La pasividad ante la escalada de quienes demonizan la carne y niegan cuánto aporte ha hecho y hace a la humanidad, nunca dará buenos resultados.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La arremetida contra la carne es global y poderosa. A políticas de gobiernos que dificultan la producción ganadera se le suma una intensa propaganda anticonsumo con argumentos que desconocen lo que la ciencia verdaderamente dice sobre la proteína animal. Como si fuera poco, hay ciudades en que comienza a prohibirse la publicidad callejera, tal como informó Todo El Campo en un reciente artículo.
Europa es una especie de punta de lanza en la materia llevando a cabo políticas y tomando decisiones que en otras zonas del mundo no, quizá como sabia táctica de avance paulatino que las poderosas fundaciones y organizaciones desarrollan con diversos objetivos, uno de ellos reducir todo lo posible o eliminar el consumo de carne en beneficio de productos vegetales o alternativos. Lo hacen bajo argumentos supuestamente ambientales que ven en la ganadería un enemigo que en realidad no es.
En esta parte del mundo no se ha llegado a los extremos europeos, pero se llegará, no lo dudemos. Siempre hay que estar atentos a los que sucede en Europa porque de una forma u otra, indefectiblemente, acaba llegándonos, salvo que haya una respuesta contundente que impida la instalación de falsedades y la aceptación de conceptos y definiciones equivocadas.
Por eso es importante lo que la ciencia dice sobre la producción de carne y el consumo de la proteína animal. Esa información es trascendente por sí misma, pero lo es más si aquellos que la generan y todos los actores del sector son capaces de transmitirla con claridad y contundencia. Recordemos que vivimos en un mundo donde todo se relativiza y todo es cuestionando, aun lo que la ciencia dice y ha probado y validado tras años de investigación objetiva, incluso las cosas más evidentes.
Para algunas (cada vez más) cabecita, ya no es suficiente aquello de “ver para creer” que dijo el apóstol Santo Tomás hace 2.000 años, mucho menos suficiente lo que la investigación científica concluye. Dicho más claramente: el relativismo de algunos es tal que son capaces de negar lo obvio; y el fanatismo de otros tantos es tan ciego que retuercen lo obvio para acomodarlos a lo que mejor les conviene, como el siniestro personaje Procusto.
Pero no es solo ciencia.
También la sociología tiene mucho que decir positivamente de la carne, porque esta es responsable de estructurar algunas prácticas culturales y vínculos comunitarios. Compartir carne en rituales y banquetes reforzó jerarquías y generó cohesión grupal.
Además, la producción ganadera impulsó economías rurales y configuró identidades colectivas ligadas al territorio y al trabajo.
No hay dudas de que la carne es un elemento central en la alimentación, pero también de la organización social de los pueblos, articulando alimentación, poder y pertenencia geográfica, social y cultural.
Todo eso hay que decirlo y profundizarlo.
Corresponde a las organizaciones vinculadas a la carne y la ciencia hacerlo a través de diversas estrategias, para que el mensaje llegue a toda la sociedad, y que nadie quede desinformado.
Con las tierras raras y los minerales críticos como gancho, Estados Unidos puso la mirada en los tres países del Mercosur. ¿Qué deberá hacer Uruguay?
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Javier Milei en Argentina y Luiz I Lula da Silva en Brasil, están moviendo sus fichas respecto a Estados Unidos, y aunque el primero ya ha logrado resultados concretos, el segundo está decidido a hacerlo también, para eso ya anunció una reunión en Washington con su par, Donald Trump, para tratar temas que van atados a asuntos comerciales. Paraguay por su parte, se incorporó a la iniciativa de Estados Unidos para fortalecer la cadena de suministros de minerales críticos.
Se denominan tierras raras a 17 elementos químicos esenciales para la tecnología moderna, incluyendo imanes de vehículos eléctricos, aerogeneradores, smartphones y defensa. A pesar de su nombre son relativamente abundantes, pero difíciles de encontrar en concentraciones explotables y complejos de refinar.
Los minerales críticos son elementos metálicos o no metálicos esenciales para la tecnología moderna, la seguridad nacional y la economía, pero con cadenas de suministro vulnerables a interrupciones.
