El presidente Orsi y el Gobierno caminan en un piso agrietado, causando dudas, vacilaciones e indecisiones.
Horacio Jaume | Montevideo | Todo El Campo | Va terminando el año y hay un término que empezó a generalizarse: la incertidumbre. La pregunta es por qué.
Si lo analizamos desde el punto de vista climático, el año ha sido bueno, con un invierno moderado y una primavera espectacular.
Los mercados de la carne y la leche han sido buenos, siempre demandados; los cultivos de inverno con buenos rendimientos y el arroz cerró con una buena producción.
Se ha estado presente en las principales ferias de la alimentación de la carne, y se están cerrando buenos negocios que se reflejan en los precios.
Se ha mantenido activa la exportación de ganado en pie y se corona con la apertura del mercado Transpacífico.
Si faltaba algo, las posibilidades de un TLC con la Comunidad Económica Europea, después de tanto tiempo es posible, a pesar de que en las últimas horas se postergó y sabemos que hoy no se firmará.
Frente a esta realidad, la administración Orsi da la sensación de no estar en sintonía.
En primer lugar, según los entendidos, lo que no se logra en los primeros 100 días es muy difícil lograrlo después, eso lo dejó pasar. Y como logro positivo se señala la aprobación del presupuesto nacional.
¿Dónde estuvieron sus puntos más débiles?
Todo empezó con la pesca con huelga que duró 80 días, violando contratos y convenios firmados entre el sindicato y los patrones, un conflicto que se fue extendiendo frente a la vista y paciencia de todos. Tanto que los barcos de pesca de altura tuvieron amotinamientos y retornaron a puerto. Se perdió la zafra, y ya al final, al no encontrar ningún acuerdo, los pesqueros hicieron un llamado a interesados a trabajar y en 24 horas se anotaron 20.000 personas.
Todos perdieron, barcos, sindicatos y el gobierno por no marcar la cancha. Fue el primer dato o señal de la fuerza sindical.
En plena elaboración del presupuesto hubo liceos, facultades y hasta bibliotecas que fueron ocupadas. Hay herramientas para evitarlo, pero no se usaron.
La industria de la leche, salvo Conaprole, tiene serios problemas, sin embargo, cuando la Cooperativa decide cerrar la planta de Rivera porque ya no funciona, asegurando el trabajo a todos los funcionarios, el sindicato se opone y decide parar afectando a toda la industria y hasta perdiendo leche.
La administración no tiene una posición clara frente a la gravedad de la situación. La Cooperativa no está violando la ley, tampoco ignorando un contrato: es una empresa decide no seguir perdiendo plata y toma una decisión.
Mientras tanto, hay emprendimientos y empresas que cierran y se retiran del país. Las razones, cada uno las sabrá, pero el ambiente no es de los mejores.
Un grupo de personas, enarbolando banderas palestinas trancan el puerto en la zona de la balanza. Hay un embarque de ganado en pie y la fila de camiones llega hasta el Cerro.
El PIT-CNT propone un nuevo impuesto, y tanto el presidente Yamandú Orsi como el ministro de Economía, Gabriel Oddone, aclaran suposición, pero la presión sigue.
Orsi no logra tener una hoja de ruta y la posición de sus ministros muchas veces se cruzan. No logra que su orquesta toque afinada. ¿Tendrá partitura o algunos no la aprendieron y tocan en forma desentonada?
El tiempo lo dirá, pero el tiempo que pasó no se recupera y el malestar crece
Según los últimos datos, el presidente ha perdido popularidad, y la incertidumbre aumenta.
La importancia de China como comprador y vendedor de productos del y al Mercosur no es novedad. Ya existe una relación consolidada, y un TLC profundizaría esa realidad y generaría mayores beneficios.
Montevideo | Todo El Campo | La postergación de la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea se suma a la larga lista de frustraciones acumuladas en 25 años de fracasos, avances lentos, contramarcha y varios volver a empezar.
Al parecer esta vez el atraso será solo por un mes, hasta enero de 2026, pero, ¿quién sabe si realmente eso se cumplirá o es una postergación indefinida más?
