y presión sobre industrias sensibles.

Para evitar esos impactos que podrían ser negativos se deben establecer reglas de origen, salvaguardias y políticas complementarias claras, pero también es verdad que son riesgos que presentan todos los TLC, sin embargo, negociando se logran superar todos los escollos y avanzar. No hay motivo para pensar que China es la excepción.

La importancia de China como comprador y vendedor de productos del y al Mercosur no es novedad. Ya existe una relación consolidada, y un TLC profundizaría esa realidad y generaría mayores beneficios.

Uno de esos beneficios, el más claro y que Uruguay necesita imperiosamente, sería la reducción de aranceles y la facilitación en todos los procesos que involucran el comercio internacional, de tal forma que nos posiciones en mejor condición respecto a competidores directos que sí cuentan con acuerdos que los hacen más competitivos.

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RIESGOS.

Centrémonos en los principales riesgos que generaría un TLC con China, ya que mencionar los beneficios es cosa sencilla.

  • Reglas de origen complejas, lo que pueden impedir que empresas locales aprovechen preferencias, conformando así una barrera técnica.
  • Asimetría económica que podría operar en favor de China, en cuanto ésta posee capacidad exportadora y subsidios que pueden desplazar productores locales.
  • Dependencia de un solo mercado: concentración de exportaciones en China aumenta vulnerabilidad ante cambios de demanda o políticas chinas, cosa que Uruguay ya ha sufrido respecto a algunos productos.

Cada uno de esos posibles inconvenientes puede tener soluciones prácticas, entre ellas:

Negociar salvaguardias y cláusulas de ajuste para sectores sensibles.

Simplificar y armonizar reglas de origen con plazos de transición y asistencia técnica a pymes.

Acompañar con una política industrial y de financiamiento para mover exportaciones con mayor valor agregado.

Realizar monitores y cláusulas de revisión periódica para mitigar riesgos geoestratégicos.

ANÁLISIS SECTOR POR SECTOR (SOJA, CARNE, AUTOMOTRIZ, SERVICIOS).

De lo que no hay dudas es que un TLC Mercosur–China tendría alto potencial para aumentar exportaciones de commodities y atraer inversión en infraestructura, pero también puede acelerar la dependencia exportadora y presionar la industria manufacturera local.

Cabe recordar que Paraguay negocia con Taiwán, no con China.

País — SectorOportunidad principalRiesgo clave
Argentina — SojaMayor acceso y precios por exportación de grano enteroDesincentivo al procesamiento local
Argentina — CarneConsolidación de China como mercado masivoConcentración de destino; volatilidad
Argentina — ServiciosExportación de software y servicios profesionalesCompetencia y barreras regulatorias
Brasil — SojaEscala exportadora y logística eficientePresión sobre infraestructura y costos
Brasil — CarneGran volumen exportable; demanda chinaRiesgo reputacional y dependencia
Brasil — ServiciosOportunidades en TIC y logísticaMenor competitividad frente a China
Uruguay — SojaNichos de calidad y cadenas cortasVulnerabilidad a cambios en la demanda china
Uruguay — CarneBeneficio probado por acceso a ChinaRiesgo de concentración de mercado
Servicios (todos)Exportar software, turismo y servicios profesionalesReglas de comercio digital y movilidad laboral

ANÁLISIS POR PAÍS Y SECTOR.

Argentina — Soja: Argentina exportó cantidades significativas de soja a China en 2023; un TLC reduciría aranceles y podría aumentar el flujo de grano, pero podría agravar la fuga de materia prima si no se incentiva el procesamiento local (aceite/harina). Recomendación: reglas de origen que favorezcan el procesamiento regional y créditos para plantas de crushing (molienda y transformación de la soja en sus derivados).

Argentina — Carne: China ya absorbe la mayor parte de las exportaciones argentinas de carne; un TLC consolidaría ese mercado, pero aumenta la exposición a cambios de demanda y medidas sanitarias; se proyectan aumentos de exportación, pero con concentración superior al 70% en China en algunos años.

Argentina — Servicios: Argentina tiene capacidad exportadora de servicios profesionales y TIC; un acuerdo que incluya comercio digital y movilidad temporal puede ampliar ingresos por servicios, pero exige acuerdos regulatorios y protección de datos.

Brasil — Soja y Carne: Brasil es el mayor exportador de soja a China por valor y volumen; un TLC potenciaría esa ventaja y la IED en logística, pero expondría a la infraestructura a cuellos de botella y a la competencia por precios; la diversificación de destinos y mejoras logísticas son críticas.

Uruguay — Soja, Carne y Servicios: Uruguay ha visto cómo la demanda china por carne transformó sectores y servicios asociados; un TLC consolidaría esos efectos y puede beneficiar servicios logísticos y financieros, aunque aumenta la dependencia de China como destino principal.

La carne: beneficios nutricionales y perspectiva cultural, social y familiar.

La carne: beneficios nutricionales y perspectiva cultural, social y familiar.