BRASIL, DEL ENFRENTAMIENTO A LA NEGOCIACIÓN.
El influyente diario paulista Folha de São Paulo publicó este viernes 6 de febrero dos artículos que merecen ser considerados para tener una visión real de lo que está sucediendo en la región. A pesar de que todos hablan de que China puso el ojo en esta zona del mundo, la verdad es que también lo ha hecho Estados Unidos.
Cuando Estados Unidos impuso aranceles del 50% a Brasil en marzo de 2025, bajo una orden ejecutiva firmada por Trump que se efectivizó en agosto, el gobierno brasileño comenzó a desarrollar una estrategia de acercamiento entre ambos países para revertir esa situación. La medida afectó y afecta a más del 35% de sus exportaciones a ese destino, incluyendo café, frutas y carnes.
Durante todo este tiempo la diplomacia brasileña ha trabajado con ese fin que parece comenzar a dará resultados y hoy estamos a pocas semanas de la cumbre Lula – Trump que se ha anunciado para los primeros días de marzo, sin precisar fechas. Los temas de conversación serán las exportaciones y la industria brasileña, las tierras raras y los minerales críticos.
La segunda noticia del viernes es que el gobierno estadounidense, a través del banco estatal Development Finance Corporation (DFC), elevó a US$ 565 millones el financiamiento concedido a Serra Verde, la única minera de tierras raras en operación en Brasil. La mina opera en el norte del estado de Goiás.
Lo más significativo de esa información es que el nuevo acuerdo otorga al gobierno estadounidense el derecho a adquirir una participación accionaria minoritaria en la empresa, consignó Folha de São Paulo.
El monto representa un aumento de US$ 100 millones respecto a lo anunciado anteriormente.
Actualmente, Serra Verde exporta su producción a China, pero planea ampliar su capacidad hasta 6.500 toneladas para finales de 2027 con el objetivo de abastecer cadenas de valor occidentales.
Según el diario, la medida refuerza la estrategia de Estados Unidos de cerrar contratos directos con mineras de minerales críticos en Brasil, con el fin de reducir la dependencia del suministro chino.
Brasil posee la segunda mayor reserva mundial de estos elementos. Además de Serra Verde, la DFC también ha invertido en la minera Aclara, en un esfuerzo por asegurar insumos clave para sectores como vehículos eléctricos y defensa.
Brasilia necesita y busca vínculos pacíficos para fortalecer el comercio con Estados Unidos, las conversaciones diplomáticas entre ambos países, como el anunciado encuentro Lula – Trump- se encaminan hacia allí.
ACUERDO ARGENTINA Y ESTADOS UNIDOS.
Mientras eso ocurre, Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo de comercio e inversiones recíprocas. La Cancillería argentina dijo que “la iniciativa posiciona” al país como el primero “de América del Sur en firmar un acuerdo de esta magnitud”.
Consiste en la eliminación de aranceles recíprocos en 1.675 productos argentinos, “lo que permitirá recuperar exportaciones por US$ 1.013 millones”, entre otros beneficios como que agilita las colaciones y favorece la apertura de nuevos mercados.
Uno de los puntos clave del acuerdo entre los dos países se juega en el sector cárnico: Estados Unidos concederá una ampliación sin precedentes a 100.000 toneladas para el acceso preferencial de la carne vacuna a su mercado. Eso en números significa que este mismo año habrá un adicional de 80.000 toneladas a favor de Argentina, que se suman a las 20.000 toneladas con que ya cuenta. El incremento será de casi US$ 800 millones a favor de las exportaciones argentinas sólo en carne.
PARAGUAY Y ESTADOS UNIDOS: MINERALES CRÍTICOS.
Paraguay tampoco escapa a la movida estadounidense en la región. Esta semana el país guaraní se incorporó a la iniciativa de Estados Unidos para fortalecer la cadena de suministros de minerales críticos, fundamentales en la producción de tecnologías limpias y en la promoción de la transición energética.
La Cancillería paraguaya señaló que ambos países “se comprometen a intensificar los esfuerzos de cooperación para acelerar el suministro seguro de minerales críticos necesarios para apoyar la fabricación de tecnologías avanzadas y de defensa, así como el fortalecimiento de sus respectivas bases industriales”.
URUGUAY.