Es verdad que el mundo ha cambiado y Europa necesita un acuerdo con un bloque como el Mercosur, pero hasta que la rubrica se estampe en los documentos, todo puede pasar, porque mientras los líderes europeos nos dicen una cosa, en las calles europeas crece el malestar de productores por temor a ser perjudicados.
Sin embargo, la postergación de la firma entre el Mercosur y la Unión Europea debe servir para que nos demos cuenta (los países del Mercosur) lo bien que nos vendría comenzar a buscar acuerdos con países o bloques más pragmáticos, por ejemplo China.
Un tratado de libre comercio (TLC) entre el Mercosur y China tendría alto potencial comercial y estratégico, ampliando mercados para commodities y manufacturas de valor agregado del Mercosur. También es verdad -hay que decirlo claramente para que se tomen las medidas para evitarlo- que significaría arriesgar mayor dependencia exportadora y presión sobre industrias sensibles.
Para evitar esos impactos que podrían ser negativos se deben establecer reglas de origen, salvaguardias y políticas complementarias claras, pero también es verdad que son riesgos que presentan todos los TLC, sin embargo, negociando se logran superar todos los escollos y avanzar. No hay motivo para pensar que China es la excepción.
La importancia de China como comprador y vendedor de productos del y al Mercosur no es novedad. Ya existe una relación consolidada, y un TLC profundizaría esa realidad y generaría mayores beneficios.
Uno de esos beneficios, el más claro y que Uruguay necesita imperiosamente, sería la reducción de aranceles y la facilitación en todos los procesos que involucran el comercio internacional, de tal forma que nos posiciones en mejor condición respecto a competidores directos que sí cuentan con acuerdos que los hacen más competitivos.
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RIESGOS.
Centrémonos en los principales riesgos que generaría un TLC con China, ya que mencionar los beneficios es cosa sencilla.
Reglas de origen complejas, lo que pueden impedir que empresas locales aprovechen preferencias, conformando así una barrera técnica.
Asimetría económica que podría operar en favor de China, en cuanto ésta posee capacidad exportadora y subsidios que pueden desplazar productores locales.
Dependencia de un solo mercado: concentración de exportaciones en China aumenta vulnerabilidad ante cambios de demanda o políticas chinas, cosa que Uruguay ya ha sufrido respecto a algunos productos.
Cada uno de esos posibles inconvenientes puede tener soluciones prácticas, entre ellas:
Negociar salvaguardias y cláusulas de ajuste para sectores sensibles.
Simplificar y armonizar reglas de origen con plazos de transición y asistencia técnica a pymes.
Acompañar con una política industrial y de financiamiento para mover exportaciones con mayor valor agregado.
Realizar monitores y cláusulas de revisión periódica para mitigar riesgos geoestratégicos.
ANÁLISIS SECTOR POR SECTOR (SOJA, CARNE, AUTOMOTRIZ, SERVICIOS).
De lo que no hay dudas es que un TLC Mercosur–China tendría alto potencial para aumentar exportaciones de commodities y atraer inversión en infraestructura, pero también puede acelerar la dependencia exportadora y presionar la industria manufacturera local.
Cabe recordar que Paraguay negocia con Taiwán, no con China.
País — Sector
Oportunidad principal
Riesgo clave
Argentina — Soja
Mayor acceso y precios por exportación de grano entero
Desincentivo al procesamiento local
Argentina — Carne
Consolidación de China como mercado masivo
Concentración de destino; volatilidad
Argentina — Servicios
Exportación de software y servicios profesionales
Competencia y barreras regulatorias
Brasil — Soja
Escala exportadora y logística eficiente
Presión sobre infraestructura y costos
Brasil — Carne
Gran volumen exportable; demanda china
Riesgo reputacional y dependencia
Brasil — Servicios
Oportunidades en TIC y logística
Menor competitividad frente a China
Uruguay — Soja
Nichos de calidad y cadenas cortas
Vulnerabilidad a cambios en la demanda china
Uruguay — Carne
Beneficio probado por acceso a China
Riesgo de concentración de mercado
Servicios (todos)
Exportar software, turismo y servicios profesionales
Reglas de comercio digital y movilidad laboral
ANÁLISIS POR PAÍS Y SECTOR.
