“Una empresa argentina que invirtió en Uruguay logró tener allá la aprobación para vender carne a China que aquí todos esperan y se demora”.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La envidia es un sentimiento destructivo que el catolicismo ubica como uno de los pecados capitales, pero el teólogo luterano Krister Stendahl acuñó la expresión “santa envidia” entendiéndose por tal la envidia que hace bien y por tanto se convierte en virtud, porque ya no es la tristeza por el bien o el logro ajeno, sino el reconocimiento y la admiración del éxito del otro y el sentirse impulsado a parecérsele.
A partir de la autorización comenzará a faenar 600 cabezas semanales. Pero no se quedará ahí, sino que continuará proyectándose de forma ascendente buscando llegar a mil cabezas semanales, según dijo Leonardo Lequio, director de la empresa, a Tardáguila Agromercados.
Los Lequios son dueños de dos frigoríficos en Argentina, en La Pampa y Entre Ríos, y desde fines de 2022 también de Halmon, en Florida.
Remitiéndose al comunicado oficial, Bichos de Campo señala que la autorización china es el resultado de las gestiones realizadas por el presidente de Uruguay, Luis Lacalle, que en noviembre de 2023 visitó aquel país y mantuvo una importante agenda, y luego el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca junto con otros organismos nacionales y empresarios privados hicieron lo propio, también en China.
El citado portal argentino pone énfasis en que en su país “hay unas 25 plantas frigoríficas que esperan la aprobación de los chinos para poder comenzar a venderle a ese país”, pero “los funcionarios locales se encargan semana tras semana de ir peleándose -o al menos generando algún cortocircuito- con sus pares de los países con los cuales se comercia”, por lo que “la situación (de Uruguay) es bien diferente a la que tiene Argentina”.
“En las condiciones actuales” que atraviesa Argentina, “esos episodios” de diferencias o enfrentamientos, “ponen en riesgo diferentes negocios y hasta inversiones extranjeras en el país”, continúa.
Y cuestiona al presidente Milei como a la canciller Mondino: “En el caso de la carne vacuna, hay varias decenas de plantas esperando la habilitación, pero duermen en un cajón desde hace un rato largo y, luego de que el nuevo presidente Javier Milei se alineara con Estados Unidos e Israel la cuestión parece haber quedado en el olvido. A eso se le agregó el episodio tragicómico de la canciller Diana Mondino, quien días atrás dijo que los chinos eran todos iguales”.
Finaliza observando que “China necesita carne, sigue batiendo récords de importación y cada vez habilita más plantas, pero en Uruguay y Brasil”.
Una cosa es obvia: Nada se da por generación espontánea, ni las cosas ocurre porque sí. Y es función de los gobernantes como de los empresarios hacer que las cosas sucedan, pero éstos necesitan de aquellos para que los mercados finalmente se abran.
Mientras los argentinos luchan contra sus propios demonios, el mundo sigue girando.
La autora del artículo, Hivy Ortiz Chour, es oficial de Mejor Medioambiente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para América Latina y el Caribe.
Hivy Ortiz Chour (FAO) | Montevideo | Todo El Campo | La biodiversidad es esencial para la vida en nuestro planeta. Pese a los avances tecnológicos del mundo actual, como seres humanos siempre dependeremos de ecosistemas saludables para conseguir agua, alimentos, medicamentos, ropa, combustible, refugio y energía, entre otros elementos esenciales.
Los ecosistemas saludables son fundamentales para mantener sistemas agrícolas, forestales, acuícolas, ganaderos y de producción de alimentos, así como para combatir el cambio climático, reducir el riesgo de pandemias y proteger los medios de vida. La falta de protección de la biodiversidad, especialmente cuando se promueven prácticas agrícolas que ignoran el entorno natural, pone en riesgo nuestro bienestar y futuro.
La celebración del Día Internacional de la Diversidad Biológica de este año hace un llamado especial a cada uno de nosotros a “Ser parte del plan. De esta forma, se busca motivar a gobiernos, pueblos indígenas, comunidades locales, ONG, legisladores, empresas y ciudadanos a colaborar activamente en la implementación del Plan de Biodiversidad aprobado en la COP15, compartiendo sus aportes y comprometiéndose con la causa. Cada uno tiene un papel esencial y puede contribuir al éxito del plan.
La FAO ha recibido el mandato del Convenio sobre la Diversidad Biológica para integrar criterios de uso y conservación de la biodiversidad en los sistemas agro-productivos. Esto significa que los sistemas agrícolas deben ser analizados de manera integral, considerando suelos, agua, organismos vivos, corredores biológicos y polinizadores, todos esenciales para lograr sistemas productivos eficientes y que generen bienestar a las comunidades.