Mientras cada país hace su juego (todos legítimos) con Estados Unidos, Uruguay parece quedar fuera. En primer lugar porque no tenemos tierras raras ni minerales críticos que es lo hoy está en disputa y preocupa a muchos países.
Corresponderá al gobierno decidir qué cartas juega, lo que no puede hacer es quedar fuera del juego. Por el momento, como ha sido desde siempre, la producción de alimentos, fundamentalmente carne, sigue siendo nuestro naipe ganador. Juguémoslo.
Lo que más nos preocupa es la resignación, el aceptar no poder. Se busca cualquier pretexto para justificar esta realidad.
Horacio Jaume | Montevideo | Todo El Campo | Domingo de clásico de fútbol. Durante la semana todos los medios dan a conocer las normas de seguridad que hay que cumplir, qué es lo que se puede llevar, aconsejan a qué hora ir al estado y hasta por dónde conviene entrar.
Por supuesto que las bengalas están prohibidas, pero las tribunas rebosan de ellas.
¿Qué futuro podemos tener cuando no podemos ni controlar las bengalas?, ¿hasta qué punto llega la corrupción o la irresponsabilidad de los encargados?
No queremos, no podemos o lo que es peor no respetamos ninguna norma.
Lo que más nos preocupa es la resignación, el aceptar no poder. Se busca cualquier pretexto para justificar esta realidad.
Uno veía en la pantalla de televisión al supuestamente encargado diciendo que si caía una bengala más el partido se suspendía. ¿No es que estaban prohibidas?
Si no podemos con las bengalas ¿cómo controlamos los perros, los zorros, las cotorras, o cómo podremos llevar adelante una campaña sanitaria? ¿Usted cree que a la garrapata la vamos a combatir teniendo un despacho de tropa electrónico?
Indudablemente, la lista de desafíos es grande. Lo que no sabemos es si tenemos la voluntad de combatirlos.
Buscar la fácil nombrando las dificultades es de torpes; el l hacerse cargo y responder es lo difícil.
Las herramientas están, el tema son los hombres que deberían ponerlas en práctica.
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Foto de portada: captura de Telemundo 12.
Foto interior: captura de redes sociales del partido clásico del 1° de febrero.
La firma de convenios para la formación de jóvenes del Inisa es correcta, pero se sigue sin entender por qué el Mides suspendió el acuerdo con la SCCU.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El miércoles 28 de enero el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) y la Fundación de la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (Untmra) firmaron un convenio específico para desarrollar un programa piloto de prácticas educativo-laborales, orientado a fortalecer la inserción social y comunitaria de jóvenes mayores de 18 años vinculados al organismo estatal.
El acuerdo alcanzará a 20 jóvenes que además de formación recibirán el pago de salarios, cobertura de seguridad social y seguro por accidentes de trabajo; también se prevé la asignación de tareas según el perfil de cada joven, el acompañamiento durante el proceso y la emisión de certificados una vez finalizada la práctica.
A Inisa le corresponderá seleccionar y postular a los jóvenes, junto con el seguimiento institucional durante la duración del programa.
24 horas antes, también se firmó el acuerdo entre el Inisa y el Ministerio de Defensa para formar hasta 30 jóvenes en los cursos de las escuelas técnicas de esa cartera.
De igual forma se han anunciado convenios con Antel, la Liga Universitaria y el Ministerio de Vivienda, en este último caso se incluirían pasantías laborales, subsidios de alquiler y producción de insumos para la construcción.
Todos estos convenios forman parte de uno de los objetivos de las sociedades civilizadas y que todos los ciudadanos esperamos que se cumplan y den resultados positivos: la incorporación de personas en estado o situación vulnerable, procurando su formación y educación en buenos hábitos del trabajo para que en el futuro próximo puedan tener una vida digna, sustentada en el trabajo y el esfuerzo personal, y así contribuyan a sí mismos y la sociedad.
UN CONVENIO QUE SE RECHAZÓ.
En esa misma línea iba el convenio de la Sociedad de Criadores de Corriedale del Uruguay (SCCU) con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) que apuntaba al desarrollo de la producción ovina familiar. Sus beneficiarios tenían acceso a la formación y a ejemplares ovinos, mejorando la economía de sus familias con un rubro de gran potencial.