Argentina — Soja: Argentina exportó cantidades significativas de soja a China en 2023; un TLC reduciría aranceles y podría aumentar el flujo de grano, pero podría agravar la fuga de materia prima si no se incentiva el procesamiento local (aceite/harina). Recomendación: reglas de origen que favorezcan el procesamiento regional y créditos para plantas de crushing (molienda y transformación de la soja en sus derivados).
Argentina — Carne: China ya absorbe la mayor parte de las exportaciones argentinas de carne; un TLC consolidaría ese mercado, pero aumenta la exposición a cambios de demanda y medidas sanitarias; se proyectan aumentos de exportación, pero con concentración superior al 70% en China en algunos años.
Argentina — Servicios: Argentina tiene capacidad exportadora de servicios profesionales y TIC; un acuerdo que incluya comercio digital y movilidad temporal puede ampliar ingresos por servicios, pero exige acuerdos regulatorios y protección de datos.
Brasil — Soja y Carne: Brasil es el mayor exportador de soja a China por valor y volumen; un TLC potenciaría esa ventaja y la IED en logística, pero expondría a la infraestructura a cuellos de botella y a la competencia por precios; la diversificación de destinos y mejoras logísticas son críticas.
Uruguay — Soja, Carne y Servicios: Uruguay ha visto cómo la demanda china por carne transformó sectores y servicios asociados; un TLC consolidaría esos efectos y puede beneficiar servicios logísticos y financieros, aunque aumenta la dependencia de China como destino principal.
La carne uruguaya ha ganado reconocimiento internacional por su calidad superior, convirtiéndose en un producto emblemático del país.
Montevideo | Todo El Campo | La carne ha sido un componente fundamental de la dieta humana a lo largo de la historia. Desde tiempos inmemoriales, diferentes civilizaciones han incluido diferentes tipos de carne en sus hábitos alimenticios, no solo por su sabor, sino también por los numerosos beneficios nutricionales que aporta. A pesar de la creciente tendencia hacia dietas vegetarianas y veganas en los últimos años, es importante destacar por qué el consumo de carne puede ser beneficioso para la salud y la cultura.
UN ALIADO NUTRICIONAL.
Uno de los argumentos más fuertes a favor del consumo de carne es su perfil nutricional. La carne es una fuente rica de proteínas de alta calidad, necesarias para el crecimiento y la reparación de tejidos. Las proteínas son esenciales para el funcionamiento adecuado del cuerpo, y la carne, particularmente las carnes rojas, contiene todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita.
Además, la carne es una excelente fuente de hierro hemo, un tipo de hierro que se absorbe más fácilmente que el hierro no hemo de fuentes vegetales. El hierro es vital para la producción de hemoglobina y para prevenir la anemia.
La carne también es rica en vitaminas del grupo B, como la B12, que es crucial para la salud del sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos. Esta vitamina se encuentra casi exclusivamente en alimentos de origen animal, lo que hace que los consumidores de dietas basadas en plantas a menudo necesiten suplementarla.
VITAMINAS Y MINERALES ESENCIALES.
La carne no solo proporciona proteínas, sino también una variedad de minerales como zinc, que es fundamental para el sistema inmune. El zinc ayuda a reducir la inflamación y es capital para la cicatrización de heridas. Asimismo, el consumo de carne ha demostrado estar relacionado con una mayor ingesta de nutrientes esenciales, lo que puede conducir a una mejor salud en general.
ASPECTOS CULTURALES Y SOCIALES.
Desde una perspectiva cultural, la carne ha sido parte de celebraciones y rituales en distintas sociedades. Las parrilladas familiares, las comidas festivas y los platos tradicionales a menudo incluyen carne, y estos momentos son una oportunidad para unir a las personas, fortalecer los lazos familiares y transmitir tradiciones. La carne forma parte de la identidad culinaria de muchas naciones y refleja prácticas agrícolas y ganaderas que han evolucionado a lo largo del tiempo.
