Este año tiene una serie de características que lo hacen particular.

Horacio Jaume | Montevideo | Todo El Campo | La atención de estos días va a estar centrada en lo que pase en el congreso de la Federación Rural que se realiza en la Sociedad Fomento de Treinta y Tres.

Este año tiene una serie de características que lo hacen particular.

Uno se pregunta cuál va a ser el centro de atención, la discusión y el intercambio de ideas, porque hemos visto muchos congresos y hay diferentes temas preponderantes.

En este congreso en particular había un tema que fue desactivado una semana antes y que a nivel de las agremiaciones rurales obligó a una actitud que yo no veía desde hace mucho tiempo. Me refiero a la posible compra de uno de lo frigoríficos por otro, con todo el debate sobre el monopolio que se generaría, las responsabilidades de quienes deberían decidir, de los estudios que se hicieron por parte de las gremiales.

Hay un documento de casi 40 páginas en las que se detalla a quienes escucharon, lo que se dijo, las posiciones de las partes, las opiniones de economistas de primer nivel, todos fueron convocados a medida que el tiempo pasaba y la resolución demoraba en salir, y esa demora fue porque había una cantidad de gente que había pedido que los escucharon y la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (Coprodec) escuchó a todos.

Se lo planteamos al presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Conrado Ferber, que la Comisión estaba nombrada con anterioridad y en la cual todos y el Gobierno incluido depositábamos confianza en ella, confianza para que pudiera observar técnicamente, decidir sobre si había perjuicio o no.

Ferber dijo que si no se hubiera hecho la presión que se hizo no hubiera salido, una posición que dista bastante de la del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos.

Pero si no se tuviera el resultado hoy, hubiera sido un tema central en el congreso de la Federación Rural. Eso no se puede probar porque la resolución ya fue tomada, pero quedan una cantidad de enseñanzas y experiencias muy importantes.

Hubo mucha preocupación, se contrató a gente que sabe mucho para que haga un estudio y poder argumentar sobre los elementos que se tenían sobre la mesa.

Cuando uno lee el trabajo, la conclusión es que quienes tomaron la decisión se asesoraron, escucharon a absolutamente a todos, y después emitieron su juicio echando por tierra cosas que se suponían y que uno nunca sabe si esas suposiciones fueron correctas o no.

Pero se mostró que es gente idónea y los argumentos que dan son sólidos para sustentar una posición final, y los que no fueron favorecidos tienen sus discrepancias y lo hacen notar, quedando plasmada su posición en el estudio final. Recomiendo la lectura del documento donde queda plasmada la posición de por qué consideran que es injusta la resolución tomada.

Además, el trabajo habla bien de quienes tuvieron que decidir y de sus formas de proceder que a mi criterio fue puesta en tela de juicio por lo que se dijo.

“EL AGRO ES LA SOLUCIÓN”.

Lo otro que me llama la atención, es el eslogan del congreso de la Federación Rural, “El agro es la solución, no el problema”. No entender eso es como no entender el país. Es una buena manera de decirle a la ciudad, al citadino que no entiende como funciona el Uruguay, que cualquier solución o alternativa de futuro tiene que pasar por el agro. Es nuestra forma de ser y es lo que ha hecho que este país sea lo que es, y va a ser a través del agro que se podrá desarrollarse.

Si las cosas demoran en cristalizar, evolucionar y proyectarse es porque no se le ha prestado la atención necesaria al agro.

Es bueno es reconocer lo que se ha hecho en esta administración con relación a la infraestructura, a nivel de carreteras y puentes, es realmente impresionante las posibilidades de desarrollo que ofrece.

Con el mundo de agua que cayó ahora estamos preocupados por la caminería rural, que es muy importante, pero ¿se imaginan qué hubiese sucedido con los pedazos de carreteras que teníamos y los problemas del clima? Y lo más importante es lo que se puede desarrollar nuestro país a través de esa inversión.

Las medidas que las instituciones no toman a tiempo, nos dejaron anclados en determinado punto por no saber discernir que hacer.

El caso de la lana es un caso típico de este problema, el ignorar qué decían los mercados provocó que Uruguay perdiese 30 millones de ovinos y cayera a 7 millones, por no tomar medidas a tiempo y no interpretar señales que eran clarísimas. Y esa propia sensibilidad provocó algo que ahora cuesta mucho reestablecer.

Problema son las represas que en Uruguay deberían existir como manera de combatir mejor las secas y las inundaciones. Hace años que están comprobadas, presupuestadas y habría que ejecutarlas.

Esas son las cosas que quizá, si las agremiaciones rurales pusieran todo el énfasis, podrían cristalizarse.

Que todos los talentos que se pusieron para combatir el supuesto monopolio que se generaría en la industria frigorífica, se pongan también en aras de esas otras cosas que  impiden el desarrollo de nuestro país, como es nada más ni nada menos que el manejo de agua.

Esas cosas podrían generar impacto.

Hace unos días hablábamos con el presidente de Conaprole, Gabriel Fernández, y repasábamos con las cosas que se deberían hacer para potencializar la industria lechera. Él decía como se tendrían que trabajar los mercados internacionales para lograr mayor fluidez y lograr mejor comercialización internas.

Esas son las cosas que dependen del propio sector, pero no terminamos de empujarlas.

No quiero hablar de las campañas sanitarias que están allí. Antes de la mosca de la bichera tendríamos que ocuparnos de la brucelosis o la garrapata, sobre las que no damos una respuesta y se expanden cada vez más.

El campo es parte de la solución siempre y cuando se le mire de esa manera. Es la herramienta capaz de responder con mejores resultados siempre y cuando trabajemos para solucionar sus problemas.

Y esos problemas que existen recaen tanto en el gremialismo rural como en la administración de turno. Pero es juntos. Hasta el gremialismo rural tiene que adaptarse a los tiempos que les toca, que es mucho más activo y cambiante, y exige de los dirigentes una dedicación de mayor fuerza.

Hay un problema de mala estructuración, porque está mal que los son elegidos para ocupar un cargo de presidente de una gremial, en vez de ser un honor parece ser un castigo, por lo que les cuesta a ellos, en la parte personal, ocupar ese. Para tener a los más capaces y pedirles que se ocupen de los problemas de todos, esos “todos” deben reparar a quien va a ocupar ese lugar, y así se les puede exigir. De lo contrario vamos a tener el problema de no dedicar el tiempo necesario a las cosas que hay que hacer.

Es seguro que el desarrollo va a pasar por el agro, pero ¿cuáles son las cosas que se exigen para que eso se cristalice? Es la dedicación permanente, minuto a minuto, para poder dar soluciones. De la misma manera que se dedicó al caso de la concentración frigorífica.

AUDIO COMPLETO.

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