La FAO debe velar por estos aspectos, y los ministros de Agricultura en la última Conferencia Regional, el principal órgano de gobierno de la Organización en América Latina y el Caribe, destacaron la importancia de promover una agricultura más sostenible y resiliente.
Ciertamente, este tema será central en la COP16 de Biodiversidad, que comenzará el 21 de octubre en Cali, Colombia. En la instancia, los 196 países participantes deberán comprometerse con las 23 metas del Marco Mundial de Kunming-Montreal, firmado hace dos años en Canadá, para restaurar ecosistemas.
La FAO viene impulsando una sólida agenda de trabajo en la promoción de prácticas productivas sostenibles en diversas regiones. En Brasil, el proyecto Redeser impulsa manejos agroforestales sostenibles para conservar la biodiversidad y mejorar los medios de vida locales. En Chile, el proyecto +Bosques se centra en la restauración considerando la biodiversidad nativa, reduciendo emisiones y recuperando paisajes. En Guatemala, se están recuperando tierras boscosas y gestionando bosques naturales.
En Honduras, se avanza en la creación de un corredor biológico que conecta áreas protegidas, facilitando el movimiento de la vida silvestre y promoviendo la conservación. En Paraguay, el pueblo indígena Ava Guaraní, con el apoyo de la FAO, planta árboles de yerba mate para preservar su tradición y proteger el medio ambiente.
En Perú, la FAO lidera proyectos de manejo sostenible y restauración de bosques secos en la costa norte, además de iniciativas en los bosques amazónicos. En Venezuela, el proyecto Conservación y uso sustentable de la diversidad biológica cuenca río Caroní busca fortalecer capacidades para el uso sostenible del paisaje.
La FAO también impulsa la cooperación técnica en áreas protegidas y la creación de redes para abordar desafíos comunes en la región, como la salud forestal y las especies invasoras; entre otras varias iniciativas.
Preservar, recuperar y usar la biodiversidad de forma sostenible es una tarea monumental que requiere el compromiso de todos los sectores: gobiernos, sociedad civil y sector privado deben unirse para garantizar un futuro sostenible para nuestro planeta.
Es momento de pasar del acuerdo a la acción, para asegurar un mundo más saludable y próspero para las generaciones venideras. Un Mejor Medioambiente es clave para una Mejor Producción, una Mejor Nutrición y Una Vida Mejor, sin dejar a nadie atrás.
La innovación viene “desde hace rato, pero hoy la tecnología está marcando un paso mucho más fuerte”.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La pregunta del título es provocativa, y está planteada a propósito, para ver el tema desde otro ángulo. Seguramente a muchos no les gusta, pero a veces los planteos removedores -aunque sea en forma de pregunta- son necesarios y pueden ser de gran utilidad.
No se trata de querer increpar a nadie, no tengo la autoridad para hacerlo, tampoco el conocimiento, y mucho menos la voluntad de semejante impertinencia. Ni siquiera me pertenece el planteo original.
La pregunta del título se me ocurrió al leer (y ver en el video que acompaña el texto) un artículo en el sitio web Bichos de Campo en el que un joven gremialista argentino, de familia rural, afirma que los jóvenes no abandonan el campo por falta de tecnología, sino que lo hacen por la resistencia al cambio de las viejas generaciones.
Julián Colla tiene 24 años, es productor y presidente del ateneo de la Agrícola de La Pampa, el ala joven de esta entidad rural centenaria, dice el artículo, y hace una afirmación que parece dar en el clavo: No es que los jóvenes abandonan el campo porque se trata de un trabajo sacrificado o porque haya zonas con problemas de conectividad. Lo que pasa es que deben enfrentarse a la resistencia que las viejas generaciones tienen al cambio y la adopción de esas nuevas tecnologías.
Los planteos de Julián fueron hechos pensando en Argentina, país al que pertenece, donde también la agropecuaria tiene problemas de relevo generacional, aunque en realidad no es un problema regional sino global. En el mundo entero son cada vez menos los jóvenes que quieren quedarse en el campo o en las zonas rurales.
“Mi viejo viene con la cultura de antes y hoy cambió todo”, comienza diciendo. La innovación viene “desde hace rato, pero hoy la tecnología está marcando un paso mucho más fuerte. En agricultura se usa mucho dron y un montón de cosas como fertilizantes y maquinarias que han avanzado mucho. Todo esto lo que te da es efectividad en los números”, agregó.