CARNE URUGUAYA: CALIDAD SUPERIOR.
La carne uruguaya ha ganado reconocimiento internacional por su calidad superior, convirtiéndose en un producto emblemático del país. Uruguay, con su vasto territorio agrícola y ganado alimentado predominantemente con pasto, ha logrado posicionarse como uno de los principales exportadores de carne vacuna en el mundo. La combinación de un clima favorable, prácticas ganaderas sostenibles y un riguroso control de calidad durante todo el proceso de producción permite a Uruguay ofrecer un producto que satisface las exigencias de los mercados más exigentes.
El sistema de trazabilidad implementado por la industria cárnica uruguaya asegura que cada pieza de carne pueda ser rastreada desde el campo hasta el consumidor. Este enfoque no solo refuerza la confianza de los compradores internacionales, sino que también garantiza que los estándares sanitarios y de bienestar animalsean rigurosamente cumplidos. En 2022, las exportaciones de carne uruguaya alcanzaron cifras récord, consolidándose como un pilar fundamental de la economía nacional y un símbolo del compromiso del país con la excelencia en la producción agropecuaria.
Además, el carácter natural y sostenible de la carne uruguaya ha cobrado relevancia en un mundo cada vez más interesado en la alimentación saludable y la producción responsable. Los restaurantes y distribuidores a nivel global destacan no solo el sabor y la textura de este producto, sino también su impacto ambiental reducido, dado que la mayoría de las ganaderías se encuentran en sistemas extensivos. De esta manera, la carne uruguaya no solo representa un deleite culinario, sino también una elección consciente para aquellos que buscan calidad y sostenibilidad en su alimentación.
CONCLUSIÓN.
En resumen, aunque el debate sobre la carne en la dieta continúa, es innegable que su inclusión puede traer consigo beneficios significativos para la salud, así como un valor cultural y social importante.
Incorporar carne de manera equilibrada y consciente puede enriquecer nuestra dieta y nuestras experiencias culinarias, convirtiendo la comida en un momento de disfrute y conexión. La clave está en la moderación y en la elección de fuentes responsables, lo que nos permitirá continuar disfrutando de los beneficios de la carne sin comprometer nuestra salud ni el planeta.
Y una cosa más que siempre es bueno recordar y repetir, porque algo de esto ya fue dicho: la carne uruguaya es reconocida mundialmente por su excepcional calidad, sabor y ternura, gracias a la crianza de ganado en pasturas naturales y a un enfoque en prácticas sostenibles.
Un toro que trabaja sobre vacas bien paradas no discute, la eficiencia aparece sola.
Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro | Lavalleja | Todo El Campo | En las sierras del este, donde los campos parecen latir junto a cada arroyo que baja del cristalino, la cría vacuna tiene un ritmo propio. No es la ganadería de los grandes potreros ni de las pasturas templadas: es una cría que se hace al ras del suelo, con los recursos que la naturaleza ofrece y el productor administra con la paciencia de un relojero.
El paisaje ayuda a entender todo. Son lomas pedregosas, campos naturales de oferta limitada, pasto que mejora con cada lluvia y se reduce en cada seca. Allí, más que en ningún otro lado, el sistema depende de un equilibrio fino: la vaca, el pasto, el tiempo y las decisiones que se toman. Cuatro actores que no siempre se ponen de acuerdo.
Y en ese escenario aparece el punto de tensión máxima: la época de entore.
No hay otro momento del año que reúna tanto riesgo y tanta esperanza.
El entore, en las sierras, es más que una fecha: es el resultado.
Todo lo que se hizo, o se dejó de hacer durante los once meses anteriores se refleja ahí. No importa cuántos días se recorrió, cuántas aguadas se arreglaron o cuántos alambrados se tensaron, la vaca habla con su condición corporal, y es una voz que no tiene excusas.