El convenio se había firmado durante el segundo gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, cuando Marina Arismendi encabezaba ese ministerio.
Un artículo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) publicado en el Anuario Corriedale 2018 recogía: “El esfuerzo mancomunado entre INIA, Mides y la SCCU, ha permitido que hoy en día productores con escasa vinculación al rubro, vean en éste una oportunidad para mejorar la estabilidad económica y de seguridad alimentaria en sus hogares. Instalados los lazos interinstitucionales, la continuidad del convenio nos permitirá repetir conceptos, plasmando los mismos en otro ciclo biológico y extender la experiencia con la SCCU en Artigas, a otras zonas de intervención como son Canelones, Lavalleja, Rocha, Rivera, Paysandú, Rio Negro y nuevas zonas donde exista la posibilidad de contribuir a través del rubro”.
A pesar de los buenos resultados obtenidos, todo esto debe ser dicho en pasado y no presente porque en la actual administración el Mides dejó sin efecto el acuerdo, destruyendo -seguramente a través de una decisión burocrática tomada en una oficina céntrica de Montevideo- una herramienta de crecimiento y revaloración de personas y familias vulnerables.
Los acuerdos firmados por Inisa en los últimos días marcan un rumbo correcto y está bien que se avance hacia allí, pero sin destruir convenios que llevaban años desarrollándose y que también servían de formación e integración, teniendo como protagonistas a personas y familias que necesitan de ese aprendizaje para crecer y valerse por sí mismos.
Europa tendrá que hacer todo lo posible para demostrar tanto a sus socios del Mercosur como al resto del mundo que este retraso impuesto por el Parlamento Europeo no equivale a un desenganche.
Dora Meredith y John Clarke* | Bruselas, Bélgica | Todo El Campo | La Unión Europea (UE) rara vez recibe segundas oportunidades en geopolítica. Sin embargo, la semana pasada, el Parlamento Europeo decidió desechar uno. Al votar para remitir el tan esperado acuerdo comercial con el bloque Mercosur al Tribunal de Justicia de la UE para un dictamen legal -un proceso que podría durar dos años-, los legisladores asestaron un duro golpe a la credibilidad de Europa en un momento en que la rapidez y la fiabilidad importan más que nunca.
Tras más de dos décadas de negociaciones, este acuerdo pretendía señalar que Europa aún podía actuar con decisión en un mundo de creciente competencia geopolítica. Como argumentó este mes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue la prueba definitiva de la relevancia continua de Europa en el escenario mundial. Ajeno a esto, la decisión del Parlamento refuerza la percepción de que el bloque no puede cumplir con ello, incluso cuando finalmente se alcanza un acuerdo.
Es, por cualquier medida razonable, un autogol estratégico.
Las consecuencias de esto van mucho más allá del comercio. Los gobiernos del Mercosur pasaron años negociando este acuerdo de libre comercio (ALC) de buena fe, navegando la vacilación de Europa, las demandas cambiantes y las señales políticas inconsistentes. Comprensiblemente, ahora están interpretando la remisión al tribunal como un movimiento político. Para los socios que ya están apostando en un panorama global cada vez más disputado, esto refuerza las dudas sobre si se puede confiar en Europa.
Mientras tanto, para Europa, el verdadero daño radica en una verdad más profunda que con demasiada frecuencia oculta: que su verdadero poder proviene de la capacidad de hacer tales acuerdos y luego implementarlos de forma seria, coherente y a gran escala.
El acuerdo UE-Mercosur no es solo otro acuerdo comercial. Se diseñó como un marco para una asociación económica, política y estratégica a largo plazo con una región donde la influencia de Europa ha ido erosionándose de forma constante. Ofrece un acceso integral al mercado en bienes y servicios, normas de inversión más claras, acceso a materiales críticos, diálogo político estructurado y un enfoque basado en la cooperación para gestionar disputas.
En conjunto, pretende anclar a Europa en Sudamérica en un momento en que otros, especialmente China, han avanzado más rápido y con menos restricciones. Y aunque ese nivel de ambición no ha desaparecido con la votación del Parlamento, se ha puesto en serio riesgo.
