La importancia de China como comprador y vendedor de productos del y al Mercosur no es novedad. Ya existe una relación consolidada, y un TLC profundizaría esa realidad y generaría mayores beneficios.

Montevideo | Todo El Campo | La postergación de la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea se suma a la larga lista de frustraciones acumuladas en 25 años de fracasos, avances lentos, contramarcha y varios volver a empezar.

Al parecer esta vez el atraso será solo por un mes, hasta enero de 2026, pero, ¿quién sabe si realmente eso se cumplirá o es una postergación indefinida más?

Es verdad que el mundo ha cambiado y Europa necesita un acuerdo con un bloque como el Mercosur, pero hasta que la rubrica se estampe en los documentos, todo puede pasar, porque mientras los líderes europeos nos dicen una cosa, en las calles europeas crece el malestar de productores por temor a ser perjudicados.

Sin embargo, la postergación de la firma entre el Mercosur y la Unión Europea debe servir para que nos demos cuenta (los países del Mercosur) lo bien que nos vendría comenzar a buscar acuerdos con países o bloques más pragmáticos, por ejemplo China.

Un tratado de libre comercio (TLC) entre el Mercosur y China tendría alto potencial comercial y estratégico, ampliando mercados para commodities y manufacturas de valor agregado del Mercosur. También es verdad -hay que decirlo claramente para que se tomen las medidas para evitarlo- que significaría arriesgar mayor dependencia exportadora y presión sobre industrias sensibles.

Para evitar esos impactos que podrían ser negativos se deben establecer reglas de origen, salvaguardias y políticas complementarias claras, pero también es verdad que son riesgos que presentan todos los TLC, sin embargo, negociando se logran superar todos los escollos y avanzar. No hay motivo para pensar que China es la excepción.

La importancia de China como comprador y vendedor de productos del y al Mercosur no es novedad. Ya existe una relación consolidada, y un TLC profundizaría esa realidad y generaría mayores beneficios.

Uno de esos beneficios, el más claro y que Uruguay necesita imperiosamente, sería la reducción de aranceles y la facilitación en todos los procesos que involucran el comercio internacional, de tal forma que nos posiciones en mejor condición respecto a competidores directos que sí cuentan con acuerdos que los hacen más competitivos.

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RIESGOS.

Centrémonos en los principales riesgos que generaría un TLC con China, ya que mencionar los beneficios es cosa sencilla.

  • Reglas de origen complejas, lo que pueden impedir que empresas locales aprovechen preferencias, conformando así una barrera técnica.
  • Asimetría económica que podría operar en favor de China, en cuanto ésta posee capacidad exportadora y subsidios que pueden desplazar productores locales.
  • Dependencia de un solo mercado: concentración de exportaciones en China aumenta vulnerabilidad ante cambios de demanda o políticas chinas, cosa que Uruguay ya ha sufrido respecto a algunos productos.

Cada uno de esos posibles inconvenientes puede tener soluciones prácticas, entre ellas:

Negociar salvaguardias y cláusulas de ajuste para sectores sensibles.

Simplificar y armonizar reglas de origen con plazos de transición y asistencia técnica a pymes.

Acompañar con una política industrial y de financiamiento para mover exportaciones con mayor valor agregado.

Realizar monitores y cláusulas de revisión periódica para mitigar riesgos geoestratégicos.

ANÁLISIS SECTOR POR SECTOR (SOJA, CARNE, AUTOMOTRIZ, SERVICIOS).

De lo que no hay dudas es que un TLC Mercosur–China tendría alto potencial para aumentar exportaciones de commodities y atraer inversión en infraestructura, pero también puede acelerar la dependencia exportadora y presionar la industria manufacturera local.

Cabe recordar que Paraguay negocia con Taiwán, no con China.

País — SectorOportunidad principalRiesgo clave
Argentina — SojaMayor acceso y precios por exportación de grano enteroDesincentivo al procesamiento local
Argentina — CarneConsolidación de China como mercado masivoConcentración de destino; volatilidad
Argentina — ServiciosExportación de software y servicios profesionalesCompetencia y barreras regulatorias
Brasil — SojaEscala exportadora y logística eficientePresión sobre infraestructura y costos
Brasil — CarneGran volumen exportable; demanda chinaRiesgo reputacional y dependencia
Brasil — ServiciosOportunidades en TIC y logísticaMenor competitividad frente a China
Uruguay — SojaNichos de calidad y cadenas cortasVulnerabilidad a cambios en la demanda china
Uruguay — CarneBeneficio probado por acceso a ChinaRiesgo de concentración de mercado
Servicios (todos)Exportar software, turismo y servicios profesionalesReglas de comercio digital y movilidad laboral

ANÁLISIS POR PAÍS Y SECTOR.

Argentina — Soja: Argentina exportó cantidades significativas de soja a China en 2023; un TLC reduciría aranceles y podría aumentar el flujo de grano, pero podría agravar la fuga de materia prima si no se incentiva el procesamiento local (aceite/harina). Recomendación: reglas de origen que favorezcan el procesamiento regional y créditos para plantas de crushing (molienda y transformación de la soja en sus derivados).

Argentina — Carne: China ya absorbe la mayor parte de las exportaciones argentinas de carne; un TLC consolidaría ese mercado, pero aumenta la exposición a cambios de demanda y medidas sanitarias; se proyectan aumentos de exportación, pero con concentración superior al 70% en China en algunos años.

Argentina — Servicios: Argentina tiene capacidad exportadora de servicios profesionales y TIC; un acuerdo que incluya comercio digital y movilidad temporal puede ampliar ingresos por servicios, pero exige acuerdos regulatorios y protección de datos.

Brasil — Soja y Carne: Brasil es el mayor exportador de soja a China por valor y volumen; un TLC potenciaría esa ventaja y la IED en logística, pero expondría a la infraestructura a cuellos de botella y a la competencia por precios; la diversificación de destinos y mejoras logísticas son críticas.

Uruguay — Soja, Carne y Servicios: Uruguay ha visto cómo la demanda china por carne transformó sectores y servicios asociados; un TLC consolidaría esos efectos y puede beneficiar servicios logísticos y financieros, aunque aumenta la dependencia de China como destino principal.

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