Una vaca que llega justa, apretada, sin reservas, marca el rumbo del año siguiente: preñez más baja, menos terneros, menos reposición, menos ventas, menos ingresos. En un sistema serrano, donde cada punto de preñez pesa más que un novillo gordo, esos errores se pagan caros y por largo tiempo.
En cambio, cuando el manejo acompaña, cuando se ordenó el rodeo, se planificó la carga, se hizo un destete a tiempo, se cuidó el estado, se manejaron con descanso los potreros, el entore deja de ser una amenaza para transformarse en un trámite natural. Un toro que trabaja sobre vacas bien paradas no discute, la eficiencia aparece sola.
Por eso decimos que, en las sierras, más que en otros sistemas, “nos jugamos la producción del año” en esos 60–75 días. No por romanticismo, sino por matemática pura. Lo que falte ahí no se recupera después; lo que se gane ahí, rinde todo el ciclo.
Al final, la cría en las sierras tiene esa mezcla tan uruguaya de humildad y resiliencia.
No presume. No promete. No se esconde.
Pero cada noviembre, cuando los toros entran al rodeo y el campo se endurece bajo el sol, vuelve a recordarnos algo muy simple: que en estos suelos duros la ganadería, es un pacto entre la vaca y el productor. Y que el entore, siempre es el momento en que ese pacto queda a la vista.
Los productores lecheros no reciben buenas señales.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La semana pasada se dieron dos hechos relevantes para la lechería nacional, no productivos, sino políticos, y ambos vinculados al presidente de la República, Yamandú Orsi.
El primero fue el encuentro de las gremiales del sector con el mandatario, hecho ocurrido en la Torre Ejecutiva el jueves 11. También participaron instituciones como el Instituto Nacional de la Leche (Inale) y el Instituto Nacional de Colonización (INC), pero la reunión -pedida por los productores y que Orsi demoró varios meses en responder- fue ante todo la oportunidad que el sector productivo tuvo de plantear sus inquietudes y desafíos.
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, no estuvo presente, tampoco el subsecretario Matías Carámbula, lo cual es raro si tenemos en cuenta que desde el gobierno se ha subrayado en los discursos la importancia de la lechería nacional.
El segundo fue la reunión del presidente Orsi con la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL), ocurrido en la Torre Ejecutiva el viernes 12 (foto de portada).
“Durante el encuentro, se abordó la situación actual del sector lácteo en Uruguay”, informó la página web de Presidencia en una escueta publicación acompañada de una fotografía.
DIFERENCIAS Y SEÑALES POLÍTICAS RELEVANTES.
Que el mandatario reciba a productores como a trabajadores de la industria láctea, parece justo y por tanto correcto. Sin embargo, es importante marcar algunas diferencias entre una y otra reunión, que pueden pasar desapercibidas, pero son señales políticas relevantes.
La primera es que la reunión con los productores fue el primer encuentro de éstos con Orsi, a pesar de que se había solicitado hace varios meses, mientras que con los trabajadores se trata de la segunda reunión, solicitada y concedida en mucho menor tiempo, lo que deja ver la preferencia hacia uno en perjuicio de otro.
Otra diferencia es que en la reunión de Orsi con los productores no estuvo presente el ministro Fratti, pero en la reunión con los representantes de FTIL sí estuvo el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, además del presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala.
¿No hubiera sido positiva la presencia Fratti pero también del ministro de Trabajo en la reunión con los productores que también son -ante todo- trabajadores?, y por supuesto, generan miles de puestos de trabajo directos e indirectos en todo el país, contribuyen con la alimentación de la población y hacen que al país ingresen millones de dólares en exportaciones.
Por otra parte, desde el punto de vista político, no es inocente que el titular del sindicalismo y del MTSS, ambos del Partido Comunista, compartan una reunión con uno de los sindicatos más radicales e intolerantes que posee el país.
Y una tercera observación que puede parecer sin importancia pero lo es porque indica lo que es relevante para quienes nos gobiernan: hasta el momento de escribir esta columna (domingo 14/12 en horas de la tarde) ni en la página web de Presidencia, ni en sus redes sociales, se informó sobre la reunión de Orsi con los productores, pero sí lo hizo con FTIL.