A lo largo de los años, gran parte de las críticas en torno al acuerdo Mercosur se han centrado en la sostenibilidad. De hecho, si finalmente se aprueba, esta será la prueba de fuego para determinar si la UE puede traducir sus valores en influencia. Y con ese fin, el acuerdo hace que un amplio conjunto de compromisos previamente voluntarios sea legalmente vinculante, incluyendo la implementación de los objetivos climáticos de París y el cumplimiento de convenios internacionales sobre derechos laborales, derechos humanos, biodiversidad y protección ambiental. Sin embargo, lo hace mediante la aplicación basada en el diálogo en lugar de la retirada automática ante el incumplimiento – un enfoque que refleja las realidades políticas tanto en Bruselas como en los países del Mercosur.
Esto ha decepcionado a quienes piden una regulación más estricta, pero pone de manifiesto una verdad incómoda: la influencia de Europa sobre los resultados de sostenibilidad no proviene de fingir que puede coaccionar a los socios para que cumplan, sino de un compromiso y cooperación sostenidos. Esa era una línea roja para los gobiernos del Mercosur, y sin ella no habría ningún acuerdo.
El novedoso “mecanismo de reequilibrio” del acuerdo se inscribe en esta lógica, ya que permite a los países del Mercosur suspender concesiones si futuras regulaciones imprevistas de la UE anulan efectivamente el acceso prometido al mercado. Los críticos temen que esta disposición pueda utilizarse para desafiar futuras medidas de sostenibilidad de la UE, pero los países del Mercosur la ven como una salvaguarda frente a una posible acción unilateral de la UE, como ejemplifica el Reglamento sobre la Deforestación. Además, en la práctica, estos mecanismos rara vez se utilizan. Además, su inclusión fue el precio de asegurar un protocolo adicional de sostenibilidad.
Lo más importante es que nada de esto se resolverá por retraso legal. Al contrario, el aplazamiento debilita la capacidad de Europa para influir en los resultados sobre el terreno. Investigaciones de los principales institutos climáticos de Brasil muestran que la ambiciosa implicación internacional fortalece las coaliciones nacionales proambientales al aumentar la transparencia, los recursos y el poder político. La ausencia, en cambio, crea espacio para actores con estándares mucho más bajos.
La misma lógica se aplica a la dimensión económica del acuerdo. La Comisión destaca acertadamente las cifras principales: miles de millones de euros en ahorros arancelarios, ampliación del acceso al mercado, acceso seguro a minerales críticos y crecimiento del comercio. Según un estudio reciente del Centro Europeo de Economía Política Internacional, cada mes de retraso representa 3.000 millones de euros en exportaciones perdidas.
Pero estas cifras importan menos que lo que hay debajo: Europa obtendrá todo esto mientras ofrece concesiones limitadas en sectores agrícolas sensibles; y los países del Mercosur tendrán acceso al mayor mercado único del mundo — pero solo si pueden cumplir con exigentes estándares regulatorios y medioambientales que podrían poner en riesgo la capacidad interna.
De nuevo, el verdadero poder reside en la implementación del acuerdo. Si se gestionan bien, tales presiones pueden impulsar la inversión, modernizar los estándares y reducir la dependencia de las exportaciones de materias primas, como han argumentado los think tanks latinoamericanos. Esta transición es precisamente lo que el paquete de inversión Global Gateway de la UE, de 1.800 millones de euros, fue diseñado para apoyar. Y retrasar el acuerdo también retrasa eso.
La decisión del Parlamento no es solo un revés procesal: perjudica la mayor fortaleza de Europa en un momento en que la vacilación tiene un coste real. También crea un dilema institucional inmediato para la Comisión. A pesar de la suspensión judicial, la Comisión es legalmente libre de aplicar el acuerdo de forma provisional, pero esta es una decisión difícil: aplicarlo y entrar en una tormenta de críticas por evitar controles democráticos que se volverán contraproducentes el día que el Parlamento finalmente vote el acuerdo; o aceptar un retraso de dos años y posponer los beneficios económicos del acuerdo, posiblemente indefinidamente, — los países del Mercosur no van a resistir para siempre.