Es verdad que hoy es difícil estar sin internet y no poder usar en el medio rural el teléfono con la misma agilidad de conectividad que en las ciudades, esa dificultad se acrecienta en la juventud, pero también es verdad que se debe dar a los jóvenes el conocimiento de cómo es la vida y el trabajo en el mundo del agro, sus perspectivas y potencial de crecimiento.
Colla lo dice así: “También hay una necesidad de incentivar a los chicos a interesarse por el tema, porque muchas veces no tienen las herramientas o los materiales para decidir qué hacer (léase educación). También para eso se necesita el apoyo de los grandes” (léase la familia). Los jóvenes necesitan que la ayuda también “venga de gente con experiencia” (léase los referentes).
El MGAP o las instituciones de investigación debería tener una participación destacada, unificando fuerzas y criterios en beneficio de todo el país, en algo tan sensible para el mundo.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | En un país como Uruguay el sector agropecuario no debería estar ausente de ningún área de actividad de importancia nacional.
Teniendo en cuenta nuestra condición de país agroexportador y que es en ese sector donde está la fuerza de nuestra economía, no se necesitaría otro argumento para que la agropecuaria adquiera mayor protagonismo en todas las áreas nacionales, como sea posible.
Hace unas semanas celebrábamos la presentación del libro “Nuestro Campo” como texto para los centros de estudio (*). La noticia es buena, no cabe deuda, y la celebramos como tal, pero la educación llegó con más de cien años de retraso.
Que no suceda lo mismo con una temática que en los últimos años ha adquirido un protagonismo de primera línea en el mundo entero: el cuidado del medio ambiente.
Por la importancia que el agro tiene en el funcionamiento del país, y considerando que para el mundo -y para Uruguay, por supuesto- el cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad es un requisito cada vez mayor, no debería ser posible que las actividades que se desarrollen en ese sentido sean ajenas o estén de espaldas a la agropecuaria. En especial cuando hay tanta ignorancia como campañas maliciosas que buscan vincularla con los diversos desastres y amenazas que se ciernen sobre el planeta y la humanidad.
LA EXPO URUGUAY SOSTENIBLE.
El martes 14 Todo El Campo informó sobre la realización de la tercera edición de la Expo Uruguay Sostenible que este año se realizará del 6 al 9 de junio en el Antel Arena.
La presentación de la exposición fue el lunes 13 en la Torre Ejecutiva con la participaron exclusiva del ministro y subsecretario de Ambiente, Robert Bouvier y Gerardo Amarilla.
La temática que abordará la exposición incluye el agua y la protección de los recursos hídricos, biodiversidad, cambio climático, gestión de residuos, entre otros.
Según se informó uno de los principales objetivos del Ministerio de Ambiente, con esa exposición, es lograr conciencia ambiental.
No hay la menor duda de que es una exposición muy importante, como tampoco que tiene una muy buena proyección en el futuro inmediato. La pregunta es, ¿por qué no está ahí el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP)?
¿Es posible que Uruguay pueda desarrollar efectivas políticas ambientales sin considerar la agropecuaria?; o al revés, ¿podemos tener una agropecuaria pujante si no se la incluye en las instancias ambientales?
Vean los temas: el agua y la protección de los recursos hídricos, biodiversidad, cambio climático, gestión de residuos. ¿Nadie ve en ellos un vínculo con los asuntos que preocupan al agro?
Bien dijo el ministro de Ambiente: Es la actividad de concienciación más importante en la agenda del Ministerio, ¿por qué entonces no involucrar la agricultura y la ganadería?
El ministro Fernando Mattos estuvo entre el público, hay que decirlo, y quizás en la exposición alguna institución del agro participe con un estand, sería excelente que así fuera, pero ese no es el punto. El punto es darle al sector, a través del MGAP y las instituciones de investigación agropecuaria,una mayor visibilidad en estos temas que hoy son primordiales para el mundo, sobre los que se toman decisiones claves para Uruguay como abrir, continuar o suspender una importación millonaria por el cuidado que se pone o no en el cuidado ambiental.
Sabemos que la exposición es organizada por el Ministerio de Ambiente desde su primera edición, y por eso se entiende el protagonismo de Bouvier y Amarilla, pero eso no invalida lo planteado, mucho menos se trata de desplazarlos.
En tanto la agropecuaria no ocupe el lugar protagónico que tiene en el funcionamiento del país, y esto incluye lo medioambiental, siempre algo estará faltando.
Nuestro país no tiene historia como país productor de carne ovina de calidad, siempre primó la producción de lana.