La carne uruguaya ha ganado reconocimiento internacional por su calidad superior, convirtiéndose en un producto emblemático del país.

Montevideo | Todo El Campo | La carne ha sido un componente fundamental de la dieta humana a lo largo de la historia. Desde tiempos inmemoriales, diferentes civilizaciones han incluido diferentes tipos de carne en sus hábitos alimenticios, no solo por su sabor, sino también por los numerosos beneficios nutricionales que aporta. A pesar de la creciente tendencia hacia dietas vegetarianas y veganas en los últimos años, es importante destacar por qué el consumo de carne puede ser beneficioso para la salud y la cultura.

UN ALIADO NUTRICIONAL.

Uno de los argumentos más fuertes a favor del consumo de carne es su perfil nutricional. La carne es una fuente rica de proteínas de alta calidad, necesarias para el crecimiento y la reparación de tejidos. Las proteínas son esenciales para el funcionamiento adecuado del cuerpo, y la carne, particularmente las carnes rojas, contiene todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita.

Además, la carne es una excelente fuente de hierro hemo, un tipo de hierro que se absorbe más fácilmente que el hierro no hemo de fuentes vegetales. El hierro es vital para la producción de hemoglobina y para prevenir la anemia.

La carne también es rica en vitaminas del grupo B, como la B12, que es crucial para la salud del sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos. Esta vitamina se encuentra casi exclusivamente en alimentos de origen animal, lo que hace que los consumidores de dietas basadas en plantas a menudo necesiten suplementarla.

VITAMINAS Y MINERALES ESENCIALES.

La carne no solo proporciona proteínas, sino también una variedad de minerales como zinc, que es fundamental para el sistema inmune. El zinc ayuda a reducir la inflamación y es capital para la cicatrización de heridas. Asimismo, el consumo de carne ha demostrado estar relacionado con una mayor ingesta de nutrientes esenciales, lo que puede conducir a una mejor salud en general.

ASPECTOS CULTURALES Y SOCIALES.

Desde una perspectiva cultural, la carne ha sido parte de celebraciones y rituales en distintas sociedades. Las parrilladas familiares, las comidas festivas y los platos tradicionales a menudo incluyen carne, y estos momentos son una oportunidad para unir a las personas, fortalecer los lazos familiares y transmitir tradiciones. La carne forma parte de la identidad culinaria de muchas naciones y refleja prácticas agrícolas y ganaderas que han evolucionado a lo largo del tiempo.

CARNE URUGUAYA: CALIDAD SUPERIOR.

La carne uruguaya ha ganado reconocimiento internacional por su calidad superior, convirtiéndose en un producto emblemático del país. Uruguay, con su vasto territorio agrícola y ganado alimentado predominantemente con pasto, ha logrado posicionarse como uno de los principales exportadores de carne vacuna en el mundo. La combinación de un clima favorable, prácticas ganaderas sostenibles y un riguroso control de calidad durante todo el proceso de producción permite a Uruguay ofrecer un producto que satisface las exigencias de los mercados más exigentes.

El sistema de trazabilidad implementado por la industria cárnica uruguaya asegura que cada pieza de carne pueda ser rastreada desde el campo hasta el consumidor. Este enfoque no solo refuerza la confianza de los compradores internacionales, sino que también garantiza que los estándares sanitarios y de bienestar animal sean rigurosamente cumplidos. En 2022, las exportaciones de carne uruguaya alcanzaron cifras récord, consolidándose como un pilar fundamental de la economía nacional y un símbolo del compromiso del país con la excelencia en la producción agropecuaria.

Además, el carácter natural y sostenible de la carne uruguaya ha cobrado relevancia en un mundo cada vez más interesado en la alimentación saludable y la producción responsable. Los restaurantes y distribuidores a nivel global destacan no solo el sabor y la textura de este producto, sino también su impacto ambiental reducido, dado que la mayoría de las ganaderías se encuentran en sistemas extensivos. De esta manera, la carne uruguaya no solo representa un deleite culinario, sino también una elección consciente para aquellos que buscan calidad y sostenibilidad en su alimentación.

CONCLUSIÓN.

En resumen, aunque el debate sobre la carne en la dieta continúa, es innegable que su inclusión puede traer consigo beneficios significativos para la salud, así como un valor cultural y social importante.

Incorporar carne de manera equilibrada y consciente puede enriquecer nuestra dieta y nuestras experiencias culinarias, convirtiendo la comida en un momento de disfrute y conexión. La clave está en la moderación y en la elección de fuentes responsables, lo que nos permitirá continuar disfrutando de los beneficios de la carne sin comprometer nuestra salud ni el planeta.

Y una cosa más que siempre es bueno recordar y repetir, porque algo de esto ya fue dicho: la carne uruguaya es reconocida mundialmente por su excepcional calidad, sabor y ternura, gracias a la crianza de ganado en pasturas naturales y a un enfoque en prácticas sostenibles.

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