Si quiere recuperarse, en los próximos meses Europa tendrá que hacer todo lo posible para demostrar tanto a sus socios del Mercosur como al resto del mundo que este retraso no equivale a un desenganche. Esto significa un diálogo político sostenido, compromisos creíbles en materia de inversión y cooperación —incluida la implementación de la Global Gateway— así como un plan claro para la implementación del acuerdo en el momento en que concluya este proceso legal.
Dos años es una eternidad en el clima geopolítico actual. Si Europa permite que este momento pase sin corregir el rumbo, los demás no esperarán. El acuerdo puede ser imperfecto, pero la irrelevancia es un destino mucho peor. Europa debe ser mucho más valiente a la hora de comunicar esa realidad — al mundo y, quizás con mayor urgencia, a su propio público.
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(*) LOS AUTORES. Artículo de opinión y análisis de Dora Meredith y John Clarke.
Dora Meredith es la directora de ODI Europa. John Clarke es un antiguo negociador comercial senior de la Comisión Europea y ex jefe de la Delegación de la UE ante la OMC y la ONU. Es investigador en la Universidad de Maastricht y en la Royal Asiatic Society, y asesor comercial para asuntos públicos de Fipra.
El artículo original fue publicado en Politico, medio de comunicación europeo con sede en Bruselas (Bélgica).
El viaje a China que en febrero realizará el presidente Orsi, es una buena oportunidad que Uruguay no puede dejar pasar.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El sábado 17 de enero el Mercosur y la Unión Europea (UE) firmaron el acuerdo que representa del 20% al 25% del PIB mundial e involucra a unos 800 millones de personas. Lamentablemente el Parlamento Europeo no nos dio tiempo para entender la dimensión de la noticia, pues rápidamente se encargó de poner el acuerdo en el congelador pasándolo al tribunal de justicia dejando a los cuatro países miembros del Mercosur y sus socios mirando cómo se esfumaba la comida de un plato ya servido y de aspecto apetitoso.
Los días pasaron, y en el Mercosur, lento de reflejos, continuamos olfateando el plato vacío. Bien vale citar -porque se aplica a Uruguay y a todo el bloque- una de las canciones del grupo de música pop “Meteoros” (Argentina) cuando dice: “No sabemos cómo hacer, ni por dónde empezar. Paralizados sin razón, cautivos de la confusión”.
Mientras tanto, Europa sí ha sabido reaccionar, y sin mucho aspaviento busca ahora ultimar un pacto con India por el cual ahorrará 4.000 millones de euros en aranceles y facilitará la exportación de productos agroalimentarios, entre ellos los lácteos.
En la Unión Europea valoran realmente sus exportaciones y conocen los desafíos comerciales y geopolíticos actuales, mientras que en el Mercosur seguimos sin saber qué hacer ni por donde empezar.
Hoy (lunes 26), la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, prevén participar en la India en el desfile del Día de la República que se celebra en Nueva Delhi con motivo del 77 aniversario de la independencia del país. La prensa europea ha destacado que el viaje no es casual, sino que forma parte de las negociaciones comerciales que el bloque e India mantienen desde 2007.
La Unión Europea espera que India abra su mercado al vino y los lácteos, mientras que el gobierno indio aspira llegar a Europa con textiles y productos agrícolas.
Mañana Von der Leyen y Costa, participarán en una cumbre en la que pretenden formalizar el paso más decisivo: confirmar que el “acuerdo de libre comercio se encuentran en la fase final”, dice un comunicado de la Comisión Europea.
Ese acuerdo comenzó a negociarse en el 2007 y se relanzó en el 2022.
De celebrarse, añade el comunicado, “crearía un mercado de 2.000 millones de personas, recortando 4.000 millones de euros en aranceles anuales para exportadores de todos los tamaños y garantizando el suministro de materiales y productos cruciales”.
Von der Leyen y Costa viajan liderando una delegación que también integran la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas y el comisario de Comercio, Maros Sefcovic.
ORSI VIAJARÁ A CHINA.
Mientras tanto, en los próximos días (3 al 7 de febrero) el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, viajará a China liderando una amplia delegación. El Mercosur y Uruguay parece comprender por fin, aunque tarde y después de haber desaprovechado varias oportunidades, la importancia de ser un país y un bloque abierto. La visita del mandatario a aquel país puede ser la clave para salir de ese estado de paralización y confusión.