Horacio Jaume | Montevideo | Todo El Campo | Solamente llega quien sabe a dónde va, que no es otra cosa que saber qué es lo que se quiere.
Hemos estado hablando desde hace bastante tiempo de carne ovina. La razón de ello es que quien opte por producir ovinos, las dos opciones actualmente son carne o lana fina.
Lo que tiene que ver con la lana ya tuvo su respuesta con el Crilú (Consorcio Regional de Innovación de Lana Ultrafina) y el Super Fino. Sin embargo, en la carne la respuesta no está tan clara y a uno le da la impresión de que se buscan más los motivos o las dificultades de la producción, como los perros, el abigeato, el costo de la mano de obra, la bichera, etc., que si bien son valederas también son circunstanciales.
Nuestro país no tiene historia como país productor de carne ovina de calidad, siempre primó la producción de lana.
Tampoco tuvo en cuenta a la carne ovina para abastecer hospitales, cuarteles, cárceles, etc.
No había ni hay cultura para consumir, pero tampoco para legislar.
Nueva Zelanda exporta 20 millones de corderos anualmente y no creo que la industria pierda plata.
Hay muchas cosas para ajustar, modificar y hasta crear, pero todo eso es factible si se está convencido de que es lo que se quiere.
Trabajar e investigar para una producción sustentable y amigable da resultados y sus frutos son vistos y valorados por el mundo.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | “En la primera semana de mayo una delegación oficial de Kenia visitó al país para conocer la experiencia ganadera y las políticas públicas nacionales. La gira fue promovida y organizada por una colaboración entre la Fundación Bill y Melinda Gates y Gatsby África”. Así comienza un reporte del Instituto Nacional de Carnes (INAC) que Todo El Campo publicó el sábado 11 de mayo.
Pero esa noticia es mucho más importante de lo que parece y nos muestra, a nosotros y al mundo, la importancia de hacer las cosas bien.
La visita de una delegación oficial de Kenia es importante, sin duda. Es un país con 50 millones de habitantes y con muchos problemas de pobreza y de distribución de la riqueza, un común denominador de África, pero no exclusiva de ésta. Se trata de la mayor economía del este africano, con una población educada y sector privado activo que lo hace atractivo y genera impulso a la actividad económica. También posee una importante actividad agropecuaria, sector este generador de trabajo y fuente de ingresos a través de las exportaciones, y es una importante atracción turística lo que lo hace más interesante aún.
Pero es más importante que la visita keniana haya sido promovida y organizada por la Fundación Bill y Melinda Gates con el fin de conocer la experiencia ganadera uruguaya.
Recordemos que en febrero de 2021 Bill Gates hizo comentarios críticos sobre la producción de carne en el mundo y aconsejó consumir carne sintética para ayudar a solucionar el problema climático. En aquel momento este portal informó que los comentarios del del magnate fueron en una entrevista a la revista MIT Technology Review.
Uruguay reaccionó rápidamente. Pocas horas después de publicada la entrevista el INAC envió a Gates una carta invitándolo a visitar y conocer cómo Uruguay produce su carne. En aquel entonces el presidente de INAC era Fernando Mattos, que tiempo después asumió como ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca.
La entrevista como la respuesta tuvieron repercusión mundial en varios centros noticiosos, entre ellos CNN y Sputnik, por nombrar dos de posiciones antagónicas.
Gates aceptó la invitación y en abril de 2022, en nombre de la Fundación envió una delegación (*) para interiorizarse cómo se produce la mejor carne del mundo. Durante tres días los invitados recorrieron el país con científicos y productores. En esas recorridas, además del Ministerio e INAC, también participó el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).
El resultado de la visita fue muy positivo. Uruguay es un país serio y responsable con el medio ambiente, así lo entendieron y ese concepto fue el que trasladaron al propio Bill Gates.
El resultado está a la vista: el envío de la delegación de Kenia con el apoyo de la Fundación del matrimonio Gates (**), una voz autorizada, de mucha militancia ambiental y de gran peso e influencia en todo el mundo, en especial en aquellas instituciones y organismos tomadoras de decisiones al más alto nivel.
Con esa acción Bill y Melina Gates están valorando y legitimando a Uruguay y su forma de producción, y están diciendo al mundo que Uruguay hace las cosas bien.
Un comentario más. Esto que uno repasa en pocos renglones implica mucho trabajo de instituciones asociadas por el interés común, el esfuerzo de toda la cadena cárnica, de técnicos y científicos que aplican conocimiento e inteligencia, muchas veces en el silencio de los laboratorios.