La información, y cómo se brinda a la población también es una forma de marcar posicionamientos, y quien dirige la comunicación institucional de Presidencia seguro lo sabe, y actúa en consecuencia.
Que un hecho de ese tipo no aparezca en la web de Presidencia ni del MGAP es una forma de transmitir la poca importancia que se le da a la producción. En política, lo que se quiere destacar como positivo se informa, y aquello que no se informa es como si no sucediera.
Se ha dicho que el presidente Orsi no tiene una agenda para la lechería, quizás quienes eso afirman se equivocan y en realidad la agenda es no tenerla.
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Foto de portada: reunión encabezada por el presidente Orsi, el ministro Castillo y el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, con representantes de FTIL.
Decir que el Procría “empezó a caminar” no es una frase vacía. Significa que una parte importante de la ganadería uruguaya comienza a ordenarse, a discutirse, a mirarse con más claridad.
Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro | Minas, Lavalleja | Todo El Campo | El programa Procría ya está en marcha y, más allá de la noticia formal, lo que realmente importa es lo que empieza a pasar en el campo. Porque los programas no cambian la realidad por decreto: cambian cuando el técnico llega al predio, cuando se empieza a mirar el rodeo con otros ojos, cuando los datos dejan de ser promesas y pasan a ser información de verdad. Es ahí donde se enciende algo distinto.
Lo primero que surge es orden. La cría puede ser lenta en resultados, pero es muy rápida en mostrar cuándo se trabaja bien. Cuando los tactos se hacen a tiempo, cuando la entorada se planifica, cuando las vacas se clasifican como corresponde y el campo natural se maneja con criterio, el sistema empieza a respirar. No hay milagros ni secretos, hay proceso. Y cuando el proceso se sostiene, la productividad aparece como una consecuencia natural.
El contexto acompaña. Los precios de la reposición vienen fuertes, la faena tiene estabilidad, y eso le da margen al productor para animarse a ajustar cosas que quizá llevaba tiempo postergando. Pero lo realmente transformador no es el precio, sino el funcionamiento en grupos. Ahí es donde pasa la magia.
En un grupo, los productores comparan estrategias, se muestran datos, comparten decisiones y, casi sin darse cuenta, se empujan unos a otros a trabajar mejor. Lo que antes era una duda se convierte en una convicción porque otro ya lo probó. Las excusas empiezan a desarmarse cuando alguien del grupo demuestra que se puede. El técnico aporta método; el grupo aporta motor. Esa combinación es la que hace que la cría, que siempre fue de tiempos largos, pueda moverse más rápido.
A medida que el programa avance, no se esperan fuegos artificiales, pero sí un cambio sostenido. Rodeos más ordenados, registros más claros, decisiones más oportunas, más terneros logrados por vaca entorada, menos vacas “a ver qué pasa”. El impacto económico llega después, como resultado de un sistema que se vuelve previsible. Y para la ganadería familiar, la previsibilidad es casi tan valiosa como un buen precio.
Lo más profundo, sin embargo, no está en los porcentajes, sino en la cultura de gestión que empieza a instalarse: dejar de trabajar por intuición y empezar a trabajar por indicadores; dejar de reaccionar y empezar a anticipar; dejar de hacerlo solo y empezar a hacerlo acompañado. Ese cambio cultural es la verdadera capacidad instalada que puede quedar en los predios cuando el programa termine.
Por eso, decir que el Procría “empezó a caminar” no es una frase vacía. Significa que una parte importante de la ganadería uruguaya comienza a ordenarse, a discutirse, a mirarse con más claridad. Significa que la cría, ese rubro que sostiene al productor familiar desde siempre, está entrando en un proceso de mejora continua que puede marcar una diferencia real en los próximos años.
La cría no cambia de un día para otro. Cambia cuando se empieza a trabajar distinto. Y hoy, en muchos predios, eso va a empezar a pasar.